El trauma de volver a dar clase

El jueves de la semana pasada le comunicaron a un conocido que debía volver al aula. Que se acababa su sueño de evangelizar desde un centro de profesorado y que, por motivos varios, se necesitaba contar con su presencia en su centro educativo donde tenía la plaza definitiva. Algo bastante habitual en esos cargos alejados del aula (especialmente asesorías) y cuyo acceso, por desgracia, sigue siendo demasiado opaco para mi gusto.

Un verdadero trauma para el docente que se explayó largo y tendido en Twitter. Un enfado y cabreo monumental que no le impidió soltar perlas como la dificultad que tendría en su centro de trabajar con los recursos que tiene, la gran cantidad de «dinosaurios» que existen en el mismo que sólo ponen piedras en el camino y, la mejor de todas… «la capacidad profesional de evangelización que tenía y lo mucho que había hecho estos años que ha estado alejado del aula». Bueno, si miramos su biografía nos damos cuenta que se ha recorrido todo el territorio para dar consejos de qué hacer en las aulas. Supongo que eso es algo que, dando clase, no va a poder seguir haciendo. O quizás sí, en función de la que considere que es su tarea principal.

Sí, hay algunos que tienen un auténtico trauma cuando les dicen que deben volver al aula. Que su vida de ilusiones y consideración profesional superior por estar alejado del aula se acaba de un plumazo sin ningún tipo de justificación. En la mayoría de ocasiones, por lo visto, tampoco se ha justificado bien su alejamiento del aula pero no voy a entrar en ese tema porque no es el leitmotiv de este artículo. Un artículo destinado a expresar lo que sucede a muchos docentes cuando deben volver al aula procedentes de lugares donde el alumno -de Infantil, Primaria, ESO o enseñanzas postobligatorias- brilla por su ausencia. Muy bonito dar charlas ante un auditorio que aplaude todo lo que le digas, algo más complicado ya es hacer cosas en un centro educativo.

No puedo menos de acordarme después de ver lo preocupado que está este compañero por volver a dar clase en Primaria pensar en la que fue Consellera del ramo en la Generalitat de Cataluña, Irene Rigau. Alguien que afirmó que el curso que viene volvería a las aulas a desarrollar su verdadera vocación. El problema fundamental de lo anterior es que se quedó en palabras ya que hace muy pocos días, en su perfil de Facebook, afirmó que se jubila, no vuelve al aula pero sí que sigue ejerciendo de diputada. Debe ser que la docencia no es tan maravillosa o quizás es que hay algunos que entraron en ella como un medio para alcanzar un fin superior. Quién sabe.

Fuente: Facebook
Fuente: Facebook

Desde aquí toda mi admiración a aquellos docentes que, puntualmente salen del aula para llevar a cabo determinadas cuestiones profesionales, que siempre encuentran o encontrarían cómoda la vuelta a las aulas. No, por suerte, no todos los que salen del aula lo hacen con el objetivo de no volver jamás aunque hay algunos que, por lo visto, lo de dar clase les supuso un auténtico trauma.

EDUENTERTAINMENT

Cuando la Educación se convierte en espectáculo

En un contexto en el que el espectáculo educativo está a la orden del día, conviene reflexionar acerca de la implicación de este "eduentertainment" en nuestras aulas.
Jordi Martí

Docente desconcertado que intenta encontrar su lugar en un mundo que no entiende. O que prefiere no entender.

2 Comments
  1. Muy buena la entrada. Aunque personalmente siempre me ha causado extrañeza lo del «lo de nombrar el pecado pero no al pecador», ¿cuáles son los motivos para no nombrar a este desertor del aula…? Y en cambio se nombra a la Consejera. Lo de personaje público no lo considero relevante, tanto en cuanto este hombre lo ha publicado en twitter (tú mismo ya eres un personaje público) tampoco la profesión (ya que el sueldo de ambos los paga el Estado…).

    Gracias por tu obra bloguera.

    1. Creo que, en la mayoría de ocasiones he procurado, por determinados motivos y más allá de que se trate de un personaje altamente mediático, obviar el nombre del «pecador». Creo que lo importante en muchas ocasiones no es la persona y más bien lo que subyace tras sus actuaciones o decisiones. Además, a menos que tenga un perfil abierto o la conversación se produzca en esos contextos -y bajo unas determinadas circunstancias- creo que no es correcto usar la personalización, como he dicho antes salvo que sea un personaje de visibilidad pública o mediatizada, en los artículos porque lo que tiene sentido es lo que quiere decirse con el mismo.

      Quizás algunos entiendan lo anterior como un tirar la piedra y esconder la mano pero te garantizo que, si lo hago es más por la necesidad de exponer una determinada circunstancia más que cuestionar al que la comete porque, la persona va siempre por delante. Y como sé que me vas siguiendo por el blog sabes que, salvo casos muy puntuales y por motivos que quedan muy claros en los redactados, he procurado jamás introducir la persona o personas en argumentaciones que van mucho más allá de la misma.

      Gracias a ti por pasarte por aquí y dejar tus impresiones.

Deja un comentario

EDUENTERTAINMENT

Cuando la Educación se convierte en espectáculo

En un contexto en el que el espectáculo educativo está a la orden del día, conviene reflexionar acerca de la implicación de este "eduentertainment" en nuestras aulas.
close-link