¿Eran mejores los alumnos de antes que los de ahora?

Seguimos erre que erre con una de las afirmaciones más insulsas, a la vez que falsas, a la hora de taxonomizar al alumno del siglo XXI. Bueno, vamos a ser sinceros, lo de pretender que cualquier tiempo pasado fue mejor para el aprendizaje y el conocimiento es algo que sólo puede sustentarse idealizando un pasado que tampoco fue tan ideal o, simplemente, extrapolando aquellos casos de alumnos que, en nuestra época abandonaban los estudios a los catorce o ni tan sólo se escolarizaron más allá de momentos puntuales de su aprendizaje. Ya cansa lo de comparar bondades de sistemas por idealismos o visiones personales. Que no cuela en ningún momento lo de tiempos pasados mejores ni, por qué no decirlo, de que lo de ahora sea maravilloso a nivel educativo. Hay de todo como siempre ha habido pero obviar que en los últimos cuarenta años hemos avanzado, a nivel educativo, más que cualquier otro país del mundo es negarse a ver una realidad demasiado objetiva. Sí, me gustaría saber qué país ha conseguido en este tiempo llegar a las cotas de alfabetización masiva e, incluso, a poseer la cantidad de profesionales bien formados que existen actualmente en el mercado. Ya, lo importante es no querer aceptarlo porque queda mucho mejor quedarse con la mediatización de los ninis o con los especímenes que mediatizan programas como Hermano Mayor.

Fuente: http://huelvabuenasnoticias.com

Ni en nuestra época éramos tan aplicados (hablo de la EGB y sus etapas postobligatorias -BUP/COU y FP-) ni ahora lo son tan poco. Hay alumnos excelentes, mediocres y malos. Que lo de estudiar y pretender que todos los alumnos tengan las mismas inquietudes culturales cuaja demasiado poco con determinados contextos familiares. Claro que me gustaría que todos fueran Einstein, conocieran todos los hechos históricos e, incluso, se hubieran leído las obras completas de la generación del 27 pero va a ser que no. Ni antes todos leían, ni ahora todos dejan de leer. Y ya cuando hablamos de hechos históricos para demostrar el poco nivel que tienen nuestros alumnos, ¿por qué no preguntamos a esas generaciones anteriores que estudiaron con otros sistemas? Incluso aquellos que memorizaban y recitaban ríos serían, a lo mejor, incapaces de relacionar un determinado lugar con el río que pasa por ahí. Eso sí, queda muy bien decir que todas las generaciones pasadas fueron mejores. Que eso lo llevo oyendo desde que era estudiante. Los que estudiamos EGB también teníamos el mismo mantra que, curiosamente, los docentes también comentaban... "es que antes los alumnos eran más disciplinados, hincaban más los codos y salían mejor preparados". Incluso tuve que oír por parte de mi padre que los peritos de antes sí que sabían, no como los ingenieros de hoy en día. Coño, es que al final va a ser que el discurso se repite más que la fabada.

Algunos estamos un poco cansados de justificar la necesidad de cambios educativos o de la realización de determinadas experiencias sobre la base de argumentos sin ninguna validez científica y que se desmontan al poco que alguien, con una cierta edad, vuelva a su época de estudiante. No, tampoco me sirven afirmaciones relacionadas con lo anterior que indican la falta de autoridad del profesorado en el aula y el aumento de indisciplina del alumnado. No, no es así por mucho que queramos venderlo como verdad absoluta. Los alumnos de ahora no son ni mejores ni peores que los de hace treinta años. Ya entonces no había dos alumnos iguales al igual que ahora. Y, seamos sinceros, ya si sumamos a la necesidad del cambio metodológico la afirmación sobradamente desmontada del mito del nativo digital, estaremos errando completamente el tiro.

