Indicadores de la Educación 2014: los conciertos educativos

Reconozco que es muy fácil utilizar el calificativo de «demagógico» para quien no piense como uno. No sólo es fácil, es la reacción inmediata de muchos cuando lo que se les está diciendo, apoyado en datos objetivos (siempre con su parte de interpretación), está completamente alejado de su ideología. También acostumbra a ser habitual que la gente compremos aquellos datos que más nos gustan por ratificar los mismos nuestras convicciones. En este caso me interesa volver a hablar de los conciertos educativos. Uno de los problemas más importantes de este país. Un entramado de empresas, entre las cuales se halla la iglesia católica, que reciben dinero del erario público para mantener a sus trabajadores y proceder al mantenimiento de sus centros educativos. Empresas privadas que ofrecen educación reglada bajo unas premisas de gestión privada subvencionada.

Pero, más allá del párrafo anterior, creo que conviene poner algunos datos sobre la mesa. Datos que en algunos casos van en contra de mi ideología y, en algunos otros, me sorprenden bastante. Datos procedentes de los indicadores de la Educación de 2014 que ha publicado el Ministerio de Educación.

Lo primero que se observa es que no es cierto que haya aumentado el porcentaje de alumnado matriculado en los centros concertados en los últimos tiempos. En los diez años en los que se realizó la medición los porcentajes se mantienen. Tan sólo en Educación Infantil se ha dado un repunte en el porcentaje de alumnos que acuden a centros concertados. Más allá de lo anterior, se demuestra que es falso que haya aumentado el porcentaje de alumnado matriculado en centros concertados.

Fuente: Ministerio de Educación
Fuente: Ministerio de Educación

La distribución de los centros docentes de Enseñanzas no universitarias en el curso 2011-12 es la siguiente: el 68,8% son públicos, el 18,8% son privados que tienen concertadas todas o parte de las enseñanzas impartidas y el 12,5% restante son centros privados que no tienen concertada ninguna de las enseñanzas. La enseñanza privada concertada recibe financiación pública mediante conciertos económicos y subvenciones, y escolarizan al 25,6% del alumnado, mientras que los centros públicos al 68,1% y las enseñanzas privadas no concertadas al 6,4% restante.

El problema no son los datos objetivos de gasto (bueno, creo que dar 6000 millones de euros anuales a empresas privadas, entre las que se halla la iglesia católica, para que asuman el papel que debería hacer el Estado es algo que podríamos cuestionar pero, como ya he dicho, éste es un artículo que intenta basarse en datos objetivos manteniendo alejada al máximo -muy difícil- la ideología de quien escribe).

El gasto público en educación se eleva a 50.829 millones de euros para el año 2011, de ellos, 5.779 millones de euros se dedican a financiar la enseñanza privada concertada, lo que representa un 11,4%. Prácticamente la totalidad del importe destinado a conciertos y subvenciones corresponde al gasto efectuado por las comunidades autónomas, participando el Ministerio de Educación, Cultura y Deporte con un 0,4%. Por otra parte, el Ministerio dedica el 0,8% de su gasto total en educación a este concepto.

El problema se halla en el siguiente gráfico:

Fuente: MInisterio de Educación
Fuente: MInisterio de Educación

Un gráfico que nos demuestra que, aunque no hayan aumentado los porcentajes de alumnos matriculados en centros concertados, el dinero que se ha destinado a su financiación se ha doblado. Se ha pasado de poco más de 3000 millones de euros a un gasto cercano a los 6000 millones. Además se observa un brutal incremento de la partida destinada a conciertos educativos del año 2004 al año 2009. Años en los que mandaba un gobierno socialista que sólo empezó a frenar la inversión en centros concertados a partir del año 2009 y por motivos de la crisis económica. Una inversión que se frenó mucho más lentamente que los recortes que se efectuaron en los centros públicos. Curioso, muy curioso.

Unos datos que, tomados en su globalidad, indican muchas cosas. Ahora sólo hace falta quererlas ver.

 

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Jordi Martí

Docente desconcertado que intenta encontrar su lugar en un mundo que no entiende. O que prefiere no entender.

7 Comments
    1. Me lo has puesto muy fácil Pedro con el enlace que me aportas. El año 2011 estamos hablando de una partida educativa de 3000 millones de euros menos que la partida del 2010. Curiosamente, sólo 30 millones de ese recorte repercuten sobre la concertada si miramos al gráfico del artículo de gasto en concertada el 2011 (asumen un 1% de los recortes cuando representan un 12% del gasto). Los datos están ahí y, como bien dices, si lo comparamos con la evolución de los presupuestos educativos dan datos como los que te he comentado en esta contestación.

      Saludos y gracias por el enlace.

  1. Y el número de alumnos es el mismo. Supongo que se paga por número de alumnos, ¿no? No creo que se pague por %.
    ¿Cuál es el coste medio para la administración?, ¿y el coste de un alumno de un centro público?
    ¿Por qué no te gustan los colegios católicos?
    ¿Podría ser que los padres lleven a sus hijos a los colegios que le gusten?

    1. Voy a intentar responder a las cuestiones que planteas en el mismo orden que lo has hecho tú. Perdóname si me dejo alguna cuestión a medias (dímelo si ese es el caso para que pueda responderte).

      En primer lugar tienes razón. Se paga por el número de alumnos pero si se mantienen los porcentajes, por mucho que aumente el número de alumnos, dicho aumento es proporcional en los centros públicos y concertados. Ello significaría que la proporción de gasto también habría de ser proporcional a la nueva realidad y, mientras que en los concertados prácticamente se dobla, en los públicos eso no es así.

      El coste medio para la administración o el coste del alumno en cada uno de los sistemas es algo muy difícil de valorar objetivamente. Los centros concertados no existen en lugares donde el coste de alumno es alto (por ejemplo ciudades pequeñas o núcleos aislados). Si comparáramos centros situados en las mismas localidades (públicos y concertados) veríamos que el coste para la administración es parecido. Si añadimos esos lugares donde los conciertos no existen porque no son rentables para la empresa que hay detrás de los mismos entonces, falseamos la realidad y sacamos el axioma de que los concertados son más rentables que los públicos para la administración (algo totalmente falso al ser el valor sesgado).

      No me parece mal que existan colegios de ideología católica. Ni mucho menos. Lo que sí que no me gusta es que entre todos tengamos que pagar centros de gestión privada. No tengo ningún problema en que la iglesia católica (o cualquiera) cree sus centros educativos y los gestionen, lo que no veo muy claro es que tenga que ser con mis impuestos.

      Tampoco tengo ningún problema en que los padres lleven a sus hijos a los colegios que les gusten. Eso sí, lo que veo mal (y con ello no diga que no se deba dar un lavado de cara a los colegios públicos -hay cosas a mejorar, y muchas-) es que, habiendo una línea de centros públicos, se obligue a pagar a los ciudadanos para que algunos padres puedan llevar a sus hijos a un centro de gestión privada. Y eso, en ningún momento, va contra la libertad de elección de los padres.

      No tengo muy claro si me he dejado algo en el tintero…

      Un saludo.

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