He tenido la desfachatez de ligar fracaso escolar a situaciones familiares

Lo siento por todos aquellos que, por desgracia, no tengan la posibilidad de pisar un en etapas obligatorias y asistir a las Juntas de Evaluación finales que se realizan en esos cursos. Siento que, algunos, por determinados motivos, prefieran anteponer su rol de padre o madre al rol profesional de docente en caso que se junten ambos roles (una ventaja para muchos, entre los que me encuentro). Siento, en el fondo, tener la desfachatez de afirmar tajantemente, basándome en mi experiencia y en la de muchos de mis compañeros que trabajan en otros centros educativos, que el fracaso escolar en etapas obligatorias está relacionado prácticamente en su totalidad con situaciones sociofamiliares de nuestros alumnos.

Resulta que, en Twitter, al igual que en la barra del bar o en muchos otros contextos, hay algunos a los que no les gusta hablar de realidades y prefieren enfocar toda su ira irracional hacia los profesionales de le educación. Todos sabemos que es muy cómodo justificar e, incluso sacar a relucir aquellos especímenes minoritarios dentro del colectivo que sí que podrían ser incluidos dentro del concepto de «vagos y maleantes», como algo general. Uno habla de los docentes en función de experiencia propia de su etapa de estudiante o, en el caso de ser padre, en función de cómo le vaya a su hijo o hija y la relación que tenga con esos docentes. Lamentablemente, esa subjetividad es algo a lo que no puede sustraerse el asunto. Eso sí, una cosa es ser subjetivo a la hora de valorar la profesionalidad de uno (igual que en otros ámbitos ya que, uno es buen o mal médico en función de cómo nos ha solucionado el problema que teníamos) y otra es que, por el simple hecho de que alguien realice una determinada función profesional, ya deba estar taxonomizado de una determinada manera por pertenecer al colectivo.

Pues sí, a lo que iba, ayer una cuenta de Twitter bastante conocida por la necesidad imperiosa de cuestionar a todo el colectivo docente y culpabilizarlo de todos los males del sistema educativo, @fracasoescolar2 me lanzó un tuit diciéndome lo siguiente…

Fuente: Twitter
Fuente: Twitter

Lamento informarle a él, y a todos los que creen en nuestra absoluta capacidad de acción como docentes para modificar totalmente el contexto en el que se mueven nuestros alumnos y conseguir, de paso, aislar todos los inputs externos que impidan el correcto aprendizaje de nuestros alumnos que, para epopeyas ya vamos justos. Y no es por lanzar balones fuera, es una simple realidad. Hacemos mucho, conseguimos que alumnos desahuciados por el sistema y la sociedad (sí, muy pocos para mi gusto y el de mis compañeros) consigan seguir estudiando y rompan un poco esa brecha que tan sellada parece en nuestra sociedad pero, por desgracia, nos encontramos siempre esa relación demasiado marcada entre situaciones sociales y resultados en los aprendizajes. Y no, no es una desfachatez, más bien es una situación muy triste.

Creo que, a veces, el desconocimiento de la situación empírica nos puede a muchos entre los que, en ocasiones, me incluyo. No es tan fácil juzgar desde fuera del estadio e, incluso, estando en el mismo en las zonas más altas, se hace complejo saber si los lances que se dan en las aulas tienen el sentido que creemos ver desde tanta distancia. Quizás, y sólo quizás, a algunos les convendría ser más humildes a la hora de dedicar a cuestionar una determinada profesión y ponerse a escuchar a los que saben un poco de ella: los profesionales. Lo otro es demasiado fácil y poco productivo.

No se trata de una crítica personal hacia Carlos, que es la persona que está tras esa cuenta de Twitter que me ha servido de hilo para el post. Podía haber cogido otros ejemplos que piensan lo mismo. Lo importante es entender que, por mucho que no nos guste lo que sucede en el sistema educativo, debemos ser un poco más ecuánimes en nuestros juicios absolutistas.
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Docente desconcertado que intenta encontrar su lugar en un mundo que no entiende. O que prefiere no entender.

