Fanáticos del flipped classroom

No hay nada peor que pasearse por las redes y encontrarte a alguno de esos fanáticos que defienden, ante todos y de cualquier forma, su maravilloso método que soluciona todos los problemas educativos. Plantearse la conversión mediante el simple desprecio o insulto barato a quienes no piensen como ellos, convierte cualquier intento de mejorar la educación en una simple cuestión de ser más o menos sectario. Y esto es lo que sucede con alguna de esas modas que nos están bombardeando, día sí y al otro también. Modas basadas en el beneficio económico de unos, la necesidad imperiosa de encontrar milagros de otros y, por qué no decirlo, la incompetencia manifiesta de terceros que necesitan esa solución mágica para poder lidiar con los problemas habituales de su aula. Premisas falsas, dogmas absolutos, paraísos inexistentes y mucho, pero que mucho, juego de luces brillantes, reafirmación de pertenencia a la organización y, retroalimentación entre los adeptos para no tener que pensar en otras posibilidades. Ya, seguro que nadie reconoce pertenecer a una secta pero, los que trabajan desprogramando al personal, saben mucho lo complicado que es asumirlo para uno que está inmerso en ella. Y el primer paso para poder salir de una secta es asumirlo.

Soportar a los fanáticos es algo que cada vez me cuesta más. Quizás mi aversión a la clase inversa se deba más a cómo me la están vendiendo y defendiendo que a las posiblidades puntuales que puedo dar al asunto en mi aula. A ver, que todos los docentes que damos clase vadeamos entre diferentes metodologías para adaptarnos a los alumnos. Es lo que nos toca. Es nuestra labor profesional. Por cierto, adaptarse al alumnado no tiene nada que ver con que el alumnado deba adaptarse a un determinado método porque no existe ningún MÉTODO.

No olvidemos que, curiosamente, todos los fanáticos de esas metodologías tan activas que recomiendan han recibido clases magistrales e, incluso, en todas las sesiones religiosas que se imparten de su método o libros que publican sobre las bondades de esa religión, siempre se usa un método unidireccional y muy poco participativo. Ya, todos sabemos que el mayor defensor a ultranza de la prohibición de fumar es un ex fumador. Pues a nivel de educación no va a ser menos el asunto.

Pues bien, en el día de ayer uno de esos fanáticos publicó el siguiente tuit...

Fuente: https://twitter.com/AlfredoPrietoMa

Ya, queda muy claro el significado del mismo. Todos los docentes que no usamos flipped en nuestra aula somos inmovilistas y aplicamos la ley del mínimo esfuerzo. Uno puede manipular el tuit como le apetezca e incluso decir que no dice lo que dice pero, a buen entendedor, la cosa está clara. ¿A nadie le suena lo anterior a determinadas purgas históricas que se hicieron en determinados países entre los que pensaban como uno y pensaban diferente? Pues bien, el pensamiento único jamás ha traído nada bueno y, aún menos, en el ámbito educativo. Eso sí, queda muy bien para los amiguetes que le van a comprar el libro que ha escrito. Un libro que, por lo que se ve, es el leitmotiv de su cuenta de Twitter en los últimos tiempos y que, curiosamente, está reseñado en los blogs de todos los que se dedican, junto a él, a dar charlas sobre el tema para conseguir nuevos acólitos para la religión flipped. Eso sin olvidar el modelo de negocio que subyace tras las certificaciones y cursos de experto universitario sobre el tema ofrecidos por una Universidad privada ya que, como buena religión, ha de tener sus mecanismos de financiación.

Eso sí, hemos de reconocer que lo que también es señal de fanatismo y pertenencia a un grupo es la necesidad de remarcar antes todos y en todas partes que perteneces al club. Perdonad por lo de mezclar club y religión pero, es que a veces se me va el santo al cielo y me despisto en el argumentario. El calor supongo.

No nos olvidemos tampoco en la necesidad absoluta de despreciar a todo el colectivo y otorgarse el rol de salvador absoluto que tienen algunos guías espirituales tal y como podemos leer en su blog.

Es claro que no todos los profesores universitarios son iguales aunque la mayoría suelen tener ciertas características en común (como su desconocimiento de la literatura sobre enseñanza universitaria y el de las dificultades de sus alumnos para comprender y aprender)

Claro que sí, la mayoría de profesores universitarios no se preocupan de sus alumnos y desconocen la literatura sobre enseñanza universitario. ¿No será más bien que no quieren comprarse su libro ni el de sus correligionarios? Lógicamente si uno no compra la biblia de turno no existe posibilidad de redención. Biblia de turno que se vende a un bonito precio y que permite vislumbrar el paraíso del flipped. No, no es ironía. Estoy seguro de que lo piensa más de uno de los que se leen determinados panfletos cuyo único argumentario consiste en la crítica a ultranza a cualquier metodología que no sea la suya, manipula investigaciones educativas para que digan lo que uno quiere que digan y, cómo no, se basa en afirmaciones otorgadas falsamente a autores que llevan muertos más de cien años. A más antigüedad se supone que más empaque se da a la metodología. Cómo negarse a introducir a los filósofos clásicos en la ecuación.

