La burbuja educativa

Cuando hay cosas que tienes en la mente y, en las cuales un compañero tuyo hace hincapié de una manera mucho más preclara de lo que uno tiene pensadas, no conviene hacer un discurso propio, ya que lo que toca es una readaptación del mismo.

Pues bien, ayer resulta que un gran docente y persona, Pedro Villarubia (autor de un blog de imprescindible lectura), expresaba sus recelos acerca de un tema que, a pesar de obviarse por parte de algunos docentes innovadores, en muchos artículos previos he criticado: la burbuja educativa.

¿Qué entendemos por burbuja educativa? Pues bien, al igual que la burbuja inmobiliaria, de las puntocom o cualquier otra «burbuja» (o efecto burbuja) de nombre más o menos conocido, se trata de la desproporción que existe entre las expectativas que genera cualquier situación y la realidad correspondiente. Y, a la vista de los recientes congresos, saraos y reuniones de docentes (en horizontalidad o verticalidad), parece ser que nos hallemos inmersos en una de ellas.

Un montón de eventos (el último en este fin de semana -el EABE11-, con grandes profesionales hablando de Educación) a lo largo del año, no han conseguido que, a pesar de las ilusiones depositadas en los mismos por esa «avanzadilla» (nombre que prefiere llamar Massimo Pennesi a los que asistieron, en lugar del error que algunos cometen de autodenominarse «la élite») no está, fuera de la red o de determinados trabajos colaborativos que hacen en su aula utilizando la misma con otros docentes igual de implicados que ellos, trasladándose a la realidad del aula. Por tanto, ¿nos hallamos en una burbuja educativa?

Estoy de acuerdo con el tuit que os he colgado de Pedro, ya que considero, al igual que él, que la proporción «tiempo dedicado a hablar e incorporar las TIC en nuestro día a día» en relación al «tiempo de cambio de la Educación» (y no en determinados momentos en nuestras aulas), es demasiado grande para que sea productivo (ya se que cuesta hablar en términos económicos de temas educativos, pero en este caso, la poca productividad de ese gran número de horas invertidas y resultados obtenidos lo merece).

Si seguimos con su hilo argumental (ya que he dicho que me voy a basar en los tuits de ayer de @pvil, ya que expresan las mismas dudas y recelos que tenía en mente y, seguramente de forma más escueta, concreta y específica -140 caracteres- de lo que lo podría hacer yo), entra de lleno en otro tipo de problema…»el tiempo destinado a la burocracia» y, a la inexistencia de «acciones» y/o «manifiestos» (no entro en los «proyectos» ya que en ese caso discrepo de su tuit, ya que hay muchos docentes que llevan a cabo múltiples y potentes proyectos con su alumnado). Pues bien, resulta que, en ningún caso se están llevando a cabo redactados sobre «propuestas educativas de aula» (y con ello, me refiero a promover un nuevo redactado de la legislación actual o modificaciones).

Y, sin quererme alargar más en el tema, tan sólo dos tuits más en los que creo que pone el dedo en la llaga de el por qué estamos en una burbuja educativa y, donde se ve que las posibilidades reales de cambio de esos «primeros colonizadores educativos» (tuiterianos, blogueros u otras especies similares) son realmente muy, pero que muy, escasas.

Por tanto, y en eso le doy toda la razón, si no cambiamos la perspectiva de nuestros congresos, reuniones y saraos e, incorporamos a personas (docentes o no) con responsabilidades políticas en temas educativos (o con línea directa hacia esos responsables), estaremos haciendo unos bonitos castillos que, nos pueden servir para nuestra aula, apoyo emocional (emotionware) o, tener unas charlas más o menos distendidas con excelentes personas (por encima de su faceta docente), a los que seguirá faltando esa base física que les permita ir creciendo en estructura y altura.

No se si ha sido muy conveniente el redactado de este artículo una vez finalizado el EABE11, después del cual muchos compañeros siguen aún en la nube placentera que les ha originado ese encuentro, pero creo que es uno de los temas imprescindibles a tener en cuenta antes de que la «burbuja» nos pueda llegar a explotar.

