El sistema educativo no tiene la varita mágica

Estos últimos días ya son muchos los que están acudiendo al discurso típico de buscar culpables en todas partes. Uno de los posicionamientos que, últimamente está en auge, es la búsqueda de culpables en el sistema educativo. Cómo puede ser que ninguno de los docentes que haya dado clase a esos chavales que han cometido un atentado como éste se haya dado cuenta del asunto. Cómo puede ser que se haya eliminado Educación para la Ciudadanía cuando podría haber evitado la tragedia. O, yendo aún más lejos, cómo puede ser que no se integre el islam en el aula de tú a tú con la religión católica para conseguir que esos chavales puedan «desprogramarse» desde esa asignatura. Creo que algunos ya están montando una película y otorgando una cierta capacidad de acción a un contexto que tiene entre poco y ninguno. Ya, me gustaría que desde el sistema educativo se pudieran solucionar todos los problemas de convivencia e hiciéramos mejores ciudadanos pero, no tengo claro ni los cánones que suponen ser un buen ciudadano ni, por desgracia, creo que el objetivo de un sistema educativo cada vez más aislado de lo social tenga que (o más bien pueda) basarse en lo anterior.

Fuente: ShutterStock

No, las soluciones a determinados problemas son globales. No busquemos la solución a los problemas en el aula ni, tampoco en particularidades que, de forma aislada, no convierten a nadie en asesino, violador, abusador o, simplemente, mala persona. Por cierto… ¿quién es una mala persona? ¿Aquel que no piense como nosotros o aquel que cometa algún tipo de delito? ¿No pagar impuestos es ser mala persona? ¿Votar a un determinado partido lo es? ¿Pertenecer a una determinada religión y ser más o menos practicante? ¿Quién decide la objetividad de ese dato subjetivo? ¿Cómo detectas una mala persona en las aulas? ¿Por su color de piel, su orientación sexual como hacen en algunos centros de ideología católica o, simplemente, porque van mal en los estudios y provienen de familias desestructuradas? Coño, que no es fácil el asunto. Y el sistema educativo no va a poderlo detectar ni solucionar. Ojalá fuera así pero no lo es.

Como docente estoy un poco harto, al igual que muchos otros colectivos profesionales a los que se les está presionando para hacerlos corresponsables del triste asunto, de que algunos nos acusen de no haberlo visto venir. De ver como algunos afirman, sin ningún tapujo, que la solución es Educación para la Ciudadanía (supongo que para hacer los ciudadanos que marque el gobierno de turno porque algunos ya conocimos el despropósito curricular del asunto) o, simplemente, introducir otras religiones en el sistema educativo. Si ya chirría tener una asignatura que no sirve de nada más allá que para dar puestos de trabajo a cuatro, mantener el chiringuito de una organización que quiere seguir marcando las directrices en nuestro país (no olvidemos que el primer acto oficial de reconocimiento por las víctimas fue una misa católica a la que asistieron todos los responsables políticos y de los servicios públicos) o, simplemente, reafirmar que no somos un estado laico, imaginaros empezar a tener otro tipo de religiones. Algo que se alenta desde los propios obispos porque introducir nuevas religiones les da una mayor entidad a lo suyo y deja de cuestionarse. A ver si empezamos a quitar todo el lastre del sistema educativo y, tanto la religión como su alternativa lo es. No para introducir otras cosas. Simplemente para poner un poco de sentido común en el currículum y empezar a descargar un poco el horario lectivo tan exagerado que tienen los alumnos.

No tenemos la varita mágica de crear buenas personas porque, quizás, tampoco nosotros lo seamos según unos cánones estandarizados. Lo único que podemos hacer es que los chavales vean diferentes maneras de hacer las cosas y atajar problemas puntualmente. Que otro punto de vista es posible y que, al final, todos esos inputs que reciben hagan que los chavales sean unas personas socialmente responsables, éticos en sus formas para formar parte de una sociedad que tiene mucho que mejorar. Pero que nadie me venga con adoctrinar en la bondad porque eso no va, ni en el sueldo ni en la capacidad de ningún profesional. El objetivo del sistema educativo, nos guste a algunos más o menos o, se piensen algunos que somos más importantes de lo que realmente somos, es simplemente conseguir que nuestros alumnos aprendan. Y si además de aprender de nuestra asignatura ven que hay cosas que pueden mejorar para ser mejores personas, chapeau.

Claro que pueden hacerse cosas en el sistema educativo para evitar la segregación como, por ejemplo, eliminar de un plumazo la subvención a colegios que segregan por sexo, aquellos que ponen cuotas mínimas pero que ya impiden que los de familias socioeconómicamente deprimidas puedan acceder a ellos o, simplemente, eliminar cualquier rastro de asignaturas que adoctrinen en uno u otro sentido pero, lamentablemente, no va a impedir que sucesos como el de estos días puedan volver a suceder, haya violencia de género, se den palizas a los que, libremente, han optado por querer a personas de su mismo sexo o, simplemente, se cometan otro tipo de delitos. Para todo ello, tomar el sistema educativo de forma aislada para solucionarlo, no tiene ningún sentido.

No, no pretendo que nadie comparta mis reflexiones sobre el asunto pero, por favor, no nos creamos que en las aulas tenemos la solución a todos los problemas o planteemos medidas que, más allá de quedar bien cara a la galería, tienen una utilidad entre nula o, simplemente, son totalmente contraproducentes.

He tenido alumnos que ahora están en la cárcel y otros a los que les está yendo bien en la vida. Y tanto en el primer caso, como en el segundo, me han sorprendido algunos de ellos porque no lo intuí cuando les daba clase.
EDUENTERTAINMENT

Cuando la Educación se convierte en espectáculo

En un contexto en el que el espectáculo educativo está a la orden del día, conviene reflexionar acerca de la implicación de este "eduentertainment" en nuestras aulas.
Jordi Martí

Docente desconcertado que intenta encontrar su lugar en un mundo que no entiende. O que prefiere no entender.

2 Comments

Deja un comentario

EDUENTERTAINMENT

Cuando la Educación se convierte en espectáculo

En un contexto en el que el espectáculo educativo está a la orden del día, conviene reflexionar acerca de la implicación de este "eduentertainment" en nuestras aulas.
close-link