Estrategias para gestionar la transparencia de nuestras aulas

Una de las cuestiones que, de hace tiempo tengo claras, es la necesidad de ofrecer la mayor transparencia posible a mi actividad profesional. Sí, creo que al ser funcionario y estar mi salario pagado con el erario público, mis prácticas educativas y lo que sucede en mi aula debe ser completamente transparente. El problema, el de siempre, la falta de legislación adecuada. O, más bien la falta de un proyecto global de transparencia en los centros educativos. Sí, soy de los que considera que en transparencia educativa -especialmente en lo que se refiere a transparencia profesional- hay un gran trecho por recorrer.

Fuente: http://www.dedemanda.es/
Fuente: http://www.dedemanda.es/

Por tanto, dentro de nuestras posibilidades como profesionales de la educación, ¿cómo podemos hacer para gestionar la transparencia en nuestras aulas? ¿Qué herramientas permiten poder gestionar la misma de una manera fácil y sencilla? Porque, tampoco es cuestión de olvidarnos de nuestra función para dedicar todo nuestro tiempo a publicitar lo que estamos haciendo. Y, aún menos, con horarios que cada vez permiten menos la conciliación familiar y disponer de tiempos para difundir lo que estamos haciendo.

Lo primero, lo tengo claro. Lo fundamental es disponer de un blog de aula. Sí, sin un blog de aula, usado mayoritariamente -más allá de colgar materiales- como un diario de aula, es imposible dotar de transparencia a nuestras actuaciones. No se trata de dedicarle muchas horas. Se trata, cada cierto tiempo, de ir incorporando prácticas que se van realizando en el aula, imágenes del desarrollo de las mismas y, como no, comentar cuestiones relacionadas con nuestra profesión. Porque, como bien saben mis compañeros, lo que sucede en las aulas es una ínfima parte del aprendizaje. En demasiadas ocasiones, hay cosas que también suceden en pasillos y patios que merecen ser comentadas. Por cierto, imprescindible tener los comentarios abiertos (necesitando moderación previa, eso sí) para conseguir establecer esa comunicación bidireccional tan relacionada con la transparencia.

También es importante añadir herramientas de comunicación con los padres. Herramientas que han de servir para resolver dudas. Herramientas que, más allá de ofrecerlas, debe quedar muy claro su uso porque, un mal uso de las mismas, puede llegar a saturar dicha estrategia comunicativa. Marcar horarios. Gestionar respuestas. No se trata de responder al momento, se trata de responder en horarios que el docente establezca para la respuesta. Tampoco puede supeditarse todo el trabajo a estar respondiendo a los padres. Para esta tarea hay múltiples herramientas. A destacar, quizás, Remind -ahora disponible en español- que nos permite algo más de fiabilidad que ClassDojo Messenger (la que usaba a principio de curso y que, por diferentes motivos, no ha acabado de ir del todo bien).

Más allá de lo anterior creo que también deberíamos jugar con elementos multimedia. ¿Por qué no un canal de Youtube de nuestra aula? ¿Por qué no una cuenta en Instagram de las actividades? ¿Por qué no algo que sea fácil de consultar y gestionar desde dispositivos móviles? Facilitar la consulta por parte de un smartphone de lo que estamos haciendo en el aula haría que, quizás, muchos padres se implicaran más en la misma. Además, a los chavales (al menos en la ESO cuando la mayoría son poseedores de uno de esos dispositivos) les encantaría ver que las herramientas de difusión de lo que estamos haciendo son las que usan en su vida diaria. Si la montaña no va a Mahoma…

Y, finalmente, algo imprescindible que, en demasiadas ocasiones descuidamos. Debemos ofrecer nuestro currículum profesional en abierto. Sí, ya que no lo hace la administración, creo que los alumnos y los padres deben conocer qué experiencia profesional tienen sus docentes, qué cursos han realizado, qué formación reglada tienen, … ¿Por qué no hacer público algo tan esencial de un funcionario docente? ¿Tan malo es conocer el currículum de los profesionales que atienden a sus hijos? Mi currículum y vida laboral creo que debería estar abierto. No tengo, como la mayoría de mis compañeros, nada a esconder. Más bien, al contrario.

Ya veis que sigo erre que erre con la cuestión de la transparencia pero, más allá de otras cuestiones, veo imprescindible gestionar un modelo abierto de comunicación de lo que estamos haciendo. Las herramientas ya las tenemos, ahora sólo falta poner de una vez hilo a la aguja y empezar a dar puntadas.

EDUENTERTAINMENT

Cuando la Educación se convierte en espectáculo

En un contexto en el que el espectáculo educativo está a la orden del día, conviene reflexionar acerca de la implicación de este "eduentertainment" en nuestras aulas.
Jordi Martí

Docente desconcertado que intenta encontrar su lugar en un mundo que no entiende. O que prefiere no entender.

