El peor dispositivo tecnológico para ser usado en el aula: el iPad

No, no voy a callarme. A pesar de que haya algunos que solo vean las bondades de ese dispositivo, sean distinguished educators o, den charlas acerca de sus potencialidades a docentes que no van a tener nunca en el aula, voy a decir algo bien claro: los iPads son el peor dispositivo tecnológico para ser usado en el aula. Para mí, después de más de una década de ir variando la tipología de dispositivos que he usado con mis alumnos (he pasado por netbooks, aulas de informática con equipos de sobremesa, iPads, móviles o simplemente ese modelo BYOD que consiste en que cada alumno traiga lo que le apetezca) creo que lo peor que he visto ha sido el modelo basado en apps que potencia el iPad. Ya, tengo muy claro que el modelo 1 a 1 no ha funcionado y que prefiero un modelo de aula de informática tradicional formada por ordenadores de sobremesa o portátiles o, incluso ese modelo que he propuesto en varias ocasiones para que todas las aulas tuvieran cinco o seis equipos «fijos» para poder buscar información o ser usados en mitad de clase pero, es que lo del uso del iPad ya clama al cielo. No hay una herramienta más inútil y cara para las necesidades reales de nuestros alumnos.

Fuente: Pinterest

Un dispositivo con muy mala calidad de cámara (el peor móvil chino ya la mejora), con materiales digitales que pueden ser consultados de cualquier web (salvo los libros realizados con iBooks Author y que solo pueden leerse en un iPad) y, por desgracia, con las limitaciones de la imposibilidad de acceder a todos los contenidos educativos de la red que ya tienen algunos años y no son compatibles con el mismo solo puede verse en clave negativa. Además, seamos sinceros… un libro de texto digital qué demonios aporta a un libro de texto tradicional. Ya, los maravillosos vídeos para verse en pantallas de diez pulgadas. Pues lo siento, yo prefiero que si hay material multimedia lo vean en la pantalla de proyección y pueda irlo parando para irlo comentando. Tampoco veo que no pueda editar vídeos con un equipo que vale menos de la mitad. Y sí, también salen vídeos de calidad. No es ser reduccionista y no saber ver las potencialidades. Os prometo que he usado y tengo uno de los de segunda generación pero, ¿sabéis dónde está ahora y para qué lo uso? Es fácil de deducir. Para trabajar va a ser que no. No hay nada en el iPad que me permita como docente hacer cosas que no pueda hacer mejor con otro dispositivo. Así que imaginaos a los alumnos si yo, que no tengo una baja competencia digital (o, al menos eso creo) no le veo la utilidad, qué pueden hacer con el mismo.

No hay evidencia que el uso de iPads mejore el aprendizaje de nuestros alumnos. Bueno, hay algunos estudios patrocinados por Apple que lo dicen pero quién se va a creer los informes interesados de la propia empresa. Bueno, seguro que alguno cae. Podría extrapolarlo al uso de la tecnología en general puesta ahora en la picota mediática por existir muchas investigaciones contradictorias sobre el tema. No voy a renegar de la tecnología pero sí de apostarlo todo a un caballo que, por mucho que me digan los que lo usan, no es el caballo ganador ni pretende competir en cuanto a la satisfacción de las necesidades reales de nuestros alumnos. Por cierto, ya veis que en ningún momento estoy hablando del modelo mercantilista que supone adoptar una u otra tecnología. El caso del iPad va mucho más allá de lo anterior.

Va, sí voy a hablar del modelo mercantilista que supone el iPad. Es caro para lo que puede hacer para nuestros alumnos. Vuelvo a repetirlo, tener un dispositivo por 300 euros y pagar más del doble por otro que hace lo mismo o, en algunos casos no puede llegar a hacer lo del primero ya es de traca. Bueno, de traca y de falta de sentido común. Ahora ya podéis decirme algo que puede hacer el iPad que no podemos hacer con un portátil barato o con un móvil chino. Si se saben usar podemos sacar muchísimo más jugo que con un iPad del cual dependeremos de la matriz (Apple) para cualquier tipo de herramienta que queramos utilizar. Bueno, salvo para las que se encuentran online para las que ya podemos usar otro tipo de aparato conectado a internet. Sí, he visto aulas en las que utilizan iPad simplemente para acceder a Moodle. Eso ya es rizar el rizo de la incoherencia.