EDUENTERTAINMENT

Cuando la Educación se convierte en espectáculo

En un contexto en el que el espectáculo educativo está a la orden del día, conviene reflexionar acerca de la implicación de este "eduentertainment" en nuestras aulas.
Jordi Martí

Docente desconcertado que intenta encontrar su lugar en un mundo que no entiende. O que prefiere no entender.

46 Comments
  1. Desde mi humilde punto de vista puede haber cierta burbuja, pero no iría por ahí. Estaría hecha de humo y poca escuela. Pero el cambio en la escuela no va a venir de la administración, ni de direcciones generales, servicios o ceps, el cambio se hace desde abajo, desde los que pisan las aulas. El rey de la administración está desnudo, gasta toda su energía en ocultarlo. Hay que levantar las cortinas de humo, ignorar a sus mercaderes, y buscar a los que hacen cosas; haberlos haylos, cada vez más, y ahora pueden encontrarse en la distancia.

  2. Me parece deducir que se contrapone el “tiempo dedicado a hablar e incorporar las TIC en nuestro día a día” con el “tiempo de cambio de la Educación”. No creo que necesariamente hacer una cosa impida la otra. Yo sinceramente creo que debo intentar aprender cada día para mejorar mi práctica y eso incluye colaborar y compartir con otros compañeros, próximos o lejanos, usando las TIC o sin ellas. A mi, ojo que puedo estar muy confundido, el paralelismo con la otra burbuja no me parece acertado. Seguimos, gracias por abrir espacios para debatir. 😉

  3. Interesante debate. No, no creo que la burbuja sea esa, ni necesito altos cargos para cambiar nada. Para eso no sirven.
    Pero, sí veo peligro en otra burbuja, en la que comentaba de algún modo Massimo. Es decir, puede que alguien se lo crea y hable de una escuela real cuando sólo está dibujando una escuela que nada más existe en su imaginación…y no se dé cuenta que de que está soñando.
    Este EABE, mi primero, habrá tenido sus cosas buenas y menos buenas y hasta «hay gente pa to», pero considero que ha sido un espacio para seguir con los ojos bien abiertos y disponibles para ver más allá de mi propio ombligo, de nuestro ombligo.
    Gracias por abrir el debate

  4. Gracias, Jordi,

    Cuando tuiteaste que ibas a escribir sobre algo que este charlatán que soy había tuiteado, no pensé que pusieras ahí mis tuits sobre la #burbujaeducativa para vergüenza propia -y espero que algo ajena- 🙂

    Próximamente, (aviso, huyan lejos) escribiré también sobre este tema, que me preocupa hace tiempo, y sobre el que he ido dejando diversos post.

    No es mi intención desinflar nubes de buenas intenciones ni reuniones de grandes profesionales. Ni llenar tu blog de arengas o propuestas. Sé que hay gente, poca, cambiando sus blogs, sus aulas, sus centros. Y otra gente, menos aún, que cambian realidades educativas más allá de «su»blog, de «su» aula, o de «su» centro. Pero son muy pocos/as.

    Y es que llevamos años, al menos yo, escuchando lo mismo: herramientas maravillosas, de aluminio u «on the cloud», que cambiarán la educación (¿la de todos/as?).

    Y llega un decreto, una firma de arriba, y desmonta hoy todo lo hablado ayer.

    Próximamente, y me temo que ya lo están haciendo, nos cambiarán las condiciones de acceso a esas nubes. Es sólo mi intuición y mi opinión, la de una cienmilésima parte de los docentes.

    Una gota más en una nube.