¿Realmente alguien se cree que la disciplina era absoluta en las aulas de hace treinta años? Yo las pisé y debo reconocer que, al igual que ahora, había aulas en las que se mantenía el máximo silencio mezclada con otras en las que el docente debía hacer esfuerzos para conseguir controlarla. Había alumnos buenos y malos. Había alumnos que se portaban bien y otros que se portaban mal. Había alumnos a los que se les daba mejor las Matemáticas que la Lengua. Y sí, a partir de los catorce se filtraba al igual que ahora con el mismo objetivo básico: permitir dar clase a los alumnos que querían un aprendizaje más académico frente a aquellos, normalmente “molestos”, a los que se derivaba a Formación Profesional o, directamente, se justificaba su absentismo hasta los 16 al ser la educación obligatoria hasta los 14. Bueno, y ya veis que no he querido entrar en las ganas de aprender que algunos suponen a mi generación… no cuela, que los chavales -salvo excepciones excepcionales- tienen y teníamos otras motivaciones y prioridades antes de aprender. Y nos gustaba lo mismo, entre poco y nada.

Voy a ir bastante más lejos… si alguien quiere comparar entre centros y los desperfectos que se realizan en los mismos por parte de los alumnos debería recordar que antes los chavales eran mucho menos respetuosos con el material. Sí, lo afirmo. En mi aula de instituto no había mesa que pudiera servir para escribir como no fuera con libreta o carpesano de las grietas que tenía la misma. Y ya lo de las pintadas en las paredes con bolígrafo o las puertas del váter, con contenido insultante y amenazas a determinados docentes, era algo habitual. ¿Peleas en los patios? Sinceramente, más que ahora. Eso sí, como el tema se solucionaba por ellos mismos en lugar de la intervención del docente (no había guardias de patio en los institutos) todo quedaba en el calentón puntual. Bueno, no, a veces se reunían para hostiarse fuera del centro. Sí, en manada. Una violencia extrema que ha desaparecido de las aulas actuales por si nos ponemos a comparar pero seguro que esto no interesa recordarlo.

Tampoco creo que interese recordar lo que sucedía en esa época postfranquista de la galleta fácil donde, curiosamente, se enseñaba a las niñas de forma diferente que a los niños. Seguro que el nivel era mayor porque así las mujeres se quedaban en casa sabiendo coser la ropa. Algo hemos avanzado en el tema pero si queréis volvemos a lo anterior. Tasas de analfabetismo altísimas, niños que a los nueve debían ir a ayudar a parir la vaca que tenían en casa, prioridades muy diferentes de las de ahora. No, no todo el tiempo pasado fue mejor para los niños ni, por mucho que lo repitamos, fueron mejores los aprendizajes escolares. Bueno, sí para aquellos que quieren obviar y sesgar la realidad de entonces para que comulgue con sus postulados.

Los juegos. Sí, vamos a hablar de los juegos y de la justificación de la gran cantidad de inputs externos que reciben los alumnos que hagan que actúen de esa manera. Bueno, voy a ir más lejos, ¿por qué no hablamos del discurso fácil que determinados programas televisivos hacen que los alumnos se comporten de determinada forma? Pues bien, si es por comparar en lo anterior por qué no vamos más allá de los treinta años y hablamos de la generación de mis padres. De la influencia eclesiástica y del régimen de turno. De la disciplina a golpe de regla y de comportamientos homófobos habituales. No, por favor, que los chavales de hoy en día en este aspecto no son iguales por mucho que se mediaticen casos concretos. Si se llegan a mediatizar los de antes, no habría medio digital que no acabara con su espacio de hosting en pocos meses. Así que, por favor, cuando alguien hable de tolerancia y la pérdida de la misma, que busque en su hemeroteca mental. Algo que debe hacer de forma objetiva porque si sólo idealiza el pasado o lo ve según su óptica ya sesgada… Ah, estaba hablando de los juegos y la facilidad que teníamos algunos para distraernos con poca cosa. Bueno, ¿sabéis a qué juegan más los chiquillos en los parques en los últimos tiempos? A hacerse casas con cartones, jugar con un balón y al escondite. No, no es ficción. Salid, pasead y observad.

