¿En qué consiste la libertad de enseñanza?

Ayer en Valencia se dio cita un numeroso grupo de docentes de la concertada, padres que llevan a sus hijos ahí y, cómo no, los responsables políticos del anterior gobierno de la Comunidad para apoyar la libertad de enseñanza frente al supuesto ataque brutal a la misma que se estaba realizando desde la Conselleria de Educación. Supongo que los responsables políticos del PP no se acuerdan de cuando cerraron cerca de un millar de líneas en la escuela pública ni de los recortes a los que sometían, curso tras curso, a sus trabajadores. Bueno, por lo visto ayer, no eran sus trabajadores ni sus centros educativos.

Fuente: Twitter
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No es malo que alguien se manifieste para mantener su puesto de trabajo (sí, como trabajador entiendo que los docentes de la concertada, seleccionados por procesos opacos y discrecionales por determinadas organizaciones religiosas y/o empresariales, deban defender sus puestos de trabajo). Tampoco veo malo que haya padres que, habiendo elegido libremente esos centros educativos, prefieran que la administración les siga pagando esos centros educativos con porcentajes irrisorios de alumnos de bajo poder adquisitivo. Que no hay nada más bonito que poder evitar que los hijos de uno se mezclen con la «purria» (y no, no lo digo yo, lo dicen algunos padres que llevan a sus hijos a la concertada en las conversaciones más personales). Y para ello qué mejor que establecer unas cuotas ilegales que ya disuaden al personal con bajos recursos de llevar a sus hijos a esos centros pagados con el dinero de todos que, por lo visto, obtienen pingües beneficios. No, no hay nada de malo en tener un negocio y ganar dinero. El problema es cuando dicho dinero lo estamos pagando entre todos para subvencionar unos servicios de unos cuantos.

Pero no voy a hablar de lo surrealista que era el lema de algunas pancartas (especialmente aquellas que textualmente decían… «defendamos la escuela privada» o «no queremos barracones»). Algo alucinante cuando la mayoría de centros concertados que conozco en Valencia disponen de infraestructuras bastante mejores que las de los públicos cercanos. Sí, salvo contadas excepciones, la cantidad de dispositivos electrónicos (léase tabletas, PDI o aulas de informática), el equipamiento deportivo (algunos incluso se permiten el lujo de tener piscina propia) y, cómo no, grandes espacios para el solazamiento de los alumnos, se contrapone a una escuela pública que ha estado dejado de la mano de dios desde hace décadas. Pero, como he dicho antes, no voy a hablar de ello. Voy a hablar simplemente del principal argumento que sustentan los defensores de la concertada: la libertad de enseñanza.

Ahora resulta que en la escuela pública no exite libertad de enseñanza. Que, dentro de un colectivo heterogéneo de profesionales, no hay posibilidad de una formación global e ideológicamente dispar. Que la libertad de enseñanza se sustituye por la libertad de elegir adoctrinamiento. Que, por desgracia, algunos interesadamente confunden libertad de enseñanza con libertad para que enseñen de una forma que sustente ideológicamente unas ideas de los padres. Y eso creo que, en un Estado como el nuestro, es algo totalmente al margen de la Constitución. Esa Constitución que, por cierto, usan cada vez los defensores de esa liberta de enseñanza.

No, no es cierto que se adoctrine en la escuela pública porque, por suerte, no hay posibilidad de hacerlo ya que está, en su mayoría, formada por profesionales que han accedido de forma meritocrática y transparente a unas determinadas plazas docentes. No deber nada al amo (y esa es una de las grandes bondades del funcionario) hace imposible cualquier perversión o adoctrinamiento hacia los alumnos. Algo que no sucede en los centros concertados donde, para trabajar ahí, uno debe seguir unas determinadas doctrinas o se va a la calle. ¿Alguien cree realmente que es más libre un docente de la concertada que uno de la pública para expresarse? ¿Alguien cree que se puede hablar de libertad de enseñanza en la concertada cuando ya son sus propios trabajadores los que están sometidos a un régimen dictatorial de monolitismo ideológico? Un monolitismo ideológico que, por cierto, va en contra de los principios básicos de cualquier libertad.