    Salud

  5. La administración ya hace saraos que no le cuestan un duro a los que van, regalan ordenadores y te sacan en la web del ITE.
    Los encuentros donde la gente va y se paga los gastos (exceptuando las comidas que pagó el CEP, que por cierto es administración, esta vez representada por un hombre genial como Manolo Mellado) son lo que la gente que va quiere que sean. Y si no queremos perder el tiempo escuchando milongas políticas, pues no queremos. Elegimos y enseñamos a elegir.
    Yo no escuché a nadie autodenominarse élite, valiente tontería, salvo a Pepe de la Peña que lo dijo en Educared y pidió disculpas, no lo he oido jamás.
    Las élites del mundo son los dueños de las certezas, los negruras, los que siempre están enfadados y dicéndoles a los demás lo que tienen que hacer, decir o pensar. Ya va siendo, ya lo es, muy tarde para cambiar la escuela, han podido hacerlo y no lo han hecho.
    Mientras ellos, esos que tanta falta dice Pedro que nos hacen, se tocan los webos mentales, la gente de la escuela trabajamos en joranadas maratonianas, llevamos nuestras casas adelante y probamos cosas nuevas para mejorar el aprendizaje de los 25 que sí podemos ayudar. Eso no es burbuja, eso es maceta, tierra, cielo, cambio, ilusión y resultados. Nada de humo, yo tengo resultados en mi aula y los voy teniendo en mi colegio. Si hubiera esperado a que alguien presuntamente superior me hubiera dado alas estaría estrellada contra el suelo hace años, asqueada y pedagógicamente muerta, y eso no me ha pasado porque no he esperado a nadie… no querían venir, pues muerta de miedo he ido yo y sigo yendo. No relaciono yo mi miedo a equivocarme con ser élite, ni siquiera gurusa, mote que me encanta porque no me lo pusieron por sabia ni por cobrar contando lo que hago. Yo relaciono mi miedo a equivocarme con la valentía de seguir adelante a pesar de las zancadillas de la administración y de los y las colegas. De esos son de los que hablamos con dolor cuando nos quejamos… y no criticando a quienes cumpliendo bien con su trabajo, no se atreven o no les da la gana y hacen bien, de contarlo en un blog o en Twitter.
    Ahora resulta que en vez de pedir perdón por no trabajar hay que pedirlo por sí hacerlo. Pues va a ser que no.

  6. Mejor hablar que no hablar, mejor juntarse que no juntarse, mejor compartir que no compartir, mejor emocionarse con otros que no emocionarse nunca, mejor hacerlo tu que no que te lo ofrezcan, mejor conocer que no conocer, por eso fui e iré siempre que pueda porque es mejor.

  7. Hola
    Creo que el artículo es desafortunado (más por la forma que por el fondo).
    Supongo que hay maestros que están en comisiones o afiliados a partidos políticos para crear proyectos de ley… pero no se qué tiene que ver eso con los encuentros de profesores ¿Han de estar los políticos? ¿Hemos de hacer su trabajo? ¿No tienen formas de enterarse si quisieran?.
    No creo que en un evento de salud, de fotografía o de tractores, tengan que dedicar más tiempo a la política que a hablar de los temas propios, de su día a día.
    Es más importante La EDUCACION que la educación que se da en las aulas de cada uno? ¿Cuál podemos cambiar más fácilmente? ¿No estaremos formando los políticos del futuro? ¿Creemos que podemos cambiar la educación tan facilmente?
    La verdad no entiendo esta afición tan española de ir en contra de algo y buscar defectos (con intención de mejora, sin duda), pero sin poner el foco en lo positivo que tienen las cosas y relativizando los errores.

    Me aburre y cansa.

  8. Hola. Yo también pienso que el cambio, si puede venir de algún sitio, es desde abajo. Pero creo que también es necesario pensar cómo se puede hacer para que ese cambio se extienda, horizontal y verticalmente.

    Por una parte, es posible que no sea tanta gente la que está haciendo planteamientos nuevos, que sean sólo francotiradores. Los encuentros y demás pueden dar la sensación de que «somos muchos», pero no está clara ni la cantidad de gente ni la representatividad.

    Habría que buscar eso que llaman la masa crítica.

