¿Están desapareciendo las redes educativas?

Responder a la cuestión que se plantea en el título del artículo tiene mucho de sesgada. Quizás, no tenga la misma opinión acerca de la desaparición de conversaciones o valor añadido que puede presentarme el uso de las redes sociales como factor profesionalizador, que la de alguien que acaba de aterrizar en su uso. Bueno, lo de aterrizar es un eufemismo. Más bien, a día de hoy, entrar «nuevo» en una red social como estrategia para la mejora profesional, tiene mucho de utópico. No, no hay acompañamiento ninguno y, por desgracia, lo que antes se convertía en un trato más humano, se ha convertido en un lugar de posicionamiento de marcas asociadas a determinados nombres.

Fuente: Shutterstock
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No sé si están desapareciendo las redes educativas pero, lo que sí que tengo claro es que, su uso inicial como mecanismo de transformación educativa o de apoyo para aquellos docentes que, al margen de sus aulas se veían necesitados de buscar algo más, está en franca decadencia. No son las redes, es quizás el hartazgo que ha supuesto para algunos ver como las conversaciones desaparecen, los objetivos altruistas se modifican para intentar implantar modelos de negocio o gestiones del propio ego y, quizás, porque al final dedicar tiempo a las redes sociales se convierte, sin quererlo, en una obligación para no perder el tren de algo que, por desgracia, es tan efímero como inconsistente (y sí, me estoy refiriendo al batiburrillo educativo donde se mezclan metodologías, herramientas y cualquier otro input relacionado con la temática).

Hoy en día hay más docentes que se van que entran. No tengo los datos objetivos que me pedirán algunos amantes de la parametrización en estadísticas imprescindibles pero, una ligera sensación, compartida con muchos de mis compañeros que aún siguen ahí, si que se nota. No hay sangre nueva. Y la sangre que entra ya lo hace entendiendo las redes sociales como algo totalmente diferente a lo planteado en sus inicios. Objetivo básico: conseguir un gran número de seguidores y amigos desde la automatización total de todas las funciones posibles. Y esto, por desgracia, no es lo que debería ser un lugar de aprendizaje entre iguales. Bueno, lo de entre iguales ya es algo que, por desgracia, da la sensación de haber pasado a la historia y pertenecer a una triste hemeroteca.

Buscar las causas de lo anterior se hace complicado. ¿Será quizás porque la mayoría de los docentes que catapultaron las redes como espacio de aprendizaje se han hartado? ¿Será que, quizás, hayamos decidido, de forma personal, reducir la dependencia de las mismas? O, ¿será por una migración masiva a redes más cerradas o que permitan una mayor profusión del aparentar como promulga en este artículo Enrique Dans?

Cuando los objetivos se pervierten, los actores se asustan de la transparencia o buscan contextos más controlables y, por desgracia, hay bombardeos de información irrelevante que, ni tan sólo genera una mínima satisfacción (por lo que cuesta encontrar algo entre tantos miles de tuits o publicaciones de Facebook) personal más allá de aumentar en un seguidor, falso amigo u obtener un retuit o un me gusta toca batirse en retirada del uso de las redes bajo su faceta más profesionalizadora ya que, desgraciadamente, las redes han derivado hacia espacios de verticalidad donde se ha trasladado la pirámide trófica social.

¿Desaparecen las redes educativas? A corto plazo, supongo que no. A medio y a largo plazo ya se masca la tragedia y la necesidad de, como dicen algunos, volver a los clásicos.

Una aclaración final… ya habéis visto que no me he referido a las redes educativas institucionales. ¿Sabéis por qué? Porque esas ya nacieron muertas.

EDUENTERTAINMENT

Cuando la Educación se convierte en espectáculo

En un contexto en el que el espectáculo educativo está a la orden del día, conviene reflexionar acerca de la implicación de este "eduentertainment" en nuestras aulas.
Jordi Martí

Docente desconcertado que intenta encontrar su lugar en un mundo que no entiende. O que prefiere no entender.

