¿Es ético usar iPads en las aulas?

Ética. Palabra siempre de definición compleja y cuestionabilidad persistente. Según una corriente “clásica”, la ética tiene como objeto los actos que el ser humano realiza de modo consciente y libre (es decir, aquellos actos sobre los que ejerce de algún modo un control racional). No se limita sólo a ver cómo se realizan esos actos, sino que busca emitir un juicio sobre estos, que permite determinar si un acto ha sido éticamente bueno o éticamente malo. Es difícil asumir la ética como valor absoluto porque, en ocasiones, dicha ética se superpone con otro concepto más tribal, como es el caso de la hipocresía.

Fuente: http://www.crediamigo.com.mx
Fuente: http://www.crediamigo.com.mx

Ayer en mi pueblo se celebró un pleno. Un pleno en el cual, un trabajador de una empresa -la cual da de comer a más de quinientas familias-, denunciaba al equipo de gobierno por impedir la extracción de áridos en una cantera y que ello había «obligado» a la multinacional a paralizar todas las inversiones en la localidad. Sí, un presumible primer paso para proceder al cierre y, por desgracia en la situación actual, dejar tirados en la calle a esos cientos de trabajadores que, no son más que una triste chincheta en un mapa colgado en la pared de la sede de esa multinacional. Curiosamente, el equipo de gobierno alegaba razones medioambientales para proceder al cierre de la cantera. Algo reconocido por el propio trabajador pero que, según el mismo, demostraba una hipocresía sin paliativos porque, a su entender, no había diferencias entre la contaminación de los vehículos diesel, el uso de dispositivos electrónicos (sin olvidar el proceso de fabricación que deja a los países productores echos unos zorros), amén del uso de aires acondicionados y similares. Toda la razón… la hipocresía está a la orden del día. Y, por desgracia, tenemos tendencia a obviar lo que sucede a terceros cuando optamos por tomar una u otra decisión.

¿Qué tiene que ver el párrafo anterior con el uso de iPads en las aulas? Mucho, muchísimo. Todos sabemos que, por diferentes motivos, Apple ha estado denunciado publicamente por explotar a sus trabajadores e, incluso, la BBC publicó hace poco un vídeo acerca de las condiciones laborales de sus trabajadores. Y, a pesar de ello, algunos siguen apostando lícitamente por el uso de iPads en el ámbito educativo a pesar de saber que su uso es poco ético y perjudica a terceros.

No es algo exclusivo de Apple, también nos encontramos que los siete gigantes de la tecnología (Google, Apple, Amazon, Facebook, Yahoo, eBay y Microsoft) usan ingeniería fiscal, lícita pero poco ética, para pagar mucho menos en nuestro país que lo que sería de recibo por las ventas que tienen. Sí, no pagan impuestos (o pagan sólo una mínima parte de lo que deberían) y ello, tristemente, implica que su aportación a la economía es nula más allá del salario de los trabajadores que poseen en sus tiendas. Mucha menos afección positiva sobre la economía que los pequeños comercios de mi localidad. Algo que también debería llevar a reflexionar antes de usar cualquier producto de los anteriores.

Pero no es sólo la tecnología. Podemos analizar también el vestuario de nuestros alumnos (y, el nuestro). Ver en qué empresas lo hemos comprado. Cómo tratan a sus trabajadores y analizar (o más bien pensar) acerca de las condiciones laborales que deben tener para que nos lleguen productos a ese mísero precio. Sí, calcetines a un euro sólo pueden venderse si los trabajadores tienen pésimas condiciones laborales. Pero, el problema es que, por necesidad u otros motivos, seguimos comprando. No, no me voy a flagelar por ello. Yo también he ido a una multinacional a comprar ropa y sigo usando productos tecnológicos que sé que no son todo lo éticos que debieran.

No lo sé. Quizás ser completamente ético es imposible pero, en el ámbito educativo deberíamos apostar por usar los productos que satisfagan mejor las cuestiones éticas y que, a pesar de todo, den el servicio que necesitamos. No es cuestión de que el docente o centro que apuesta por el uso de iPads sea peor, a nivel ético -por deber incorporarse dentro de esa decisión muchas otras cuestiones-, que el que usa de un equipo con Windows o Linux. Eso sí, si podemos usar un dispositivo más económico, cuya producción y distribución sea lo más ética posible y que impida aumentar la brecha de nuestros alumnos por cuestiones económicas, mejor. Y eso, por desgracia, no es algo que se consiga con un iPad ni con abrazar al producto de las ventanitas.

