Innovación educativa

Innovar no es usar las TIC, ni dar la mayor parte de horas en inglés, ni ofrecer cursos de formación destinados a que los docentes aprendan a usar la herramienta X. Innovación es hacer lo mejor que uno sepa con los recursos con los que posee para adaptarse a la realidad que nos marca, en cada una de nuestras clases, una aula demasiado heterogénea para poder taxonomizarse. La innovación no se da en el laboratorio, la innovación se da en un contexto donde el fracaso está a la orden del día. Pocos aciertos y muchos fracasos. Experiencias de aula, basadas en conocimientos o prácticas adquiridas por los docentes, que determinan la validez de unas premisas que se han considerado previamente. La innovación educativa no depende de currículum ni de programaciones… la innovación educativa se mide en la realidad.

Resulta sintomático que algunos quieran vender innovación como tecnificación del aula. Es frustrante leer el listado de cursos que ofrecen las administraciones educativas, vía el Ministerio o Consejería (o, incluso, mediante los centros de formación del profesorado), que se centran exclusivamente en el uso de la herramienta X, Y o Z. Creer que la formación en herramientas, en competencias básicas teóricas o en aprendizaje basado en proyectos (que, en demasiadas ocasiones, se convierte en aprender haciendo proyectos no diseñando entornos de aprendizaje diferentes) vayan a solucionar la papeleta en nuestras aulas y permitan ir más allá de lo que estamos ahora. No es la tecnología, es lo que podemos hacer con ella. No es el inglés, es la habilidad de dotar de competencia lingüística en ese idioma a nuestros alumnos. No son las competencias, son las habilidades que debemos potenciar en nuestros alumnos. No es la metodología enlatada, es la adaptación al medio.

Fuente: Néstor Alonso
Fuente: Néstor Alonso

Ayer tuve curiosidad y me dediqué a analizar determinados cursos que ofrecen las administraciones educativas y conferencias que imparten algunos docentes en maravillosas jornadas autodenominadas TIC. Cursos de Moodle, de eXeLearning, de mapas conceptuales, de PDI, de… Incluso algunos se permiten el lujo de dar charlas sobre el uso de apps y de iPads cuando en casi ningún centro educativo de nuestro país existen dichos dispositivos. Por favor, seamos serios con el tema. Que ya son muchos millones desperdiciados en formación y formadores que, más allá de sus capacidades en hablar de una herramienta concreta, no nos dan ningún tipo de solución real para nuestras aulas.

La innovación no vendrá de la mano de Decretos, ni de planes de formación alejados de las necesidades de los docentes, ni de líneas de trabajo (actualmente casi todas centradas en el plurilingüismo y las TIC). La innovación educativa se está realizando en los centros por aquellos que están haciendo lo que pueden con lo que tienen porque, seamos sinceros, montar un huerto escolar es infinitamente más innovador que crear un vídeo sobre los cultivos y subirlo a la red. Que si uno quiere explicar los tipos de vegetación de su zona en PowerPoint es mucho más triste que llevarse a los alumnos a dar un paseo por los alrededores. Que estamos frenando la verdadera innovación mediante la asignación de recursos a algo que, más allá de lo efectista que pueda ser, no nos da ningún valor añadido.

Por cierto… ¿para cuándo una formación masiva en el uso de blogs educativos? Una de las herramientas más sencillas, con posibilidades infinitas y que permite dotar de transparencia al trabajo que se realiza en las aulas. Quizás no vende como las Google Glass, la Flipped Classroom o la Realidad Aumentada pero, a mi entender, es mucho más interesante por lo que podemos hacer con ellos. ¿Qué pasaría si la creación del blog docente -y de aula- en lugar de dejarlo en opcional lo dejamos como obligatorio? Abrir el aula, y eso nadie puede discutirlo, implica a la fuerza innovación educativa.