11 Comments
  1. Me temo, Jordi, que no es oro todo lo que reluce en este campo.

    Redes seguirá habiendo, sean presenciales o mediadas por alguna tecnología (que pudiera ser el teléfono, sin más). La El quid puede estar en la visibilidad de las mismas.

    Existe un problema básico a mi entender en la Red, y no solo en el mundo educativo; y es hasta qué punto puede «resistir» o «aguantar» un planteamiento basado en compartir frente a planteamientos egoístas y/o de negocio, y lo que pasa cuando ambos planteamientos se encuentran. La cuestión de fondo, por tanto, estaría más que el modo de relación, está en los valores subyacentes, en lo que pensamos y creemos.

    Ah, y si quieres, cambia «red» por «cCA» (no, no voy a seguir con «mi libro»).

    1. No puedo menos que compartir lo que comentas Iñaki. Las redes que plantean altruismos o colaboraciones horizontales están siendo fagocitadas por estrategias/necesidades de negocio. No es ya sólo el compartir, es la necesidad de compatir para obtener algún tipo de beneficio (algo totalmente lícito) pero, con el agravante de priorizar la necesidad empresarial frente a la visión social del concepto.

      Como bien dices, podemos cambiar red por muchos otros conceptos.

  2. Llevo unas semanas dándole vueltas a este tema, Jordi. Me lancé a estos de las redes profesionales en 2012 y me he implicado, de manera muy activa … y a veces con pocos resultados. He intentado tejer un bar virtual atractivo (ya conoces OrienTapas …) abierto a la participación … pero las estadísticas no mienten. Hace unas semanas hice un «experimento». Recogí en una entrada un refrito de enlaces a recursos educativos abiertos sobre un tema concreto, altas capacidades. A pesar de ser enlaces que ya había compartido y seguían disponibles en scoop.it para cualquiera, los retuits, me gusta y visitas se sucedieron … pero los comentarios no … Difícilmente hay avance profesional sólo con recetas y si no hay reflexión. Las entradas de OrienTapas que buscan la reflexión suelen pasar sin pena ni gloria, con escasa participación y visitas … Al final de cada curso le doy vueltas a si merece la pena seguir con esta loca idea de OrienTapas o si prefiero, como sugieres en tu entrada, quedarme con la interracción privada con otros compañeros y compañeras de profesión. En fin. Gracias por tu entrada, Jordi. Pasar por XarxaTIC siempre recarga las pilas, de una forma o de otra.

    1. En este caso Alberto tengo la gran suerte, a diferencia de lo que comentas que es la experiencia de OrienTapas (por cierto, una iniciativa que ya he alabado en más de una ocasión -incluso a nivel personal :)-), de tener una gran cantidad de interacciones con las publicaciones que realizo. Eso sí, como bien dices, lo habitual es el leer en silencio, compartir con un triste retuit o replicando la publicación en Facebook y quedarse como simples consumidores de un determinado producto. Al final, lo de siempre… una pirámide que cada vez se ensancha más por la base y hace que, en medio de la misma (un espacio en el que me gusta estar) cada vez estemos los menos porque, por desgracia, unos tienen una idea lícita de negocio y otros muchos se mantienen al margen de un debate siempre enriquecedor.

      No discuto las potencialidades que aún experimentan las redes pero, no dejo de notar al igual que haces tú y otros muchos que vivimos el boom del compartir, colaborar y relacionarse, una desbandada hacia redes más privadas o al establecimiento de cambios de percepción acerca de lo que es una red abierta. No creo que sea bueno o malo. Simplemente una evolución que, a mí no me gusta, pero que no deja de tener sus adeptos porque si no fuera así no se produciría lo anterior.

      Un abrazo y con ganas de volver a coincidir.

