Evaluación para todos

Ayer, sin ir más lejos, vuelve a sonar con fuerza (lleva años y sigue sin haber ningún tipo de actuación real sobre el tema más allá del lanzamiento de determinados globos sonda) la necesidad de un MIR para docentes. Un sistema que, según un 65% de docentes encuestados por el Consejo General de Ilustres Colegios Oficiales de Doctores y Licenciados en Filosofía y Letras y Ciencias (más largo y rimbombante el título del entramado imposible), sería necesario incorporar para los docentes que aterricen nuevos en el aula. Docentes en activo con la silla a prueba de bombas queriendo que los que vayan a entrar pasen por un sistema de acceso y control más exhaustivo del que pasaron ellos. Qué bonito pedir para otros sin aplicarse el cuento. Qué bonito tener la solución a todos los problemas educativos haciendo recaer la responsabilidad exclusivamente en el profesorado.

Fuente: http://nuevosmaestros.wordpress.com
Fuente: http://nuevosmaestros.wordpress.com

Puedo estar, personalmente, a favor de un cambio en el sistema de acceso del profesorado (algo que, por cierto, también habría de incluir al profesorado de la concertada -pagados sus salarios con dinero público-) pero jamás puedo apoyar una medida que no incluya una evaluación a los que ya estamos dentro del aula. Evaluación que jamás hemos tenido porque lo del año de prácticas siempre ha sido un auténtico cachondeo. Visita del inspector, peticiones de papeles inútiles y, finalmente, expedición de un maravilloso título de funcionario del Estado. Y después, si uno quiere… a tumbarse a la bartola.

O evaluamos a todos los actores del sistema (incluyendo a cargos políticos que gestionan el sistema educativo, asesores puestos a dedo, liberados sindicales y, como no, a los docentes que ya estamos trabajando en el sistema educativo con plaza definitiva) o nos dejamos de estupideces. Que evaluar a terceros es algo que, por lo que se ve, gusta a demasiados de mis compañeros. Varitas, supuestamente mágicas, que unos decidirían aplicar con sus futuros compañeros. Se ha de ser bastante … (prefiero dejarlo abierto) para pedir que evalúen a otros y no hablar de la necesaria evaluación de uno.

Llevo más de quince años en esto y la única vez que un inspector ha evaluado mi trabajo (bueno, ni eso) es cuando vino a decirme que había aprobado la fase práctica que se realiza una vez pasadas las oposiciones. Más allá de eso, nunca ha venido ni un inspector a los centros donde he trabajado para proponer estrategias o metodologías educativas. Eso sí, algunos han llegado a pedir papeles. Papeles que, por cierto y debido al volumen de los mismos, es imposible que lleguen a leerse antes de su jubilación.

Harto que se pidan evaluaciones por alguien que no incluye su propia evaluación dentro de la propuesta pero, a pesar de ello, estoy convencido de que los docentes -y no sólo los que entran en el sistema- debemos ser evaluados. Creo, sinceramente, que en cada clase que impartimos, lo estamos siendo por parte de los evaluadores más importantes en nuestra profesión: los alumnos. Es por ello que me sorprende que haya compañeros que exijan un sistema que, supuestamente, permita acceder a los mejores. Porque, seamos sinceros, si el nuevo sistema permite elegir a los mejores, ¿qué consideración tienen hacia ellos mismos o el resto de sus compañeros que aprobamos una oposición en su momento?

Hay docentes buenos, malos y regulares pero plantearse que un MIR va a solucionar todos los problemas, como antaño sucedió con la sustitución del CAP por un máster (que lo único que ha servido ha sido para sanear las cuentas de algunas Universidades), sin plantearse el problema que subyace tras el sistema, es estar abocado a seguir disparando con balas de fogueo.

Podría estar a favor de un sistema que gestionara el sistema de entrada a la profesión docente mediante el acompañamiento inicial de los docentes en el aula. Sí, podríamos llamarlo MIR o DIR (docente interno residente). Pero jamás puedo estar a favor de un sistema que deje fuera de la ecuación a los que ya estamos en el aula y a los que tienen algún tipo de relación/responsabilidad (sea política o profesional) con el sistema educativo. Vamos a hacerlo bien porque si no es así, lo único que hacemos es verter titulares interesados.

Quiero que se me evalúe. Quiero que se evalúe a todas las personas que, directamente o indirectamente, están cobrando de la administración educativa. Quiero que la evaluación sea accesible y transparente. Quiero que la sociedad pueda conocer esas evaluaciones de toda la comunidad educativa. Porque, si sólo hemos de evaluar a unos cuantos y con criterios que poco tienen que ver con la capacidad docente, apaga y vámonos. En caso contrario… evaluadme.

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Jordi Martí

Docente desconcertado que intenta encontrar su lugar en un mundo que no entiende. O que prefiere no entender.

8 Comments
  1. Estoy de acuerdo contigo.
    Hay que cambiar el sistema de acceso. Un sistema parecido al MIR podría ser una buena idea. Pero hacerlo como es debido.
    Tambien de acuerdo en que hay que evaluar e incentivar de alguna manera al profesorado que estamos dando clase. Pero eso es una cuestión aparte de la otra. También necesaria y urgente.
    Y lo de evaluar a los políticos…. eso no me lo puedo creer. Simplemente creo que habría que ser más exigente y no dejar ser político a cualquiera. Muchas veces gente que ni siquiera ha estudiado.
    Saludos

    1. No discuto de la necesidad de reformular el sistema de acceso. Algo parecido al MIR podría ser, como bien dices, una buena idea pero, como siempre sucede, me temo que se ha planteado más la mediatización de la propuesta que un diseño coherente de la misma. Miedo me da que no suceda lo mismo que con el máster de Secundaria. Un despropósito que no ha mejorado en nada la formación inicial del profesorado (no lo digo yo, lo dicen los que han pasado por esa “traba” llamada por muchos “impuesto revolucionario para acceder a la docencia”).

      Creo que una evaluación global del sistema se hace necesaria. Evaluar a los que estamos en el sistema, a los que lo gestionan y, como no, a quienes toman decisiones (o rubrican las mismas). No es lógico empezar por los más débiles. Y los más débiles son los futuros compañeros de profesión que están sobrados de ilusión y ganas a los que, cada vez, se les está poniendo más trabas.

      Un saludo de vuelta.

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