Esos alumnos que nadie quiere…

En todos los institutos (al menos en los públicos) hay un pequeño número de alumnos, a los que todos llamamos “conflictivos” que ningún profesor quiere ni oír de ellos. Son alumnos capaces de destrozarte cualquier clase, capaces de enfrentarse a cualquiera, alumno, profesor, hasta el director, incluso a la policía en casos puntuales.

Luego, uno llega a casa y al enchufar la tele ve, en el programa de “Hermano Mayor”, como un joven de 20, 22 años es capaz de destrozar su casa, de insultar a su familia, de ¡PEGAR! a sus propios padres. Y todos nos quedamos horrorizados, no damos crédito, pensamos que jamás eso lo veríamos con nuestros ojos. Y es real, sí, ocurre. Es verdad que son casos extremos, pero da la idea de por dónde anda nuestra sociedad. Cabe preguntarse, ¿qué ha fallado?, ¿quién ha fallado?, ¿qué hemos hecho, o dejado de hacer para llegar a eso?

Cuando analizas estos casos, te das cuenta que siempre acaban contando sobre su desestabilización familiar desde que eran niños (fallan los padres, se separan, no están…) y por otro lado que todo empezó a torcerse de forma definitiva cuando tenían 13, 14 ó 15 años.

¿Qué solución dan los institutos a estos alumnos? Ahora, los profesores ponen amonestaciones tras amonestaciones, castigos y más castigos, así hasta el expediente para perderlos de vista cuanto antes. Y es que, tal y como está montado el sistema no te queda otra.

¿Qué solución da la sociedad? La sociedad, las leyes, de lo único que se preocupan es que estén en los centros. Lo que pase dentro, pues da igual, pero eso sí, si un policía ve a un menor por la calle, en menos de 5 minutos, lo tienes en el centro.

Fuente: Carlos Rodríguez
Fuente: Carlos Rodríguez

Pues yo creo que nos estamos equivocando. Para mí, si fuéramos capaces de atender a estos alumnos, de darles mucha mayor atención (y cariño) desde la infancia, y sobre todo cuando son adolescentes, estaríamos haciendo una sociedad a corto y a largo plazo mucho mejor. Y para ello, ¿qué hace falta?, pues una verdadera atención a las familias de estos alumnos así como a ellos mismos (lo extiendo aotros menos problemáticos), dotando a los centros escolares e institutos de asistentes sociales, varios y en plantilla, que atendieran de forma profunda cada caso, con estrecha relación con los profesores, psicólogo y equipo directivo del centro, porque los que hay ahora hacen lo que pueden y está demostrado que no tienen efecto. Todos los demás apaños, que si PACG, que si PCPI, que si ACIS, que si FPB, nada de eso tiene efecto si no vamos a la raíz del problema, la atención personal del alumno. Y hacer eso es una tarea dura, lo sé, pero nos evitaríamos que Pedro García A. tuviera que enfrentarse con semejantes monstruos 6 ó 7 años después.

Y otra cosa, no menos importante, haríamos un poco (bastante) más felices a unos alumnos que, en la mayoría de los casos, no son responsables de su conducta y que soportan el desprecio de toda la sociedad.

Por último decir que sí, haría falta una gran inversión en puestos de trabajo, pero les aseguro, que por otro lado nos estaríamos evitando el sueldo de muchos policías en el futuro, porque estaríamos evitando la formación de nuevos delincuentes. Estoy seguro.

EDUENTERTAINMENT

Cuando la Educación se convierte en espectáculo

En un contexto en el que el espectáculo educativo está a la orden del día, conviene reflexionar acerca de la implicación de este "eduentertainment" en nuestras aulas.
Javier Gallart

Soy profesor de Secundaria, de Matemáticas. Inquieto por naturaleza. Me gusta ser activo en mi profesión. Dialogante, que no discutidor. Disfruto con tertulias sobre educación y otros temas (leáse política, fútbol...). Soy corredor de montaña y me encanta la naturaleza. Alto y flaco (bueno, eso dicen).