¿Qué pensáis de lo anterior? ¿Es positivo reflexionar, previamente a la elección de uno u otro aparato tecnológico para incorporar en las aulas, acerca de las connotaciones éticas de su uso? Yo creo que sí pero, en un mundo como el actual, se me difuminan los límites entre la hipocresía y la defensa de lo anterior.

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Jordi Martí

Docente desconcertado que intenta encontrar su lugar en un mundo que no entiende. O que prefiere no entender.

8 Comments
  1. Bueno, Jordi… al margen de los ipads -quin se lo pueda permitir- Intenta convencer a un claustro para que el colegio funcione enteramente con programario libre. Tarea imposible.

    Curiosamente, los alumnos no tienen problemas; se hacen de seguida con linux Mint o Ubuntu, con su paquete Openoffice o LibreOfice. El problema está en los docentes, que nos hemos habituado a Windows y su Office y por comodidad no queremos salir de ahí.

    Además, las máquinas obsoletas -como las que tenemos enteramente en mi centro- funcionarian mucho mejor y con menos probemas. Pero nada, no hay manera.

    Saludos

    1. Creo Manel que el problema con el programario libre es cómo se ha intentado vender. No se ha hecho apología de su uso ni animado a usarse… se ha metido una distribución Linux en los equipos y ¡a apañarse! No son formas. Se puede vender muy bien su uso pero conviene saber hacerlo y a la administración educativa le ha faltado mano izquierda para que lo anterior sea posible.

      Como bien comentas los alumnos son quienes menos problemas tienen porque se adaptan a lo que les pongas. El problema, como he dicho antes, es que en este caso creo que al «vender el producto» a los docentes se ha errado completamente en la estrategia.

      Un saludo y gracias por comentar.

  2. Hola Jordi. El tema que planteas es interesante y bastante complejo, aunque quizá el ejemplo sea más mediático que acertado.

    Hoy por hoy Apple es de las compañías tecnológicas con mejores prácticas «éticas» del sector, especialmente desde 2011. De hecho, hace cinco años escribí un artículo sobre el tema para una revista y Apple era la única de las marcas grandes (HP, Samsung, Sony, etc…), creo que junto con Microsoft, que publicaba (y lo sigue haciendo) un informe de responsabilidad social decente, además de permitir auditorías de otras organizaciones. Buena parte de la información que se publica sobre el tema (sí, incluso la negativa) viene de los propios informes de la compañía. Por cierto, que más de un proveedor perdió el negocio por estos temas.

    http://research-methodology.net/apple-corporate-social-responsibility-csr/

    http://www.macworld.co.uk/opinion/apple/bbc-panorama-programme-about-apple-factory-china-unfair-biased-3591680/

    http://www.apple.com/supplier-responsibility/

    El panorama en las otras compañías es bastante más neblinoso y sólo recientemente han empezado a trabajar sobre eso. Los calcetines a un euro denotan pésimas condiciones laborales, pero las tabletas a 100 euros también. Con todo, la producción de dispositivos electrónicos a gran escala es un proceso complejísimo, desde el origen de las materias primas al ensamblaje, distribución y reciclado (o sea, el 100 % del ciclo de vida), y llevar el seguimiento de todo eso es una tarea titánica.

    Hay otros aspectos en los que creo que Apple lo hace también bastante bien, como es en las cuestiones de derechos LGTB, temas educativos, medio ambiente (casi han alcanzado el objetivo de 100% renovables en el uso de energía, tienen un buen programa de reciclado) y otros.

    Por supuesto, ninguna compañía es perfecta, pero diría que un iPad es una muy buena opción a la luz del problema que se plantea aquí.

    1. Cuando hablo de iPads y de la marca Apple estoy extrapolando algo que podría aplicarse a la mayoría de multinacionales del sector. No se trata sólo del tema de la fabricación o la ética que subyace tras su uso (y me preocupan que los informes de responsabilidad sean realizados por la propia empresa), se trata del modelo que deberíamos usar en nuestras aulas y la priorización que deberíamos dar a determinados factores: entre ellos cuestiones éticas y de responsabilidad social.

      No me gusta un modelo que se basa en la appización del aprendizaje y cuyo mayor error puede ser su consideración como una simple herramienta que permite servir contenidos. Reconozco que el iPad puede servir para mucho más pero, ¿es realmente necesario su uso? ¿Compensa el coste respecto a otros productos? Y, lo que es más importante, ¿cuál es el objetivo básico del uso de una herramienta y su concepción?

      Un saludo y muchas gracias por pasarte por aquí. Ya sabes que siempre es un placer debatir contigo (aquí y en Twitter).

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