Esos tonos grises en Educación

Siempre me ha tentado la posibilidad de que cuando expongo mis ideas lleve razón absoluta en las mismas, pero lamentablemente todas las posturas y posicionamientos educativos tienen visión prismática. Ello significa que, ni uno es poseedor de la verdad absoluta, ni miente como un bellaco (a menos, claro está, que tenga algún interés en manipular sus pensamientos interiores con el fin de obtener un beneficio material para su persona).

Si trasladamos esta postura a las aulas, nos encontramos con diferentes afirmaciones contrapuestas, las cuales llevan implícitas determinadas realidades personales que, aunque a muchos nos cueste entenderlas, pueden ser igual de legítimas que las nuestras propias.

En este artículo voy a intentar enumerar algunas posturas «totalmente divergentes» entre compañeros del mundo docente que, por muy blancas o negras que parezcan, la realidad les obliga a difuminarlas en tonos grises, que provocan esa sensación de nebulosidad educativa en las aulas de nuestro entorno.

1. La lucha entre la tecnofilia más absoluta y la tecnofobia más decadente

Últimamente existe una lucha ideológica entre los defensores a ultranza del uso de la tecnología en el aula y los detractores de la misma. Parece ser que existen unos «cromañones del pc» que, se enfrentan día a día con los «iluminados frikis» y, al final lo único que resulta de ello es el establecimiento de dos posturas irreconciliables que provocan determinadas fricciones que se trasladan al aula. Al final, la mayoría silenciosa de compañeros que, optan por una postura intermedia de trato hacia la tecnología y el uso de la misma en el aula, se ven completamente immersos en una necesidad de posicionamiento que, lo único que provoca es un aumento e incentivación de las posturas primigenias más exacerbadas. Por tanto, el diálogo y alejarnos de la radicalidad en ese tema, siempre va a beneficiar a los alumnos. Eso sí, en mi caso, reconozco que me gusta hacer un apostolado saludable de los beneficios del uso de las TIC con los alumnos.

2. Uso de software libre versus uso de software propietario

Me gusta el software libre, pero también creo que los docentes han de ser libres «para usar» el programa con el que se sientan más a gusto con sus necesidades. La eliminación del talibanismo (sea del tipo que sea y en la dirección que sea) ayudará a un mejor entendimiento y coexistencia con ambos tipos de docentes.

3. El uso de los libros de texto

Usar libros de texto ha de ser una cuestión personal. Si un compañero se siente cómodo con su uso, ¿por qué hemos de privarle de esa herramienta? Se trata sólo de una herramienta que, le ha de permitir llegar a transmitir los conocimientos que posee de la mejor manera posible. Eso sí, la elaboración de material propio (sea con las últimas tecnologías o con nuestro maravilloso bolígrafo bic) nunca podrá ser sustituida por ningún libro de texto, por magnífico que sea.

4. La tarimitis o cooperativitis

A pesar que ponga «itis», no lo estoy considerando como algo negativo, ya que cualquiera de las dos posturas tienen su club de fans, totalmente legítimo, que permite ver el aula desde dos perspectivas diferentes. El gran problema de ambas soluciones es, mantenerse como una postura inamovible de aula, cuando en realidad, el aula es un organismo vivo que, nos obliga a tomar determinadas posturas educativas de forma continua y modificarlas en función de factores cambiantes totalmente aleatorios. Ni una clase será igual que la otra, ni un grupo, ni incluso el mismo grupo en días diferentes…¡Adaptación!

5. Los mecanismos de redención

Castigar o reconducir… dos verbos que engloban uno de los grandes dilemas educativos. La mano dura contra el «laissez faire» es un tema realmente peliagudo y controvertido, ya que provoca muchas discusiones que, a la hora de la verdad, tienen menos importancia de la que se les da. Negociar está bien, castigar está bien, reconducir está bien,…, pero realmente lo que importa es el resultado. El alumno es un ser individual y, como tal, estamos obligados a aplicar métodos diferentes en función del mismo. Generalizar sanciones, métodos no coercitivos o negociaciones es tan blanco o negro, como gris ha de ser la solución a aplicar.

6. Educación o enseñanza

Los centros educativos, en función de los alumnos que tengan (no es lo mismo hablar de centros de primaria e infantil, que de ESO o de enseñanzas postobligatorias) tienen que adoptar mecanismos que permitan el aprendizaje de los alumnos y, reforzar conductas educativas (previamente aprendidas y gestionadas por los padres de nuestros alumnos). Ni es «todo» educar ni enseñar, ya que hay que saber adaptar las estrategias de aula a las necesidades de la misma. Mantener posturas educativas o de enseñanza absolutistas, nos impide ver la realidad que tenemos delante.

Son sólo algunas pequeñas ideas, complementadas por cientos de posturas que nos podemos encontrar, que nos habrían de hacer reflexionar sobre la necesidad de no tener posturas tan rígidas y críticas respecto a otras alejadas de las nuestras y, permitir poco a poco, llegar a una coherencia educativa en bloque (maravillosos grises de diferentes tonalidades) que agradecerían quienes realmente importan: nuestros alumnos.

 

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Jordi Martí

Docente desconcertado que intenta encontrar su lugar en un mundo que no entiende. O que prefiere no entender.