52 Comments
  1. No sé si los institutos serán capaces de hacerlo. Me parece que tienen otras preocupaciones. En algunos colegios privados si tienen esa preocupación. Te gustaría saber como lo hacen?, como trabajan con las familias?

    1. En los centros públicos estamos pendientes de ellos. A nosotros nos llegan todo tipo de niños, muchos rebotados de centros privados que saben cómo librarse de ellos. Hay muchas formas y algunos elitistas llegan destrozados.
      ¿Qué podemos hacer con ellos mucho? Lo que podemos y mucho más. Pero, como dice el artículo, hace falta personal, asistencia social y psicológica en muchos casos y ayuda de los entes públicos con dinero y material que los motive. Pero eso cuesta dinero.
      La opción es ¿cuándo nos gastamos ese dinero: a la hora de educar o a la hora de meterlos en la cárcel? Una buena educación evita muchos presos en la cárcel.

  2. Tienes toda la razón. Siempre he pensado que cuando un niño/adolescente se comporta de esta forma es porque tiene motivos para hacerlo, o dicho de otra forma, hay algo en su vida que no puede o no sabe resolver y lo exterioriza a través de su comportamiento. Tal y como dices, deberían haber más profesionales que puedan atender a este grupo de jóvenes para que no destrocen su vida pero en cada colegio o instituto hay una persona del EAP que suele visitar el centro un par de días a la semana y a la que se le acumulan los expedientes sobre la mesa porque no dispone de más tiempo. En el caso de los psicólogos que se les pueda facilitar, una visita de 30 o 45 minutos cada dos meses, no les puede ayudar mucho. Hay una infraestructura montada que en teoría sirve para solucionar problemas, tanto en la sociedad, como en las escuelas, pero qué por mucho que quieran justificar que la hay, es totalmente deficitaria.

    Un saludo

  3. Detectados . groso modo, están desde la primaria. ¿Actuación?. Sí pero no es sólo desde la escuela sino también desde asuntos sociales con un equipo multidisciplinar para toda la familia porque esos mimbres no se tuercen solos sino que son víctimas de su entorno por lo tanto la actuación se debe dar en varios sitios y con coherencia y cohesión como un buen texto.

  4. Profesor de secundaria (inglés). Coincido plenamente en la visión que das del alumnado problemático, las «salidas» que les han intentado dar, y en el despilfarro de recursos materiales y humanos en PACGS, PCPI, FP Básica y demás. Personalmente he estado en un par de centros conflictivos, con alumnado MUY conflictivo, y es a base de paciencia y empatía como consigues llevártelos a tu terreno. Por supuesto, en grupos reducidos (4, a lo sumo). Como comentas, hay que tener en cuenta que la sociedad actual hace que los chavales estén más horas al día con profesores que con sus padres, con lo que el paisaje que pintas es tal cual: cada vez hace falta más «trato familiar» en las aulas, puesto que las familias no lo proporcionan

  5. Soy también profe y durante bastantes años también he sido jefa de estudios. En el centro en el que estaba, durante tres años presentamos un proyecto en colaboración con el ayuntamiento para prevenir el absetismo y conductas delictivas. El alumnado integrante del programa debía conseguir durante las cuatro primeras horas de la mañana tener un buen comportamiento en clase y trabajar, aunque fuera en tareas superadaptadas. Si los profesores de esas cuatro horas certificaban que así había sido, salían las dos últimas horas con un monitor con el que hacían tareas que ellos mismos solicitaban. Hicieron trabajos de marquetería, montaron motores y cositas de electrónica, incluso plantaron un jardín. El problema, pues que se terminaron los fondos y adiós al proyecto.
    Todo pasa por tener recursos humanos y económicos. Si alguien cree que en una clase de 30 se puede dar una atención personalizada, que ponga los pies en la tierra.