Los alumnos no salen menos preparados que los de antes. Habrá que saldrán mejor, otros igual y, seguramente, otros peor. Si nos dedicamos a juzgar a los alumnos por casos concretos y extrapolamos sólo el modelo que nos interesa comparar, haciendo dicha comparativa con un modelo “perfecto” o “imperfecto” de los de antes, va a salir o nos va a permitir opinar lo que nosotros queramos. Eso sí, si hacemos una visión global del asunto veremos que, lamentablemente para aquellos que basan toda su argumentación metodológica y pedagógica en lo diferentes que son nuestros alumnos respecto a lo que fuimos nosotros, se encontrarán con un chasco. Bueno, siempre les quedará mantener la visión sesgada porque, ya sabemos que cuando uno tiene creencias inamovibles es muy difícil, por muchas pruebas que se le enseñen, que baje del burro.

He querido recuperar un artículo que escribí hace tiempo, adaptándolo un poco a ciertas ideas que han surgido desde entonces, pero que a la postre defiende lo que llevo mucho tiempo creyendo... "no es el sistema educativo el que ha empeorado o mejorado, ni los alumnos son mejores o peores que los de antes". Por desgracia para mí hay algunos que siguen sin entender lo anterior porque, u obvian ciertas situaciones de antaño, o las desconocen o, simplemente, nunca se han dedicado a revisar la historia de la educación en este país. Un país de los que más ha avanzado en los últimos tiempos por mucho que algunos sólo quieran ver una parte, siempre interesada, de la educación.

¿Queréis pruebas que demuestren mi argumentación? Sustituid spinner por yoyó :)
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Cuando la Educación se convierte en espectáculo

En un contexto en el que el espectáculo educativo está a la orden del día, conviene reflexionar acerca de la implicación de este "eduentertainment" en nuestras aulas.

12 comments

  1. Enrique 26 junio, 2017 at 16:52 Responder

    Se necesita más tiempo de permanencia en la escuela para poder aspirar a un trabajo cada vez más precario y peor pagado. En este contexto, cuestionarse si los alumnos de ahora saben menos que los de antes no es la pregunta adecuada.

    Si lo que se pretende es cambiar el sistema educativo; no retocarlo ni hacerle ajustes, lo que hay que cuestionarse no es si los niveles suben o bajan, sino si aquello para lo que la escuela prepara está en consonancia con lo que la vida demanda.

    Porque, si lo que tenemos obliga a los alumnos a estar formándose más años, no los prepara para encontrar trabajo y tampoco los hace más cultos ni más felices; si lo que se obtiene es un resultado peor desde cualquier punto de vista, entonces ¿para qué sirve, a quién le sirve y por qué lo seguimos manteniendo?

    http://www.otraspoliticas.com/educacion/los-niveles-academicos/

    • Jordi Martí 27 junio, 2017 at 11:02 Responder

      Preguntarse si los alumnos aprenden o no y de qué forma lo hacen siempre es relevante. Más aún intentar derribar mitos acerca de “cualquier tiempo pasado fue mejor” o “qué alumnos más poco formados hay hoy en día”. Quizás no debamos reinventar el sistema educativo y sí rediseñarlo para quedarnos con lo mejor, apuntalar nuevas ideas y, reformular otras. No es todo tan fácil pero partir de premisas erróneas en relación a nuestros alumnos hace que cualquier nuevo diseño no tenga ningún sentido.

      Por cierto… ¿hastá qué punto de un sistema educativo en sus etapas obligatorias debe ir orientado a la empleabilidad o, tal y como planteamos algunos, al cambio social? Ahí está la gran diferencia de planteamientos.

      Gracias por comentar Enrique.

