Existen dos tipos de docentes

Lo de la necesidad de matizar continuamente ya cansa. Es por ello que, sin ningún tipo de ambages ni equidistancia voy a taxonomizaros a los docentes que, a día de hoy (bueno, y en el día de ayer y, presumiblemente, en día de mañana) existen. Mola taxonomizar al personal. Más cuando uno juega al hecho totalmente excluyente de que a uno le puede gustar la leche o no y, simplemente no entra en los matices de la marca de la misma, si es desnatada, semi o entera. Lo del calcio, el omega 3 y otro tipo de estrategias de venta lo dejamos para otro momento. Que lo interesante es decir claramente que un docente lo es en contraposición a otro. Ya está bien de dar vueltas al asunto, buscar grises o, simplemente, creer que la difracción de la luz genera colores al pasar por un prisma. Bueno, eso también sería cuestionable ya que, seguramente alguno es capaz de sacar la investigación que hizo su primo del tercero después del cuarto carajillo que desmonta lo anterior. Va, voy a asumir esa posibilidad.

Fuente: http://pijamasurf.com/

Existen dos tipos de docentes porque hay situaciones claramente distantes. Y si no lo son, hacemos que lo sea para ser los más guays del mundo mundial…

Lo mejor es contraponer la existencia de docentes buenos y malos. Nadie sabe qué es ser un buen docente ni un mal docente pero para taxonomizar el asunto queda muy bien. Seguro que el docente bueno es aquel que usa una determinada metodología, lee los libros del gurú de turno o, simplemente, da la vuelta a su clase. El malo siempre, por desgracia, es el pobre que asume que no hace nada de lo anterior. Da igual que los resultados de sus alumnos sean mejores o, simplemente, con un menor esfuerzo consiga que sus alumnos aprendan. Es, en plena vorágine de determinadas mediatizaciones educativas muy interesadas, un mal docente.

Ya he dicho que no matizaría pero creo que toca hacerlo. Dentro de la división fantástica realizada entre señores de la luz y de la oscuridad, existen los docentes que flipean y los que no. Creo que es necesario introducir esa definición porque, por lo visto, algunos ya se han montado listas de docentes flippers y, lo lógico es que, si uno no pertenece a esas listas no pertenezca al grupo. Lo de los clanes está muy bien en el ámbito educativo. Así uno ya sabe si el que interactúa contigo es bueno o malo. Nada más fácil que consultarlo en el listado. Quién dice flipped, dice ABP. Quién dice ABP, dice gamificar.

Tenemos también a los docentes que preparan materiales en agosto y a los que no. Los primeros renunciando a sus vacaciones y, por desgracia, al derecho laboral básico de poder disfrutar de sus vacaciones. También podríamos modificar esa taxonomización para que fuera algo más sencilla de entender e, incluso, aportar una perspectiva histórica interesante. Existen docentes a los que les gustaría haber nacido como esclavos en un campo de algodón sureño antes de la abolición y otros a los que les mola bastante más haber nacido en un país y en una época donde, al menos sobre el papel, la esclavitud se halla abolida totalmente.

Como clasificación no podríamos dejarnos en el tintero aquella que habla de docentes innovadores y docentes que no lo son. Curiosamente, en este caso, los únicos que hablan de una escuela que no existe y que nunca he conocido son los primeros. Interesa montar clubs privados de fumadores ahora que el tabaco está más que perseguido. Y si no lo persiguen, siempre es bueno montar una cruzada falsa contra alguien. Recordad que no existiría la innovación si alguien no se hubiera inventado el concepto de tradición educativa. Crear conceptos, incluso que no existan, siempre es interesante. Más aún para aquellos a los que les gusta saber quién está conmigo y quién no.

Existen también aquellos docentes que dan clase y aquellos que no. Bueno, yo no tengo claro que un docente que, puntualmente o definitivamente, abandone el aula siga siendo docente pero siempre existe esa posibilidad que dé algún curso o ponencia. No, no todos los que se van del aula son malos profesionales pero, sinceramente, dar clase es algo que incluye la normativa que regula los derechos y deberes del profesorado. Va, vamos a cambiar el término y vamos a hablar de docentes que dan clase y docentes que están en servicios especiales. Por cierto, ahora sí que me toca matizar… dar o no clase en etapas educativas regladas no implica mayor profesionalidad del interfecto. Fuera del aula se puede ser un excelente profesional. Añado la clasificación de profesionales buenos y malos dentro de los que se alejan de las pizarras.

Bueno, no quiero obviar en el artículo a esos que creen que Finlandia es la caña y esos que no. Sustitúyase Finlandia por el nuevo país educativo de moda como, últimamente, está siendo Canadá, Estonia o Singapur.

¿Y el humor? Pues sí, hay docentes que tienen sentido del humor y otros que no. Siempre hay quienes critican determinados tuits o publicaciones en Facebook porque, por lo visto, no toca reírse de uno mismo ni del trabajo que realizamos. Hay docentes que, al final, sólo saben reírse en la intimidad o, simplemente, tienen algún problema psicológico que les impide hacerlo. Añado nueva taxonomización al asunto… docentes con trastornos psicológicos y docentes que no los tienen.

Hay también docentes que escriben libros y otros que no. Docentes que van a TED Talks y otros que no. Docentes que leen/aplauden a César Bona y otros que no. Docentes que escuchan por la radio a Jose Antonio Marina y otros que no. Docentes que llegan tarde a clase y otros que no. Docentes con barba y otros sin pelo. Docentes que se duchan y otros que no. Docentes que mean de pie y otros que mean sentados. Docentes que quieren volver a clase y otros que quieren seguir de vacaciones y otro largo etcétera que haría la lista de unos y otros totalmente interminable.

Y, finalmente, la gran mayoría de docentes como yo que, salvo las cuestiones físicas más o menos taxonomizables (por ejemplo el llevar o no gafas por culpa de la miopía) o alguna de las anteriores por motivos de vagancia extrema, se la suda el taxonomizar al personal. Bueno, eso salvo que me dé para un artículo como el de hoy o, simplemente, me guste joder al personal porque, sinceramente, no sabéis lo mal que llevan algunos que se les taxomice. Más aún cuando ellos son usuarios habituales de la clasificación entre docentes.

Seguro que también existen aquellos docentes que se van a cabrear después de leer este artículo, o lo van a acusar de tendencioso (que lo es), y los que no :)
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Jordi Martí

Docente desconcertado que intenta encontrar su lugar en un mundo que no entiende. O que prefiere no entender.

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