Empapuzados de pedagogía new age

Cada vez me cuesta más entender a algunos cuando hablan sobre temas educativos. Ya no es sólo el discurso, más o menos elaborado, acerca de postulados fantásticos, verdades absolutas e, incluso, arengas militares acerca de metodologías de aprendizaje pantagruélico. Es algo mucho más básico que lo anterior. Es la imposibilidad de entender algunos conceptos que se usan, saber distinguir los matices entre dos palabras que suenan igual, parecen lo mismo y, por lo visto, incluyen opciones posteriores que van variando según quien habla sobre ellas o, simplemente, anglicismos que no tengo ni pajolera idea de para qué sirven o qué expresan. Llevo una paja mental del copón en los últimos tiempos. No tengo claro al acabar de leer un artículo sobre temas educativos de esos que aparecen en los medios o se publican en los blogs si me están hablando de onanismo o del estudio de lepidópteros. Sinceramente, ando más perdido que un pelo en la cabeza del cantante de Europe en sus buenos tiempos. Seguro que debe ser cosa mía o de la medicación. Bueno, estoy seguro de ello.

Fuente: https://aeon.co

Me siento empapuzado. Con una carga de conceptos, soluciones milagrosas, créditos y descréditos habituales y profusión, supongo que de forma dirigida por algunos, de recetas para solucionar todos los problemas que tienen nuestros alumnos a la hora de aprender. Sabios, legos y magos montando una saga épica de tamaño insospechado. Ríase Salvatore de la retahíla de novelas de su elfo oscuro Drizzt Do’Urden. Esto de la pedagogía new age da para mucho más. Y ya si sumamos a la cantidad de economistas que salen a la palestra como salvadores de la educación, expertos de bocata de calamares y, esos supuestos gurús cuya única relación con el tema educativo fue sentarse en una hoguera mientras se cantaban canciones tocando la guitarra en los junior o en las acampadas de la OJE, es lógico que a algunos se nos atraganten muchas cosas.

Eso sí, puede ser también que mi limitación intelectual sea  clave en lo anterior. No sé hasta qué punto hay falta de neuronas activas para aprender tanto. Tengo mis dudas acerca del daño que ha supuesto haber sido sometido a látigo y fusta en mi juventud por parte de esos docentes malvados, con colmillos babeantes y de hostia fácil (sic) y de los efectos que ha provocado lo anterior en mí. Bueno, puedo estar manipulando mi pasado para creer que se dio lo anterior. Si algunos manipulan realidades objetivas para adaptarlas a su antojo, otros se las creen porque se difunden por las redes como palabra divina, por qué no puedo hacerlo yo. Qué demonios, con lo bonito que es inventarse realidades paralelas, coger tu sable láser de encima de la puerta y teletransportarte a la playa en el momento en que te sientas a hacer tus necesidades, para qué vivir en la realidad asfixiante de temperaturas superiores a lo normal, noticias grandilocuentes que dicen poco y franquicias que, lo único que hacen, es dar dinero al franquiciador.

Lo de no entender nada me preocupa. Quizás es que por culpa de aprender conceptos en su momento y que, por desgracia, alguno me haya cambiado las capitales o me hayan salido nuevos países después de guerras sin sentido, hace que sea sólo capaz de asegurar que el Ebro pasa por Zaragoza. Bueno, también se escribir en un blog y, por lo visto, nadie me enseño a hacerlo. No, no hablo de la calidad de lo que escribo. Estoy simplemente diciendo que soy capaz de poner letras sin demasiadas faltas de ortografía. Lo de la falta de sentido es otro cantar.

No tengo ni pajolera idea de si alguien va a entenderme. Creo que no me entiendo ni yo cuando escribo así. A voz de pronto. Sin pararme en ningún momento a reflexionar sobre lo que estoy escribiendo y procurando no pasarme del tiempo máximo que me autoasigno desde hace tiempo a cada artículo. Bueno, la verdad, ¿realmente alguno de los que estáis dando palmadas con las orejas a ciertos posts educativos o artículos que salen en los medios, subiéndoos la camiseta hasta la medalla de la virgencita para demostrar conformidad o, simplemente, poniéndoos la mano en el sobaco para hacer ruido de aclamación en determinadas ponencias educativas, entendéis que os está contando el personal cuando os empieza a soltar determinados conceptos pedagógicos new age? Porque, sinceramente, yo no entiendo casi nada. Y lo que entiendo, creo que debo estar entendiéndolo mal.

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Jordi Martí

Docente desconcertado que intenta encontrar su lugar en un mundo que no entiende. O que prefiere no entender.

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