Interinos sine die II

Resulta harto complejo hablar acerca de determinadas cuestiones sin que, de forma lógica y debido fundamentalmente a visiones subjetivas de trabajadores afectados (en este caso algunos docentes interinos), se produzcan determinados dimes y diretes e, incluso, se llegue a descalificaciones por parte de quien, dentro de su legítimo derecho de defender sus condiciones laborales e incluso mejorarlas, considera que el marco de juego de la función pública no le gusta y de, aquellos que pretenden apelar a opiniones o empatía, para que se les apoye en sus reivindicaciones. Lamentablemente, por mucho que quiera ser empático con mis compañeros, siempre cuando hablo acerca de educación intento hacerlo de forma, más o menos justificada, cuando hablo sobre temas tan controvertidos como es la petición de acceso diferenciado para interinos o, simplemente, la consolidación de sus condiciones laborales apelando a una sentencia europea de 14 de septiembre de 2016.

En primer lugar conviene analizar qué dice dicha sentencia acerca de los interinos que encadenan contratos por más de tres años seguidos. Y éste es el fallo…

Fuente: TJUE

Un fallo que obliga a la administración a establecer un finiquito para el profesorado interino equiparable al del resto de trabajadores y que considera que los interinos deben ser considerados trabajadores fijos a esos efectos. No habla en ningún momento de extinción de contratos o, posibilidad que los mismos se extingan por parte del contratante (Estado o CCAA). Ni en la posibilidad de convertir en funcionarios automáticamente a los interinos. El fallo es el que es, e interpretar no que no dice es jugar de forma muy torticera con la legislación. Por cierto, esto último no lo digo yo… lo dice un responsable de servicios jurídicos de una administración educativa con el que he hablado sobre el tema. Y os prometo que él, al igual que yo mismo, somos grandes defensores del trabajo de nuestros compañeros, con independencia de la relación laboral que se establezca con la administración.

Por tanto, a nivel legislativo, queda claro que no puede promoverse ningún tipo de acceso diferenciado y que ninguna sentencia del Tribunal Europeo dice nada más que la indemnización que debe cobrar un interino en el momento de extinción de su contrato. Entrar en otro tipo de discusiones o pretender que una sentencia dice algo que no dice es un error que, puede quedar muy bien para reafirmarse en la postura de uno, pero que no tiene más sentido que ir propagando otro de esos bulos interesados que afectan a la función docente.

Pero no nos quedemos sólo con la sentencia. Vayamos a hablar de aportar soluciones a esa bolsa de interinos ingente que existe en nuestro país. Una bolsa con un porcentaje infumable (más del 30%) que lastra gran parte de la mejora educativa. Una bolsa que ha ido creciendo debido a la inexistencia de convocatorias en los últimos tiempos, a tasas de resposición ínfimas y, también, a un incremento del alumnado en etapas obligatorias en los últimos años. Eso sí, siempre deberíamos tener en cuenta que el crecimiento vegetativo negativo puede provocar que determinadas plazas desaparezcan y tampoco es cuestión de sobredimensionar en exceso porque estamos hablando de recursos públicos finitos.

¿Qué hacemos con esos interinos, en muchos casos con cargas familiares, que llevan muchos años trabajando en nuestros centros? ¿Qué hacemos para no perder la experiencia que acumulan y que, de paso, tampoco perjudiquemos a aquellos que quieren dedicarse a la docencia -salgan de las Universidades o sean personas mayores que, por determinados motivos, quieren cambiar de sector laboral-? ¿Cómo establecemos un sistema justo que perjudique lo menos posible a los trabajadores interinos sin perjudicar a ningún otro colectivo?

