Faltan denuncias, sobran quejas en las redes sociales

La verdad es que llevo tiempo preguntándome por qué los docentes y el resto de la comunidad educativa nunca -o, en muy escasas ocasiones- denunciamos. No he visto que se haya presentando ninguna denuncia en ningún juzgado cuando las temperaturas superaban lo máximo permitido en gran parte de nuestro territorio. Ni un director, ni simple docente, ni padre que haya puesto una denuncia en su juzgado más cercano. Y eso resulta sorprendente cuando, después, ves la gran cantidad de intervenciones de algunos (sí, me incluyo y asumo mi parte de culpa) denunciando dicha situación. Lo mismo con ratios que superan el límite legal, infraestructuras llenas de grietas de mucho peligro e, incluso, la incapacidad del personal de llamar a la policía para que proceda al cierre de determinados centros cuando se está incumpliendo alguna normativa. No, no he visto a ningún director que cerrara su centro educativo y asumiera las consecuencias de lo anterior a pesar de estar amparado por la ley. Ya, es muy bonito después quejarse. Y no, no estoy hablando sólo de los directores, ni de inspección… estoy hablando de la solución de temas como los anteriores si se presentaran las preceptivas denuncias al juzgado contra la administración. Creo que otro gallo nos cantaría.

Fuente: Facebook

Tampoco he visto que, por ejemplo en Cataluña, donde se están realizando entrevistas en los centros públicos para seleccionar al personal, nadie haya decidido apelar al Tribunal para denunciar esa situación, exigir la grabación de esas entrevistas y, proceder a la denuncia de determinadas praxis que se están haciendo en algunos centros donde, curiosamente, ya se tiene al seleccionado previo a lo anterior. Sí, deberían denunciarse TODAS las adjudicaciones en Cataluña pero, curiosamente, ¿cuántas denuncias se han presentado? ¿Cuántos docentes denuncian? ¿A qué se tiene miedo? La justicia está para ayudarnos, no para tener miedo. Y si tenemos razón -y, en este caso y muchos sabemos que sí la tenemos- por qué no presentar cientos de denuncias para que paren este despropósito. Lo mismo para denunciar las cuotas en los centros concertados o, simplemente, para denunciar la segregación que se da en algunos. Ya, no interesa. Al ciudadano particular no le interesa. E, incluso, los padres tienen miedo. Y eso es algo que no entiendo.

No hablo de judicializar la educación. Hablo de la necesidad de luchar un poco más por ella. No creo en recursos de alzada ni, por desgracia, quejas ante la propia administración que, en la mayoría de ocasiones, ni tan sólo van a responder. Hablo de la necesidad de ir un paso más allá. Que cuesta dinero… ya lo sé pero, ¿tanto cuesta organizarse para denunciar determinadas cosas que suceden en el ámbito educativo? Bueno, y ya si vamos a quienes tienen la infraestructura para hacerlo… ¿por qué los sindicatos no se ponen las pilas y llevan a los juzgados determinadas cosas que saben que son totalmente denunciables y contrarias a la legalidad vigente? Pongo ejemplos: ratios ilegales en algunos centros educativos, selección de personal, externalización de ciertos servicios sin publicitar, infraestructuras, precios por encima de lo marcado legalmente en la oferta de comedores y similares en centros sostenidos con fondos públicos, cuotas, espacios inadecuados para la docencia y un largo etcétera. Se puede denunciar, se debe denunciar.

Sí, también vale para padres, compañeros cansados de que en sus centros haya tipos que se escaquean (advertidos en cientos de ocasiones) y les obliga a hacer su trabajo y el del otro, directores que se extralimitan en sus funciones, alumnos que usan las redes sociales para humillar a profesorado y un largo etcétera de situaciones que jamás, por lo visto, se denuncian más allá de la simple queja en foros o conversaciones de bar.

Una preguntilla inocente… cuántos habéis presentado una denuncia en los juzgados contra prácticas que sabéis que son ilegales. Reconozco que, en mi caso particular, sólo una y porque me afectaba personalmente pero, ¿no será que todo nos afecta porque nos estamos jugando mucho? Eso sí, lo cómodo ahora en julio es largarse de vacaciones, al igual que el resto del curso intentar pasar de puntillas por ciertas situaciones, no sea que alguien descubra que la educación no sólo cambia de puertas para adentro de los centros si no que también lo hace denunciando todo aquello que no funciona donde debe hacerse.

Eso sí, tengamos claro que sólo debería judicializarse el asunto, después de agotar otras vías, como última opción. Hay cosas que pueden hacerse antes de ello pero, los que trabajamos en docencia o formamos parte de la comunidad educativa, sabemos que a veces no queda otra. Recordad que no estoy hablando de minucias y sí de cosas bastante serias porque, no quiero que se confunda la defensa de ir un paso más allá con la necesidad de denunciarlo todo por defecto.

Mientras hay un sector de la sociedad que abusa de las denuncias y los juzgados, otros hacemos demasiadas pocas y los usamos demasiado poco.
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Jordi Martí

Docente desconcertado que intenta encontrar su lugar en un mundo que no entiende. O que prefiere no entender.

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