Es por la pasta

Cada vez sorprende menos leer la mayoría de noticias relacionadas con la educación en el apartado de economía de los grandes medios. De ser un objetivo para la mejora social, reducción de brechas o, aprendizaje del alumnado, se ha reconvertido en un ámbito donde el trinque está a la orden del día. Desde multinacionales hasta personas a nivel individual que intentan sacar beneficio de un sector que, por lo visto, últimamente está dando pingües beneficios. Hay gente que da clase y hay gente que vive de decir a otros como dar clase. Eso sí, sin pisar el aula no sea que, por desgracia, la realidad les quite un bonito negocio.

Fuente: ShutterStock

Ayer se difundió en las redes un artículo que habla de dos docentes (bueno, más bien docentes en excedencia) de la concertada -de los jesuitas para más señas-, que se han montado un negocio para asesorar a equipos directivos, docentes y padres en las estrategias que han de seguir para convertirse en el top de la educación. Sí, hablo de negocio porque creo que ya está bien de creerse que las personas que abandonan la educación lo hacen por amor al arte. No es cierto. No es cierto porque, viendo las tarifas que ofrecen en su web, uno ya intuye el motivo por el que abandonaron en aula hace casi quince años.

Fuente: http://www.arcix.net/areas-de-formacion/tarifas

Vuelvo a repetir, como ya he dicho en múltiples ocasiones, que siempre es lícito sacar dinero. Y uno no está obligado a dar clase ni, tan sólo a vender cosas más o menos chapuceras para conseguir cambiar de coche más a menudo de lo que lo hace uno que, día tras día, entra en el aula o trabaja gestionando el modelo educativo desde la administración. El problema es la mediatización que se está dando a este tipo de negocios. Mucha más que a lo que está sucediendo en nuestros centros educativos. Formato neoliberal para defender un modelo de capitalismo salvaje en la educación pública. Además, seamos sinceros, los mensajes que en este tipo de artículos «de promoción» se vierten son de traca. Vamos a ellos…

Se empieza diciendo que uno de los principales frenos para la transformación de las escuelas son las Facultades de Magisterio porque están desfasadas y, los recién graduados son los más reacios al cambio. A ver, dejadme que me aclare… hay cientos de docentes en Magisterio, salen miles de alumnos cada año y vamos a generalizar el asunto. Claro que la Facultad de Magisterio necesita cambiar. Claro que sería bueno contar con más profesionales que hayan trabajado de maestros para que impartieran clase en Magisterio pero, de ahí a decir que no de los frenos para la transformación de las escuelas son los maestros y las Facultades de Magisterio. Bueno, supongo que si compran su libro (editado por la editorial SM y lo dejo ahí) serán capaces de revolucionar la formación inicial de los maestros. Seguro que ellas dos, por lo visto profesores de Secundaria que dieron clase hace quince años, sabrán más de las necesidades de los maestros (una etapa en la que, en ningún momento dicen haber impartido clase) que cualquiera de los miles de maestros que, después de salir de esas Facultades, dan clase. Claro que sí. Si uno no se considera poseedor de la verdad absoluta no podría decir ciertas cosas. Es lo que tiene ser coaching educativo.

Por cierto, darse cuenta que la «mayoría de docentes de Magisterio no han pisado el aula» o lo hicieron hace muchísimos años, ¿tiene alguna diferencia con su huida del aula hace década y media? Pues va a ser que uno puede abandonar el aula en la época en que los dinosaurios aún poblaban la tierra y saber exactamente qué sucede en el aula. ¿Sabrán algo de la LOMCE o, incluso de la LOGSE? Quince años han transformado completamente las aulas. Bueno, eso dicen ellas. ¿De dónde han visto esa transformación? ¿De lo que les cuentan? ¿Del amigo que lleva a sus hijos a un cole de uniforme? ¿A uno bilingüe? ¿De tomarse algún café con sus ex compañeros? Bueno, a veces los que dan clase ven bastante mal a aquellos que se largan del aula porque dicen que así van a mejorar la educación. Nada, es que somos una pandilla de envidiosos. Es lo que tiene no poder trincar cientos de euros cada hora de formación. No tenemos esa capacidad/habilidad.