La creatividad no depende de un producto tecnológico (tenga manzanita o no) así que ya queda descartada la defensa del iPad por lo anterior. Tampoco mejoramos la atención de nuestros alumnos mediante continuos distractores. A veces es bueno reducir la distracción para centrarse en algo. Nosotros, que ya somos adultos, no tenemos esa multitarea que algunos defiende de forma tan falsa. Si estamos atentos a una cosa no podemos estar haciendo otra. Bueno, a veces lo hacemos pero ni una ni la otra salen bien. Y eso que ya supuestamente somos «adultos» y sabemos gestionar ciertas cosas. Pues va a ser que no.

Estoy dispuesto a cambiar mi visión del asunto si alguien me da pruebas que el iPad es necesario en el aula y que, comparando con otros dispositivos es el más eficaz para ser usado en el aprendizaje. Viendo lo que sucede en la mayoría de países donde la mayoría de centros han ido virando a Chromebooks y el ámbito universitario de las primeras generaciones de falsos nativos digitales que ponen portátiles encima de las mesas, sigo sin ver dónde está lo maravilloso del iPad para educación. Quizás es que algunos sepan encontrar algo que yo no encuentro. Y, por ahora, yo lo único que estoy viendo y la experiencia me dice que los iPads son de lo peor por muchos motivos (algunos incorporados en el post, otros más por cuestiones de sentido común) para ser incorporados en las aulas como dispositivos unipersonales para nuestros alumnos.

No me lo tengáis a mal los fans del iPad porque seguro que vosotros sí que veis lo maravilloso que es un dispositivo que, a excepción de algunas profesiones muy concretas, revisar el correo, acceder a las redes sociales o, su vertiente más lúdica, nadie usa en su día a día. Bueno, salvo vosotros y vuestros alumnos 😉

Un artículo muy básico en el que he intentado explicar algunos porqués de mi opinión. Una opinión que, como todas las mías, es siempre rebatible.
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Docente desconcertado que intenta encontrar su lugar en un mundo que no entiende. O que prefiere no entender.

10 Comments
  1. Hola, soy seguidor tuyo y leo muchos de tus artículos.
    Éste lo he querido leer por el tema que tratas y quería conocer tu opinión.
    No voy a rebatir tus argumentos con datos ni voy a discutir todas tus afiermaciones, pero sí que me gustaría poderte comentar algunas cosas.
    Soy maestro de Educación Especial y trabajo con niños discapacitados y autistas y trabajo diariamente con un iPad Air 2 que no cuesta el doble de 300 sino 400 euros (este es rebufished). Ahora existe un modelo de ipad que es básico que cuesta 400 €. El pro cuesta bastante más, pero con el normal sobra.
    Antes en otro colegio me compraron una tablet android, yo seguía llevándome mi ipad que me garantizaba un trabajo de calidad y satisfactorio. La android me la dejé para descargar apps de peppa pig y cosas de esas para premio de mis alumnos.
    En el mercado de apps la gran mayoría de apps creadas para autismo estan solamente en la app store de apple (muchas gratuitas) las otras apps que están en android, en ipad están incluso mejoradas. En el caso de apps no específicas para educación especial funcionan mejor en ipad que en android (prueba tiny tap, por ejemplo).
    En cuanto al funcionamiento, respuesta, sensibilidad, imagen…si algún día te sientas a trabajar con autistas te recomiendo ipad. Los ipad son multitáctiles y puedes presionar hasta 10 puntos diferentes (prueba la app 10 dedos, te gustará)
    Por lo demás, en aulas ordinarias no voy a entrar a rebatir nada, pero estoy seguro que si pudiera elegir elegiria ipad porque Mac es demasiado soñar.

    Un saludo

    1. Hola José. En primer lugar me gustaría agradecerte tu comentario contando tu experiencia. Eso sí, no puedes menos que reconocer que si tuvieras un dispositivo en el que funcionaran determinadas apps de la misma forma no usarías iPads y buscarías algo más económico. No cuestiono usos puntuales del iPad. Sí la extensión a toda la etapa obligatoria de forma indiscriminada tal y como se está haciendo en algunos casos y tipos de centros. A veces es más la venta del «producto milagro» que el milagro en sí, porque los que trabajamos en educación tenemos claro que el milagro se ha de provocar.

