Houston, tenemos un problema

El sistema educativo tiene, no sólo un problema… tiene cientos de ellos. Hablar de problemas cuando se habla de educación es empezar una lista interminable de cuestiones. Una lista que, lamentablemente, no dispone de ningún tipo de dirección de envío. Buscar Houston como alguien al otro lado de una comunicación es buscar lo imposible. Sí, tenemos un problema de los gordos. Un problema tan gordo que está plagado de miles de pequeños problemas que lo integran.

Fuente: http://elrincondesisifo.es
Fuente: http://elrincondesisifo.es

Los centros educativos han perdido -si alguna vez tuvieron- su función. Función más destinada en la actualidad a satisfacer los horarios de los padres que a otra cosa. Una guardería demasiado cara con monitores a precio de oro (bueno, de saldo si de lo que se trata es hacer algo más aparte de lo que quieren muchos padres). Un problema serio. El de la concepción de recinto educativo como infraestructura de contención.

Tenemos  también un problema con las materias. Más del noventa por ciento de lo que se incluye en el currículum y que explicamos a los chavales tiene una utilidad (y ya no hablo sólo de utilidad práctica ya que hay un bagaje cultural que considero imprescindible) bastante cuestionable. Si un noventa por ciento de las horas que están estabulados en un centro educativo sirve entre poco y nada tenemos otro gran problema. No es ficción, es realidad.

Cientos de pedazos de algo etéreo pululando por el currículum con nombres tan sugerentes como… «un paseo por el entorno», «juegos de mesa», «atención educativa» o «religión». Tampoco se salvan las matemáticas, tecnologías, lenguas o similares. Asignaturas llenas de matices prescindibles cuyo único objetivo es no tener objetivos. Todo ello justificado bajo imperiosas necesidades. Necesidades marcadas por entes que lo que menos les interesa es tener una sociedad preparada (que tiene poco que ver con titulada). Necesidades de grupos de presión o de organizaciones cuya máxima es el beneficio propio. ¿Quién piensa en los pobres chavales? ¿Quién piensa en esos horarios de esclavos para algo tan poco efectivo como es un sistema educativo que ya no aguanta más zurcidos?

Podríamos seguir con la formación del profesorado, la mediatización de la exigencia «de los mejores», los grupos de nivel (o segregar entre «listos» y «tontos»), las reuniones de productividad cuestionable, los cerrojos en las puertas, el tratar a los alumnos como anormales funcionales, la falta de empatía de algunos, los tiempos, la taxonomización por edades en lugar de habilidades/capacidades, las tecnologías para seguir haciendo lo mismo de siempre,…

Hoy he pasado calor en el aula. Pasar calor poco tiene que ver con efectividad. Moverse mucho es lo que tiene pero es que las sillas deberían estar prohibidas en la mesa del profesor. Bueno, lo de la mesa tampoco tiene sentido. Como no sea para dejar el móvil y sacarte las zapatillas para estar más cómodo.

Hoy he buscado el teléfono de Houston. Más que nada para hablar con alguien de la situación. A veces algunos necesitamos terapía y que alguien nos escuche. Número no existente. Ni Houston ni leches. Mis alumnos tienen un problema y no tengo ni idea de cómo solucionarlo por falta de línea con los que pueden hacer algo. Será cuestión de seguir buscando algún número desde el que te respondan. Por insistir, como mínimo, que no quede.

EDUENTERTAINMENT

Cuando la Educación se convierte en espectáculo

En un contexto en el que el espectáculo educativo está a la orden del día, conviene reflexionar acerca de la implicación de este "eduentertainment" en nuestras aulas.
Jordi Martí

Docente desconcertado que intenta encontrar su lugar en un mundo que no entiende. O que prefiere no entender.

6 Comments
  1. No se podia decir más claro, pero qué hacemos? Llevo 4 días de clase y otra vez la evidencia de que esto no se aguanta, es una estafa para todos, sobretodo familias y alumnos. Hay que parar esto

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