Errores de novato

Sé que no es excusa, después de más de dieciséis años de profesión, achacar mis errores a ser novato. A pesar de ello y, como disculpa propia, puedo escudarme en que cada curso me dedico a probar cosas nuevas. Y, como la mayoría de docentes sabemos, los experimentos deben hacerse siempre con gaseosa aunque algunos optemos, por pura inconciencia, por llevar esa experimentación directamente al aula.

Fuente: http://www.praxis.edusanluis.com.ar
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Este curso -ya desde la perspectiva de haber cruzado el ecuador del mismo y poder hacer un análisis más o menos válido- he cometido multitud de errores. Errores de planificación (bueno, más bien de nula planificación), errores con algunas herramientas y, como no, errores al creer en las ganas de participación de la comunidad educativa de motu propio.

Pues sí, el primer error ha sido intentar gestionar un sistema de comunicación con los padres de mis alumnos. Quizás he sido yo quien no le he dado suficiente dinamismo. Quizás se me ha comido el tiempo en otras cuestiones. Quizás haya pecado de intentar abarcar demasiado con un horario cada vez más amplio y más de tres horas de viaje diario. Un error a subsanar en próximos cursos. Un error de novato. De esos que, lamentablemente, voy a volver a cometer porque considero importantísima la comunicación con los padres. Comunicación que se ha realizado mediante el blog de aula y con los blogs de los alumnos pero, a la que ha faltado un poquito más de personalización. Una personalización para la que me había planteado usar una herramienta muy parecida a Whatsapp. Lástima.

Otro error ha sido considerar al alumno suficientemente autónomo. Por eso, han sido muchas las ocasiones (bueno, casi siempre) en las que he dejado al albur de su autonomía la gestión de su blog de aula y los trabajos grupales. Salvo excepciones, no ha acabado de ir del todo bien hasta que he empezado a adoptar conductas más intervencionistas. Sí, la intervención, incluso que dé la sensación de tener alumnos ya talluditos (pienso en cuarto de la ESO), se hace imprescindible. Los alumnos hasta que ven quemar las barbas de su vecino no se ponen las pilas. Es algo con lo que tenía que haber contado. A pesar de ello estoy satisfecho del trabajo a lo largo de esta parte del curso. Y mucho. Porque realmente es complicado, cuando nadie anteriormente les había enseñado a trabajar tan abiertamente, cambiarles radicalmente el modelo de trabajo. Olvidar exámenes y actividades concretas para ir elaborando una bitácora personal. Complejo y complicado cuando no se está acostumbrado. Y los de cuarto ya hacía dos cursos que no me habían tenido. No contaba con esa facilidad de olvido metodológico. Bueno, más bien han sido algunos cambios introducidos por mí, para abrir un poco más el aula, en estos últimos tiempos.

Me ha faltado tiempo para aumentar la interacción con los chavales. Muchas comunidades en Google+ y, lamentablemente, poca gestión efectiva de las mismas. Es lo que hablaba antes. Cuesta cambiar el chip. Y el chip que tienen los alumnos es tozudo y poco moldeable. Más aún las dificultades que ofrece intentar dar lo que necesitan en cada momento. A pesar de ello, la comunicación por correo electrónico ha sido bastante eficaz. Bueno, dentro de mis posibilidades.

Además también tengo sensaciones agridulces en lo que hace referencia a las herramientas que les explico. A intentar venderles las mismas para ser usadas en otras asignaturas. Bueno, echo muchísimo de menos no haber podado montar un proyecto colaborativo entre varios compañeros. Algo en lo que no tienen la culpa ni los alumnos ni mis compañeros. Quizás sea mi caos habitual y mi ir a salto de mata. Me falta capacidad de centrarme en algo concreto. Soy más de ir picando de aquí y de ahí. Y eso tiene sus inconvenientes.

No todo ha sido negativo. Ni mucho menos. Por ejemplo las autoevaluaciones con formularios de Google han funcionado, en las actividades se ha trabajado y los blogs de los chavales están saliendo bastante bien. Muy contento por ellos, pero reconozco que tengo que ponerme las pilas para hacer algunos pequeños retoques lo que queda de este curso y, plantear soluciones eficaces para los errores de novato que, por años que pasen, sigo cometiendo.

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Cuando la Educación se convierte en espectáculo

En un contexto en el que el espectáculo educativo está a la orden del día, conviene reflexionar acerca de la implicación de este "eduentertainment" en nuestras aulas.
Jordi Martí

Docente desconcertado que intenta encontrar su lugar en un mundo que no entiende. O que prefiere no entender.

5 Comments
  1. Buenas tardes Jordi. Está muy bueno esto de autoevaluar el trabajo realizado, yo lo hago tbién y me ha dado excelentes resultados para crecer. Te quería preguntar por las autoevaluciones con formularios google, ¿tiene alguna forma de que los alumnos reciban retroalimentación o feedback en forma individual o sólo lo usa para estadísticas? Yo estoy haciendo mi tesina en un método de autoevaluación por desempeño mediadas por recursos digitales ,y por eso es muy valiosa la opinión de quienes estén trabajando con autoevaluaciones. Tipo de evaluación que considero muy valiosa para trabajar la autonomía del alumno y los estilos de aprendizaje.Desde ya muchas gracias.

  2. Te diría, compañero, que llevas mi misma senda: tras treinta y tres años de servicio, sigo cometiendo errores. Lo mismo esta profesión, si se ejerce desde la innovación, conlleva su comisión. Tranquilo, sigue adelante que de sabio es rectificar. Ah, y gracias por compartir tus experiencias. Un saludo.

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