      Un saludo y de nuevo muchas gracias.

  2. No estoy nada de acuerdo con tus argumentos por muchas razones. Creo, desde el respeto, que tu artículo está plagado de medias verdades y simplismos. Claro que lo que se hace con un iPad se puede hacer con una tablet de 120 euros. E ir a Madrid en coche puedo hacerlo en un Dacia Logan o en un BMW 535.
    Trabajo con iPads en el aula Lógicamente tener un libro digital en el iPad es un absurdo, al igual que tenerlo en una tablet con otro sistema operativo. Vuelvo a comentar que sería muy largo poder rebatir punto por punto, pero en mi opinión has reducido bastante o parece que se te nota cierto resentimiento hacia Apple, que quizás puede haber influido en la manera en la que has redactado tu artículo.

    1. Si puedes hacer lo mismo con un dispositivo que sale a menos de un tercio de su precio, ¿por qué compras ese que vale más? ¿Clasismo? ¿Demostrar a los demás que tú sí que puedes? Me parece muy bien que se compre un vehículo acorde a lo que uno quiera aparentar pero, al menos en educación lo que debería aplicarse es el sentido común e intentar gestionar lo mejor posible los recursos de que se disponen o pueden disponerse. Ya, es solo para ricos… pero te recuerdo que la educación lo debe ser al margen de los «posibles».

      En referencia al resentimiento con Apple comentarte que estoy contestando desde mi iMac y tengo un iPad cogiendo polvo en un cajón. Me va bien para ciertas cosas. Para otras uso mi PC con Windows o Mint para otras cuestiones. No creo que ese argumento pueda sustentarse por ninguna parte 🙂

      Un saludo.

  3. Con todo respeto y sin acritud, yo lo uso a diario en el aula y me va bien. Lo que no veo muy lógico es que digas que prefieres ordenadores de sobremesa y luego la primera crítica al iPad es que la cámara no es buena. Y qué cámara tienen esos ordenadores de sobremesa que tanto te gustan? Primero que no creo yo que sea tan mala y segundo que tampoco creo que una cámara tenga mucha aplicación en el aula. No veo yo que los alumnos se dediquen a hacer fotos en clase.

    Lo siento, no puedo satisfacer tu petición. No voy a darte pruebas de que es necesario en el aula, más que nada porque no creo que sea necesario, lo veo simplemente útil. Tampoco te voy a decir que sea maravilloso, sería exagerar, pero sí que le veo más utilidad que leer el correo o entrar en redes sociales. Para eso veo más práctico el móvil.

    1. Creo Rafael que has leído el artículo en diagonal. Complementar la toma de imágenes que puede hacer cualquier móvil con unos equipos de sobremesa para ser usados según necesidades no creo que sea una mala opción. Te recomiendo leer a fondo el artículo y cualquier aclaración no dudes en comentar…

      Un detalle, yo tampoco puedo darte pruebas de que los unicornios azules o multicolores existen pero sé que están por ahí 🙂

      Saludos.

  4. He trabajado y puesto en marcha un aula con iPads y también estuve dando formación en varios centros del tema y estoy totalmente de acuerdo con lo que expones en tu artículo. Probablemente tenga algunas aplicaciones que permiten crear productos multimedia de forma aparentemente más sencilla, pero que mejoren o potencien el aprendizaje del alumnado es totalmente falso. Desde mi opinión esa idea está encuadrada en una línea de márketing cutre relacionada con salir en la foto con la manzanita.
    Este año he empezado a trabajar con chromebooks en el aula (por cierto, de coste por debajo de los 200€) y mi experiencia me dice que es una solución mucho mejor. Creo que las tablets están llamadas a desaparecer dentro de las aulas, más allá del trabajo del especialista de AL o PT o ciertos ámbitos puntuales.

  5. Bueno, pues ya lo digo yo: el stylus del iPad pro es una maravilla, dan ganas de volver a escribir a mano con él. Carísimo, inasumible, pero magnífico.
    Quizá incluso algo mejor que el de los note de samsung, que también son carísimos e inasumibles.

    ¿Utilidad en el aula? Tontería de pregunta…

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