  6. Yo llevo una semana de prácticas (estoy haciendo el tan famoso máster de Educación Secundaria…) y ya lo he visto. He visto a profesores caer en el error de poner etiquetas a los chaveles ya desde 1º de la ESO. A mí me parece muy triste rendirse así con una persona. Con esa edad todavía se les podría recuperar y ayudar a encauzarse, pero parece que es más fácil escurrir el bulto y pasarle la patata caliente al profesor que venga el curso siguiente… Por otra parte, también creo que es poco lo que un instituto o colegio puede hacer aquí, porque en el 99% de los casos se trata de niños con problemas en casa (padres negligentes, padres peleados entre sí, padres con sus propias patologías mentales… Todos tienen un mismo factor común: padres que nunca debieron ser padres). Lo ideal sería que los servicios sociales estuvieran involucrados para poder actuar en el ámbito del hogar, porque tampoco podemos pedir a un profesor que se meta en esa esfera. Y como siempre, todo se traduce en dinero que la administración no está dispuesta a desembolsar.

    1. Escurrir el bulto, rendirse y pasar la patata caliente al siguiente profesor. Bonita forma de culpar al profesorado. Se nota q eres estudiante y no has ejercido en tu vida. Cuando lo enfrentes en tus carnes t darás cuenta de las barbaridades que has dicho.

    2. Me ha gustado tu optimismo cuando has dicho que no hay que rendirse, ese es el ánimo que hay que tener, pero si ya tienes claro que el origen del problema es que » Todos tienen un mismo factor común: padres que nunca debieron ser padres» terminarás rindiéndote igual que le ha ocurrido a la mayoría.
      Para llegar a cumplir 25 años de servicio sin rendirte, debes cambiar la mirada y no pensar que el origen es este o ese, da igual, el caso es ¿qué puedes hacer tu?
      Además la afirmación anterior es falsa, todos conocemos casos de hijos de compañeros y compañeras que no encajan en el sistema, algunos son creativos, críticos y con tipos de inteligencia y modelos de aprendizaje que no encajan en lo encuentran cada día en su centro, y nadie tiene la culpa. Puede que muchos de alumnos con fracaso escolar que conocemos y pertenecen efectivamente a familias con problemas, igualmente habrían fracasado en familias con un índice socioeconómico y cultural mucho más alto.

  7. Esos alumnos que nadie quiere luego son los que llegan a las escuelas de adultos. Nadie en el instituto se ha preocupado por ellos ni por su situación académica o familiar.

    Desde los centros de donde proceden sólo les interesa quitárselos de encima a través de inventos como el PCPI. No se ha hecho prácticamente nada. Y por eso coincido con el artículo. No necesitan un psicòlogo, necesitan que se les escuche y se les de el cariño suficiente para que crean en sus posibilidades.

    Ttabajo en una escuela de adultos y tampoco hacemos milagros. Sólo aplicamos lo que comentaba anteriomente. E intentamos hacerlo con profesionalidad y humanidad. Nuestra aportación al desarrollo académico y personal es pequeño pero lo suficientemente poderoso como para que estos alumnos sean felices.

    Enhorabuena por el post.

    1. En los centros no se hacen más cosas porque no se dispone de recursos humanos suficientes. Estos niños requieren atención personalizada y en los centros cada vez hay menos profesores y ratios más altas.

    2. Yo creo que, en lugar de exigir tanto, se debería proporcionar al profesorado con herramientas para tratar esos casos de la mejor forma possible. Tampoco debe olvidarse uno de los demás alumnos. Esa falta de comportamiento por parte del niño «problemático» también les perjudica a ellos…no creo que un profesor deba pasarse media clase esforzándose para que el alumno se centre y dejar a lado sus explicaciones etc.

  8. ¿Realmente no veis que el problema es que no conocen límites? Se les castiga sin patio, pero como es un problema vigilarles, pues se les permite salir a jugar. Y así con todo, todo demasiado blandito, no vaya a traumatizarse el niño. Pero casualmente, cuando los profesores eran duros, hace 40 años, ningún niño insultaba al profesor o tiraba una silla por la ventana, por el motivo que sea no lo hacía. El que quería estudiar y estaba motivado no tenía ningún problema.
    Ahora seguid con el rollito feliz de no traumatizar a los niños problemáticos.

    1. Exacto. Todas las medidas que proponen los de arriba van en el sentido de dejar al chaval sin recreo, ponerle negativos,…todo encaminado a que el profesor acabe dedicando SU tiempo al chaval, lo cual se acaba conviertiendo en un castigo para el profesor y no para el chaval.