Estoy de acuerdo en su postulado acerca de la implicación de los equipos directivos. Eso se conseguiría manteniendo un modelo de direcciones pedagógicas y descargando de burocracia a los equipos directivos. Iré más lejos… en lugar de profesionalizar direcciones, hacer las direcciones colaborativas entre los docentes de los centros educativos con el apoyo de una inspección pedagógica real. Lo sé, ya estoy hablando por encima de mis posibilidades y de lo que se trata es de aprender de lo que dicen estas grandes profesionales.

Eso sí, que acusen a los que no «innovan» (sí, de la manera que dicen ellas) de perjudicar a los alumnos no tiene precio. Y ya cuando hablan de las ventajas que supone trabajar en un centro concertado para los docentes porque ahí sí que los forman (no como en la pública) ya uno no sabe qué pensar. Menos aún cuando dicen que ellas ofrecen esa solución a los centros públicos que no les ofrece la administración. La verdad es que hablo con bastantes docentes de la concertada y toda la formación se la pagan del bolsillo o, simplemente, les obligan a ir a formaciones impartidas por determinadas empresas con las que el propietario/gestor de su centro tiene convenios. Cursos que, por cierto, en muchas ocasiones se pagan con dinero público. Curioso.

El problema es que siguen con la propaganda de que «en un futuro importará el colegio al que has ido como en Estados Unidos». Queda claro. Aparte de sacarse un pastazo por dar coaching lo que pretenden es ayudar a potenciar la existencia de centros buenos, malos y pésimos. La ilusión de todos los que quieren cargarse la educación pública. Establecer rankings basados en ítems muy subjetivos para así aumentar la segregación y que no se mezclen los hijos de uno con los del vecino. Que si yo tengo un Audi no voy a permitir que mi hijo acuda al aula con uno que ha llegado huyendo de una guerra en su país. Todo muy educativo…

Sigue el ataque a la pública diciendo que hay una alta tasa de interinidad que no existe en la privada. Ostras, así va a resultar que trabajar en la privada es mejor para los profesionales. Pueden hacer mejores proyectos, tienen mejores apoyos y, al final, tienen un mejor ambiente de trabajo. Quizás por eso van locos por largarse a la pública. Nada, seguro que son percepciones mías. Ellas, que se han largado de esas aulas maravillosas de la concertada, seguro que saben más que los cientos de docentes de la privada que, cuando tienen posibilidad de presentarse a unas oposiciones, lo dejan todo y se apuntan a ellas. ¿Será por qué en la pública se pueden hacer más cosas? O, simplemente será por qué son malos profesionales y los expulsan de la privada. Ya, estoy fabulando por encima de mis posibilidades.

«Se trata de trasladar el liderazgo del mundo empresarial al contexto educativo». Acabáramos. Me podría haber ahorrado toda la parrafada anterior que aburre hasta los cangrejos. Más aún cuando dicen que «ahora empiezan a poder vivir de su chiringuito». Claro que sí. Además, curiosamente, ¿sabéis quién paga mucha de la formación que ofrecen? El Ministerio de Educación y algunas Consejerías con dinero público. Para lo mal que está la educación pública en comparación a la concertada, no tienen ningún tapujo en coger dinero de ella. Es que el dinero no importa de dónde llegue mientras llegue.

Para acabar un sólo detalle que han de tener en cuenta todos los docentes de Matemáticas de este país… «para hacer atractiva vuestra asignatura decid que con los polinomios se mejora la resistencia de las casas». Ya, lo sé. Yo soy un simple profesor de Tecnología, ingeniero titulado y no tengo ni pajolera idea de esa relación que establecen estas dos ex docentes de Lengua Castellana. Reconozco que, por desgracia, con ello demuestro que necesito comprar una sesión de coaching en su empresa. Ahorrando para ello.

