Ellos NO son profes

Es llegar ahora del curro y no tener tiempo ni para hacerme un café porque, por desgracia, he tenido la mala suerte, mientras iba en el autobús de vuelta, de ponerme a leer los tuits que respondían al Ministerio de Educación y Sandeces acerca de su maravilloso hashtag #YoSoyProfe para reformular la profesión docente. La verdad es que uno ya está hasta los bemoles que unos personajes que nunca han dado clase (y si alguno lo ha hecho fue cuando los dinosaurios aún poblaban la Tierra) empiecen a dar lecciones a los docentes que, por desgracia, están totalmente abandonados en sus aulas. Ratios infumables, recursos inexistentes, alumnado con problemas muy serios de casa o, simplemente, lidiando con despropósitos como dar Science en inglés o cualquiera de las otras chuminadas que puedan ocurrírseles. Es que los de antes eran pésimos pero, los de ahora, lo único que tienen es un aparato de propaganda, algunos adeptos que siguen las siglas a rajatabla o, simplemente, la capacidad de hacer miles de promesas que todos sabemos que van a incumplir. Hay qué joderse. Ya, estoy en vena de tacos.

Fuente: ShutterStock

Os prometo que quería hablar del libro de César Bona o preguntaros por qué los flippeds y los defensores de la venta de datos a Google, curiosamente, no estaban criticando la patochada de hoy pero, sinceramente, creo que si tenéis dos dedos de frente, sabréis por qué no voy a hablar de lo primero y deduciréis, con mucha facilidad, la ausencia de esas críticas. Es que les sacas de su religión y algunos son totalmente incapaces de articular un discurso crítico. Bueno, salvo que vaya personalizado contra mi persona o contra alguno de esos que osan cuestionar su modus educativo. Pero no nos vayamos por las ramas.

Hoy había un elenco de tipos que #nisonprofesniselesespera hablando de la profesión docente. De la necesidad del voluntariado para la selección del profesorado, de generar habilidades sociales y enseñar moral a los alumnos (coño, algunos no se han enterado que Franco lleva años muerto y enterrado) o, simplemente, de quejarse de la existencia de docentes que han elegido la profesión debido al azar y de forma poco vocacional. Sabéis qué… os podéis meter la puta vocación por el ojete. Sí, he dicho puta y si alguien tiene algo en contra con el uso de los tacos que se vaya a leer el libro del personaje que he mencionado antes donde todo va a ser azucarado y una trola. Esto del docentismo ilustrado mola mazo. Bueno, la verdad es que algunos hubieran tenido ganas de llegar a la violencia pero, por suerte, estaban dando clase con alumnos de verdad, en centros de verdad y sin el viaje/tapeo incluído que han tenido los ponentes de hoy. Faltaba el chef y el de la banca pero, ya cuando llevan a un marianista que habla de la necesidad de evaluar a los docentes ya uno no puede menos que pensar dónde está la cámara oculta.

Lo del acto de hoy es igual de vomitivo que algunos que montaban los otros. Al final va a ser verdad lo que me decía alguien muy metido en política (y que, curiosamente, sigue estando ocupando un alto cargo en una Consejería -para aclarar, no es la mía-)… que lo importante es seguir mareando para que así nadie se preocupe de lo realmente prioritario.

Yo no puedo acabar este post sin decir en voz alta… A LA MIERDA. No me representáis. Ni vosotros, ni los de antes. El día que queráis contar con los docentes (no solo con los vuestros) os aplaudiré. Hasta entonces, simplemente, decir que me habéis vuelto a defraudar. Y era muy fácil no hacerlo haciendo muy poco.

Un abrazo a todos aquellos docentes que hoy han dado lo mejor de ellos, por millonésima ocasión, en su aula. Vosotros sí que #soisprofes. Y sí que me representáis.

EDUENTERTAINMENT

Cuando la Educación se convierte en espectáculo

En un contexto en el que el espectáculo educativo está a la orden del día, conviene reflexionar acerca de la implicación de este "eduentertainment" en nuestras aulas.
Jordi Martí

Docente desconcertado que intenta encontrar su lugar en un mundo que no entiende. O que prefiere no entender.

2 Comments
  1. Soy de los que te lee hace años, Jordi, y que -me avergüenza decirlo- nunca comenta en tu blog. Pero este post me parece que lo vale, porque lo que describís pasa también en Argentina: no sólo hablan de educación quienes no son docentes, sino que tenemos funcionarios de educación que ni tienen formación ni tienen experiencia. Algún día deberemos preguntarnos por estos lares porqué damos entidad y autoridad para hablar de educación a este tipo de especímenes. Abrazo fraterno.

    1. Me alegra Alejandro que hayas dejado la vergüenza de lado y te pases por aquí. Por desgracia ya sé que lo que sucede en este lado del charco es replicado (o aquí replicamos lo de ahí) al otro. El problema no es solo permitir que otros, sin tener ni idea de educación, hablen de ello. El problema es hacerles caso y que, a nivel político e incluso compañeros, den más verosimilitud a sus disertaciones que a lo que pueda decir un docente de aula.

      Uno muy fuerte de vuelta.

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