    2. Falacia pura. Hace 40 años el q no quería ir al colegio no iba. Hasta la LOGSE bastaba con esperar a los 14. Ahora, se les obliga hasta el día q cumplen 16 años y se pretende aumentar a 18 con el fin de q no engrosen las colas del paro, pero estos perfiles necesitan recursos un profesor con otros 30 alumnos en clase poco puede hacer. Y recordemos q un profesor de secundaria, aunque tenga conocimientos de pedagogía no es ni un pedagogo ni un psicólogo clínico, que es lo que necesitan estos niños.

    1. Nada que ver en los porcentajes. Lo único es que vosotros tenéis que esconderlo porque tenéis que dar imagen, pero ese chaval al año siguiente lo expulsáis y nos lo comemos en un público.

  9. Me ha gustado tu artículo. Yo también soy profesor de Matemáticas y sé de qué va la cosa, y efectivamente, se ha de atajar desde que los chavales entran al colegio y darles a esos chavales la atención personalizada que necesitan.

  10. Soy educadora familiar y no me ha gustado tu artículo. No creo que la solución sea pasarse la patata caliente de un organismo a otro, o criticar unos a otros. Es un trabajo en red y compete a todos. Hay que trabajar desde la prevención en el ámbito comunitario y desde políticas para la infancia. Cuando ya sucede un problema que nos molesta, es solo cuando nos acordamos y queremos nos lo solucionen otros. Sentémonos todos y cada cual ponga su voluntad en su ámbito.

  11. Buen artículo.
    Yo si los quiero. Llevo mas de 25 años realizando una labor muy parecida a la de Hermano Mayor, pero sin actores, con chavales reales y se les está tratando en los institutos como auténtica «bazofia» o directamente no se preocupan de ellos. Yo los veo en sus casas, en sus colegios, con sus colegas en el barrio y son merecedores de tener la oportunidad de volver a entrar en el sistema. En el fondo son unas víctimas de lo que ve, escuhan y perciben.

  12. Buenas tardes. Yo también soy profesora y no creo que meter más asistentes en el instituto sea la solución. Yo he trabajado en institutos de compensatoria donde contamos con la ayuda de asistentes (qué no cuestiono su trabajo, es una gran labor), pero con eso no es suficiente. Yo creo que por ahí no va el camino.

    Es absurdo, querer enseñar sistemas de ecuaciones o mínimo común múltiplo a estos alumnos. A ellos todo esto le importa «un carajo».

    En mi opinión, lo que habría que hacer es:
    – Bajar la edad mínima de educación obligatoria (para evitar que gente a la que no le importa absolutamente lo que enseñamos en el aula, y a la que no le va a servir para nada, tengan que estar allí)
    – Construir un buen sistema de formación básica, pero formación de verdad, donde los alumnos que claramente no van a estudiar puedan aprender un oficio. Los antiguos aprendices. De este modo, ellos se sentirían realizados, y podrían encaminar su vida de otra forma. Yo también creo que ellos son conflictivos, porque es la forma que tienen para llamar la atención. Porque al fin y al cabo son víctimas de esta sociedad.

