I Congreso de Hemorroides Docentes

A quién no le apetece después de haber publicado la carátula de su disco, etiquetado a algunos compis de Twitter y, jugado al último juego más molón del mundo mundial, participar el I Congreso de Hemorroides Docentes. No es exclusivo para los que ya están en el candelero (para ellos les recomiendo el I Congreso español de Influencers Educativos). Se trata de un congreso y, posterior concurso, para aquellos que, aún no habiendo sido autonominados a ningún premio, puedan mostrar sus maravillosas hemorroides al personal. Y de regalo, más allá de patrocinar un producto homeopático que cure esas molestias, la posibilidad de salir en la portada de alguno de esos medios cuya publicación más interesante en los últimos tiempos es la de aquella que se hizo un retoque en sus tetas o de aquel que, después de un alargamiento de pene, tuvo problemas para encontrar unos calzoncillos a medida. El espectáculo educativo vende. Quién dice que no podéis llegar a la fama con vuestras maravillosas hemorroides. Además podéis tuitearlas, difundirlas en Instagram o darle un me gusta en las publicaciones que van a irse generando. El no va más de la innovación docente. La posibilidad de complementar esa imagen con un flotador a juego.

Fuente: ShutterStock

Siento una envidia brutal al no poder ser nominada mi hemorroide como la más interesante por tener un tamaño inapreciable. Por eso y por tener relación directa con el comité organizador del congreso, creo que sólo voy a tener la posibilidad de dar la charla inaugural. Bueno, a lo mejor me dejan también hacer la campaña de selección de imágenes para el posterior concurso. Suerte que lo hago de las hemorroides porque, si cuando han venido los asistentes, lo cambio por un concurso de neuronas entre los mismos, me quedo sin reto para el juego. Además, recordemos que habrá un juego en el cual, mediante dibujos en post-its deberá determinarse a qué concursante pertenece la hemorroide que va a proyectarse. Bueno, aún estamos cuadrando el comité organizador si lo hacemos mediante post-its o nos pasamos directamente al Kahoot. Esto son algunos flecos que nos faltan por cuadrar.

Ya, lo sé. Expongo más las cuestiones del premio que la del propio congreso pero, seamos sinceros… ¿qué vende? ¿Una disertación acerca de las hemorroides o las imágenes suculentas de las mismas? Creo que está bastante claro. El personal no se apunta para ir a escuchar una charla de médicos especialistas en el tema. El personal lo que quiere es ver culetes, granitos y sangrados. The Walking Dead versión ojete. ¿Mola o no mola? Bueno, quién dice médicos… dice algún docente que se autodenomina experto en protuberancias anales. Que ya sabemos que a esto sólo se prestan aquellos todólogos que quieren largarse del aula, dar charlas de (de)formación o, simplemente, creerse mejores que los demás compañeros que, por lo visto, no saben tanto de hemorroides como ellos.

A ver si acabamos de cuadrar el sitio. Buscamos un restaurante adecuado para el evento y que no falte la wifi. No sea que alguno de los asistentes se nos despiste y, en lugar de jugar con su móvil, se ponga a escuchar lo que se dice desde la tarima. Una tarima que, como todos los congresos educativos, debe estar bien alta para demostrar quiénes son los que saben y quiénes son los pertenecientes a la plebe educativa. No sea que a alguien se le plantee pensar en qué está haciendo ahí. Bueno, algunos ya han agotado todas sus posibilidades de raciocinio. No lo digo yo. Se ve.

Os informo que no os he puesto el programa porque ya sabéis que lo importante de este tipo de eventos no son las charlas. Son los expertos, gurús o influencers que van a ir mostrando palmito y que, seguramente, conoceréis por haberlos visto en el último macrocongreso educativo, patrocinado por una conocida marca de juguetes sexuales, acerca de las posibilidades pedagógicas de las frutas. Muy difundido en Youtube y en las redes, con experiencias imperdibles acerca de sandías, piñas y melocotones. Estas últimas, impresionantes. Y no lo digo yo. Lo dice la cantidad de likes en las redes sociales.

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Jordi Martí

Docente desconcertado que intenta encontrar su lugar en un mundo que no entiende. O que prefiere no entender.

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