  9. Me encanta que haya debate (¿o mejor «ea-beate»?), creo que son imprescindibles y casi nunca, si se debate bien, desafortunados, así que, como Jordi me ha dado «vela en este entierro» (curioso el persistente fraseario español… 😉 intervendré:

    Tampoco entenderé yo, amigo Miguel Ángel, esa otra costumbre tan española de acallar las críticas o «matar al mensajero», ni la de subir a los altares al primer milagro, educativo o no, hasta que llega otro, y reunirse en abadías y locales y entonar el aleluya porque tengamos wifi y veamos y sonriamos con amigos/as, algo perfectamente lógico en este siglo, ¿o no?

    Tampoco entenderé esa costumbre tan española de «no necesitamos políticos, ya cambio yo las cosas cuando cierran la puerta de mi aula o me reuno en los pasillos», que a veces es «política» de centro. Viva el individualismo y las camarillas. Por eso estamos como estamos, añadiría yo.

    Tampoco entenderé yo, qué torpe estoy, amiga Lola, que me hables de perdón, como yo tampoco te lo pediré por decirte lo que pienso, algo que por otro lado casi diría que lo aprendo cada día de tí. 🙂 En todo caso, sí que lo haría por el dolor que pueda causarte lo que yo diga y cómo lo diga, eso sí que lo siento, porque no estoy ni haciendo una lista de buenos ni malos, ni de pecados, ni encabezando inquisiciones.

    Digo lo que veo y lo que pienso. Todavía puedo hacerlo. Puedo estar equivocado y ser minoría, pero no pediré perdón por ello. Sólo por el dolor que pueda causar leer esto a gente que aprecio. Pero no puedo evitar callar. Lo siento. Consuélense pensando que sólo soy una ínfima minoría, incluso de mí mismo.

    ¡Y qué lástima que en este país cada debate de ideas se convierta en debates de dos ideas como mucho, de sí o no, de conmigo o contra mí, de fe o ateismo, de buenos/as o malos/as y de ofensas y perdones!!

    Salud

    (Y como «penitencia», voy a leerme las conclusiones y propuestas del EABE11, que muy amablemente José Luis Antiñolo ha tenido la amabilidad de enviarme. Gracias a todos/as quienes las hicieron posibles.)

  10. Pedro, no se porqué focalizas en tu figura.

    Sigo en lo mio. Que tengais un buen debate, y espero que podais construir algo, es una pena que gente inteligente no sepa leer entre lineas.

    🙂

  11. Me cuesta saber a priori si la mejor forma de contestar a los comentarios elegida («en bloque» mediante un único comentario) sea mejor que haberlo hecho «individualmente», aunque ambas opciones puedan ser igual de válidas. También he dudado, dudado de mi capacidad para transmitir una respuestas a ciertos comentarios tan posicionados (en su mayor parte) sobre un determinado punto de vista.

    Pero como tampoco no se trata de morderse la lengua, aunque con mucha prudencia y respeto sobre las opiniones vertidas en el artículo, intentaré hilvanar un pequeño discurso de respuestas.

    En primer lugar, comentar que en un artículo como éste, siempre queda mucho por decir y por añadir y, que por mucho que digamos o añadamos aún seguirá habiendo muchas aportaciones a realizar. Todas son buenas, todas son válidas, todas son creíbles, todas defendibles, todas cuestionables… en definitiva, todas con su valor añadido.

    Dudo amigo Juan Rafael que el cambio no haya de venir de la Administración. Nosotros formamos parte de esa Administración y, queramos o no queramos, es ella quien decide los currículums, sistemas de evaluación y actuaciones que se han de llevar a cabo en nuestro país. No podemos dar la espalda a la misma, aunque podamos considerarla en la distancia como una «mala dinamizadora de buenas prácticas», ya que sus decisiones tienen más validez que la de cientos o, incluso miles de docentes.

