Es el momento de la horchata

Después de meses de reclusión, explicaciones más o menos creíbles, alumnos más o menos estabulados y, como no, azar y caos potenciados al máximo llega el momento de la horchata. Sí, algunos estamos a estas alturas de curso cansados. Muy cansados. No son sólo los alumnos lo que, en el último envite, empiezan a dar muestras de tener ganas que todo termine. Los docentes estamos igual. Vemos a tocar esos cocoteros playeros -sustituidos por palmeras en mi zona de residencia-, tumbonas de diferente inclinación, arena, olas y, como no, esa horchata imprescindible que indica el final de algo que ha durado demasiado.

Fuente: http://www.abc.es/
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Ya toca tomarse una líquida, granizada o mixta. Es hora del fartón acompañando a un líquido más relacionado con períodos vacaciones que con tediosas jornadas de trabajo. Porque, lo de la docencia, es un auténtico coñazo. Por mucho que te guste dar clase, cuando notas más de veinte grados en el exterior, ves el cielo cada vez más limpio, te planteas cambiar el pantalón largo por el corto y te empiezas a poner sandalias con diferentes grado de respiradero ya ves que algo empieza a oler a rancio. Y a estas alturas ya todo es muy rancio. Exámenes finales para algunos, correcciones para otros y, como no, presión por dejar listo todo el papeleo que se va a generar tras esas reuniones organizadas para poder largarte cuanto antes a disfrutar de tu oro líquido.

Reconozco que mi genética es incompatible con el trabajo a estas alturas. Las ideas empiezan a tomar estado líquido y la mente, por mucho que no se quiera, piensa en todo menos en lo que debes chapurrear las próximas sesiones de clase. Cuando dar clase se convierte en una visita al dentista quizás es que conviene parar. No sé si han sido muchos o pocos los días pero, no puedo menos de compartir el cansancio que expresan, cada vez más en voz alta, todos mis compañeros. Ya está bien. Vámonos de vacaciones que esto ya no lo aguanta ni el tato.

Lamentablemente, los calendarios escolares dan la sensación de hacerse con el ojete de alguno. Cuando más actividades relajadas deberían potenciarse, por el cansancio global de alumnos y docentes, es cuando más burocracia aparece. Cuando más exámenes se crean, realizan y corrigen. Cuando hay más presión por parte de las editoriales que vienen a vender sus manuales. Cuando, en definitiva, se presiona más al alumno y al docente para que haga cosas que, por desgracia, están totalmente alejadas del sentido común.

Lo siento. Debo reconocer que para mí es el momento de la horchata y que, salvo obligaciones laborales que intento hacer lo mejor que sé, mi mente está obsesionada con arena, playa y horchata 🙂

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Cuando la Educación se convierte en espectáculo

En un contexto en el que el espectáculo educativo está a la orden del día, conviene reflexionar acerca de la implicación de este "eduentertainment" en nuestras aulas.
Jordi Martí

Docente desconcertado que intenta encontrar su lugar en un mundo que no entiende. O que prefiere no entender.

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