Sí, uno debe tener derecho a recibir adoctrinamiento cuando ya se le supone uso de raciocinio pero permitir que se adoctrine a los niños es algo muy peligroso. Peligroso el decidir que sólo vean una visión de la vida, se relacionen exclusivamente con otros niños calcados ideológicamente a ellos y, por desgracia, incrementar de esa forma las desigualdades y prejuicios en una sociedad cada vez más clasista. Una sociedad en la que van a tener que convivir con personas que no piensen como ellos. Es por ello que esos guetos no deberían pagarse con el dinero de todos -ni mucho menos existir pero, ahí ya iría otro debate-.

Sigo sin entender a día de hoy qué supone libertad de enseñanza porque, a pesar de la propaganda que se haga de dicha libertad, sigo sin verla como nada más que un leitmotiv para que algunos pretendan seguir manteniendo sus chiringuitos, otros sus caprichos y, finalmente, muchos otros sus barracones. Barracones que, por cierto, son demasiado habituales en los centros públicos.

Uno puede defender los conciertos educativos e, incluso, que con el dinero de todos se repartan sobres a los políticos a los que vota por permitir la construcción de determinados centros educativos. Eso sí, la sociedad de forma democrática, puede decidir que la prioridad para nuestros niños sea la misma para todos con independencia del poder adquisitivo de los padres o de su situación sociocultural porque, permitir centros gestionados por organizaciones privadas con el dinero de todos, es algo muy alejado del principio de igualdad que se establece en ese texto tan bonito que sólo se usa cuando nos beneficia su articulado.

Finalmente me gustaría aclarar que el concepto libertad, como he dicho antes, queda muy vapuleado cuando resulta que un docente que trabaje en la pública o un padre que lleve a sus hijos ahí pueda escribir como lo hago yo cuestionando lo que no funciona en la misma y, uno de la concertada -sea docente o padre- deba esconderse tras el anonimato para hacerlo 🙂

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Jordi Martí

Docente desconcertado que intenta encontrar su lugar en un mundo que no entiende. O que prefiere no entender.

12 Comments
  1. A mí no me gusta la concertada, me gusta la pública y la privada. Eso de dar dinero público a un empresario… La opción es dar un cheque escolar al padre que elige. Eso saca a los políticos de la educación.

    1. No es cuestión de gustos. Es cuestión de modelos y perversión del sentido de lo que debería ser un servicio público que diera servicio a todos en las mejores condiciones con independencia de factores externos -o externalizables-. Por cierto, el cheque escolar generaría un escenario esperpéntico que, al final, repercutiría de forma muy poco positiva en el sistema educativo.

      Por cierto, hace tiempo que escribí sobre el tema por si quieres echarle un vistazo… http://www.xarxatic.com/el-cheque-escolar/

  2. Para defender la calidad de enseñanza es indispensable que se puede elegir centro entre una oferta lo más variada posible.

    No es nuevo que nosotros no atacamos a la concertada mientras haya quien la elija y se someta a rendición de cuentas de resultados, igual que la pública.

    Hay que mejorar el procedimiento de elección de centro, impedir cuotas por servicios educativos (que están prohibidas), distribución equitativa de cierto alumnado, etc, de acuerdo; pero todo esto no es argumento de peso en contra de la existencia de la concertada, porque es fácilmente solucionable.

    En cuanto al argumento de que se destina injustamente dinero público a empresas que hacen negocio, no podemos estar más en desacuerdo. Un centro concertado cuesta la mitad que un centro público, por lo que no está claro que el negocio esté precisamente en la concertada.

    Para nosotros es sencillo. Libertad de oferta, libertad de elección y rendición de cuentas por los resultados

      1. Las cifras que por teittwr se dabsn correspondían a cantidades anuales, no mensuales. Mensualmente suponían 80 euros si no tecuerdo mal. En cambio la diferencia mensual entre concertada y pública era de unos 300 euros (también de memoria)
        El mantra es el que usted se empeña en propagar

  3. Es evidente que el autor no es partidario de la enseñanza concertada. Pero los argumentos son demasiado simples y tampoco parece partidario que de sean las familias las que escojan el estilo y el ideario educativo del centro sostenido con fondos públicos. Olvida que son las familias las tienen el derecho y el estado es el administrador.
    Por otro lado hay buenos profesionales en la enseñanza pública, introducen en los niños el pensamiento crítico cómo ha de ser, pero también hay otros profesionales que sin ningún pudor hacen propaganda de sus ideas políticas con nuestros hijos, véase en los institutos públicos, como el de mis hijos, y no se puede hacer nada, libertad de expresión. No es de extrañar que, si pudiera, buscara el mejor centro educativo para mis hijos, en todos los niveles. Si la administración nos lo niega, qué hacemos ¿objeción fiscal? ¿pedir cheque escolar?. Todo malas soluciones, cuando lo correcto es aceptar la opinión de las familias y valorar la labor social que muchas asociaciones religiosas o no realizan vocacionalmente en educación.