    Antonio, en este caso, no dudo de que hacer una cosa impida la otra, pero el problema fundamental viene en traducir a la realidad ese tipo de decisiones y tiempos gastados (muy bien gastados) y en trasladar ese aprendizaje fuera de nuestras experiencias de aula. Y, en referencia al paralelismo; aunque no lo veas (o muchos no queramos verlo para no caer en el desánimo) existe y, lamentablemente si eliminamos las sensaciones muy positivas que nos supone ese intercambio de ideas y «ilusiones» en la red, la realidad de nuestro día a día no se está viendo modificada en nuestro entorno más cercano (aunque hayan aparecido nuevas herramientas).

    Pepe, estoy de acuerdo en «casi todo», menos en lo que hace referencia a no necesitar a la Administración para cambiar las cosas. Si un Decreto o cualquier simple declaración de intenciones de cualquier responsable educativo puede cambiar más en Educación que las ideas que proponen unas decenas o centenares de docentes, es que quizás «tengamos que tenerlos muy en cuenta» si queremos realizar o postular para diferentes cambios en el sistema.

    Lola, me entristece bastante que hayas reaccionado de esta manera, principalmente porque en ningún momento en el artículo se cuestiona el trabajo que estáis realizando todos aquellos que compartís experiencias (vitales y/o profesionales) ni, tampoco se trata de contraponer unas opiniones sobre Educación sobre otras, ya que las perspectivas pueden ser, en muchos casos y de muchos docentes, diferentes y, no por ello menos válidas. Eso sí, permíteme que me genere dudas la «capacidad de cambio» que puede venir desde ciertos docentes, de diferentes centros y sin ningún tipo de contacto institucional, cuando después de volver los mismos al aula, nos encontramos con un claustro que opina de manera diferente y, con una Administración que va a lo que va. Ello no es crítica, es duda y, creo que el expresar esas dudas, en muchos casos matizadas, escondidas o invisibilizadas en los eventos y relaciones llenas de emoción con docentes que piensan como nosotros, es algo que «el malo de la realidad educativa» debe hacer. Sería más cómodo no hacerlo, pero como dice Pedro, ni es por ganas de inquisición ni cualquier otra connotación peyorativa, ya que simplemente es sobre opiniones propias y realidades observables.

    En cuanto a ti Domingo, compartir lo que comentas: mejor hablar que no hablar, mejor compartir que no, …, todo ello desde la «individualidad» y el «respeto». Me hubiera gustado ir, no por el cambio que se generaría a partir del EABE11, pero sí por el cambio del que se hablaría en esa «gran reunión de vecinos que pagan religiosamente la contribución».

    Me cuesta responderte sin acritud «Tak» porque creo que existe la libertad en este país de decir lo que uno piensa (esté o no equivocado) y, todas las opiniones son siempre positivas (siempre y cuando se hagan de forma adecuada y en los términos correctos). Hay muchas cosas positivas en los encuentros docentes, muchas de las cuales nos pueden llegar a enriquecer a nivel profesional e incluso personal, pero «relativizar los errores» es hacer un flaco favor a cualquier iniciativa educativa. Y, en referencia al discurso conmigo/sin mi que se hace patente en tu comentario, tan sólo comentarte que hay mucho más que blancos y negros, ya que existen unas tonalidades de colores magníficas (mayoritarios en nuestras aulas) que no se ven representados por ninguna de estas dos visiones/versiones de una misma «realidad» de aula.

    Fran, tenemos algunos francotiradores y, muchos de ellos, de gran puntería, pero el ejército y los coroneles de ese cambio no los consideran como propios. Un problema importante, que va a decidir el tiempo que va a durar, o a prolongar y estabilizar en su longevidad la vida de esa burbuja educativa. Una mayoría, no tan ruidosa, pero mucho más voluminosa en efectivos.

    Y, finalmente, Pedro, me cuesta comentar o responderte algo que no sea «gracias por haber permitido iniciar y seguir colaborando en este excelente debate».