10 Comments
  1. Hola Jordi,
    y no sólo lo agradecerían los alumnos, también sus familias. Imagínate las caras de los padres que han comprado un netbook y ahora se encuentran con que sus hijos apenas lo utilizan en clase porque (se me ocurre a vuelapluma) «la internet no funciona en el instituto como sería deseable». Otro ejemplo: El educat 1×1 de la Generalitat de Catalunya por ejemplo ha sido un claro caso de «o blanco o negro» y como bien dices tú hay toda una tonalidad de grises, pero, ¿dónde están los grises en casos como este?

    Buena entrada, me ha gustado mucho.

    1. Piensa que los grises los tenemos que encontrar nosotros. Muchas veces la Administración (por los motivos que sean) elige opciones totalmente «blancas» o «negras» pero, ello no significa que no podamos adaptar esas opciones/decisiones a nuestra realidad docente del día a día, para conseguir transformarlas en lo que nosotros realmente necesitemos.
      De una experiencia desafortunada (me ahorro el calificativo de «calamitosa») como EduCAT1x1 se han sacado experiencias positivas como «dar visibilidad a la tecnología en el aula» y, ha conseguido que algunos se enganchen. Ha sido un mal plan, que ha despilfarrado millones de euros,…, pero a pesar de ello quien ha querido, ha podido sacar su propio beneficio y usar ese «fiasco» para una mejora a nivel profesional.

  2. No estoy de acuerdo en lo del uso del software propietario. Las soluciones que ofrece el software libre son prácticamente infinitas; sin embargo, el propietario sólo responde a un nombre y a una empresa, que no debe obtener beneficios de la educación pública, sobre todo teniendo en cuenta que las distribuciones Linux, en su mayoría, son totalmente gratuitas.

    Pagar por sistemas operativos y aplicaciones carísimos es como contratar a la constructora que más quiera cobrar a un Estado por construir una carretera. Sería ridículo y absurdo. Cada uno que tire su dinero en lo que quiera, pero el de todos, de ninguna manera.

    1. No estoy defendiendo el uso de software privativo en ningún momento. Tan sólo se trata de que a veces hay que primar el «llegar a un consenso» y, que quizás conviene «educar» en el uso de software libre antes que imponerlo a gritos o introducirlo a presión. Muchas veces esa imposición que hacemos a nuestros compañeros, de la que no nos damos cuenta, porque creemos en la necesidad de usar ese soft libre, se vuelve contra la propia filosofía del mismo y, repercute negativamente sobre la percepción que habrían de tener los usuarios del soft privativo para migrar a sistema operativo y programarios gratuitos.

      Y, lamentablemente no es cuestión de dinero, porque siendo un poco «abogado del diablo» es más costoso implementar ese software libre con el mantenimiento de todas las personas que estan trabajando en las diferentes distribuciones autonómicas, que pagar la licencia cuasi simbólica que ofrece Microsoft (6-8 euros/equipo) para conseguir captar clientela. Hay otros motivos para justificarlo, pero hablar de cuestiones económicas sobre su uso en Educación no es la adecuada.

  3. Perdóname amigo, hoy aún no te había leído, me estoy haciendo mayor y hoy llevo un poco de empanada con @eraser, ya que acabo de decidir que para mi la Web 2.0 no existe, y claro, el fan número uno, ahora dice esto…pero bueno, eso es otra historia…como siempre me encanta lo escribes, aunque ya sabes que a veces diferimos, por eso me encantas supongo, adelante crack, y mi enhorabuena por la labor que haces..

    juandon

  4. No estoy de acuerdo en el tema del soft libre. Y (lo reconozco) soy un talibán, así que intentaré no extra emocionarme.

    El que quiera cerrar su código, que lo haga pero que (por favor) sea software de calidad y que (de nuevo, por favor) no reinvente la rueda.

    Dices que si alguien está cómodo con un software que lo use, estoy de acuerdo hasta cierto punto. Si existe una alternativa parecida abierta y gratuita, es un ejemplo del profe para con sus alumnos usarlo. Y así poder compartir no solo los resultados sino el proceso de creación.

    Claro está que la gente defensora del soft privativo suele ROBAR este software. Obviamente si a mí un Ferrari me sale gratuito no entenderé por que la gente usa la bici.

    No es solo por la función del software, es por el ejemplo de cooperación y de intercambio de conocimiento que hay que apostar por este.

    Un saludo

    1. Estoy totalmente de acuerdo en cooperar e intercambiar conocimiento. Además, quienes me conocen, saben que siempre hablo y defiendo el abrir el conocimiento y no dejarlo encerrado en una urna para uso de «unos pocos». Pero, si no se da la oportunidad al docente de que se sienta cómodo con una herramienta (el soft libre) que ha de usar y, pretendemos hacer esa imposición «a golpes» (figuradamente), nos podemos encontrar el efecto contrario al pretendido. Si lo hacemos mal, obtendremos el rechazo de una gran parte de los docentes (porque lamentablemente la apuesta por soft libre sigue siendo la de una minoría de docentes) que van a posicionarse en contra de su uso. Y con ello, ¿qué conseguimos? o ¿qué beneficios va a sacar el alumno?. Educación en su uso sí, pero la «imposición» me da mucho miedo (y más cuando se realice desde los propios compañeros sin ningún apoyo de la Administración). Por tanto, es un tema muy delicado, al cual no es tan fácil dar respuesta.

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