Pues va a ser que es una situación harto compleja que, en principio, pasaría por una convocatoria masiva a nivel nacional de todas las plazas orgánicas (no funcionales que cada año penden de un hilo) de los centros educativos. Posteriormente, tasas de resposición del 100% y convocatoria quinquenal de todas las jubilaciones para que la convocatoria fuera algo más que testimonial. Una convocatoria en la que se tendría que establecer una fase de oposición menos subjetiva (¿podría hablarse de un tipo test?) y que permitiera a los interinos conseguir la máxima puntuación en la fase de concurso. Un concurso que jamás debería ir en detrimento de la necesidad de aprobar una primera fase selectiva ni que permitiera, tal y como sucedió en los años de restringidas, que un interino con un cero obtuviera plaza mientras que uno que se había preparado las oposiciones se quedará con un diez (sí, son casos reales) sin poder acceder a la condición de funcionario. Ya veis que hablo de acceso a la condición de funcionario porque considero que, lo que es un fraude de ley y supondría pan para hoy y hambre para mañana, sería tergiversar la sentencia para cambiar el contrato de funcionario interino por laboral indefinido porque, esos trabajadores quedarían sujetos a movilidad absoluta, no podrían participar en el concurso de traslados e, incluso, podrían llegar a perder la posibilidad de trienios y sexenios que se les han reconocido por el simple hecho de ser “funcionarios” interinos.

No, a día de hoy no hay ninguna sentencia que obligue a la administración a hacer funcionarios a los interinos. Tampoco se puede convocar unas oposiciones exclusivamente para interinos dejando al margen a miles de personas que también aspiran a la docencia. No, no es querer perjudicar a nadie pero, ¿por qué debemos permitir que una profesión para la que se exige mérito, capacidad y transparencia (vuelvo a repetir, el modelo de oposición es opinable pero no el sentido que exista) deje fuera sin más criterio que no se apuntaron en unas listas y empezaron a trabajar a decenas de miles de posibles docentes? Hay unas reglas del juego que, por desgracia, a veces se cambian sin ningún tipo de sentido y, por ello, lo que sí debería hacerse es un proceso selectivo duradero, acorde con las necesidades de nuestros centros educativos y enfocado a tener los mejores profesionales en las aulas. Eso sí, sin excluir la necesidad de una carrera profesional en condiciones, objetiva y pactada, para todos los que hemos accedido ya a la función pública y para todos los que accedan en un futuro.

Creo que en ningún momento voy en contra de los interinos por plantear lo anterior. Simplemente he reflexionado, de forma lo más objetiva posible (algo harto complicado por el cariño que tengo por mis compañeros de profesión), sobre un tema más que controvertido. Y, en este tema, conviene ser muy, pero que muy precavido a la hora de hablar sobre él porque hay muchos que se toman cualquier opinión como algo personal al ser parte implicada en el asunto.

Un artículo que complementa a Interinos sine die que publiqué hace un par de días. Ya, lo siento, pero es que me expreso mucho mejor en el blog que en Twitter. Al menos en estas fechas donde mi capacidad de síntesis está en horas bajas, algunos hacen del insulto y descalificación un arma para cuestionar aquellos que no dicen lo que ellos quieren oír e, incluso, se manipula las realidades para adaptarles a lo que algunos querrían ver o que les dijeran.

Agradecería que el debate, en caso de querer hacerse, se haga mediante los comentarios a este artículo. Me cuesta mucho matizar en 140 caracteres y aún más en Facebook.
EDUENTERTAINMENT

Cuando la Educación se convierte en espectáculo

En un contexto en el que el espectáculo educativo está a la orden del día, conviene reflexionar acerca de la implicación de este "eduentertainment" en nuestras aulas.
Jordi Martí

Docente desconcertado que intenta encontrar su lugar en un mundo que no entiende. O que prefiere no entender.

13 Comments
  1. Punto uno. Se pueden sacar plazas para personal interino, que es lo que acaban de hacer para personal administrativo en Valencia, mientras afirman que no se puede hacer con los interinos en educación. O todos moros, o todos cristianos. Pero, poderse, se puede.