    1. Yo también he sido profesor, pero en FP superior, por lo que mis chavales eran gente que más o menos estaba donde quería y con la que normalmente se podía razonar.
      Coincido contigo en que a quien no quiere estudiar no debería obligarsele. Otros paises, se me ocurren Austria, Alemania, Suiza… cuentan con múltiples caminos educativos, más o menos orientados hacia la formación profesional. Allí lo que hacen es revalidas que van encauzando a los chavales, pero luego se les dan un montón de posibilidades de cambiar de una vía a otra. De esta forma quien se da cuenta más adelante que quiere estudiar (o que no quiere) puede cambiar de vía.
      Con esto lo que evitas es aburrir a un chico que igual lo único que le interesa es la mecánica y a la que las materias que no le interesan habrá que darselas muy resumidamente.
      Lo malo es que esto implica primero el dedicar fondos adicionales en el mantenimiento de varios centros paralelos y por otro lado sufrir el acoso de los bienpensantes que ven mal que no todos tengan exactamente la misma educación.
      Lo que no puede ser es que en tercero y cuarto de secundaria tengamos un tapón de alumnos aburridos, a los que sus padres no quieren ver por casa y mandan a la guardería a pasar el día, y que sistematicamente van a reventar cualquier clase en la que estén hasta los 18 años.
      Esto para los chavales que simplemente no les apetece estudiar, sobre los que tienen problemas personales graves y necesitan una asistencia solo puedo decir que lo peor es meterlos a todos en centros «especializados», donde se los etiquete como conflictivos y que actuen como un sumidero. A ser posible deberían poder tratarlos en su propio centro, pero no me hago ilusiones, ya que conozco algunos casos en los que es imposible tener al chaval en el centro.
      En resumén seguimiento personalizado.
      Ya sobre la disciplina de hace 40 años… Reconozco que los castigos a los chavales son muy poco efectivos, pero creo que se debe a que el sistema actual es excesivamente garantista, hasta el punto de que cuando el castigo le llega ya ha olvidado la falta que cometió y llega a sentirse injustamente tratado.
      Creo que es necesario que haya un sistema rápido y eficaz para hacer frente a las faltas, pero eso desde luego no pasa por partirle la cara a un estudiante respondón.

  13. Este curso 2015-2016, para completar horario (no tengo bachilleratos desgraciadamente) doy clases de lengua española a un grupo de once chicos y chicas de apoyo de 2º de ESO. Cuatro horas semanales. La mayoría de los chavales provienen de familias desestructuradas, padres separados, padres que no ejercen de tales, padres con problemas de horarios de trabajo imposibles, etc. El problema no lo tienen los chavales, que en el fondo no hacen más que exteriorizar su malestar vital a través de sus actos un poco incoherentes, muchas veces infantiles y siempre rebeldes. El problema es de la raíz, como bien dice el artículo. Llevo más de cuatro meses con ellos y aunque al principio los relaciones en el aula eran tensas (no aceptaban la autoridad, el que les dijeran lo que debían hacer) la sangre no ha llegado al río. Es normal; si nunca les han impuesto normas, las rechazan automáticamente. Después de esas muchas semanas, y a fuerza de atenderlos personalmente, reforzar sus pequeños logros, darles la escucha y el cariño que creo que no reciben de ningún sitio, he conseguido que el final del primer trimestre haya sido muy positivo para todos. He dejado a un lado el academicismo de los libros de texto farragosos e incluso difíciles para mí, y hemos pasado a un nivel más humano, más de cosas de todos los días. Eso no quiere decir que no haga exámenes ni les evalúe formalmente, pero vamos a «otro ritmo», más adecuado a sus bases que son muy pequeñas. Pensar que han pasado por la primaria de puntillas es bastante frustrante (no había dado más que un año de lengua española a chavales de la ESO y hace de aquello más de diez años) pero pasito a pasito vamos avanzando para alcanzar unos niveles mínimos de conocimientos, asentando los conceptos más simples, para que al menos puedan expresarse correctamente tanto oralmente como por escrito. Y no es tarea fácil. Les propuse un proyecto en grupo: hacer un cómic. Ellos han perfilado los personajes, el entorno, el guión, el diseño de las viñetas y la impresión final. Les di un plazo de dos semanas y lo han cumplido. Ahora mismo se encuentra expuesto en el hall del insti y ha cosechado todo tipo de halagos y felicitaciones. Ellos son los primeros sorprendidos del resultado final. Y yo me siento muy orgullosa de ellos. Para el segundo trimestre, ya me están demandando más trabajos…

