El peluquero de los recortes

Seguimos de sobresalto en sobresalto. Recortes tras recortes en Educación. Lo más triste es que no son sólo económicos. La ideología también se halla cada vez más presente tras algunas brillantes ideas del opinador de turno. A uno se le ocurren ideas sobre cómo recortar. Ideas factibles que permitirían ahorros considerables sin merma de la calidad educativa. Incluso podría decirse que conseguirían un aumento del binomio eficiencia-eficacia. Lástima que los que tienen que oír no lo oigan. Ni lo lean. Ni lo analicen. Ni tan sólo se dignen a comunicarse con los docentes, alumnos y padres para preguntarles algo más allá de los cafés y cohibas con sus compañeros de chalet.

Es igual. Será para mí. Como mínimo que nadie pueda decir que uno no da ideas. Equivocadas tal vez, pero las doy. No hay excusas para no darlas y escudarse sólo en la crítica fácil. Una crítica que los gestores políticos que están llevando las riendas de la Educación de este país nos la ponen a huevo cada vez que sueltan alguna de sus maravillosas ideas carajilleras que, curiosamente, publican en Decretos oficiales de forma continua.

Vamos a ver en qué situación nos encontramos. En una crisis económica brutal. Eso es indiscutible. Los ciudadanos que votamos cada cierto tiempo a los que nos están arruinando siguiendo las directrices de sus amos, estamos en crisis. A ellos no les afecta. Están al margen de la sociedad.

Primer punto aceptado. Hay crisis y hay que hacer algo. ¿Debemos tocar todos los sectores? Sí. En todos se ha despilfarrado y en el sector público se ha hecho una mala gestión. Eso es indiscutible. El dinero de todos es muy bonito. La inexistencia de responsabilidades por su mala gestión y derivación de dichos recursos a los bolsillos de algunos más habitual de lo que se debería. Estamos en el país de la picaresca. No viene de ahora.

El problema es quién recorta en Educación. Alguien que sólo sabe de opinar en las ondas y, como mucho, de toros u otros animales igual de bravíos. A él se le añaden otros peluqueros autonómicos. Otros que también saben esquilar. Pasar la máquina es muy sencillo. Hacer un buen corte ya cuesta más. Uno ha de ser capaz y hábil. No lo están siendo. ¿No pueden serlo?

Voy a ponerme mi uniforme de estilista. Queda más bonito que el de peluquero. Además el vocablo suena infinitamente mejor. Más fashion. Más cool. Más del siglo actual.

¿Cómo se podría recortar sin mermar la calidad educativa? ¿Es posible hacerlo? Yes, we can. Podemos. Ahora bien, ¿qué medidas podríamos tomar para ello? Vamos con una pequeña lista, ampliable, modificable y totalmente basada en la opinión de un estilista aficionado.

  • Eliminar la asignatura de religión de los centros públicos junto con sus alternativas. Yo calculé grosso modo que, eliminando la religión y sus alternativas (para aquellos alumnos que no quieran dar religión) se podía llegar a ahorrar más de 500 millones de euros al año. Voy a calcular a la baja. Para que no digan que soy un exagerado y manipulo la información como hacen ellos. Según Expansión, el Estado paga 109 millones de euros al año por el profesorado de religión. Si a ello añadimos los docentes de «alternativa» (parchís y similares), nos sale 109 millones de euros más (por cada hora de religión hay una obligatoria de alternativa). Por tanto, eliminar esa asignatura y la que coexiste con ella, nos supone un ahorro de 218 millones de euros al año.
  • Establecer doble turno en los centros educativos de secundaria. Ello permitiría eliminar uno de cada dos centros de secundaria, estableciendo una reducción del gasto cercano al 50% del mantenimiento del coste del centro que se elimine. Es ilógico tener los centros educativos vacíos por la tarde y sus instalaciones totalmente desaprovechadas. Tenemos unos 4000 centros de secundaria (fuente INE). Si podemos eliminar un 25% de ellos con el doble turno, supone unos 1000 centros menos. Si a ello le aplicamos una media de gastos de funcionamiento y mantenimiento de 150000 euros/centro, suponiendo un ahorro del 25% (37500 euros por centro que se cierra), ello supone un ahorro anual de 37,5 millones de euros al año.
  • Volver a centralizar la Educación, con el envío de un representante de la Alta Inspección (figura que actualmente está casi desaparecida en sus funciones, aunque nominalmente hay alguien que está cobrando por ello en las CC.AA.) y, de esta manera haciendo desaparecer a todos los consejeros autonómicos. Diecisiete consejeros menos más su cohorte de asesores, supone un ahorro de unos 6 millones de euros al año (el coste de un consejero de Educación es de unos 60000 euros al año y, se ha prorrateado el número de asesores por los datos conocidos de algunas CC.AA. -siempre tirando a la baja por lo que el ahorro puede ser mayor-)
  • Implantar software libre en las aulas, con un ahorro en licencias importante. Un buen ahorro en dicha medida, extrapolando los costes por Comunidad que se está pagando a Microsoft. Se está hablando de unos 9 euros por puesto informático y año, con lo cual y tomando los datos del año 2009 de 6,5 alumnos/ordenador en nuestro país y suponiendo la cifra de 1.200.000 alumnos (fuente INE) que estudian en centros públicos, nos da un total de 185000 equipos informáticos (aproximadamente), lo que significaría un ahorro en licencias de casi 2 millones de euros al año.
  • Eliminar materias y reducción de horas de clase para los alumnos. Sí, sí. Aunque no guste y pueda significar eliminación de personal nos tenemos que empezar a replantear la eliminación de materias. Es insostenible a nivel educativo mantener diez materias en la ESO y obligar a un horario lectivo para los alumnos de seis horas diarias. Es un horario excesivo y hay muchas materias que se podrían reestructurar (en algunas se hace lo mismo que en otras). Eliminando una hora lectiva al día para los alumnos, en un centro medio de secundaria se pueden eliminar un par de docentes (lo siento, se ha de mirar el bien para los alumnos por delante de cualquier otra casuística aunque pueda doler). Si ello lo extrapolamos a los 4000 centros de secundaria, supone la eliminación de 8000 profesores, con el consiguiente ahorro de 240 millones de euros al año.
  • Establecimiento de un equipo encargado de la confección de los libros de texto que, aunque a algunos nos parezcan anacrónicos y deseemos su eliminación, para muchos de nuestros compañeros son herramientas imprescindibles. Si conseguimos que el propio Ministerio confeccione, mediante licencias que se darán a algunos de sus docentes para esa gestión, y publique esos materiales (en formato analógico y/o digital) bajo licencias libres, el ahorro puede llegar a ser de varios cientos de millones de euros al año. Según estimaciones y, calculando las subvenciones y becas que se podrían ahorrar, descontando los costes de edición, podría ser un ahorro cercano a los 300 millones de euros anuales.