    Dos. No se trata del cobro del finiquito, se trata de que más de la mitad de los interinos estamos contratados en fraude de ley, es decir, ocupando plazas estructurales, no sustituciones. Y eso atenta directamente contra el estatuto de los trabajadores (sí, los interinos también somos trabajadores, aunque llevemos más de 25 años luchando para que se nos reconozca esta cualidad):

    “Artículo 15 Duración del contrato. 1. El contrato de trabajo podrá concertarse por tiempo indefinido o por una duración determinada. Podrán celebrarse contratos de duración determinada en los siguientes supuestos:

    a) Cuando se contrate al trabajador para la realización de una obra o servicio determinados, con autonomía y sustantividad propia dentro de la actividad de la empresa y cuya ejecución, aunque limitada en el tiempo, sea en principio de duración incierta. Estos contratos no podrán tener una duración superior a tres años ampliable hasta doce meses más por convenio colectivo de ámbito sectorial estatal o, en su defecto, por convenio colectivo sectorial de ámbito inferior. Transcurridos estos plazos, los trabajadores adquirirán la condición de trabajadores fijos de la empresa.”

    No pedimos una plaza, pedimos que se cumpla la ley y nos reconozcan como personal fijo de la administración.

    Tres. No, no hay sentencias, todavía, porque el camino se hace andando, pero las habrá, pues ya hay interinos planteando el uso de esta herramienta.

    Cuatro. Puede hablarse de tipo test (me refiero a las pruebas de las que consta una oposición) o de una simple prueba de cociente intelectual que, según todos los estudios, es decir, la evidencia científica, es la herramienta que mejor predice el desempeño laboral de un trabajador. Sí se puede, Jordi (mejorar el método de acceso y armarlo con pruebas objetivas), el problema es que no se quiere, porque también son un negocio: preparadores, academias, tribunales que cobran un plus interesante…

    Cinco. Las plazas no traen estabilidad, la estabilidad la trae que la gente que lleva años trabajando y que tiene complicado estudiar, formarse para mejorar su práctica docente, trabar, vivir y descansar, no tengan pendiendo por encima de sus cabezas constantemente la espada de Damocles. En el centro donde he estado este año, todos los cambios de profesores, exceptuando dos jubilaciones, tienen su origen en funcionarios con plaza que han concursado, no en plazas ocupadas por interinos.

    Sexto. Buen apunte último. Hemos mejorado en PISA con la tasa de interinidad más alta de toda la historia y menos inversión económica. Hay que joderse.

    1. Vamos a ver si no me pierdo…

      Punto uno. Desde el año 1993 no se pueden sacar plazas sólo para interinos en el sector educativo porque hay una ley que lo prohibe. Otra cuestión es que se cambie la ley.

      Punto dos. Creo que el no sacar dichas plazas estructurales para que sean ocupadas por funcionarios también es un fraude pero, en este caso, no he visto ningún tipo de empatía de un colectivo que la pide para los que, por desgracia de haber aprobado unas oposiciones, están a cientos de kilómetros de sus casas. Lo del fraude de ley es cierto pero lo único que variaría en el caso de acatar la sentencia europea sería el cobro de una cantidad mayor de extinción de contrato laboral indefinido en situación no fija y que la administración se dedicara, a partir de ahora, a despedir por defecto a todos los interinos antes de llegar a los tres años. Y no creo que eso acabara beneficiando a nadie.

      Punto 3. No hay sentencias ni nacionales, ni europeas, ni internacionales que hagan fijo a nadie. Simplemente considera que las condiciones laborales de un interino que haya encadenado contratos por más de tres años tenga una relación contractual diferente de la de un funcionario interino. Es por ello que si se aplica lo anterior todos los derechos laborales por ser funcionario en condición de interinidad se pierden (ni trienios, ni sexenios). Y se pueden perder con efectos retroactivos.

      Punto 4. Totalmente de acuerdo en la implantación de un tipo test (objetivo) y la posibilidad, salvo querer subir nota en la fase de oposición, de guardar la nota X convocatorias para quienes no acaben superando el proceso.