Actualización

Debo reconocer que es un tema (el de la innovación educativa) del que ya he hablado en otras ocasiones y que podéis encontrar en los siguientes artículos:

Algo que me preocupa ya que, a día de hoy, después del desembarco masivo de cacharros y miles de horas de formación, la afección sobre el aula y sobre los resultados de nuestros alumnos de esa mal llamada «innovación educativa», es muy cuestionable.

EDUENTERTAINMENT

Cuando la Educación se convierte en espectáculo

En un contexto en el que el espectáculo educativo está a la orden del día, conviene reflexionar acerca de la implicación de este "eduentertainment" en nuestras aulas.
Jordi Martí

Docente desconcertado que intenta encontrar su lugar en un mundo que no entiende. O que prefiere no entender.

21 Comments
  1. Al igual que a nuestros alumnos y alumnas les sucede con nuestra docencia, nosotros tampoco aprendemos si «no queremos».
    De qué sirven cursos y recursos si los que estamos encargados de ponerlos a funcionar, no les vemos la utilidad o mejor aún, la necesidad.
    Da igual que sea un blog, un powerpoint o un huerto… Lo importante es que con esa forma de trabajar llegues a crear en los alumnos la necesidad de aprender y la capacidad de aprender por sí mismo, y que eso en definitiva, le sirva para su vida.
    ¿Innovar? Sí, si eso supone mejorar la escuela. ¿Cómo? Eso ya es más complicado…

    1. El concepto de «innovación» puede estar sujeto a cambios metodológicos e, incluso, de herramientas pero, más allá de lo anterior (y como bien comentas) a un cambio palpable que permita mejorar el sistema educativo. Crear la necesidad de aprender es harto complicado y, más aún, que dicha necesidad perdure a lo largo del tiempo pero, en eso estamos, ¿no?

      Gracias por el comentario.

  2. Innovar es también usar las TIC y usar inglés en el aula, a parte de muchas otras cosas que se pueden hacer y que muchos proponemos a través de blogs educativos. Me gusta la idea que intentas transmitir desde tus artículos, pero si no fueran pesimistas y aportaran soluciones en vez de ver solo pegas, me gustarían más.

    1. Lamento la sensación de pesimismo que te transmiten mis artículos, aunque creo que en los casi dos mil que he publicado, los críticos que no aportan soluciones (o perspectivas para analizar las posibles soluciones) son bastante escasos. Quizás sea la psicología del buenismo educativo que impide ver la realidad pero, sinceramente, es tan malo el verlo todo en clave positiva como negativa. ¿Soluciones? Muchas ideas (equivocadas o no), pero siempre desde la perspectiva de alguien sin ningún tipo de poder para cambiar las cosas más allá de su contexto más cercano (e, incluso ahí, con muy pocos resultados).

      Por cierto, en este artículo he aportado una solución… «la transparencia educativa». Una solución más barata y fácil de implementar que todos esos cursos de formación sobre herramientas o decisiones educativas que consideran que un alumno que reciba, por ejemplo, ciencias naturales en inglés va a ser mejor en ciencias y en inglés. Hace falta ser muy «iluso» para considerar lo anterior como parámetro cierto, más aún después de la experiencia desastrosa que esta siendo el tema en la Comunidad de Madrid (una de las pioneras).

      Un saludo y gracias por comentar.

      1. Coincido plenamente con el contenido del post. Personalmente, fui de las primeras que se apuntó al mundo de las tecnologías en mi centro, motivada por las posibilidades que ofrecían estas herramientas, ( concretamente los blogs).
        La motivación se debía a que por medio de las TIC podía adaptarme a la diversidad de alumnos, establecer conexiones con el resto de la comunidad educativa ( compañeros, algunos padres, expertos, etc), favorecer el verdadero desarrollo de competencias de los chavales…. y muchas otras cosas.
        Obnubilada por los buenos resultados conseguidos me metí a fondo en las posibilidades de esta herramienta y dedico una buena parte de mi actividad fuera de la escuela a trabajar con profesores y blogs de aula en distintos programas educativos.
        Por mi experiencia, tengo claro que en manos de profesores excelentes una buena herramienta promueve la innovación real en el aula, pero: ni todas las herramientas son válidas, ni todos los profes son buenos y los blogs también constituyen una buena herramienta para evaluar el «estilo didáctico» del docente.
        La innovación no pasa por la tecnificación ni por la «anglosajonización lingüística». Da pena ver niños y profes que no argumentan en clase de ciencias porque no tienen vocabulario para hacerlo y a compañeros que se pasan 30 horas para desarrollar un recurso que no permite la participación activa del alumno en su proceso de aprendizaje y que no aporta nada «nuevo» a lo que ya existe, salvo «efectos especiales».
        Y sobre los planes de formación…. sólo hay que ver el perfil de los gestores …. técnicos expertos pero no en educación.
        Creo que lo que aportas en este artículo no es pesimismo, es la pura realidad y se agradece.