Llevo unos 1000 millones de euros anuales de ahorro en partidas educativas que no afectan directamente a la calidad de la Educación. Podría seguir con otras medidas de afección bastante más amplia y de ahorro de costes importante como las siguientes:

  • Potenciar la formación semipresencial en la Educación Secundaria postobligatoria
  • Establecer un instituto educativo a distancia que tuviera diferentes sedes en las diferentes provincias o CC.AA. integrando en el mismo todos las enseñanzas semipresenciales con entidad propia autonómica
  • Diseño de un plan de ahorro en costes de propaganda y actividades innecesarias
  • Establecimiento de un único programa de gestión informática a nivel nacional que funcione (integración de Seneca, Atri, Itaca, etc. en el mismo)
  • Eliminación de duplicidades en los trámites educativos
  • Potenciación de las nuevas tecnologías para el ahorro administrativo y de enseñanza (mediante la creación y distribución de materiales bajo fuentes abiertas y licencias Creative Commons), etc.

Unas medidas que, bien implantadas, pueden llegar a superar el ahorro que se ha establecido con el incremento de las horas lectivas del profesorado, la masificación de las aulas hasta tamaños insoportables, reducciones de salarios, aumento de las tasas que pagan los alumnos (la FP de grado superior va a ser de pago a partir del año que viene en Cataluña) y, otras medidas igual de antieducativas que atentan contra cualquier intento de mejora educativa.

Los docentes quizás sí que tenemos una parte de la culpa de lo que está sucediendo, pero en nuestras manos también se halla una gran parte de la solución. Lástima que no nos consulten antes de tomar las decisiones.

EDUENTERTAINMENT

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En un contexto en el que el espectáculo educativo está a la orden del día, conviene reflexionar acerca de la implicación de este "eduentertainment" en nuestras aulas.
Jordi Martí

Docente desconcertado que intenta encontrar su lugar en un mundo que no entiende. O que prefiere no entender.

5 Comments
  1. Si la finalidad de los recortadores fuera la misma que la tuya (mejorar la calidad de la educación), sería lógico que consultasen a los docentes; pero, la finalidad de los políticos corruptos no es ésta, si no la de acabar con los servicios públicos y el funcionariado, y, para eso, no hace falta consultar a nadie, lo están haciendo muy bien.

  2. Tus recortes son más duros que los del gobierno. Y si los alumnos de bachillerato salen igual de preparados con 3 clases al día? Con buenos recursos TIC y alumnos que quieran aprender, qué necesidad hay de profesores?

  3. Aun no compartiendo todo lo que planteas, hay una idea que siempre me ha parecido que falta. De cara al acceso a la función pública para los docentes, si el estado en lugar de publicar un listado de temas para el temario, editara esos temas oficiales y los vendiera, daría seguridad a los opositores sobre los contenidos exactos, y ganaría una pasta…¡generemos ingresos!

  4. Enhorabuena, creo que aportar ideas, sugerencias… por los que trabajamos en los Institutos es lo mejor que podemos hacer por avanzar y crear un nuevo entorno y una nueva educación, y que esta crisis sirva para mejorar.

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