Es un buen momento para tirar de la cadena

Ya son demasiadas las ocasiones en que, por desgracia, he visto como docentes, sin ningún tipo de empatía emocional o ganas de complicarse la vida perdiendo followers, pasan de puntillas por ciertas situaciones que, a nivel social, marcan muchas cosas. Uno piensa que, más allá de lo anterior, le pueden aportar ciertas cosas en su día a día y, quizás por ello, se sigue visitando sus blogs, hablando con ellos sobre ciertas cuestiones metodológicas o herramientas e, incluso, haciendo difusión de cosas interesantes que están haciendo en sus aulas. Se acabó. Toca tirar de la cadena e ir a tirar la basura que, de tanto acumularse, ya agolpa en demasiado mi, como dirían algunos PLE (entorno personal de aprendizaje). No me sirven como modelo. No me sirven, sinceramente, para nada más que para considerarlos unos personajes que, se dedican a la docencia pero su único objetivo docente es el aumentar su ego o, simplemente, vivir una versión educativa al margen de la sociedad por mucho que alardeen de lo contrario.

Fuente: Facebook

Ayer fue un día muy duro para muchos. No pudimos estarnos de comentar en las redes o usar todas las herramientas de que disponemos para difundir, lo que vimos, oímos y padecimos. Yo lloré. Lloré mucho. No sólo por ser catalán. Ya es simplemente pensar cómo podían enfrentarse a la realidad hoy muchos docentes en sus aulas de esos centros que se han destrozado y, por qué no decirlo, qué mensaje damos a nuestros alumnos de lo anterior. Es muy complejo. No, aquí no voy a hablar de culpables políticos ni voy a dar o quitar más razón a ningún postulado ideológico. Lo que sí que voy a decir en voz alta y clara es que lo que se vivió ayer fue de salvajes. Impropio de un país democrático y que, a más de uno, nos dejó tiritando. Y muchos lo dijimos en las redes. No siempre desde la misma óptica pero hablamos, nos posicionamos, nos involucramos en una realidad que, por desgracia, nos ha tocado vivir. Importándonos, por cierto, una mierda en número de followers que pudiéramos perder, cómo quedaba nuestra marca personal (sí, hay algunos que consideran que una persona es sólo eso) e, incluso, pasándonos por el forro las repercusiones que puedan hacer referencia a que nos llamen para ir de ponentes a tal o cual sitio. Hay cosas mucho más importantes. Muchísimo más.

Algunos docentes con cierta visibilidad en las redes, por lo visto, no se enteraron de lo que sucedió ayer. Bueno, iban alternando algún enlace a su última publicación del blog con tuits programados. También, por qué no decirlo, hablando de la formación que se ofrecía desde su centro de profesorado o de SIMO. Ya, no es momento para perder followers o enemistarte con el que te ha puesto a dedo en determinados sitios. Lo importante nunca ha sido la educación. Lo importante es el ego, la flipped classroom (por cierto, bastante desaparecidos sus defensores) o, simplemente, el no implicarte para no salir salpicado. Mucho gurú mediático con pocas o nulas ganas de mojarse. Es que la sociedad no va con ellos. Lo que sucedió ayer, supongo, que no les importa lo más mínimo. Las imágenes seguro que deben pensar que van a escampar. Por eso hoy han vuelto a las redes a seguir vendiendo sus metodologías, libros o, simplemente artículos o cosillas que tienen muy poco que ver con la realidad. Es por lo anterior que conviene tirar de la cadena y empezar a pensar en el concepto de persona más allá de lo que te pueda aportar alguien a nivel profesional porque, al igual que ha habido muchas preguntas hoy en clase por alumnos preocupados por lo que sucedió ayer y por compañeros en los momentos de asueto, lo importante no era tener todas las respuestas. Lo importante, era hablar de ello. Los docentes, si no somos personas y nos robotizamos para escribir con fines egocéntricos, dejamos de ser personas para convertirnos en otra cosa.

Toca desprenderse de mucho equipaje porque, tristemente, hay muchas cadenas que estirar.

Un fuerte abrazo a aquellos docentes que ayer, al igual que siempre, estáis a la altura. Y sí, sé que sois la inmensa mayoría.
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6 Comments
  1. Muy triste lo ocurrido ayer en Cataluña, muy fuertes las imágenes que llegan, y muy lamentable los comentarios burlones de muchos españoles en Twitter. Olímpicamente culpan a las víctimas de lo ocurrido y tratan a los catalanes como si fueran niños adoctrinados y al referéndum como una de sus pataletas. Y he leído tuits y retuits desafortunados de colegas profesores de matemáticas a quienes sigo en esa red social. Tal vez por ser de un país golpeado por la violencia y que por fin está encontrando en el diálogo el mejor camino para la solución de los conflictos, me siento muy triste por lo que se vivió ayer en tu país. Un abrazo solidario desde Colombia.

  2. Ya hace años, que muchos «encantadores de serpiente» nos están engañando dos veces: uno con el vapor que venden, glamoroso, pero que se evapora en un instante y otro con el talante amable, de estar por encima del bién y del mal, pero sobre todo de quedar bien ante quien le paga. Los «grandes», que se dedican en el twitter son una reminiscencia de la epoca casposa del cuplé. Lo de ayer, lamentable… ellos a su p.rollo, en una situación de estrés emocional tan bestia que te hablen del ABP, me parece insultante.

    1. La verdad es que situaciones como la actual te hacen replantearte muchas cosas. No creo que la función de un docente sea siempre la de «vender» o «venderse». Menos aún el pasar de puntillas sobre temas sociales pero cada uno ya es mayorcito para saber qué quiere hacer…

  3. Cuando algo es legal no hace falta la violencia y si algo es ilegal y no tiene ninguna validez ni sirve de nada, ¿De qué sirve la violencia? Se lo ponen como a Felipe II a los que se escudan en el victimismo para ocultar la incompetencia.

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