  3. Hola Jordi. Ya te digo que No, no van a desaparecer, pero no cómo tu o cómo yo quisiéramos, ya están llenas de promulgados métodos «coaching» no se si se dice así, ya que odio usar esta jerga, y como no se inglés….. de interminables seguidores a conseguir materiales e intercambiarselos, ya no hay discurso, y los que hay quedáis pocos…
    Yo me muevo en otro mundo aunque sea maestra, comparto muchas cosas que me gustan y otras que no me gustan personalmente, pero los padres a los que me dirijo habitualmente me demandan materiales principalmente, bueno Jordi como se dice por ahí «Más se perdió en Cuba» ánimo porque yo seguiré compartiendote.

    1. Hola Pilar. Quizás más que desaparecer, como bien comentas, se dé una redistribución de los objetivos de uso (algo que ya se está observando ante la vista de determinadas estrategias que pululan en la red por parte de muchas personas relacionadas directa o indirectamente con el mundo educativo). Sí, quizás sea utópico plantear que la red debe ser algo horizontal en el que cada uno aporta lo que puede y recibe mucho más -o al menos recibía- de lo que pone a disposición del resto.

      No sé, quizás sea adaptación y nos estemos adaptando a unas redes que han irrumpido con fuerza en el panorama que van dando bandazos en direcciones diametralmente opuestas.

      Un saludo y gracias por pasarte de nuevo por aquí.

  4. La red tecnoprofes para el profesorado de Tecnología tiene cada vez más miembros, actualmente más de 3100, otra cosa es la participación que podría ser mayor.
    Creo que el profesorado tiende a usar Internet para ahorrar tiempo, buscar ejercicios, exámenes, apuntes, etc. la participación en las redes supone para muchos docentes un gasto de tiempo que puede parecer que no compensa, aparte de expresar opiniones o dudas ante otros compañeros, cosa que suele dar mucho de reparo a la moyoría.
    Hace tiempo que leí que en Internet por cada persona que aporta contenidos, hay 10 que participan u opinan, y 90 que tan sólo utilizan esos contenidos.

    Sabiendo que eres docente de tecnología, invitarte desde aquí a publicar alguna entrada en el foro de tecnoprofes.
    Saludos cordiales

    1. El problema Rafa no es la cantidad de personas que sea capaz de mover una red. El problema fundamental es el que comentas: la cantidad de personas registradas que no usa la red para nada más que para mantener una postura pasiva. Sí, me creo totalmente los datos de 1 que comparte por 10 que participan y 90 que, sin decir nunca nada, usan esos contenidos. E, incluso, en caso de los docentes iría aún más lejos (sólo hace falta ver las opiniones de aquellos que comparten materiales cuando hablan de la gran cantidad de visitas que reciben y la nula cantidad de agradecimientos que les dan -y eso es muy triste y desmoralizador-). Algo que se está llevando al límite y que hace que el intercambio de información interesante para los profesionales cada vez sea muchísimo menor.

      Por cierto, te agradezco muchísimo la invitación al foro de Tecnoprofes (http://tecnoprofes.ning.com/) que desde aquí recomiendo a todos los profesores de Tecnología y te prometo que, en algún momento de mi vorágine personal y profesional, amén de cuestiones que hacen que, en muchas ocasiones, sea de todo menos profesor de la materia, intentaré aportar un granito de arena. Eso sí, por desgracia no te garantizo el tiempo de cumplimiento de la promesa 🙁

      Un saludo y gracias por pasarte de nuevo por aquí.

  5. Estoy bastante de acuerdo contigo Jordi, pero creo que siguiendo las cuentas y perfiles adecuados y creando buenas listas en el caso de Twitter, todavía puedes mantener buenas conversaciones y aprender muchas cosas de ellas. ;p

    1. Nadie cuestiona que haciendo una buena selección y gestión de tus redes no se pueda aprender. Lo único que sucede es que, por desgracia, cada vez cuesta más encontrar información útil y relevante en nuestra profesión entre la cada vez más ingente información irrelevante y mercadotecnia educativa.

      Algunos seguimos y, esperamos seguir aprendiendo 🙂

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