    1. No Ximo, no es ser o no partidario de un modelo educativo. Es plantearse cómo debe gestionarse el dinero de todos para ofrecer unos servicios públicos de calidad que beneficien al procomún (no a unos cuantos). Cada uno tiene derecho a educar a sus hijos como considere oportuno. El problema es pretender que todos paguemos una doctrina para los mismos. De la misma manera podríamos, tal como he hablado hoy, dedicarnos a concertar centros que demanden los padres de otras doctrinas u otras maneras de ver la vida. ¿Debemos subvencionar el homeschooling? ¿Los centros educativos gestionados por el imán? ¿Los centros educativos evangélicos? ¿Los veganos? ¿Los mormones? ¿Los de los fans de Star Wars? Sí, lo anterior genera, como ves, algunos problemillas 🙂

      En pleno siglo XXI no hay derecho a destinar parte del dinero de todos a acciones privadas o privativas. Y este es, entre otros, el caso de los conciertos educativos.

      Muchas gracias por tu comentario desde la discrepancia. Se agradecen este tipo de comentarios que aportan un debate sosegado sobre un tema, en demasiadas ocasiones, demasiado visceral.

  4. Xe, hi ha coses que ja em resulten vomitives: «los docentes de la concertada, seleccionados por procesos opacos y discrecionales por determinadas organizaciones religiosas y/o empresariales, «… Sospites genèriques sobre un col·lectiu el de treballadors de l’ensenyament tan digne de respecte a priori com el dels funcionaris ¿o volem que parlem d’algunes «oposicions» de la funcionarial (mal anomenada «pública»? O bé: «No, no es cierto que se adoctrine en la escuela pública porque, por suerte, no hay posibilidad de hacerlo ya que está, en su mayoría, formada por profesionales que han accedido de forma meritocrática y transparente a unas determinadas plazas docentes.» Però ¿en quin món de fantasia viu el que signa això? ¿Quants centres ha conegut, corregut, visitat, avaluat… ? ¿Què no coneix -o no vol conèixer- queixes, i reiterades, i amb raó, d’alumnes, pares, professors… sobre uns altres professors que es dediquen a adoctrinar des de la seua intangible plaça «en propietat (privada)? Xe, per favor, deixeu de fer maniqueïsme barat i de muntar «guerres» escolars. Vos ho demane per favor.

    1. Xe, on és l’orxata. Ara seriosament… creus que el procediment de selecció en un centre concertat és més transparent i just que el d’un centre públic mitjançant un sistema d’oposició lliure (que podem qüestionar si vols). Vols que parlem de les oposicions docents? Vols que parlem de la gran varietat de perfils ideològics que s’amaguen darrere els que les hem aprovat? Vols que parlem de la diversitat que es respira en els Claustres dels centres públics? Vols que parlem de tot això? O, realment, aquest món de fantasia no interessa? No, suposo que si jo parlo de que un percentatge molt alt de docents dels jesuïtes han estudiat en centres dels jesuïtes és sols una casualitat? Que la gran quantitat de parents o relacions entre els propietaris de determinats centres concertats i els seus treballadors són sols altres casualitats? Que, per desgràcia, la llibertat d’opinió dels treballadors es veu molt limitada per la por a ser despatxats… vols que parlem de tot això?

      La diferència entre la pública i la concertada, més enllà de la pluralitat ideològica és que, per sort -o per desgràcia per alguns- hi ha tot tipus de persones i heterogeneitat d’alumnes. Sí, quelcom enriquidor que, per desgràcia, sembla ser maniqueïsme barat.

      No, no és una guerra -ja sé que alguns us agradaria lluitar i farieu el possible per «matar» els vostres enemics-. És simplement una qüestió de realitats. Per cert, et recomano que tornis a fer l’ESO en algun centre públic per a veure si les teves ànsies de matar es reconverteixen per amor al pròjim 🙂

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