Estamos hablando de muchísimo dinero

Que la educación se ha convertido en un negocio que mueve mucho dinero, ya no es nada que nos venga de nuevo. No sería tanto el desembarco de determinadas multinacionales tecnológicas, creación de startups o, mediatización en determinados medios de ciertas prácticas y/o recursos educativos, si no existiera un modelo de negocio muy boyante detrás. Por suerte todos los ciudadanos han de pasar por una fase de formación reglada y, es por ello que, aunque no lo pretendamos, se ha generado una monetización de un mercado que, por lo visto, va a llegar a mover, según estimaciones y solo en su parte edtech, cerca de 252 billones de dólares en 2020 (fuente). Imaginaos el monto total si sumamos los servicios que pueden añadirse a lo anterior. Cifras que marean a más de uno.

Fuente: http://unipe.edu.ar

No son solo las empresas quienes se están haciendo un hueco en el mercado. Son muchísimos los personajes que, gracias a su carisma, apoyos o, simplemente suerte, están consiguiendo llenar sus carteras vendiéndose como productos. Richard Gerver, Ken Robinson o, nuestra referencia nacional, César Bona, están consiguiendo aumentar su cuenta corriente en cifras astronómicas. Todos ellos muy bien gestionados como productos por parte de determinadas empresas que venden sus conferencias y producto de merchandising (léase libros, camisetas e, incluso, determinada tecnología educativa avalada por ellos) para que se puedan llevar cientos de miles de unidades de su moneda nacional (euros, libras o dólares) a su bolsillo. Estamos hablando de conferencias de cuarenta minutos a seis mil euros. Y, a lo largo del año si revisamos el currículum de alguno de estos «speakers», nos podemos encontrar más de cincuenta intervenciones. Los números están claros. Incluso suponiendo que fueran solo de la mitad (cosa que no es, al menos en los dos casos de ponentes extranjeros, porque me ha dado por preguntar por correo cuánto cobrarían algunos de los ponentes mediante sus enlaces a las empresas que venden sus ponencias), ya estaríamos hablando de aproximadamente 150 mil euros al año solo en ponencias. Sí, quiero pediros la licencia de pasarlo todo a euros por aproximación y para hablar de una única unidad monetaria ya que, al final, las cantidades serán parecidas.

Ya sabemos que no todos llegan a esos niveles pero, sumando libros de los que se pueden llegar a vender tirando por lo bajo unos 25000 ejemplares (el beneficio para el autor por ejemplar es de unos 2 euros), ya estaríamos hablando de unos 200000 euros. Claro que estoy tirando muy abajo. Además, ¿por qué no sumar los miles de euros por impartir clases magistrales en determinadas Universidades o por aparecer en determinados productos como avalistas de los mismos? Estamos hablando de un pastizal. Un auténtico pastizal.

Se gana mucho más dinero fuera del aula que en ella. Todos sabemos el sueldo de un docente pero, si uno se lo sabe montar bien, en pocos años puede hacer la misma caja que en treinta años dando clase. Lo de doblar el sueldo para algunos es algo muy sencillo. Más aún cuando siempre hay empresas a las que les interesa vender determinados productos. Además, no olvidemos tampoco el tema de las publicidades pasivas (tanto en determinados blogs como en YouTube, donde hay un monto de un euro por cada mil reproducciones), esos cursos de formación que algunos venden desde sus propias webs o esos que, aún no tienen suficiente caché para permitirse el lujo de tener un asesor.

La contrapartida de lo anterior es que hay mucha envidia en la sociedad y siempre se intenta amargar ese beneficio lícito que pretenden algunos con la educación. Eso sí, una cosa es que el beneficio sea lícito y, otra muy diferente, lo que hacen o dicen algunos por dinero. Bueno, supongo que a nadie le amarga un dulce las cuatro críticas de algunos mientras ellos siguen montados en el dólar. Y me gustaría matizar que, en ocasiones, esos personajes dicen cosas bastante interesantes.

Es totalmente lícito hacer dinero con la educación. Además, siendo sinceros, qué mal hay en que te paguen por decir ciertas cosas con un determinado logotipo detrás. Cada uno decide en qué batallas quiere participar y, seamos sinceros, el problema de la mercantilización educativa es solo de aquellos que la compran. Bienvenidos al capitalismo educativo, siendo aún un mercado emergente, donde aún queda hueco para ti.

Por cierto, para aquellos docentes que quieran sacarse un extra, aquí os pongo unos consejillos 😉

Las vacaciones son un buen momento para diseñar tu estrategia de marketing para el curso que viene. O, simplemente, para disfrutar de tu horchata, familia y aficiones sin más pretensiones.
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Jordi Martí

Docente desconcertado que intenta encontrar su lugar en un mundo que no entiende. O que prefiere no entender.

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