        La buena noticia es que hay muchos profesores excelentes, pero allí están «guardaditos» en sus aulas, todos los conocemos pero no se hacen ver, excepto por algunos blogs. Están a lo suyo…INNOVANDO.
        Gracias por el artículo.

  3. Muchas gracias Jordi has resumido perfectamente lo que intento plasmar en mis clases de la asignatura de innovación e investigación educativa del Máster del profesorado. Siempre pongo artículos tuyos en la página del curso, a partir de ahora éste será obligatorio. Gracias de nuevo.

  4. Innovar si es usar las TIC, también es ofrecer cursos de formación destinados a que los docentes aprendan a usar la herramienta X, Por qué? Porque la «realidad que nos marca» es que las TIC son ya un hábitat natural en todos los ámbitos de la vida, incluido el trabajo, y nuestras aulas deben adaptarse a esta realidad. Innovación es hacer «lo que uno mejor sepa», lo que significa que el docente debe actualizarse constantetemente para que el aula sea a la vez un lugar en consonancia con su tiempo, para que los alumnos se adapten y entiendan mejor su lenguaje, lo que desemboca en una mayor motivación. ¿Acaso no hemos pensado mil veces como estudiantes en el profesor como una persona completamente atrasada, y por tanto, le hemos prestado menos atención al pensar que de nada podíamos servirnos lo que decía? Un aula debe hablar el lenguaje de su tiempo. Innovación no usar las redes sociales -por ejemplo- en el aula sin más, en eso estamos de acuerdo. Innovación es que esas redes sociales se empleen con una metodología didáctica, para hacer frente a una realidad tan heterogenéa como es nuestro aula, llena de personas con diferentes inteligencias que las redes sociales pueden ayudarnos a explotar y motivar. http://teachinthemedia.blogspot.com.es/2014/10/manual-para-un-aula-booktube.html

    1. Innovar es un verbo demasiado complejo para admitir sólo integrar un valor en su solución. Innovar es mucho más que usar las TIC (o no sólo usar las TIC) y, por cierto, no tiene nada que ver con usar una herramienta «X» o «Y» porque, como bien dices, el cambio es demasiado continuo para que algo pueda permanecer en uso más de un período relativamente corto (si queremos usarlo bien). No es fácil estar a la última. Tampoco resulta necesario estarlo porque, en demasiadas ocasiones, compramos novedades antes de decidir su utilidad en el aula.

      Todo puede ser útil y necesario siempre y cuando no perdamos el objetivo real de su uso o su implementación porque, a la postre, lo que sí que va a ser «innovación» es lo que va a permitir que nuestros alumnos aprendan. Y eso, por suerte, puede hacerse de muchas maneras y mediante diferentes estrategias.

      Un saludo y gracias por el comentario.