      Punto 5. También hay muchos trabajadores que, con más de cuarenta años y cargas familiares, deciden que quieren dedicarse a la docencia. Ellos también lo tienen complicado para estudiar. No, el mantra de la falta de tiempo no me sirve. Menos aún después de ver situaciones familiares complicadas (tanto de interinos como no interinos) que se han sacado las oposiciones.

      Punto 6. Mezclar PISA con interinidad es un poco demagógico. También podríamos decir que hemos mejorado en PISA reduciendo el porcentaje destinado a educación. Algo que a algunos les mola comentar.

      Un saludo y espero haber respondido coherentemente a todos los puntos que planteas. Y no, no se trata de no tener empatía con el colectivo de compañeros interinos. Se trata de mirar, más allá de los casos personales, al interés de todos.

  2. La solución es sencilla, y se ha aplicado en determinados contextos. Lo que no existe voluntad política para eliminar a los interinos.

    1. Vincular la nota universitaria al sistema de acceso (se hace en medicina por ejemplo). Los mejores estudiantes son los que pueden ser profesores del sistema público estatal.
    2. “Máster” universitario de varios años en donde se trabaje por igual la teoría y la práctica. Creación de centros educativos especializados.
    3. Una vez terminado el curso, con las pruebas que se quieran hacer, se entra a formar parte del cuerpo de funcionarios de carrera (en cuanto salga una plaza se opta a ella por méritos).

    1. La solución no es tan sencilla por algunas cuestiones que intentaré matizar…

      1. Vincular la nota universitaria al sistema de acceso a la docencia es muy complicado porque, entre la existencia de Universidades variopintas de pinta y colorea que ponen notas inverosímiles a sus alumnos (léase algunas privadas y cada vez más públicas) y el acceso a Secundaria desde perfiles universitarios diferentes hace lo anterior complicado. Quizás sí que se podría hacer una prueba externa al finalizar los estudios tipo test para realizar ese ordenamiento y que, los seleccionados, entraran como docentes de “máster” (con salario igual que el del resto de docentes en activo).

      2. Un máster bien diseñado, con evaluación sistemática del proceso y creación de centros especializados en los que también se obligue al alumno a impartir clase con un mentor… perfecto.

      3. Superada la prueba externa y el máster es innecesario más pruebas porque, en principio, se habrían ofertado tantas plazas de máster como plazas a cubrir en los cuerpos docentes. Nombramiento como funcionarios de carrera.

      Todo muy bien y que, seguramente con matices, se podría desarrollar pero… ¿qué hacemos con los interinos ahora? El plan para el acceso está bien pero las soluciones, a estas alturas de la película, las debemos de dar de forma global.

      Un saludo.

  3. En Medicina la nota de la carrera cuenta para hacer media con el MIR, que sirve para cursar una especialidad, no para obtener plaza de funcionario. A los 4 años te vas a la calle y ya puedes opositar.

    1. Gracias por la corrección. De todas formas, sí hay vinculación entre nota y plaza aunque sea de forma indirecta; para ser funcionario en cualquier especialidad primero has de estudiarla, y para estudiarla necesitas la nota de corte del MIR que es la gran criba.

  4. 1. Las universidades privadas o se asimilan al sistema público (nota de corte, profesorado etc.) o se quedan fuera del sistema de ingreso a la docencia en el sistema estatal.

    – Si estudiar más y mejor significara un buen trabajo para toda la vida… cambiarían muchas dinámicas en la facultad (en Magisterio entre otras).

    Con la figura del interino ahora… Pues lo que no dice nadie: debe desaparecer y eso es lo importante (no le interesa ni a sindicatos ni a trabajadores interinos ni a instancias políticas). Sistema transitorio como ya lo ha habido en otras temporadas hasta extinguir la figura del interino.

    Se puede hacer básicamente de dos formas: a) perjudicando a los interinos mayoritariamente si se es meritocrático o b) beneficiándolos con sistemas que faciliten su oposición, que ha sido la tendencia.