  12. No veo acritud en los desacuerdos, son formas de leer la sequedad de lo escrito. Yo sigo en mi punto, no sé a lo que llamas administración pero si es lo que he visto es un actor impotente en esta película, o ya ha hecho lo poco que podía, no sigamos con los blancos y negros (hay muchas administraciones). Cierto que en Casares había gente de universidad, y ceps, y de fundaciones y servicios centrales, y en el streaming había bastante más testigos, administración, oportunistas y docentes; es un fenómeno observado. ¿Contribuirá al cambio? Depende de si alcanza la masa crítica, estoy de acuerdo en que aún estamos lejos. Creo que Domingo ha estado genial: mejor intentarlo.

  13. No entiendo. ¿A causa de que a los responsables eductivos les importe un aire lo que hacen y discuten sus profesores tenemos que decirle a la gente que trabaja y se reúne a compartir su trabajo que están en una burbuja?

    ¿Quién ha impedido nunca en un #EABE la entrada a una autoridad educativa ni a nadie? Son bienvenidos-as pero en pie de igualdad. Pero voy a la pregunta que parece inicial: ¿si no hay autoridades educativas (políticos) en una reunión reflexiva de profesores ésta se devalúa? ¿Quién ha dicho eso?

    Y ¿quién quiere decir que si viene una autoridad viene a escuchar? ¿Pero no van a cientos llegan, se hacen la foto, dicen lo que tienen que decir, y se marhan? Sólo se quedarán si les interesa, es decir si lo que hacen allí aporta algo a lo ya previamente decidido por ellos-as.

    A estas alturas ¿vamos a encontrar la solución al cambio educativo en que vengan autoridades a las reuniones de trabajo y gozo de los profesores? Yo vivo en otro mundo.

    Es cojonudo debatir, pero hay que darle más peso e intríngulis a las argumentaciones y, si de paso, no le metemos el codo a nadie en el ojo, mucho mejor.

    Un abrazo.

    1. Quizás se está confundiendo una situación más amplia con una situación concreta (en este caso el EABE), pero nada más lejos de la intención del artículo.

      ¿De verdad crees que una «autoridad educativa», entendiendo como tal aquella que tiene la posibilidad de rubricar un Decreto que afecta a millones de estudiantes de nuestro país es equivalente a un docente de a pie? ¿Crees que la misma rúbrica que nosotros realizamos en las actas de final de curso vale lo mismo que la anterior?

      El gozo y disfrute es lícito y recomendable, pero no esperemos que ese se pueda ver trasladado masivamente a las aulas de nuestro país y, no sea más que un grano de arena que, dentro de los millones que existen en el islote educativo, su influencia para el mismo sea excesivamente reducida (por no decir inapreciable). Muchos granitos, como decía alguien, no forman nada más que un montón de granitos más.

      No es ser pesimista, ni querer poner codos a nadie en el ojo (lejos totalmente de mi intención), ya que tan sólo se trata en exponer cual es nuestra realidad fuera de esa «burbuja tan placentera e idealista».

      Quizás sigo espeso, pero mi mundo es el del aula (u otros servicios igual de importantes relacionados con el mundo educativo) y, a ella (con nuestros alumnos, compañeros y familias) es donde tenemos que volver nuestro día a día.

      Un gran abrazo compañero.

  14. Me van a disculpar de nuevo, aunque después de ver el avatar de Juan Rafael no sé si atreverme… en fin… lo intentaré…

    Tak: personalizo porque en esos tuits están escritas mis palabras. Y porque es la mejor forma de comentar que conozco: hablar por mí.

    Respecto a «ir a lo mío» y «leer entre líneas»… pues mira, hoy estoy «autofocalizador»… qué le vamos a hacer… 😉

    Mira: «ir a lo mío» es lo que hacemos el 90% del profesorado y el… ¿30%,… 50%,… 90%…? del alumnado. Lo difícil es «ir a lo nuestro», porque significaría que educamos «Toda la tribu», incluidos tú, yo y miles más, eso es lo difícil.

