El paradigma educativo de la «Pechotes»

Quizás nuestros alumnos no sepan las capitales de los países europeos, ni tan sólo quién es el presidente de Estados Unidos o, si en nuestro país existe una república o una monarquía. Quizás algunos no saben ni lo que es el CIS ni han oído hablar del caso Púnica pero, lo que sí que conocen es a la «Pechotes», a Rafa Mora y, como no, han vislumbrado determinadas escenas de Adán y Eva.

Nuestro paradigma educativo está basado en la «Pechotes», en Sálvame y, como no, en la copa barata del fin de semana. ¿Quién no se siente realizado con el éxito de Torrente o con cine de risa fácil como es la de Ocho Apellidos Vascos? No es baladí lo anterior. Aún menos revisando las noticias más vistas de los medios de comunicación digitales.

EL_MUNDO_-_Diario_online_líder_de_información_en_español¡Cómo no extasiarse al observar que lo más buscado es un elefante perseguidor del personal, una esclava sexual liberada y los mejores culos de Brasil! ¿Quién sabe a día de hoy en nuestro país que ayer se produjeron unas elecciones importantísimas en Estados Unidos? ¿Quién no sabe situar en el mapa las diferentes Comunidades de nuestro país más allá de enumerar de memoria los diferentes campos de fútbol y, medianamente, situarlos en la localidad (que no geográficamente) que pertenece? Por favor, seamos serios. Que nuestro paradigma educativo tiene más que ver con el morbo que con la cultura. Que lo más vendido a nivel de libro es el de Belén Esteban. Que todo quisqui conoce a Cristiano Ronaldo y a Messi pero casi nadie a nuestra Ministra de Agricultura. Por cierto, algunos seguro que ni tan sólo saben que existe ese Ministerio.

Los centros educativos son un reflejo de la sociedad embrutecida. Sociedad incapaz de aislarse de lo banal y realizar la insumisión a la bazofia televisiva. Que en la tele sólo ponen lo que da audiencia. La culpa no es de Telecinco y sus imitadoras, la culpa es de quien le da al canal en su mando a distancia.

El paradigma real no está basado en niveles culturales bajos. Vayámonos a una Universidad, donde supuestamente está lo más granado culturalmente de nuestra sociedad, y preguntemos acerca de las últimas noticias que les han impactado. Preguntemos acerca de cuestiones culturales básicas alejadas del típico cuestionario acerca de quién escribió El Quijote. Preguntémosles qué es el coltán, qué gas llevan dentro los globos, qué significa que un televisor tenga cuarenta y dos pulgadas. Mejor no hacerlo. Que muchos más saben de la «Pechotes» y de la Isabel Pantoja. Contaminados por el contexto. Contexto que se regenera por parte de la sociedad. Que después de lo que han mangado hay millones de personas que seguirían votando a los mismos. Que las huelgas estudiantiles, más allá del eslogan fácil, demasiados pocos hay que estén concienciados a hacerlas más allá de por pilársela un día con bula papal. Que donde esté el muslámen y las tabletas de chocolate sobran los cálculos matemáticos. Bueno, el de las proporciones del busto podría ser asumible por muchos.

Unos dicen que para aprender inglés correctamente deberíamos dejar de doblar las películas de habla inglesa. Yo digo que para cambiar la sociedad deberíamos empezar a derruirla en todos sus aspectos. Por cierto, me voy a ver a Rosa Quintana y a los tertualianos de Intereconomía. Que la cultura y el paradigma educativo no fenezca por mí 🙂

EDUENTERTAINMENT

Cuando la Educación se convierte en espectáculo

En un contexto en el que el espectáculo educativo está a la orden del día, conviene reflexionar acerca de la implicación de este "eduentertainment" en nuestras aulas.
Jordi Martí

Docente desconcertado que intenta encontrar su lugar en un mundo que no entiende. O que prefiere no entender.

2 Comments
  1. Para estimar los resultados del sistema educativo de un país se utilizan parámetros cuantificables, como el número de alumnos que obtiene un título universitario o el porcentaje de jóvenes que abandona los estudios.
    Pero, además de los parámetros convencionales, como el número de respuestas acertadas en un examen de lengua o de matemáticas, se podrían estar utilizando otros; por ejemplo, los índices de audiencia de los programas telebasura, el número de libros que se prestan anualmente en las bibliotecas públicas, la cantidad de espectadores que asisten al teatro y muchos otros parámetros, contables y medibles, que a cada lector se le podrían ocurrir. Y es posible que, contemplando estos indicadores, llegáramos a la conclusión de que todavía no se está gastando lo suficiente en educación; y pongo un ejemplo: reducir a la mitad el 21% de IVA que ahora se paga por una entrada de teatro sería una forma de “gastar” (en realidad, de no ingresar) que tendría consecuencias culturales inmediatas.
    http://www.otraspoliticas.com/educacion/gasto-y-resultados-educativos

Deja un comentario

EDUENTERTAINMENT

Cuando la Educación se convierte en espectáculo

En un contexto en el que el espectáculo educativo está a la orden del día, conviene reflexionar acerca de la implicación de este "eduentertainment" en nuestras aulas.
close-link