  14. Según muchos estudios sobre psicología del comportamiento en los 3 o 4 primeros años de vida se establecen las bases del comportamiento, se forma el andamiaje emocional básico que nos acompañará toda la vida.
    Si creemos en mayor o menor grado en esta afirmación, debemos aceptar la dificultad de una intervención externa a la propia familia (no vamos a entrar en la mayor o menor culpabilidad de los padres o si hay componentes genéticos que han dificultado fuertemente el desarrollo normal del niño).
    La escuela se encuentra con el alumno «dificil» y debe tener los recursos necesarios para abordar de la forma más adecuada su tarea educativa (incluye atender a su emotividad, sus actitudes, sus hábitos y por supuesto el aprendizaje de contenidos académicos). Esto lo sabe cualquier teórico de la educación (y si no que se lo digan al ejercito de teóricos que «inventaron» la logse, con Rubalcaba, Cesar Coll,…). Demasiado pedagogo.
    El Instituto 3/4 de lo mismo, solo que ahora el problema se potencia, el niño empieza a ser adolescente, se siente físicamente más fuerte y con frecuencia rompe definitivamente con la normativa del adulto (que a menudo ve como el enemigo) se apoya en el grupo. El Ies suele tener algunos recursos que ya se han comentado en otros comentarios pero normalmente resultan de poco utilidad.

    Entonces, Qué se puede hacer?.
    Considero que creyendo como creo en lo expuesto, poca cosa, pero mucho más de lo que se hace.
    Lo primero que tiene que hacer la Administración es preguntar a los que llevan muchos años dentro de un aula (me acuerdo cuando se implantó la logse que la administración hizo algo parecido pero solo para aparentar porque la elaboración final de conclusiones la hicieron los ad latere a los burócratas del poder politico).
    Lo segundo es eliminar el 90% del ejercito de funcionarios no docentes que no solo muchas veces no ayudan en el ejercicio de su labor al profesor sino que mas bien la entorpece (otro día hablaré de los papeles que se le exije al profesor parece que quieren decirnos «a mi lo que me importa es tener todos los papeles en mi mesa, que aprobeis a cuantos más mejor y no causarme problemas» ).
    Lo tercero es despojarse la Administración de tanta hipocresía y poner en marcha programas realistas, con decisión, nacidos de la experiencia de los profesionales, trabajar con grupos pequeños, hacer un seguimiento continuado, con capacidad de flexibilizar métodos de trabajo y contenidos adaptándolos a esos chavales que a fin de cuentas, como se ha dicho en otros comentarios, son muchas veces, un producto de una sociedad enferma.

    No he pretendido dar una solución, solo trasladar a este foro unas reflexiones sobre la marcha, no sé si para ayudar a alguien o simplemente como desahogo, pues han sido 38 años trabjando en la enseñanza (24 en un colegio y 14 en un Ies) y acaba uno quemao con tanta mentira.

  15. la mayoría de mis alumnos «conflictivos» quiere ser policía…
    hermano mayor es un programa de «hiperrealidad»:hay un señor con una cámara grabando esos ataques de ira…nunca golpean a la cámara….
    Los recortes en educación los han realizado partidos respaldados por sus votos
    DISFRUTEN LO VOTADO

  16. Me parece muy acertado tu artículo, como profesor, deberías saber que la figura del asistente social ya no existe. Los educadores sociales reclamamos ese espacio donde creemos que debemos estar. Esa carencia de la que hablar considero que debe cubrirla un educador social, debería haber educadores sociales en todos los centros educativos.

  17. Excelente artículo, no podía estar más de acuerdo; excepto por lo de que a los profesores no les queda otra que poner amonestaciones. Creo que hay mucho más en su mano, pero es aquí donde se pone en evidencia la falta de formación del profesorado ante este tipo de situaciones y su carencia pedagógica, algo que el desfasado y pésimo CAP no era capaz de aportar.

  18. Doy charlas desde hace años en institutos y he llevado a cabo programas de participación social como actividad no formal y siempre, siempre, me lo paso mejor, me reciben mejor, disfrutan más y responden mejor lxs alumnxs etiquetadxs, lxs de diver, o lxs del pcpi, esxs q cd entras en clase y preguntas cómo estáis? Te miran como diciendo, nos lo preguntas a nosotrxs?
    Alucino con el sistema, q en lugar de preocuparse en educar, lo arregla todo expulsando….
    Isabel Guerrero
    @sabelitabel

  19. Saludos Javier, tienes mucha razón en la reflexión que haces. Sí, estoy plenamente de acuerdo contigo que ampliando recursos humanos se podrían tratar estos casos de forma integral y eficaz. Los resultados serían alentadores, estoy segura.
    También me gustaría puntualizar que somos trabajadores/a sociales (no asistentes sociales), es importante porque esta terminología contribuye a la invisibilización de nuestra profesión, y como bien has apuntado, somos muy necesarios/as, también en el ámbito educativo.

