Hay vida más allá de los deberes escolares

Lo siento. Alguien tenía que decirlo. Estoy hasta los mismísimos de la mediatización que se está realizando de los deberes escolares y de la manera como se está pervirtiendo un problema educativo para convertirlo en el único problema que existe actualmente en nuestro sistema educativo.

Fuente: http://daimieldiario.blogspot.com.es
Fuente: http://daimieldiario.blogspot.com.es

En los últimos tiempos lo único que aparece en los medios de comunicación son disertaciones y programas rosa sobre deberes escolares. Al ya tan seguido de Cintora, se añaden artículos amarillistas como el titulado “España tiene un problema con los deberes escolares” que, por desgracia, impiden ver un bosque educativo mucho más complejo que unas tareas escolares que, siendo muy cuestionables, no son de ninguna forma el meollo de la cuestión.

Me preocupa que se esbocen soluciones sesgadas a problemas que no son los que realmente importan. No son los deberes, es la forma de concebir lo que debe ser la educación. No es la carga horaria excesiva que algunos docentes promulgan con sus hojas y hojas de tareas repetitivas, es un modelo que hace que dichas tareas pierdan todo su sentido -incluso el académico- y se conviertan en un simple hacer por hacer. Bueno, sinceramente, creo que la concepción de los deberes es algo que falla desde el momento en que, por desgracia, alguien pensó que lo mejor que podía hacerse con los chavales era hacerlos pasar por el mismo aro sin tener en cuenta que no hay dos chavales con la misma agilidad para hacerlo y que, las estrategias, nunca serán las mismas para conseguir el mismo fin. Y ahí se acaba la historia de los deberes. Y de su mediatización. Y de los defensores o detractores de su existencia. Tema finito. Sí, por mucho que se hable de los deberes, es un tema acabado y poco importante. Demasiado poco importante en una educación global y personalizada que tiene otros problemas bastante más graves pero menos mediatizables.

Yo he caído en cuestionar abiertamente los deberes y en resumir en algunos puntos qué deberíamos pretender como docentes si mandamos tareas para casa. A día de hoy creo que ha sido un error ponerme a jugar en un juego que no aporta nada. No, hablar de los deberes y dejar de hablar de otros problemas, no es nada productivo. Ni los vídeos que provocan la lagrimilla fácil de lo ocupados que están los chavales y de lo mal que lo están pasando por culpa de los deberes. Si al final voy a derivar hacia la postura de mandar deberes a tutiplén por el simple hecho de ir en contra de toda esa fabulación que se está montando sobre el tema. No, no lo haré porque jamás lo he hecho pero… ¿no os dan ganas a algunos?

Creo que hay vida más allá de los deberes. Estoy convencido de que nuestros alumnos tienen otros problemas bastante más acuciantes que la cuestión de los deberes. Que sí, tengo claro que, en ocasiones los deberes generan desigualdades y que, en ocasiones, es tal la carga fuera del horario lectivo de nuestros alumnos que hace que las tareas sean totalmente contraproducentes. Que los niños son niños y deben tener tiempo pero, ¿realmente alguien se cree que la culpa de todo, como parece que se esté vendiendo actualmente, es de los deberes escolares? ¿Nadie se plantea que la culpa puede ser debida a una falsa equidad instalada en nuestro sistema educativo falto de personalización -sí, los deberes al por mayor son un ejemplo-, a unas ratios imposibles de gestionar, a los libros de texto homogeneizadores de un falso aprendizaje o, incluso, a un sistema de agrupamientos por edades fisiológicas de los chavales? El debate sobre los deberes puede ser interesante para aquellos que quieran quedarse con el espectáculo pero, sinceramente, para algunos lo realmente interesante sería hablar de las cosas que realmente importan. Y hay cosas mucho más importantes que los deberes. Quizás no vendan tanto y su solución sea mucho más compleja pero, a años luz de los deberes escolares.

EDUENTERTAINMENT

Cuando la Educación se convierte en espectáculo

En un contexto en el que el espectáculo educativo está a la orden del día, conviene reflexionar acerca de la implicación de este "eduentertainment" en nuestras aulas.
Jordi Martí

Docente desconcertado que intenta encontrar su lugar en un mundo que no entiende. O que prefiere no entender.

10 Comments
  1. Con esto lo has dicho todo perfectamente: con los chavales era hacerlos pasar por el mismo aro sin tener en cuenta que no hay dos chavales con la misma agilidad para hacerlo y que, las estrategias, nunca serán las mismas para conseguir el mismo fin.”

    1. No me gusta el mantra que actualmente ha calado en parte de nuestro colectivo, de forma totalmente mediática, acerca de buscar la metodología fantástica que va a permitir que nuestros alumnos aprendan maravillosamente. El aula es mucho más compleja que una metodología y, quizás, a la vez que abogamos por racionalizar el horario de nuestros alumnos (que creo que es más importante limitarlo en cuanto a horas lectivas que en cuanto a posteriores acciones puntuales -no deberes repetitivos-) deberíamos plantearnos qué es lo que pretendemos conseguir y de qué manera. Si no hay un objetivo claro estaremos debatiendo sobre cuestiones banales que dejan de lado lo realmente importante. Y lo importante no son los deberes. Son sólo la punta del iceberg de algo sistémico y mucho más complejo.