8 Comments
  1. La verdad es que igual que veo que en la carretera no pasan más cosas porque Dios no quiere (ahora que estoy en el autobús y lo veo desde otra perspectiva) lo mismo en educación…como madre en varias etapas, profesora y amiga de otras madres/padres (sin grupo de wp…que ya son mayores) pues según donde esté en ese momento (claustro, reunión de padres o fiesta familiar) nadie se corta en saltarse un «stop verbal «…hasta sin carnet…y luego pasa lo que pasa…colisión múltiple y las culpas siempre son de otro…
    Un abrazo

    1. El problema es que sesgamos, tanto la visión de lo que es la educación como el adjudicar la solución a un determinado colectivo, y al final, por varios motivos, nada mejora y todo es un acudir al «y tú más». No hay soluciones maravillosas ni los centros educativos pueden hacer milagros. Falta una visión global del sistema educativo y actuar de forma conjunta en muchos aspectos porque, si no se hace así, al final por no arreglar la carretera, no haber leído el libro de educación vial pertinente o, simplemente, haber obtenido el carnet en una tómbola, lleva a ese desgraciado resultado que comentas. Eso sí, de parte amistoso ni hablamos que todos tenemos muy claro de quién es la culpa 🙁

      Uno de vuelta y gracias por volver a pasarte por el blog. Te echaba de menos.

  2. La misma argumentación serviría entonces para el éxito escolar, no creen? Debemos huir de simplificaciones somos sujetos y tenemos razones subjetivas, y con las mismas condiciones cada sujeto realiza un cóctel distinto. Por ejemplo, con la discriminación de género yo conseguí la motivación para superarme, otras tomaron caminos distintos, ni mejores, ni peores.

    1. El éxito escolar, al igual que el fracaso escolar, es una mezcla entre situación familiar, escuela y contexto. Interviniendo exclusivamente en uno sólo de esos tres aspectos, la solución jamás será la eliminación del fracaso o la mejora de los datos de éxito escolar. Los parches no sirven y, por desgracia, al igual que para un médico antes de operar es necesario saber qué enfermedades ha tenido su paciente o en qué situación física se encuentra, para un docente es imprescindible saber qué contexto envuelve al menor. Muy complicado el tema y, más aún cuando hay algunos que aún no se enteran de que, por desgracia, lo que toca es remar todos en el mismo camino porque, sinceramente, el interés debería ser el mismo para todos: el futuro de esos niños y niñas.

      Un saludo y gracias por comentar.

  3. Me pasó lo mismo con esta persona el verano del 2015, además cometí el error de querer argumentar y de forma capciosa transformaba todos los mensajes. Como ya estoy mayor para predicar en el desierto, la solución que tomé es ignorar sus mensajes en twitter. Quiere pensar que los docentes somos los culpables de todo, que lo haga. No vas a cambiar su postura en ningún tema por mucho que intentes argumentarle.
    Un saludo

    1. A veces no se puede argumentar con determinadas personas porque, aparte de no querer entender nada se plantearán que, por mucho que les enseñes una naranja eso es un kiwi. Y, sinceramente, así no se puede llegar a ningún acuerdo ni, tan sólo a iniciar un debate…

      Uno de vuelta.

  4. La inmensa mayoría de los estudios avalan la enorme influencia del contexto socioeconómico en el desempeño de los alumnos. Y como muy bien dices, no hay más que pasarse por una junta de evaluación para comprobarlo.

    Algunos siguen pretendiendo que la realidad describa sus teorías. Afortunadamente la mayoría de los profesores pretende conocer primero la realidad para poder modificarla en la medida de sus posibilidades.

    1. Algunos cocinan los datos de forma muy chapucera para que indiquen lo que a ellos les gustaría que dijeran. Eso sí, como bien dices, afortunadamente la mayoría de los profesores pretendemos conocer primero la realidad y, en base a ella, intentar ayudar al máximo a nuestros alumnos. Y, por desgracia, a veces no podemos hacer más porque la situación exógena de los mismos es demasiado complicada y compleja para poder ser modificada por unas simples horas en un centro educativo.

      Un saludo y gracias por comentar.

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