Give me five

La verdad es que en la compra de determinadas modas nos estamos volviendo un poco gilipollas. Ya no es solo lo de aquellos vecinos de aquí que ahora trinchan pavo para el día de Acción de Gracias. Ahora la moda, para algunos docentes, es el copia y pega de un vídeo que se volvió viral hace un tiempo de un docente que iba haciendo tonterías antes de que entraran sus alumnos.

Insólito recibimiento de un docente a sus alumnos antes de ingresar a clase

Pero el problema no es hacer lo anterior. El gran problema es descontextualizar la situación y, moverse por instintos que tienen mucho de “hacerse el guay” en vez de ser el docente que tanto necesitan los chavales. Es lo que tiene la globalización de la bobada. Al final lo anecdótico se convierte en el objetivo y, por desgracia, en muchos casos, con una preocupación que nos genera a los que no vemos tan “inocentes” determinadas cuestiones.

Esto viene a mi tuit de ayer donde textualmente decía que “Si me entero que el maestro de mi hija le propone que le abrace al llegar a clase, voy directamente al cuartelillo y a inspección a denunciarle. Algunos se están pasando con ciertas propuestas. No somos sus padres ni madres aunque les intentemos ayudar siempre. Buenos días.” en respuesta a lo siguiente:

Fuente: Twitter

No me han faltado críticas a este tuit diciendo que lo había descontextualizado (que, en Infantil y Primaria era normal abrazar a los maestros) o que, al final, lo único que hago es criticar sin ningún tipo de justificación. Todo eso aderezado por aquellos que dicen que me he pasado tres pueblos o, al final, algunos que ya simplemente me dedican el típico insulto que ya tengo más que asumido desde hace tiempo.

La verdad es que me gustaría matizar el asunto porque, por lo visto, algunos siguen sin enterarse del significado del tuit. No, no me parece lógico que solo pueda establecerse un buenos días mediante el contacto físico. Menos aún cuando una de las preocupaciones que más existen entre los psicólogos en relación con problemas de abusos y maltratos es, en muchas ocasiones, el establecer ese contacto como norma. Imaginémonos qué pasa también si el niño es tímido. ¿Le obligamos a padecer esa situación? Otra cuestión que también me chirría es que, a veces, algunos confunden la función docente con la paternal o maternal y, por desgracia, la priorizan frente a sus otras funciones. Ya si eso entramos en el tema de la necesidad de ser el más molón cuando, al final, lo único que hace uno es hacer el ridículo más espantoso.

Por cierto, también me gustaría aclarar que no es nada en contra de la profesionalidad del autor del tuit. Simplemente estoy cuestionando esta práctica que está llevando a cabo con sus alumnos. Alumnos que, por cierto, no sé hasta qué punto se sienten influenciados en ese tipo de atenciones antes de empezar la clase. Por eso cuestionar la aplicación para mi hija porque, por extrapolación, el espacio vital de los alumnos es algo que debe cuidarse hasta el infinito. Y eso no excluye poder, en el momento en que te necesitan, llevártelos aparte para preguntar qué les pasa e intentar ayudarles en todo lo posible. Es lo que hacemos la mayoría de docentes y, no por eso, somos escuerzos. Simplemente es lo que creemos que debemos hacer porque, al final, el Give me five, es solo un síntoma de lo equivocados que están algunos en plantear ciertas cosas.

Lo siento pero, al final, es que no puedo con el tema del contacto físico por obligación y, aún menos cuando hay menores implicados. Tampoco entiendo esa necesidad de convertirlo todo en un juego bajo el mantra de la necesidad de ser empático y aumentar la carga emocional de nuestros alumnos. Y ya cuando algunos me hablan de que quizás va a ser el único abrazo que reciban a lo largo del día, no puedo menos que preocuparme por la situación.

Creo que se me entiende. Si alguien no quiere hacerlo y ve normal este tipo de recibimientos a los alumnos yo no sé qué decirle. Lo único que les recomendaría es que quizás se dejen menos de hacer este tipo de pijadas y se preocupen por sus alumnos. Y preocuparse por sus alumnos tiene mucho de trabajo y muy poco de espectáculo. Un espectáculo que, por desgracia y bajo diferentes justificaciones, algunos han convertido en el objetivo último de lo que están haciendo.

Pero, como siempre digo, puedo estar equivocado. Eso sí, no voy a morderme la lengua cuando veo cosas que, a mi entender, son totalmente erróneas como praxis. Y ésta es una de ellas.

EDUENTERTAINMENT

Cuando la Educación se convierte en espectáculo

En un contexto en el que el espectáculo educativo está a la orden del día, conviene reflexionar acerca de la implicación de este "eduentertainment" en nuestras aulas.
Jordi Martí

Docente desconcertado que intenta encontrar su lugar en un mundo que no entiende. O que prefiere no entender.

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