      1. Jordi, gracias por tu respuesta. Estamos de acuerdo, innovar no debe excluir a las TIC, del mismo modo que la innovación tecnológica sin una buena metodología didáctica que la acompañe no tiene sentido. Por eso es importante que los profesores estén actualizados -no a la última, que es diferente- y se formen para adaptar las técnicas actuales a las necesidades de cada aula. El cambio es demasiado continuo y precisamente por eso es necesario que los profesores se actualicen constantemente, lo que no significa que deban adoptar todas y cada una de las propuestas, sino aquellas que se adapten mejor a las necesidades de sus alumnos. Por tanto, no se trata de «estar a la última» si no de mantener las clases en consonancia con las necesidades que los alumnos se encontrarán en su entorno, para aportar una formación global más allá de la materia dada. ¿Por qué privar a los estudiantes de un entorno en el que puedan desarrollar aquellas aptitudes que puedan ayudarles en su integración laboral? Quiero decir, si ellos van a utilizar esas TIC en su ambito social y profesional, ¿Por qué no educarles mediante una metodología que les ayude en la adquisición de las habilidades necesarias para ello? Una clase no es simplemente la materia que se enseña, también es un lugar de integración social, donde se adquieren habilidades como la concentración o la disciplina (a través de los deberes) o el trabajo en equipo. Si además enseñamos a nuestros alumnos que las TIC no son solo para ver pelis o comunicarse con sus amigos, si no que suponen un entorno en el que cada vez más se desarrolla la vida, si integramos las TIC en su rutina diaria, (del mismo modo que lo estarán en su vida laboral) ¿No les estaremos facilitando mucho la tarea en el futuro? En mi opinión, es una responsabilidad del profesor mantenerse actualizado para ayudar a los alumnos en todo lo que pueda, y esto implica que el profesor busque innovar de mano de las TIC, lo que no implica, como ya he dicho, tener el último IPAD en clase, sino algo más.

  5. Hola Jordi,
    Comparto plenamenete contigo lo de: «las TIC son la herramienta, no el objetivo», frase repetida hasta la saciedad en todos los cursos, formaciones etc… que nombras y más! Herramientas sin soluciones milagrosas! Aunque discrepo en la forma en como lo expresas. Ni todo es tan malo ni hay nada excelente en si mismo (a nivel TIC y educación).
    Creo que un aspecto fundamental para innovar es la actitud del educador, y eso Jordi, no se donde se enseña ni como se aprendre… Pero se agradece cuando en una formación, conferéncia, o en cualquier otro medio de compartir, la persona que te comunica, a más de enseñarte su conocimiento sobre algo, sobretodo comparte sus vivèncias, sus aciertos y sus dudas. Fijate en tu ejemplo final del artículo, nos hablas y recomiendas los blogs. Otra herramienta más, a añadir a esa lista yerma de «innovación TIC», o una excelente oportunidad, como se intuye que esta siendo este curso en tu caso, al usarlo de «ventana» en tu aula.
    Personalmente, lo sabes, creo mucho en el potencial que las TIC pueden y tienen que tener en educación, pero creo aún más en esos docentes que las toman como «excusa» para ilusionar a sus alumn@s y compañer@s de profesión.
    Un saludo,
    Manel

    1. Hola Manel,

      Me encanta discrepar contigo en los comentarios del blog. Algo bastante más importante que el propio artículo. Tienes razón… las TIC no son malas ni buenas, son neutras. Quizás el problema es que estamos basando el concepto de innovación en herramientas o, quizás, en experiencias difícilmente extrapolables (es muy difícil mover contextos junto con las experiencias). En cambio se hace importante compartirlas por poder adaptar partes de las mismas.

      Dudo de la necesidad de cursos acerca de herramientas sin posterior focalización en el aula, más aún cuando la mayoría de esos cursos están impartidos por personas que no saben el día a día de los centros educativos (y no, no lo digo por intuición, lo digo por observación). Sí, reconozco que hablo del uso del blog, pero no estoy vendiendo ese uso mediante un curso de formación en la herramienta Blogger o WordPress 🙂

      Sí, las TIC permiten abrir ventanas con horizontes muy amplios de observación pero centrarse en su uso hace que, en demasiadas ocasiones, nos olvidemos de lo realmente importante. Son sólo un medio y, como tal, no debe centrarse su uso como objetivo (que es lo que implica hacer formación sobre herramientas).

      Un gran saludo de vuelta y muchas gracias por volverte a pasar por aquí.

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