  2. meneses 26 junio, 2017 at 17:16 Responder

    Creo que está en parte mal planteado. Antes los que pasaban al BUP ya estaba preseleccionados y, por tanto, eran en general mejores alumnos que lo que aparece ahora en la ESO que se van cribando poco a poco con abandonos, PMAR, FPB. El comportamiento era absolutamente mejor, el miedo era un factor muy importante, y los más salvajes ya estaban en el mercado laboral o haciendo FP.

    Pero uno que es ilustrado sí cree que la cosa ha mejorado mucho. Estudia más gente y por tanto el nivel de formación medio sube aunque en secundaria se resienta algo la calidad en ciertas zonas. Y ha mejorado y con mucho la metodología seguida, los libros de texto, la relación profesor-alumno … sin que ello signifique el abandono de la clase tradicional, normalmente la más productiva, ahora mejor aderezada. Uno alucina cuando sigue leyendo a los innovadores decir que nada ha cambiado en la enseñanza los últimos 50 años.

    • Jordi Martí 27 junio, 2017 at 11:06 Responder

      Me quedo con el segundo párrafo que comparto en casi su totalidad. No creo que haya disminuido el “nivel” (¡qué demonios es el nivel!) y sí que se ha permitido que más gente pueda formarse sin tanto abandono previo. Que hay cosas que han cambiado que algunos añoran… ¡claro que sí! aunque lo relevante sea la mejora, por mucho que parezca que no exista, de las prácticas educativas, la aparición de nuevas metodologías que permiten adaptar parte y, siempre aplicando el principio común, el desembarco de herramientas informacionales mucho más potentes que las que existían.

      Todo cambia y la educación, por mucho que como bien dices interese a algunos vender como inmovilista, cambia día a día, centro a centro y docente a docente.

  3. Anónimo 27 junio, 2017 at 03:48 Responder

    Excelente comentario con la educación actual ahora son pañitos de agua tibia, con tanta tecnología facilitas copiar y pegar poca interpretacion y comprension.

  4. Armando 27 junio, 2017 at 07:52 Responder

    Hola Jordi, interesante artículo pero introduces o cuelas subjetividad y no el rigor al que apelas.
    En qué te basas para esta afirmación:
    “Una violencia extrema que ha desaparecido de las aulas actuales por si nos ponemos a comparar pero seguro que esto no interesa recordarlo.” Es opinión personal más que verdad irrefutable. Si tienes datos, te agradecería que los aportaras. Un saludo

    • Jordi Martí 27 junio, 2017 at 11:10 Responder

      No, no cuelo nada en el post y, ni tan sólo hablando de situaciones personales intento extrapolar nada. Eso sí, en el caso de la violencia más habitual que existía entonces es fácil relacionarlo con los porcentajes de delitos que, por suerte, han ido disminuyendo en nuestro país. En una época en que la heroína dejó en la cuneta a muchos de los chavales (algunos conocidos), el auge de las rutas de la pastilla e, incluso la crisis económica de los 80 (que muchos han obviado) con una guetización de muchas ciudades y falta de integración por escasez de recursos para hacerlo… creo que queda bastante fundamentada la afirmación anterior.

      Un saludo de vuelta Armando y gracias por pasarte por aquí.

  5. Anónimo 29 agosto, 2017 at 18:30 Responder

    Yo comparto lo de que antes se era mucho menos respetuoso con el material, y lo de que antes había más peleas, pero basta hablar con cualquier profesor de universidad de una carrera de ciencias que imparta primero de carrera para ver que sus alumnos llegan con un nivel cada vez más bajo. Ahora en las universidades (al menos algunas) existe un “curso cero” para empezar primero de carrera con una base.

    • Jordi Martí 7 septiembre, 2017 at 07:31 Responder

      Creo que hoy en día hay de todo. El problema que comentas es más por cuestión de haber abierto la mano por parte de las Universidades, que porque haya un porcentaje de alumnado peor preparado que antes.

      Un saludo.

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