Formas que tienen los docentes de hacer caja en el ámbito educativo

El otro día a algunos nos sorprendió ver que un docente de lengua castellana con un blog muy visitado escribiera un artículo acerca de un método para aprender matemáticas. Realmente resulta un poco extraño ver que, algo supuestamente tan alejado del perfil del autor del blog, pudiera tener cabida en el mismo. Y sí, como siempre, algunos caímos -me incluyo- en el error de cuestionar dicho artículo. Un artículo patrocinado por una determinada empresa que seguro le supondría algunos eurillos a ese docente que está intentando hacer caja con su blog y sacarse un dinero de forma totalmente lícita.

Fuente: Fotolia CC
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A veces me sorprende que, por desgracia, tengamos aún la idea de que todo lo que se dice o hace en el ámbito educativo debe tener una cierta coherencia o pertenecer a esa moda del altruismo mal entendido que nos están vendiendo algunos. ¿Por qué se considera que un docente no puede (o debe), por la propia filosofía que se le atribuye a su tarea, monetizar esos esfuerzos que está realizando más allá de su tarea encomendada y, por la cual, ya cobra una cantidad de dinero? Si un docente hace más cosas de las encomendadas dentro de su labor profesional, ¿por qué no permitir que gane un dinero por ello? Si no va en detrimento de su labor profesional principal, ¿qué hay de malo en lo anterior?

Defiendo completamente la actuación de este docente y sus estrategias de mercadotecnia. No es malo vender productos o ceder un espacio que se ha pagado con dinero de uno a empresas para publicitarse. Menos aún intentar sacar tajada en un ámbito donde parece que los únicos que sacan tajada son esas multinacionales del sector. Ya está bien que los únicos «tontos» que no se lleven parte del pastel que supone la educación, sin que lo anterior interfiera como he dicho antes en su docencia, sean los docentes.

Por eso voy a enumerar algunas formas que tienen los docentes para hacer caja y sacarse un poco de dinero extra. Algo que no tiene porque ser malo y, aún menos debería ser cuestionado por nadie siempre y cuando ese dinero no proceda del erario público. Así pues, vamos a ello…

Una forma de hacer caja es monetizar un blog educativo. Sí, uno puede ganar dinero con su blog mediante la inserción de anuncios, los artículos patrocinados por empresas y, cómo no, ofreciendo determinados productos dentro del escaparate que, cuando llega a un determinado número de visitas, se convierte lo anterior.

Muy relacionado con la monetización del blog existe la posibilidad de escribir tuits patrocinados o entradas en Facebook para vender un determinado producto. Para que lo anterior se dé es muy importante que el docente tenga una cierta visibilidad en la red porque, en caso contrario, nadie va a ponerse en contacto con él para ofrecerle dicha posibilidad.

Otra forma de hacer caja es acudir de ponente a determinados cursos, charlas o jornadas. Depende de la entidad que lo organice, normalmente te pagan los gastos de viaje y algunos cientos de euros por dar una sesión a compañeros. Lo que he dicho al principio también es válido para este tipo de negocio… que jamás acudir de ponente interfiera con tu labor docente porque, por desgracia, todos sabemos que hay docentes que piden permiso en su trabajo para ir a evangelizar dejando a sus alumnos sin clase. Algo que es totalmente indefendible.

Seguiría con la tutorización de cursos en red. Las administraciones autonómicas y el Ministerio de Educación siempre fichan a determinados docentes para ser tutores a distancia de sus cursos. Desde casa y dedicándole tiempo fuera de tu jornada laboral uno puede llegar a tutorizar varios cursos al año, lo que puede permitirle ingresar unos miles de euros que le pueden ir muy bien para irse de vacaciones, hacer algunos arreglillos en casa o pagarse la formación. Sí, hay muchos docentes -más de los que nos pensamos- que usan ese dinero para seguir formándose.

Más allá de lo anterior existe también la posibilidad de escribir libros relacionados con la profesión (y sí, incluyo los de texto), publicar vídeos de carácter educativo -que si tienes muchos suscriptores, pueden ayudarte a sacar bastante dinero- y cualquier otro sistema de creación de productos finales (recordar también que en la actualidad la creación de apps o programas informáticos para la gestión educativa también tiene mucha salida). Sin olvidarnos en ningún momento de la posibilidad de asesorar a una empresa que venda productos educativos.

Como veis, muchas maneras de que un docente pueda hacer caja de forma totalmente lícita. Algo que no es malo siempre y cuando el dinero obtenido no proceda de la administración pública (con la salvedad de la formación que pueda ofrecer para la misma) ni interfiera con la profesión principal: la docencia.

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Jordi Martí

Docente desconcertado que intenta encontrar su lugar en un mundo que no entiende. O que prefiere no entender.

7 Comments
  1. Siempre y cuando sus recomendaciones vayan tb en beneficio del alumnado o el profesorado etc y no en su perjuicio solo porque estén pagadas por alguna editorial o empresa…, compañero.

    1. Mientras no influya en la profesión principal, no creo que haya ningún problema en que se pretenda hacer negocio. Otra cuestión serían los principios éticos o cualquier otro aspecto que pueda influir en publicitar o vender determinados productos educativos. A mí realmente lo que me importa es que sea un buen profesional cuando esté en el aula, que después quiera sacarse un dinero extra con cualquiera de los aspectos que he comentado en el artículo sin que entre en conflicto con lo que hace en su aula siempre que sea de forma lícita, no me parece mal.

      Un saludo y gracias por comentar.

  2. Principios generales de la regulación de incompatibilidades de los empleados públicos:
    La regulación de las incompatibilidades de los funcionarios públicos respeta el ejercicio de sus actividades privadas SIEMPRE Y CUANDO no impidan o menoscaben el estricto cumplimiento de sus deberes o comprometan su imparcialidad o independencia.

    Me parece especialmente importante la última frase: «siempre y cuando no comprometan su imparcialidad o independencia».

    No estoy muy seguro si un artículo patrocinado por una empresa compromete o no la imparcialidad y la independencia del autor del artículo.

    1. Usando el argumento que planteas y tomándolo en el sentido que le das también sería parcial usar un determinado libro de texto de una determinada editorial, una herramienta cualquiera (sí, no hay ninguna herramienta educativa imparcial porque pretenden alcanzar unos determinados objetivos) e, incluso yendo más lejos, sería imposible dar ningún curso de formación por el simple hecho de que el mismo ya usa unos determinados recursos y no otros -con lo que también podríamos hablar de falta de independencia del formador e, incluso de la administración educativa que los proponga en su cartera de cursos de formación-.

      No, lo importante es que no entorpezca el cumplimiento de sus deberes laborales. Lo otro, lamentablemente, es imposible de cumplir ya que incluso los docentes que sólo obtienen su rendimiento de su profesión principal, en todo momento están incumpliendo o comprometiendo, si hilamos tan fino como planteas en el comentario, su imparcialidad o independencia de terceros 🙂

      Muchas gracias por el aporte.

  3. Cada cual se puede buscar su complemento monetario como quiera y lo permita la ley, pero por favor, no demonizando al profesorado que no comulgue con la moda de turno o materiales que toquen promocionar.

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