Enfadado conmigo mismo

Me cuesta muy poco reconocer mis grandes limitaciones en muchas cuestiones. Bueno, incluso que no os lo creáis, tengo una autoestima bastante baja a nivel profesional. Reconozco que, en ocasiones -y no pocas-, no doy la talla. Y me enfada. Me enfada no saber hacer ciertas cosas. Peor aún, me enfada saber que, por muchas horas que le ponga para intentarlo, tampoco voy a conseguir hacerlas bien.

Fuente: ShutterStock

Desde que he vuelto al trabajo después de mi operación no me acabo de encontrar lo ágil que debiera. Quizás nunca he sabido hacer ciertas cosas pero, sinceramente, me preocupa mi incapacidad para llevar determinadas tareas adelante, sentirme motivado en ciertas cosas o, simplemente, mi desidia en ponerle más esfuerzo en aprender cómo se hacen cosas que, por desgracia, forman parte de mi función profesional este curso que estoy fuera del aula. Reconozco que soy un docente del montón pero, donde estoy ahora, no tengo muy clara mi utilidad. A lo mejor hoy estoy más deprimido de la cuenta o, simplemente, el insomnio que estoy padeciendo, me lleva por el camino de la amargura y me hace obviar todos los grises para convertirlos en negros. Aún así intento ir a trabajar con una sonrisa. Tengo grandísimos compañeros, excelentes profesionales y, lamentablemente, no me siento a la altura. No creo que sea solo sensación. No me he acabado de recuperar anímicamente en condiciones. Algo que me preocupa.

El peor crítico soy yo mismo. Ni me conforta saber que hay personas que aprecian lo que hago, porque sé que no lo estoy haciendo bien. Bueno, al menos no lo hago como creo que debiera hacerlo alguien que supiera del asunto. Estoy, como veis, entrampado en uno de esos lugares en los que me noto más vulnerable que nunca. Estoy vulnerable pero me encanta lo que estoy haciendo aunque, siendo un poco contradictorio, descubra que está por encima de mis capacidades. Lo reconozco, soy incapaz de hacer ciertas cosas. No, a estas alturas no voy a aprender a hacerlas bien aunque intente (o me empape) de todo lo que me pueden aportar mis compañeros de despacho.

No he encontrado mi zona de confort. No me acabo de encontrar del todo lúcido. Me da la sensación, como en otras ocasiones, que me he perdido y no tengo cómo recuperar el camino. O más bien el sendero que, por lo visto, debe ser demasiado estrecho para que lo encuentre.

Hoy es de esos días en los que estoy enfadado conmigo mismo. No me lo tengáis en cuenta porque, en definitiva, es algo de lo que soy el único culpable. A ver si mejora el asunto…

Como os he dicho en más de una ocasión esta es mi moleskine particular. Por eso escribo acerca de ciertas cosas.
EDUENTERTAINMENT

Cuando la Educación se convierte en espectáculo

En un contexto en el que el espectáculo educativo está a la orden del día, conviene reflexionar acerca de la implicación de este "eduentertainment" en nuestras aulas.
Jordi Martí

Docente desconcertado que intenta encontrar su lugar en un mundo que no entiende. O que prefiere no entender.

4 Comments
  1. ¡Ánimo! Aun a riesgo de que me taches de «Mrwonderfuldiana», a veces los caminos estrechos son más anchos de lo que parecen. Y ya sè que tu intenciòn no es que te animemos, pero me siento en la obligaciòn de hacerlo porque no puedo imaginarme dejar de leer tus escritos que me descolocan la cabeza, me enfadan y abren los ojos a partes iguales.
    Quedo a la espera de tu próximo escrito. Nos encontramos por aquí.

    1. No, por desgracia los caminos estrechos siguen siendo estrechos y las zarzas siguen siendo zarzas. Y los unicornios siguen sin existir aunque algunos se empeñen en ellos y otros nos planteemos que, ojalá existieran. No es malo enfadarse por lo que escribe un tercero. Lo malo es hacerlo, a veces, con lo que uno quiere creerse.

      Seguimos por aquí y muchas gracias por el comentario.

  2. Jordi, t’entenc perfectament. Mentre la salut m’ha acompanyat em sentia capaç de fer- ho tot i de portar endavant qualsevol feina. No tenia hores. Em menjava el món i “ dominava” les classes. Després vaig començar amb les operacions, les baixes, la incertesa de no poder fer plans de futur a curt termini. Fins que em van donar la incapacitat, vivia per a la feina. Però no en gaudia. I van començar els dubtes, la incertesa, la por… terrible. Enel meu cas va acabar malament: em van donar la incapacitat total. En el teu, espere que no. Quan et trobaràs millor de salut, millorarà la teua tasca docent. Ànims.

    1. La salut, per desgràcia, només es considera valuosa quan la comences a perdre. No es tracta de viure per la feina; es tracta de poder desenvolupar la feina (i la vida) en les millors condicions possibles. Sento molt el teu cas però espero que, tanmateix t’hagin allunyat de l’aula, puguis gaudir de les coses realment importants de la vida. Moltes gràcies.

Deja un comentario

EDUENTERTAINMENT

Cuando la Educación se convierte en espectáculo

En un contexto en el que el espectáculo educativo está a la orden del día, conviene reflexionar acerca de la implicación de este "eduentertainment" en nuestras aulas.
close-link