Interpretación y manipulación de los resultados de los informes educativos

Hoy es el día que se publica, el que para muchos, es el informe educativo por excelencia, PISA. Se trata de un informe basado en el análisis del rendimiento de estudiantes, que lleva a cabo la OCDE,  a partir de unos exámenes que se realizan cada tres años. Pero este artículo no va dedicado a analizar los resultados del mismo, ni tan sólo a exponer los parámetros en los que se basa ese estudio, ya que para ello hay «grandes profesionales» que van a proceder a ello y, seguramente van a redactar unos informes sesgados, en función de sus intereses.

Lo que trato es de exponer es una queja, que como docente, me presenta ese cúmulo de interesadas interpretaciones a posteriori de cualquier publicación donde se valore el sistema educativo. Es curioso que, ya haya algunos catedráticos que estén en contra de este tipo de informes, como expone Tomás Recio en El País, que digan que la evaluación nunca es válida, ya que se tiene que poner el acento en la educación. Eso queda muy bonito, pero en la realidad, tenemos que tener algún mecanismo que nos permita realizar un estudio de nuestro sistema y ver qué actuaciones de mejora necesita. Si no lo basamos en evaluaciones, ¿en qué lo habremos de basar? En presentimientos, presunciones de sapiencia, certificaciones competenciales, etc. Y con ello no estoy minusvalorando el trabajo por competencias o habilidades, pero me parece que en el mismo también tiene que haber algún tipo de mecanismo de control y corrección.

Es del todo impresentable, que en función de los resultados de dichos informes (PISA, McKinsey, etc.) las administraciones educativas, encabezadas por sus sabios pensadores, decidan qué parte de ellos son válidos y cuales no lo son, en función de las necesidades de justificar sus planes educativos. Nadie se cree a estas alturas de la película, que no se interpreten y manipulen, unos resultados objetivos, para tratar de justificar la debacle (que nadie cuestiona, excepto los que la están incentivando) del sistema educativo español. Pero, curiosamente hoy, volveremos a ver la justificación (o la alegría, ya que no conozco aún los resultados) del informe que se va a publicar a mediodía.

Al final uno se plantea la mejora del sistema educativo, cuando se está viendo que desde las alturas, y con el beneplácito de grandes intelectualoides o comités de expertos, se publicaran hojas y hojas de papel que intentarán minimizar (o incluso eliminar) el descalabro que arrojan esos informes o, en caso que sean positivos, ensalzarlos hasta considerarlos que son «totalmente reales» y «reflejan correctamente las mejoras educativas que se están llevando a cabo en este país».

Sobran clubs de sabios, y es del todo necesario que los mismos bajen a la tierra desde su púlpito educativo (situado o bien en las Universidades, o en los despachos del Ministerio o Consejería de turno).

 

EDUENTERTAINMENT

Cuando la Educación se convierte en espectáculo

En un contexto en el que el espectáculo educativo está a la orden del día, conviene reflexionar acerca de la implicación de este "eduentertainment" en nuestras aulas.
Jordi Martí

Docente desconcertado que intenta encontrar su lugar en un mundo que no entiende. O que prefiere no entender.

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