He perdido la moleskine

Cinco días y he perdido mi maravillosa moleskine. Con su marca, su goma y su color entre negro hollín y sucedáneos, se ha producido la hecatombe. He perdido mi herramienta para alejarme de las redes y de ese mundo ficticio poblado de ceros y unos. Seguro que a alguien le hacía falta. Seguro que alguien disfruta leyendo determinados despropósitos. Seguro que más de uno piensa en lo mal estructurada que tiene la cabeza alguien que se dedica a dibujar penes de diferentes dimensiones. Es lo que tiene un futuro formador de visual thinking. Me han flippeado la moleskine. Es que hay que joderse.

Fuente: Néstor Alonso

¿Y ahora qué? Pues toca volver a mi moleskine digital. No soy de ir a sustituirla por una comprada en los chinos. Los astros se han conjugado para que no me perdáis de vista. Bueno, más bien para que, entre juicio, manifestaciones, observaciones de velas o, mejores docentes de la galaxia, podáis acompañarme un rato en mis pensamientos diarios. Bueno, eso de pensar es algo que no debería tenerse en cuenta porque, cómo vais a juzgar la coherencia de algo obviando la inteligencia espiritual y emocional que subyace tras cada una de mis palabras. Es lo que tiene la fe. Las creencias infalibles. El borriquismo intelectual. En definitiva, es lo que conlleva unos cuantos litros de cazalla entre pecho y espalda. Bueno, era el chuletón pero, para el caso, da lo mismo.

Me envían fotos de una maravillosa vela y yo estaba escribiendo poesía. Me insinúan que un profetuber va de experto en educación y, por desgracia, yo estaba moqueando con profusión encima de mi moleskine. Oh, mi moleskine. ¿Era mi moleskine o mi capitán? No, que no estoy en el aula. No vaya a ser que me convierta en un antidesertor de la deserción. Con lo que mola. Más aún siendo influencer top. Los top molan. Más aquellos que dejan atisbar entre barriguita y pezón. Mis pezones. Ya sabéis…

Estoy triste. Más aún después de aceptar una propuesta de unos alumnos de una Facultad de Magisterio que, por lo visto, no deben tener demasiado miedo a que les monte un espectáculo a base de horchatas, sandía y trucos de magia. Estoy por pedir prestado alguno de esos kits de Magia Borrás. Y ya si empezara con decirles que lo mejor que pueden hacer con su Facultad es quemarla para que renazca de las cenizas… bueno, no adelantemos acontecimientos porque, a lo mejor me curro uno de esos pobrepoints maravillosos y estilosos. Mierda, lo de la moleskine me ha afectado a la única neurona que me quedaba. Qué le vamos a hacer.

Nada, simplemente deciros que he perdido la moleskine. Pero, como buen catalán, me jode bastante más el precio que pagué por ella. Así pues y, tomando prestando una imagen de mi querido maestro @potachov, situada en medio del primer y segundo párrafo sin tener ninguna relación con los mismos, os informo que vuelvo. La verdad es que no me ha dado tiempo de irme pero os prometo, por lo que más quiero en el mundo, que si no se hubiera producido el hecho que os comento en este post, aún estaría disfrutando viendo como mi dedo meñique se tintaba de maravillosa tinta procedente de uno de esos pilot que tanto me gustan.

Ni puta idea de lo que he escrito ni de su significado. Empezamos bien 😉

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Jordi Martí

Docente desconcertado que intenta encontrar su lugar en un mundo que no entiende. O que prefiere no entender.

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