Jornada continua o partida: así no

En la Comunidad Valenciana, entre otras, hace tiempo que se está trasladando a la sociedad un debate acerca de la conveniencia o no de establecer jornada continua en los centros educativos. Resulta interesante ver los argumentos de sus defensores y detractores. Argumentos que se repiten por parte de los que toman ambas posturas. Argumentos más falsos que un euro de chocolate de esos que se regalan de vez en cuando a los chavales. Porque, seamos sinceros, a día de hoy NO hay ninguna investigación que hable seriamente sobre los beneficios o perjuicios que supone un tipo de jornada u otro. Porque, atendiendo a las necesidades de los alumnos, aún no hay nadie que se plantee realizar un estudio basado en los beneficios que les puede aportar y no en los beneficios que aporta a las familias o a los docentes. Porque, seamos sinceros, lo del tipo de jornada tiene más de político que de mejora educativa.

Ayer llegó a mis manos un maravilloso pantallazo de un PowerPoint que se utiliza para defender la jornada continua. Por su surrealismo me apetece colgároslo y hablar un poco a fondo del mismo.

Fuente: Twitter
Fuente: Twitter

En primer lugar se ofrece la guardería hasta las 17 horas, comedor garantizado, talleres gratuitos, coincidencia con el horario del instituto (supongo que para que se acostumbren a seguir estabulados), comidas cada 3 horas (sí, si se la pueden permitir de casa porque no olvidemos que cada vez son más los alumnos que no almuerzan por motivos económicos), decisión de cuándo recoger a los chiquillos (self service), clases de repaso gratis, menos patio del comedor (¿alguien me puede explicar lo positivo de lo anterior para los alumnos?) y, como no, para disimular… más rendimiento y atención por las mañanas.

Lamentablemente sólo hay un punto en el que se hable del alumnado (como suele suceder cuando se habla de estas cosas). Un punto que habla del mayor rendimiento por las mañanas del mismo pero que no tiene en cuenta que después de seis horas no hay ser humano capaz de atender. Bueno, siendo sincero, ni después de la segunda (o, con suerte, tercera hora) hay alumno que aguante el rollo que se le está soltando.

También resulta igualmente divertido aquellos que defienden la jornada partida con los mismos argumentos que los que defienden la jornada continua (y sin aportar ningún tipo de estudio serio).

Fuente: FAPA Enric Valor
Fuente: FAPA Enric Valor

Que sí, que hay una jornada escolar maravillosa. Que sí, que todas las posturas piensan en los padres y en los docentes pero, quizás (y sólo digo quizás), ¿no sería bueno tener en cuenta a los chavales y sus necesidades? Porque las necesidades de los chavales no es decidir un tipo de jornada u otro. Las necesidades de los chavales pasan por una racionalización de sus horarios académicos y, como no, por una reducción de materias. Que ya está bien de intentar mantener el chiringuito de unos o satisfacer lo que quieran los padres. Que si uno ha tenido un hijo es porque quiere y tiene que asumir lo que ello conlleva (a todos los niveles) y si uno es docente debería mirar primero por el beneficio de sus alumnos antes que por el propio porque, si no es así, decidir el tipo de jornada escolar se convierte en una perversión educativa de considerables proporciones.

EDUENTERTAINMENT

Cuando la Educación se convierte en espectáculo

En un contexto en el que el espectáculo educativo está a la orden del día, conviene reflexionar acerca de la implicación de este "eduentertainment" en nuestras aulas.
Jordi Martí

Docente desconcertado que intenta encontrar su lugar en un mundo que no entiende. O que prefiere no entender.

3 Comments
  1. Fíjate que lo que más me llama la atención es el «amplio horario» del que disponen los padres para votar lo que el claustro quiere, en otras ocasiones donde se necesita la participación de las familias, como los Consejos Escolares, como mucho dedican tres horitas para ello y si lo hacen… Aparte de que MIENTEN como los políticos: las promesas que hace este centro, como ha pasado en todos los que se acogieron a la jornada continua, no las podrán sostener, en cuanto lo consigan empezarán con los recortes. Pero eso vendrá luego, primero a mentir. Y por supuesto, lo que menos importa es cómo afectan estas jornadas maratonianas en los niños, donde se les PRESUPONE que tienen que estar calladitos,atentos, aprendérselo todo y cuando lleguen a casita, lo primero, lo que realmente importa: ‘¡¡tus deberes!!.

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