6 Comments
  1. No sé, me parece algo excesiva toda esta transaparencia. A veces he utilizado un blog de aula con buenos resultados. Hace ocho años o nueve fue un ejercicio apasionante. Hoy día ya no lo es tanto. Veo que hay blogs de aula que apenas tienen interacción con los alumnos y ya no digamos con los padres. ¿Un canal de youtube? ¿De instagram? Yo suelo colgar los vídeos que les hago en Youtube aunque la dirección del centro me ha pedido que los retirara por ser políticamente incorrectos. En el último aparecían muchachos subidos a un árbol y eso pareció que daba una imagen de salvajismo al instituto. En esas proyecciones públicas se debe ser extremadamente político y correcto, algo con lo que yo desde siempre he estado enfrentado. Nunca he pensado que mis clases debieran ser transparentes para el exterior, padres, administración, público en general. No sé, me resulta extraño y perturbador. Tal vez sea una idea para estos tiempos líquidos y «correctos» que vivimos, pero no me imagino dar a conocer el día que celebramos hace veinticinco años la muerte de Molière con una copita de moscatel. Hemos derivado a pensar que todo deba ser transparente, pero yo provengo de una cierta contracultura (antes) cuando esto era impensable. No hubiera deseado que todo lo que se hiciera o dijera en el aula fuera público. ¡Pardiez!

    El uso de Class Dojo me interesó pero temí que eso de dar positivos terminara siendo un juego algo intrascendente. Hay que ser muy cuidadoso con eso de los caramelos paulovianos para reforzar una actitud. Pero reconozco que a veces les llevo un chupachup cuando quiero que trabajen con entusiasmo. Es increíble lo que puede lograr un chupachup. Pero no hay que prodigarse. Hay centros que lo prohíben taxativamente por eso de las caries.

    ¿Transparencia? ¿No responde a esa filosofía de ahora en que todo debe ser evidente y mostrarse? ¿Todo debe ser acorde con la moral mayoritaria -tan cambiante por otro lado-? Esto me produce cierta inquietud.

    1. No tengo claro si estamos en tiempos líquidos o mal mezclados. Lo que sí que tengo claro es que, más allá de lo «poíticamente correcto» imperante debemos dar la mayor transparencia, no sólo a la docencia en los centros públicos, sino a todo lo que se pague con dinero público. La falta de transparencia ha llevado a lo que tenemos ahora. No creo que sea malo ofrecer una visión exterior más amplia de lo que sucede entre nuestras cuatro paredes, cada vez rodeadas de verjas más altas. Por cierto, prefiero ese control de la información que ofrece la transparencia que no las informaciones sesgadas que pueden llegar a los padres o a la sociedad porque, no lo olvidemos, los nuevos medios ofrecen posibilidades infinitas de difundir información y darle el sentido que uno quiera.

      Mi uso de ClassDojo nunca fue planteado en el sentido de dar positivos o negativos a los alumnos. No me han gustado nunca. Me traen malos recuerdos de puntos que se esfumaban de tu nota final, por manías persecutorias de algunos, que basaban sus aulas en la acumulación o detracción de los mismos.

      A mí no me importa dar transparencia a lo que digo en el aula porque, por suerte, mi falta de corrección habitual viene innata en el envoltorio 🙂

      Un saludo y mil gracias de nuevo por tus comentarios.

  2. A mi también me da cierto pudor abrirme en canal, quizá porque pertenezco a esa generación que se escondía para poder ejercer su libertad. Estoy de acuerdo en que tenemos que dar explicaciones sobre nuestra actividad profesional, pero esta obligación tendría que hacerse extensiva a todos los que prestan un servicio público.Tenemos que dar explicaciones porque todos los usuarios con sus impuestos mantienen el servicio. Ahora bien quiero insistir en que esa obligatoriedad habría que hacerla extensiva a los Equipos Directivos de los Centros, a la Inspección Educativa, a los Directores Territoriales., etc. Respecto al modo de hacerlo los recursos que citas podrían garantizar que la información fluya pero no necesariamente que la comunicación se produzca Para qué ésta se dé solo debe haber dos personas que quieran entenderse. Saludos y felicidades por tu blog

    1. Creo que muchos tenemos miedo, por connotaciones previas, a decir qué hacemos. Creo en la libertad y, dentro de la misma, hay un tipo de libertad que me encanta: el de la libertad de expresión e información. Sí, totalmente de acuerdo en hacerlo extensivo a todos los servicios que se paguen con dinero público. Hacer transparente la actividad de uno no obvia la necesidad de hacer transparente el sistema.

      Un saludo y muchas gracias por tu comentario.

Deja un comentario

EDUENTERTAINMENT

Cuando la Educación se convierte en espectáculo

En un contexto en el que el espectáculo educativo está a la orden del día, conviene reflexionar acerca de la implicación de este "eduentertainment" en nuestras aulas.
close-link