Galipandria

Ha sido volver al curro después de dos meses de baja y coger uno de esos, mezcla resfriado, gripe y aderezos varios, que a uno le da por querer salir de su zona de confort. Con lo cómodo que es estar sano han de venir cuatro gilipollas a decirme que, lo lógico es ponerme enfermo porque no interesa que esté sano. Soy un mal ser humano por querer permanecer sano. Hay qué joderse. Cuánto hijo de puta suelto. ¿He dicho hijo de puta? No me hagáis caso. Es lo que tiene la medicación, la fiebre y la incapacidad de leer lo que estoy redactando. Ya si eso me pongo estupendo y me paso de los insultos varios y troglodíticos a las frasecitas de Mister Wonderful.

Fuente: Fotolia CC

Estoy muy poco creativo. Bueno, más bien nunca lo he sido salvo para diseñar qué podemos hacer con algunos personajes que, por desgracia, tienen la habilidad de cruzarse en mis lecturas o en mi lista de YouTube. Ya si eso lo hilvano con calma una vez pasado el subidón febril. Bueno, supongo que lo que sube baja. O, al menos, eso dicen algunos de esos que viven en la nube, sueñan con unicornios y saben, con suerte, deletrear las letras de un himno que no tiene. O de inventárselas ya puestos.

Podría disertar acerca de las gilipolleces que algunos sueltan en los medios, de los fantoches que viven de vender marca personal o, simplemente, de lo incapaces que son algunos que, curiosamente, son compañeros de profesión. De vocaciones, curas y abusos sexuales. O, simplemente, de aquellos que tienen vocación por el masoquismo y les gusta que les flagelen cuando no pueden hacerlo ellos. De esos con ganas de medrar. De los mierdecillas que pretenden dárselas de algo. O, simplemente ya puestos, de aquellos cuyo único modus vivendi es la crítica de los demás bajo la excusa de que ellos «no critican». Canibalismo en Twitter diría alguien. Bueno, en las redes o en los bares cuando algunos se han pasado con el gintonic. Sí, esa bebida de viejos que ahora es de las más modernas.

Vamos a seguir debatiendo sobre deberes para que, al final, nadie se pregunte por qué los padres están en la ecuación de ese debate. Coño, se ha de ser muy (…) para hacer los deberes de tu hijo. Bueno, más aún para intentar ir al maestro para justificar que algo está bien porque se lo hiciste. Vete a la mierda. El que estudia es tu hijo. Ya está bien de buscarle excusas para que no trabaje. Claro que en tu época no había tantos deberes. También se tiraban cabras de los balcones. Y no es una defensa de los deberes. Yo no mando. Bueno, otra de fascineroso… lo de usar lo que hace uno para extrapolarlo o considerarlo como palabra divina. Que de dioses no hay ninguno. Bueno, salvo en las películas de Marvel o en alguna de esas bíblicas con las que nos bombardean en determinadas temporadas del año.

Hoy podría haber hablado de ese físico maravilloso que, por lo visto, ignoraron todos sus docentes tratándole de medio subnormal. Claro que sí. Los docentes siempre tienen la culpa de todo. Bueno, algunos hay porque si no, no se explica que algunos vayan a ciertos sitios, tengan problemas ortográficos severos o, simplemente, que pretendan tener visiones sin haberse metido la raya diaria de ese producto que tanto les gusta y que, por lo visto, ha hecho que algunos centros desfalquen dinero público. Lo digo porque ayer pillaron a un secretario de un colegio valenciano que había trincado ciento cuarenta mil euros falsificando la contabilidad. Es lo que tienen algunos: son basura. No al mismo nivel de los que abusan de sus alumnos (y no me refiero solo sexualmente) pero los hay. No somos un colectivo de hermanitas de la caridad. Ni mucho menos. Yo estoy, como la mayoría, por la pasta. E intento, por el dinero que me pagan, hacerlo lo mejor posible.

Me la sudan muchas cosas a estas alturas de la película. No me voy a esconder de ser grosero y soez en determinados artículos. Éste es uno de ellos. Ni mejor ni peor que otros muchos pero, por favor, dejaos de gilipolleces y poneos, que ya empieza a ser hora, a hacer cosas que realmente valgan la pena porque, sinceramente, entre el debate de los deberes anteriormente mencionado, los que son maravillosos docentes según una entidad bancaria que deja a cientos de familias en la calle o, simplemente, a alardear de ser certified ambassador de alguien que se queda con los datos de tus alumnos, hay mucho más debate. Sí, también más allá de VOX, Podemos y Carmena. Eso sí, por favor os pido, mirad más allá de vuestras narices que, aunque estén congestionadas como la mía y adquiriendo proporciones bíblicas a segundo que pasa, hay vida.

Si alguien se me enfada por este artículo, sinceramente, con el febrón que llevo, me importa una mierda, mojón o truño. Os dejo elegir el sinónimo a los ofendidos 😉

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Jordi Martí

Docente desconcertado que intenta encontrar su lugar en un mundo que no entiende. O que prefiere no entender.

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