Hoy es uno de esos días…

Hoy es uno de esos días en los que te planteas el sentido de muchas cosas, la posibilidad de cambios e, incluso, la necesidad de reafirmarte en ciertas cosas. A veces no es más feliz el que lucha. A veces, incluso, la felicidad se aleja de aquellos que tienen claro qué quieren y cómo lo quieren. Más aún si las expectativas son altas. Si los deseos, más allá de los que siempre uno puede obtener a un cierto precio, dependen de terceras personas, de decisiones en cadena o, simplemente, de muchas casualidades. Y así sigue la vida…

Fuente: ShutterStock

Es de esos días en que reflexiono en voz alta acerca de cómo hacer que alguien vea el color blanco, en lugar de empeñarse en ver al blanco como rojo. De esos días en los que te preguntas qué estás haciendo o por qué te pones a escribir públicamente ciertas reflexiones. De esos momentos en los que te das cuenta que nadie va a cambiar su manera de ver las cosas por mucho que insistas. De que pequeños cambios nunca van a ser poderosos. De que, en definitiva, formas parte de un engranaje pensado para que todo siga girando inexorablemente a pesar de los matices que le quieras poner. Y te vas haciendo mayor…

Nunca es fácil cambiar las cosas. Nunca es fácil darte cuenta que, al final, nadie quiere cambiar. Si la gente quisiera cambiar, cambiaría. Si la gente quisiera ver, vería. Si la gente quisiera hacer las cosas de otra manera, las haría. La rueda gira, los dientes engranan y el aceite va lubricando para que nadie se imagine un mundo que no gire. O que no gire en el sentido que otros marcan para nosotros. Ni en sueños puede llegar a cambiarse las cosas. Menos aún si uno sueña y se despierta. Menos aún si duerme cada vez menos. Menos aún si no dispone de ninguna herramienta para invertir el sentido de giro de esas manecillas que, inexorablemente, te marcan tiempos, distancias y recorridos. Y uno ya no sueña…

Somos tan ínfimos para un todo tan globalizado que da miedo. Ves que al final, los únicos cambios que se dan son cara a la galería. Los convencidos ya saben que lo están. No hay nadie por convencer. El pensamiento único está a la orden del día. El único, individual e intransferible. Si uno odia ciertas cosas, jamás va a dejar de odiarlas. Si uno se cree determinados discursos, jamás va a dejar de creerlos. Si uno vive en su burbuja, lo que no quiere es que nadie se la explote. Y la bola va haciéndose cada vez mayor mientras unos soplan, otras empujan y los terceros impiden que se empuje…

Hoy es uno de esos días en los que, lamentablemente, te sientes poca cosa. Mañana será igual pero, al menos, intentaremos que sea diferente. Necesito dormir y algunos ya lo saben. Necesito seguir albergando esperanza porque, en ocasiones, la pierdo. Necesito vivir para seguir viviendo. Hoy es uno de esos días…

Esto, como he dicho siempre, es mi moleskine particular. No busquéis nada más que eso que, al menos para mí, ya es mucho.
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Jordi Martí

Docente desconcertado que intenta encontrar su lugar en un mundo que no entiende. O que prefiere no entender.

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