    Un saludo.

  20. Joder, hablando aún asistencia social, para ser la mayoria profesores tendriais que estar un pco mas actualizados. Educadores Sociales, integradores sociales… llevamos años reclamando nuestros puestos y aún somos invisibles. He estado de prácticas y voluntarios con niños «conflictivos» y no sabeis el cambio que dan, lo malo es que siempre ese proyecto termina y en cuanto nos vamos vuelven a lo de antes. A ver cuando se dan cuenta de lo necesaria que es la figura del educador en los centros educativos…

  21. Muy cierto todo lo que dices. Hace falta más profesionales especializados y, también, formar al profesorado de las áreas para atender a esos alumnos y no «demonizarlos», porque como los demás, tienen un potencial enorme y son capaces de movilizar a la clase entera si se lo proponen. Pero, en fin, es mejor gastar el dinero en poner «parches» aquí y a allá, correr el bulto y seguir dando currículos interminables de matemáticas o de historia que poco calan en el aprendizaje de los chavales.

  22. Me dedico desde hace más de 20 años a ayudar a todos estos chavales que, literalmente «expulsan del sistema».
    Voy a sus casas, a sus colegios o institutos y a sus barrios para tratarlos y meterles en la cabeza que son capaces de regresar al lugar del cual nunca debieron de salir.
    Veo tanto dolor en las familias y en ellos (agresiones, conducta antisocial, robos, consumo de sustancias) que cuando me comentan que hay profesores en sus institutos que los tratan de idiotas o simplemente ni se acuerdan de ellos, me dan ganas de llorar de impotencia.
    Muchos profesores han encontrado en la enseñanza un medio de vida, solo eso, y por muchos más recursos que se destinen para intentar mejorar este sistema putrefacto, nada cambiará, porque los que realmente tienen que cambiar son las familias y el profesorado.
    No sé cómo después de llevar a cabo un pésimo trabajo en sus institutos un año tras otro año, pueden dormir tranquilos.

  23. Saludos de otro compañero, también profesor de matemáticas de secundaria, también inquieto y dialogante, cuando me dejan. Mira, mientras seas TÚ y gente convencida como tú la que se haga cargo de dichos alumnos, os admiro. Si me haces a MÍ quedarme con semejante escoria, que los primeros que «no los quieren» son ellos mismos, te mando a tomar viento. La única solución es echarlos a su casa, y que los aguanten los padres, y si no hay padres o no se hacen cargo, caballero, pagamos (y mucho) por una cosa llamada «servicios sociales». El problema de la Educación se llama disciplina, y el no funcionar es debido, quizá, a muchos factores. De entre los cuales el PRIMERO, con diferencia, es la disciplina. Por el bien de los que se quedan, por el bien de la mayoría, los «conflictivos» (terroristas escolares, más bien; pecas de demasiado suave) deberían ir a la calle «ipso facto». El dilatar 2 y 3 semanas expulsiones raquíticas de 2 días, hace que SE RÍAN DE NOSOTROS, y por eso no son efectivas. Expulsiones desde el día 23 de septiembre. A la más mínima. Y TODAS Y CADA UNA de las veces que se lo merezcan. Y así, se tomará conciencia y, entonces y solo entonces, podremos dedicarnos a tratar de solucionar los siguientes problemas.
    Ergo, a un nenic@ que viene sin libreta ni boli (pero sí con balón y móvil, falta de memoria NO es), una de dos: o a la calle, o lo aguantas tú
    PD: Doy permiso a cualquiera que piense que «soy mal profesor», «que no tengo empatía», «que tengo que esforzarme más» (ja!!), y otros cien mil tópicos buenistas. No hace falta que me lo digais: primero porque estais equivocados, y lo segundo porque, a estas alturas de 17 años de servicio, no me hacen falta más reflexiones de pan y melón.

