I Congreso Galáctico de Eduhorchatas y Edupaellas

Hace muchísimo tiempo que tengo ganas de contraponer, dentro de la programación habitual de grandes eventos educativos (Congresos Mundiales, Congresos de Innovación Educativa o, simplemente, Congresos del Qué Guay Somos) algo bastante diferente. No quiero tampoco que se quede sólo en las quedadas educativas de antaño cuando, docentes sin pretensiones de medrar, se reunían alrededor de unas cervezas. Bueno, sí… quiero eso pero alejado de la despersonalización en la que se han convertido esos lugares. Y, cómo no, alejado completamente de todas las pseudociencias educativas, sectas o, simplemente, visiones únicas de métodos, herramientas o maneras de pensar. La educación es mucho más que el discurso monolítico que estoy viendo en todos esos lugares. Ya, lo veo sin ir porque, al final, lo único que te queda es la sensación de que ha sido todo supermolón y todos han salido con un chute de adrenalina. Coño, lo que me apetece es que el personal salga bien comido y bebido. A ver si vamos a perder uno o dos días de nuestra vida para sufrir escuchando sermones de la montaña, de forma triste mientras, al final, algunos dan unas palmaditas al orador sin haber oído nada porque estaban más pendientes del móvil que de establecer debates. Bueno, ya si eso pasamos del Congreso y vamos directamente a la paella, siesta y posterior horchata. Bueno, tampoco se trata de hacerlo tan poco serio. O quizás sí.

Fuente: Youtube

Hace un tiempo que nos reunimos tres compañeros que nos hemos conocido por Twitter para dedicar un día a la gastronomía y a la horchata. En la última salida decidimos que sería interesante montar un Congreso sobre Innovación Educativa que girara alrededor de esos dos productos de mi tierra de adopción. La verdad es que me ofrecí a abrir un documento colaborativo de Google pero, a día e hoy estoy bastante perezoso. También lo estuve para montar un Congreso de Blogs Educativos valencianos porque era tanta la pereza de sumarme a la Primavera Educativa que tanto critiqué que, al final por hache o por be, no acabó de cuajar. Ahora vamos a hacerlo tan serio o tan poco serio como lo anterior…

No me apetece montar un congreso vertical en el que, por lo visto, para lo único que sirve es para que los ponentes megaguays y archiconocidos en las redes se relacionen entre ellos. Tampoco me apetece ese tipo de encuentros que, por desgracia, acaban montando comidas al margen de los que asisten y deciden quiénes van a comer con los organizadores y quiénes no. Creo que eso ya existe y, sinceramente, ya que este año no acudiré a ninguno (ya ni a la excepción a la que iba) toca reformular muchas cosas. Hay fantásticos docentes que, quizás no tienen miles de seguidores o ni tan sólo están en las redes pero, a pesar de ello, tienen mucho que enseñarnos. Ya si eso, por qué no abrir las ponencias a quién le apetezca hablar, explicar chascarrillos, desmontar las inteligencias múltiples o, simplemente, decir que el máster del profesorado que está sufriendo es un auténtico timo. Se admiten incluso inspectores. Y no, no hace falta que vayan de incógnito porque seguro participan en alguno de los talleres que seguro que, de aquí al Congreso, surgen.

En mayo habrá un encuentro para quienes estéis interesados en colaborar. Un encuentro con paella y horchata en el que, los que les apetezca venir (informaré por las redes antes) podrán pasar un bonito día de degustación de productos valencianos. Creo que el Congreso Galáctico debe ser algo más serio o bien organizado que lo anterior y, por eso, después de hablarlo con algunas personas desde hace un tiempo, un buen momento para realizarlo sería a finales de septiembre o principios de octubre. Con tiempo las cosas salen mejor. Lo mismo que la paella. Momento justo y tiempos para que no se nos reblandezca ese producto tan maravilloso.

Ahora está todo en versión borrador. A ver si se monta una página de esas guays para el Congreso, se busca espacios (sí, también se admiten patrocinadores), se habla con la administración a ver si les interesa el asunto (si certifican cursillos de bonsais o de pilota valenciana, cómo no van a certificar degustación de paella y horchata) y, finalmente, se monta un grupillo de trabajo abierto a todo el mundo dentro de sus posibilidades. El objetivo, ya os garantizo ahora, no va a ser el aprender pero, si entre cucharada y cucharada, podemos acabar desmontando a alguno de los gurús, reírnos del neurofantochismo o, simplemente, decidir que la paella está mejor in situ que flippeándola, ya habremos conseguido mucho.

Mucho trabajo por hacer, abierto a todo el mundo que le interese. Ya sabéis, en este Congreso lo vamos a petar. O no pero, ¿realmente importa? 😉

Si hay algún interesado en ayudar, simplemente que me lo diga por correo o haga fiu por las redes sociales. Ya, los que tenéis mi whatsapp también podéis hacerlo por ahí…

Si sale con barbas, San Antón; si no, la Purísima Concepción.
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Jordi Martí

Docente desconcertado que intenta encontrar su lugar en un mundo que no entiende. O que prefiere no entender.

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