La verdad es que, al igual que todas las sectas, todo es cuestión de vender lo mismo de siempre bajo nombres diferentes. No, no le llaman deberes porque lo llaman veintisiete maneras de flipear la clase.

Fuente: https://twitter.com/DavidCamachoPrf

Es que, tal y como dice muy bien Javier, hay una gran diferencia entre hacer lo de siempre y pertenecer a una secta de crecimiento exponencial como es la de los amantes de los neoconceptos educativos.

Fuente: https://twitter.com/PsicEduM

Me podría haber ahorrado perfectamente esta entrada pero llega un momento en que, ante tales barbaridades que se dicen, ataques gratuitos a todo el colectivo docente salvo a los ungidos por el nuevo dios y, cómo no, el desprecio absoluto hacia cualquiera que ose cuestionar ciertas cosas como verdades absolutas o praxis impolutas, creo que es hora de decir BASTA. Ya basta de sectas educativas. Ya basta de davidianos educativos. Ya basta de caza de brujas por no pensar o decir lo que uno quiere que se diga, porque la educación es muy compleja y plagada de excelentes profesionales. Muchos más de los que algunos, envueltos en su aureola de divinidad, se piensan.

A propósito... se puede salir de las sectas. Seguro que muchos os ayudaríamos sin ningún tipo de coste ni venderos la moto. Hay vida más allá de esos espacios plagados de inciensos y llenos de ira ante todos los que no piensen como vosotros.

Para aquellos que me acuséis de haberme extralimitado denominando fanáticos a determinados personajes os recomiendo la definición de la RAE en su segunda acepción.

 

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3 comments

  1. Juan Pablo Mora 6 agosto, 2017 at 15:50 Responder

    No creo que los defensores a ultranza de las clases al revés o del Flipped Classroom sean fanáticos o miembros de ninguna secta, por lo menos los que yo he llegado a conocer bien estos últimos años. Son personas que defienden con pasión aquello en lo que creen y que piensan que es necesario un cambio de rumbo en la educación.
    En mi opinión, el principal problema con el modelo docente de Flipped Learning es que en el fondo no deja de ser más que una versión del modelo tradicional pues se parte de la premisa de que hay un contenido que tiene que ser transmitido por el docente. Es ese contenido el que se saca fuera del aula para que el alumnado venga a clase dispuesto a hacer otras actividades más enriquecedoras.
    Paradójicamente, ahí está también la gran ventaja del modelo. Obliga a los docentes a plantearse qué hacer en el aula que sea diferente y que dé el protagonismo al alumnado y un papel más activo en su aprendizaje. También le obliga a plantearse que otra evaluación es posible y a darse cuenta de que este papel de dar feedback y evaluación formativa es más importante que el papel de transmisor de conocimientos.
    Yo personalmente veo este modelo de clases al revés como un medio para ayudar a hacer la transición hacia modelos de docencia más efectivos al profesorado que no está dispuesto o no puede renunciar a ese papel de transmisor de conocimiento que le viene impuesto por las expectativas de la sociedad y la organización del currículum y las materias.
    Es por ello que me alegro de que el modelo esté teniendo éxito y que haya cada vez más gente que se lance a probarlo. Que haya personas e instituciones que se beneficien económicamente de ello es una vieja historia de la que no podremos escapar nunca… pero es parte del modelo económico en el que nos ha tocado vivir.

    • Jordi Martí 10 agosto, 2017 at 12:00 Responder

      El problema nunca ha sido Juan Pablo defender la metodología A, B,… o mostrarla al resto de docentes. El problema siempre ha sido despreciar a aquel o aquellos que no comulgan bajo esos modelos tildándolos de ciertas cosas. A mí la prepotencia que se otorgan determinados personajes (matizo que no todos, ni mucho menos pero sí algunos voceros) me genera una sensación muy desagradable en la boca del estómago. Y te garantizo que no soy el único.

      No, quizás no es una crítica al modelo FC ni tan sólo a determinados exabruptos. Es una reflexión en voz alta acerca de qué está significando el cambio educativo, qué nos venden y qué nos quieren hacer comprar, mientras muchos docentes se olvidan del principio de precaución que deberían tener antes de aceptar acríticamente ciertas cosas por mucho que sean más o menos afines a sus postulados ideológicos. No olvidemos que muchas metodologías tienen mucho de ideológico y de una concepción muy parcial del aula.

      Yo me alegro que se hable de educación aunque, sinceramente, de lo que no me alegro nada es de los clanes que están apareciendo últimamente en el ámbito educativo, pirámides tróficas que rompen la horizontalidad y desprecio absoluto ante quienes no piensan como uno. Y no, no tiene nada que ver con el dinero o el beneficio.

      Un saludo y gracias por pasarte por aquí dejando tu opinión.

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