      Gracias por pasarte por aquí.

  2. Totalmente de acuerdo contigo, Jordi. Dicho muy brevemente, creo que los medios se centran únicamente en “el problema de los deberes” porque es algo que los padres pueden “palpar” en casa, cuando, como dices, son sólo las copas de los árboles del bosque, que es el problema verdadero al que tenemos que enfrentarnos y sobre el que hay que debatir.

    1. Ese era el sentido del post Daniel pero sabes bien que mientras mande la mediatización -o la necesidad de ella- frente a la solución de cualquier problema estaremos abocados a parches que no solucionan nada e, incluso, en ocasiones pueden llegar a empeorar la situación de partida.

      Un saludo.

  3. De: http://www.ara.cat/suplements/criatures/Deures-obligacio-entendre-vida_0_1328867106.html

    Per la seva banda, el catedràtic de pedagogia de la Universitat de Barcelona Francesc Imbernon comenta que un estudi fet a Anglaterra va demostrar que els deures provocaven estrès, insatisfacció i ressentiment contra l’escola. “Tampoc no hi ha cap estudi que hagi demostrat mai que els deures augmentin el rendiment escolar de l’alumne, malgrat que n’hi ha un que sí que indica que el que creix mínimament és el desenvolupament de la criatura”, apunta.

    Imbernon, que té tots els estudis i les dades al cap sobre els deures, continua detallant que des del 1997 a l’estat espanyol els deures a casa han augmentat un 40%. Per què? “Doncs perquè estan molt arrelats culturalment, perquè l’escola que no en posa pensa que els pares creuran que no és una bona escola”.

    L’opinió del catedràtic de la UB és que a educació infantil no n’hi hauria d’haver mai. A primària, entre els 8 i els 10 anys, podria haver-n’hi, però de temàtica diferent de la que es treballa a classe, i que comportessin quinze minuts diaris. I dels 10 als 13 anys, el mateix, però ja podria ser mitja hora diària. A secundària seria el moment de començar-ne a tenir.

    El cas és que “els pares no poden convertir-se en mestres de repàs perquè la criatura està fent a casa el que no ha pogut o no ha sabut fer a classe”. Els deures motivadors són que els que complementen les tasques que es fan a classe, no els repetitius, com poden ser els resums o els exercicis. A França, “el debat va ser tan viu, perquè hi havia tantes tensions-negociacions familiars, que es van prohibir a primària”.

    Així doncs, Imbernon sosté que si “els mestres de primària han de posar deures, han de ser d’una temàtica diferent de la que es fa a classe”, que ajudin pares i fills a compartir activitats, que els facin conviure. Quins deures poden ser? “Doncs llegir poemes, dibuixar, escriure, buscar material a internet per preparar un tema que es tractarà a classe en un futur, llegir llibres, escoltar música”. Tot plegat són tasques que pares i fills poden fer junts, i que es poden convertir en preparació del que es farà a classe.

    1. Malauradament no coincideixo amb el que es manifesta en l’escrit. Considero que qualsevol qüestió que plantegi de forma taxativa la realització de X, Y o Z -o, en aquest cas concret, la prohibició o temporització- està abocada a cometre els mateixos errors que permetent que el sentit comú ho gestioni. Sí, sabem que cada docent és un món però, de debò hi ha algú que consideri que la vareta màgica és un posicionament únic. No són els deures, és la necessitat de saber què entenem per ensenyament i aprenentatge. Fins llavors tot queda reduït a una lluita entre posicions antagòniques defensant el meravellós que ha de ser per un alumne anar a l’aula fins el sufriment en grau superlatiu. I, per desgràcia, no tot és tan senzill per molt bonic que quedi en un moment o altre jugar a ser el més cruel o llibertari del món mundial 🙂

      Salutacions i gràcies per l’enllaç a l’article.

  4. Gracias por tu tiempo y reflexiones, desconcertado colega. Si no partimos de nuestra realidad local, no podemos hacer nada excepto escuchar a lo que tengan acceso a los medios pero están muy lejos de la realidad cotidiana del aula.
    Los deberes, las ratios, los atribulados orientadores, los profes, los alumnos, las familias y las instrucciones para la organización del curso, todos estandarizados. Bueno,pues no voy a perder ni un minuto más.
    Gracias por tu reflexión.

    1. La estandarización y las soluciones por decreto no existen en algo tan complejo como es la educación. Quizás jugar a mediatizar un problema puede llegar a que el mismo se parchee pero, ¿realmente alguien se cree que por poner más o menos deberes va a mejorar el aprendizaje de nuestros alumnos? No, no todo es tan fácil. Eso sí, algunas cosas son más mediatizables que otras.

      Gracias a ti por pasarte por aquí.

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