Por cierto, a ver con qué noticia «educativa» nos sorprenden hoy los medios…

Me reafirmo en que no es malo sacar tajada de la educación. Eso sí, lo de hacerlo a cualquier precio y diciendo/haciendo ciertas cosas, ya es algo muy relacionado con cada uno. El dinero, para algunos, no lo es todo.
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Cuando la Educación se convierte en espectáculo

En un contexto en el que el espectáculo educativo está a la orden del día, conviene reflexionar acerca de la implicación de este "eduentertainment" en nuestras aulas.
Jordi Martí

Docente desconcertado que intenta encontrar su lugar en un mundo que no entiende. O que prefiere no entender.

6 Comments
  1. Es vergonzoso lo de estas dos profesoras, la verdad. La noticia que ahora me preocupa es lo del Mir en Educacion, siendo interina. Este es mi primer año en un colegio público en Fuenlabrada, después de ser despedida en el 2010 de Mapfre, y como desde pequeña quería ser profesora, pues me puse a ello, a sacarme el título de inglés y después el Master, y ahora las oposiciones, o sea, aprendizaje continuo desde hace ya 7 años, y lo que me queda. Soy Licenciada en Economia con varios Masteres de Energias Renovables, y mi experiencia ha sido sobretodo en academias. Este año, he comprobado que me encanta impartir clases, con los problemas que nos enfrentamos de poca motivación y poco esfuerzo y ganas de aprender por parte de los alumnos. Pero aún así, veo que un Mir no es necesario, siempre que tengas ganas, ilusión y vocación para dar clase, que es condición necesaria para este trabajo. Creo que es una manera de quitarse a interinos de encima, y abaratar la cosa, ya que en el Mir en el primer año se pagará el 50% del sueldo del profesor y el segundo año el 75%, con la consiguiente diferenciación de trabajadores de primera y segunda clase y empeoramiento de la educacion publica. ¿Que opinas tu al respecto? Muchas gracias por la sabiduría diaria que vierte en tus artículos.

    1. Espero que el MIR, al igual que pasó antaño, sea otro globo sonda de esos que tanto gusta lanzar a la administración educativa. Lo de tener trabajadores cobrando diferente realizando el mismo trabajo es algo que no debería permitirse. Y aún menos en el sector público.

      Un saludo y gracias por pasarte por aquí.

  2. Me llama la atención este párrafo: «»Si lo que te enseña un centro está en Google quiere decir que no te aporta nada». Con ese mensaje tratan de convencer a los equipos directivos de los colegios de que asuman su rol de transformadores, de agentes del cambio, una cultura que ya está muy extendida en países como Inglaterra o Estados Unidos. »

    Tiene todos los clichés del submundo «innovador»: google, rol transformador, agentes del cambio y mención a Inglaterra y Estados Unidos.

    Estuve muy cerca de la educación en Inglaterra y aquello es un maldito desastre. Solo importan los exámenes externos y todo gira en torno a ellos, incluso las trampas que puedan hacer los centros para aprobarlos. Los docentes (los peor pagados de Europa) duran unos 5 años en la docencia con un trabajo inhumano (he visto profesoras de secundaria decorar todos los cuadernos de sus alumnos para pasar las revisiones externas) y ese esfuerzo no se reconoce por ninguno de los agentes sociales (allí el ataque al docente es más violento que aquí incluso a un nivel físico, muchos centros deben contratar vigilantes para evitar altercados). El nivel de los estudiantes es absurdo, la formación docente inexistente y no hay nada innovador en ninguna parte (mucho menos en la burocracia que es aún más abundante que aquí). Desde luego, si hay un sistema al que no deberíamos ni acercarnos es al inglés. Me toca mucho la moral cuando alguien habla del sistema inglés por que no se que mierda quiere meternos en el nuestro.

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