  24. Yo creo que olvidamos algo fundamental, y es la importancia que tiene la educación en casa y desde la más temprana infancia. Es cierto que hay muchos casos complicados, y que los centros educativos deberían ver incrementados sus medios para tratarlos, y cambiar muchas cosas, como también apuntas. Pero también creo, y espero que no se tome como un comentario «nazi» ni trasnochado sino como una alegoría, que haría bastante falta implantar un carnet para ser padres/madres, porque telita con algunos y algunas.

  25. La realidad es siempre la misma, faltan profesionales, falta formación y faltan recursos. Los profesores acaban haciendo la labor de otros profesionales y ese no es su cometido. Tratar a este tipo de chicos debe ser agotador y lo malo es que son víctimas hasta cierta edad, luego ya es una cuestión de voluntad y de decidir lo que van a hacer con sus vidas. De todas formas, se mire como se mire, hay muchísimos problemas sin solución. Mi cruzada es la de los chicos con altas capacidades, otro sector considerado de educación especial, por lo que implica a nivel social (muchos de estos chicos son problemáticos) y a nivel escolar (tienen otros muchos sufrimientos) a los que tampoco se les concede una respuesta educativa y muchos de ellos no pertenecen a hogares desestructurados. Los profesores no están formados para atender la diversidad, las escuelas se saltan las leyes y dicen «hacer lo que pueden». Y así va el mundo!

  26. Desde mi perspectiva(Soy educadora familiar en el ámbito de servicios sociales) es ya un paso para aportar soluciones a estas situaciones, que haya gente que reflexione sobre el tema y tome conciencia de los posibles cambios en su propio sistema y ámbito de actuación. También creo que si no hay un trabajo en coordinación no se llegará muy lejos, pues yo solo veo el aula desde fuera y los profesores a la familia también, pero no se puede ir echando balones fuera, para que nos quiten el problema. El centro educativo es algo mas que un lugar donde enseñar o evaluar conocimientos, clasificar y competir…y si molesta expulsar. Es el lugar de la socialización del niño tras su familia con sus déficit y donde pasa 7 horas al día desde los 3 años o antes. Los conflictos que suceden son oportunidades de aprendizaje que no se utilizan.. oportunidad para aprender habilidades sociales y de comunicación, oportunidad para aprender a mediar, pero se está demasiado esclavizados en conseguir otros objetivos y los perdemos por el camino..

  27. Soy madre de alumna conflictiva y apartada de sus compañerok desde primaria y cada dia se la aparta mas porque tiene muy baja autoestima y no ha convivido con otros niños. Se le puso etiqueta desde primaria y los papas se han ocupado siempre de hablar de ella y de nosotros q tamb tenemos etiqueta. Al cole poquisimo pero al instituto menos, en casa o en nuestro trabajo. Ahora en centro de dia se siente mejor porque esta con otros niños, pero no durara lo se y temo por su futuro. Hace tiempo quiso suicidarse o lo decia la medicamos cada vez mas porque lo piden los coles pero a la minima tirada de pelos la vuelven a mandar a casa. Nadie nos quiere lo se pero nosotros la tenemos que apoyar y consolar. Fuera del cole no tiene esos conflictos

  28. Es increible que personas que no ven a estos «pobres descarriados» maltratar tanto al profesorado como a sus propios compañeros, pretendan darnos lecciones basándose en su experiencia de tratarlos individualmente. Sí, nosotros también hablamos con ellos a solas y suelen ser buenas personas. Como los maltratadores, terroristas o asesinos en serie «que siempre saludaban». Los profesores tenemos suficiente trabajo educando a los que quieren para que encima nos empecinemos en darnos cabezazos contra los «imposibles». Y que conste que cada año rescatamos a alguno pero ya no damos más de nosotros mismos. Que se encarguen de ellos los especialistas en eso (siempre individualmente por supuesto), que para eso existen.

    1. No hablo de ti, pero la mayoría pasan absolutamente de estos chicos y también sus familias.
      Todos los cursos con la misma rutina y dando temario exclusivamente sin tener un momento para hablar con ellos o simplemente preocuparse. Suena el timbre de salida y actúan como nuestros diputados, dándose codazos para salir los primeros. Es una vergüenza.

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