Fundidos

A estas alturas de curso, tanto los profesionales que intervenimos directa o indirectamente en el aula y los alumnos estamos fundidos. Sí, entre el calor que empieza a ser sofocante en algunas regiones y la sobreexplotación de exámenes, actividades varias y, cómo no, la cercanía del período vacacional para los chavales, hacen que dar clase sea una misión muy complicada.

Fuente: ShutterStock
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Sé que no es excusa el cansancio. Sé que, posiblemente, algunos que no se dediquen a la docencia ni tengan hijos puedan cuestionar lo anterior pero, sinceramente, les digo que estamos, a estas alturas de curso más «tocados» de lo deseable. Mucha contestación que no deberíamos dar, disminución del grado de tolerancia -tanto por parte del alumnado como del profesorado-, irascibilidad y, un largo etcétera de motivos que indican que, a estas alturas de curso, necesitamos con urgencia un largo período de reposo. No es vagancia, es necesidad. Sí, los alumnos y docentes tenemos bastante claro que a esto hay que echarle el cierre por este curso. Un cierre que permita recargar unas pilas que ya han dado el máximo que podían y que, por desgracia, de tanto recargarlas ya están empezando a agotarse cada vez más rápido.

No me vale decir que la docencia o el ser alumno no es exigente. La exigencia jamás puede evaluarse por la cantidad de esfuerzo físico que uno realiza. La exigencia se basa en el esfuerzo combinado de muchos factores. Y, a nivel mental que incluye muchos de los anteriores, la cosa ya no va bien. Los profesionales saltamos a la mínima. Los chavales no quieren/pueden abrir ni un libro o libreta por mucho que se lo pidas. La cantidad de exámenes o actividades para evaluarlos desborda cualquier sentido común. Y ya cuando ves entrar al personal en las aulas con ganas de morirse es que se necesita con urgencia la desconexión.

Puedo entender que desde fuera se vea este artículo como un brindis al sol acerca de un trabajo que, para muchos, sólo tiene su vertiente vacaciones. Sí, lo de la crítica a las vacaciones de los alumnos y docentes siempre ha sido algo que, para muchos, es esa larga coletilla que se ha aceptado por difusión de la misma pero, sinceramente, a esos les digo que, a día de hoy, algunos estamos totalmente agotados. Yo estoy agotado. Mis compañeros están agotados. Y también los chavales. Que esto va en pack. Que el agotamiento en educación es algo que no entiende de edades, razas o sexo.

Necesito con urgencia vacaciones para intentar descansar un poco de este curso que, al igual que los diecisiete anteriores, acabo contento por muchas cosas, preocupado por otras y, completamente fundido.

EDUENTERTAINMENT

Cuando la Educación se convierte en espectáculo

En un contexto en el que el espectáculo educativo está a la orden del día, conviene reflexionar acerca de la implicación de este "eduentertainment" en nuestras aulas.
Jordi Martí

Docente desconcertado que intenta encontrar su lugar en un mundo que no entiende. O que prefiere no entender.

5 Comments
    1. A estas alturas de curso el cansancio (tanto a nivel de profesorado como alumnado) empieza a hacer mella. Ya no es sólo la temperatura -que incrementa lo anterior-, es la necesidad imperiosa de hacer un parón.

      Saludos.

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