Flippanding

Os prometo que me había prometido que no volvería a tocar el tema del Flipped Classroom. Que me quedaría con las ganas de saber qué se fuman, inhalan o inyectan algunos (ya, lo sé, soy muy bruto y seguro que alguno me critica por esta parte del post) antes de decir determinadas cosas. Reconozco que es una mezcla de envidia e imposibilidad de adquirir el producto porque, sinceramente, sigo sin entender determinadas cosas que se dicen ni, por desgracia, conseguir ver lo positivo de pasarse el día publicando maravillas flippantes, críticas a los que no lo flippan y, a veces, algunos chistes que, en lugar de hacerse vía viñeta se representan por gráficos de barras o circulares. Mola estar colocado. Mola vivir en un mundo paralelo que, al final, se ajusta para poderse disfrutar con fruición mientras se liban las lindas florecitas. Bueno, da igual estar en verano y que de florecitas, salvo aquellas que venden de plástico en los chinos, haya pocas. Lo importante es la sensación.

Ya veis que no tengo ganas de ser políticamente correcto ni escribir, de forma argumentada, contra ciertas afirmaciones porque, a estas alturas de la película, ya que unos viven en el país Flipping mientras otros, más allá de haber visto funcionar in situ el modelo y ver que, seguro por culpa de esos alumnos que no lo entendieron o de mi “amigo” que no lo aplicó bien, fue un auténtico fiasco. No, hasta que se agote el producto y le doy un par de años, no hay nada que hacer. La ventaja de tener este blog es que me ha permitido conocer mucha gente. Incluso de esa tan flippante, para que algunos de esos que cuestionan lo que escribo por no conocer el modelo, deban quedarse sin argumentos para criticar mis escritos sobre el tema. Bueno, ya sabemos que a uno le puedes decir que lo que hay blanco es leche y pueden cuestionártelo incluso que hayas visto como se sacaba directamente del ordeño y mantenía una cadena de custodia del producto. A estas alturas de todo, sinceramente, da lo mismo. Sólo hace falta extrapolarlo al contexto político más actual. La verdad, importa, pero sólo la que nos inventamos, sesgamos o, simplemente, nos permitimos manipular.

La verdad es que aún sigo flippanding después de siguiente gráfica procedente de una investigación (bueno, más bien una encuesta en Google) realizada por uno de los paladines que, cabalgando su caballo blanco, intenta luchar contra todo el despropósito que supone la educación tradicional ofreciendo la “luz” (fuente).

Fuente: http://profesor3punto0.blogspot.com.es

Lo sé, al igual que a muchos de vosotros, encuentro a faltar una respuesta que diga “hay investigaciones científicas que lo avalan” porque, en principio, se supone que el profesorado universitario sabe mucho de lo anterior. O será que, habiéndose juntado un profesor de la Facultad de Química y alguno de sus becarios, habrán repartido un determinado producto a los que responden la encuesta. Lo sé, Breaking Bad ha hecho mucho daño.

Sinceramente debo reconocer que “ver la luz”, “estar harto de la metodología tradicional” o “leer un blog” sean las causas que algunos docentes universitarios encuentren para aplicar una determinada metodología en sus aulas tiene mucho de surrealista. Pero si eso es verdad aprovecho para pediros que, para seguir escribiendo artículos como éste, me hagáis una bonita donación en bitcoins o vía paypal. No, no tengo aún como gestionarlo pero seguro que encontramos una alternativa, incluso que sea vía sobres (mucho más conocida en nuestro país aunque últimamente Correos está un poco con la mosca detrás de la oreja) para subvencionar mi próxima metodología. Esa que consistirá en permitir a todos los docentes hacer Escape Room de sus aulas, mientras sus alumnos intentan salir de ella. Y, con el tiempo que tarden, nos da tiempo a echarnos un almuerzo o dos. Ya, lo sé. Tardáis en hacer el ingreso y yo en escribir el libro.

Os prometo que hoy no doy más de mí. Así que tomaros este despropósito intelectual con mucha calma y siempre, teniendo en cuenta, que ser un docente de aula, con alumnos reales y poco tiempo para gestionar ese centenar de alumnos largos que tengo, tiene como inconveniente el no poder estar mucho tiempo buscando ese producto que me haga flippar o tener ganas de hacer vídeos que, lo único que demuestran, es que todo el mundo puede subir lo que le dé la gana a Youtube. Yo me quedo pensando a ver el día que me abro una cuenta de Instagram. Supongo que cuando descubra cuál es mi perfil más favorecedor. Es lo que tiene el papel cuché educativo. Que te obliga a plantearte ciertas cuestiones.

EDUENTERTAINMENT

Cuando la Educación se convierte en espectáculo

En un contexto en el que el espectáculo educativo está a la orden del día, conviene reflexionar acerca de la implicación de este "eduentertainment" en nuestras aulas.
Jordi Martí

Docente desconcertado que intenta encontrar su lugar en un mundo que no entiende. O que prefiere no entender.

No Comments Yet

Deja un comentario

EDUENTERTAINMENT

Cuando la Educación se convierte en espectáculo

En un contexto en el que el espectáculo educativo está a la orden del día, conviene reflexionar acerca de la implicación de este "eduentertainment" en nuestras aulas.
close-link
0 Compartir
Compartir
Twittear
+1
Compartir