    1. El problema de las opciones que planteas es que, al menos a nivel de funcionariado (si queremos convertir a los docentes en otra cosa ya sería harina de otro costal) es que: a) se puede perjudicar a los que quieren ser docentes y, por determinados motivos, no han podido entrar como interinos y b) cualquier facilidad que se dé a los interinos perjudica a terceros. Es un tema muy complejo porque convendría aunar la defensa del trabajo de los interinos con no limitar las posibilidades de acceso de terceros. Mucha tela que cortar.

      Un saludo.

  5. Punto uno. Si hay otros sectores que pueden convocar plazas para interinos, significa que, si se quiere, se puede. Que se tiene que cambiar una ley? Pues se puede cambiar, igual que se cambia el acuerdo de interinos, o los requisitos para ser docente. Las leyes no pueden ser las tablas de los diez mandamientos para unas cosas y papel mojado para otras.

    Punto dos. Estoy de acuerdo con lo primero y siempre lo he defendido, que todas las vacantes que hay se saquen para desplazados, suprimidos y funcionarios que concursan. Con lo segundo, es lo que están haciendo, estas oposiciones no son para dar estabilidad, son para tirar a la calle a muchos interinos que llevarían años ya y tendrían unos derechos laborales. Y no, si se demuestra fraude de ley, la empresa (o administración) tiene la obligación de hacer indefinida a esa persona. Luego la puede echar a la calle, con despido improcente, pero primero la tendría que hacer indefinida.

    Punto 3. Ya te he dicho que no hay sentencias porque aquí no se ha optado por esa vía. No tiene nada que ver los derechos como antigüedad con el hecho de ser interino o interino indefinido o como se quiera llamar. Igual que no tiene nada que ver ser funcionario fijo o interino para tener los mismo derechos. Esos derechos emanan del hecho de que todos los trabajadores tienen los mismos derechos, sean fijos o eventuales.

    Punto 5. Que tú lo llames mantra no quita que, para una persona que tiene que conducir hasta su trabajo, currar, volver y atender a sus obligaciones familiares, para después ponerse a estudiar, sea bastante más duro que para quien acaba de salir de la carrera y pueda dedicarse a estudiar y nada más. Que haya gente que también está trabajando, tampoco significa que deje de ser duro. Mal de muchos puede ser consuelo de tontos, pero no quita el mal.

    Punto 6. Mezlcar PISA con interinidad es un hecho. Luego tú le pones el adjetivo que quieras, pero sin poder negar el hecho.

    Se trata de intentar conjugar el interés de todos, totalmente de acuerdo, respetando los derechos individuales y no cambiando las reglas de juego a mitad de partido. Cuando yo oposité, la experiencia contaba muchísimo. Ahora que voy a opositar de nuevo y llevo unos años, no cuenta nada. Eso, lo mires por donde lo mires no es justo, porque es cambiar las reglas a mitad de partido.

    1. Ya sabes que discrepo, como te he respondido antes, en varios puntos pero sí que estoy de acuerdo con la necesidad de conjugar el interés de todos y no cambiar las reglas de juego a mitad de partido. Ahora estamos en un período de reducción de interinos en la administración pública y, lo que nos debería preocupar es que, al final sea el proceso lo más justo y transparente (para TODOS). Ya, siempre va a haber algún colectivo perjudicado siempre que se hacen estas cosas pero, lo que tendría que hacer la administración es buscar el proceso que perjudique a la menor gente posible y que, en caso de perjudicar a alguien, hubiera medidas extra para paliar ese perjuicio.

      Es todo muy complicado porque se haga lo que se haga se va a hacer mal para algunos 🙁

      Muchas gracias por el debate.

  6. Otra aclaración sobre el punto 5. Un trabajador que no sea funcionario tiene igual de complicado estudiar, pero no peligra su trabajo si no aprueba. Un interino que lleva dos años en bolsa, seguramente no trabajará si no obtiene plaza, porque a todo el mundo le puede salir mal un examen aunque haya estudiado, aunque tenga mejor nota en anteriores oposiciones que otro que obtenga plaza en estas. Así que sí, la espada de Damocles sobre la cabeza de los interinos, pesa “ligeramente” más.

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