    «Leer entre líneas» no sé, es decir, sí que sé hacerlo, lo he hecho durante muchos años: reírme de chistes ocultos, buscar comparaciones, subterfugios o salidas legales, completar frases abiertas… Pero NO quiero. Necesito oir decir verdades, no medias verdades, o mentiras, pero no medias mentiras.

    Cambio en la Educación:
    ¿No sabemos? aprendamos.
    ¿No podemos? adquiramos poder.
    ¿No queremos? cambiemos de canción entonces.

    Ver la Educación como «profesión» y al alumnado como «producto», ver los encuentros educativos como «de profesores» es como confundir un congreso sobre el Hambre con uno «de Tractoristas», con todos mis respetos y disculpas por la simplificación.

    Para cambiar la mesa de la Educación, en mi opinión, hacen falta cinco palos: educadores, alumnado, familias, políticos y empresas. Con sólo dos no hay mesa que se sostenga.

    Salud… y disculpas de nuevo.

  15. EL ENEMIGO ESTÁ FUERA

    Hay sitio para todo bajo el sol. Spain is big, qué le vamos a hacer, y debe de haber algo así como cincuenta millones de docentes-políticos-técnicos-madres-viandantes que nunca se van a enterar de lo que aquí se habla y no por eso son unos despistaos. Otra cosa sería que estuviéramos en Liechtenstein, o en Fidji.

    Tenemos todos razón y todos nos equivocamos, porque esto no es el Bibao-Baracaldo, sino la evolución de las especies educativas a lo largo a millones de micro-momentos. Nos une una enorme y hermosa burbuja de plasma marca ACME, que nos alimenta como una placenta y nos engulle como un camarón de Julio Verne. Nos une querer hacer las cosas mejor, y no precisamente en un ratito, sino durante todas nuestras vidas y las de aquellos que vienen detrás. Nos une un evidente interés compartido en megahercios, pero también en cervezas y formularios.

    Hacen falta más compromisos políticos, hacen falta más encuentros emocionantes, hace falta más buen rollito, hace falta darle un grito a más de uno, hace falta más estudio, hace falta más reconocimiento, hacen falta tantas cosas, que hace falta hasta que hagan falta más cosas.

    EABE11 fue mi bautismo andalú. No lo cambio por nada. He sido un novato cincuentañero y he visto la luz. Fui ateo y he vuelto creyente del EABE. Me encanta EABE11 y todo lo que huele a EABE (bueno, con excepciones), pero tambien sé que además de EABE se pueden hacer mil millones de cosas más, y que de hecho se hacen, y que nunca son suficientes. Ya vendrán.

    Otro ejemplo: cuando vi el primer gazpacho de bote estuve seguro de que nunca lo probaría. ¡Lo habría prohibido! Hoy me viene FENOMENAL cuando estoy en un apuro. No hablemos ya de la lechuga cortada y lavada.

    Planeta Zong. La guerra macro-nuclear ha concluido. De un refugio, asoma la primera cabeza humana en trescientos veintitrés años. Cuando está a punto de salir para comprobar la baja radiactividad en el aire y así anunciar una nueva era para la especie humana, se oyen varias voces que vienen de abajo:
    -oye, ya que estás, trae tabaco
    -oye, no salgas, que no hemos terminado la partida
    -oye, ¿por qué vas a salir tú y no yo?
    -oyeeeee…

    Conclusión: no tengas prisa. El enemigo ESTÁ FUERA y nos sobra espacio-tiempo para combatirlo.

    Y gracias por dedicarle tiempo y neuronas a un tema tan poco importante como la educación 😉

    1. He acabado de leer con atención tu comentario, descubriendo que hay personas capaces de novelar una respuesta para hacerla amena, clara y concisa (¡ojalá algún día se me diera bien hacerlo!)

      Tan sólo comentar que estoy de acuerdo con «hacen falta más compromisos políticos, hacen falta más encuentros emocionantes, hace falta más buen rollito, hace falta darle un grito a más de uno, hace falta más estudio, hace falta más reconocimiento, hacen falta tantas cosas, que hace falta hasta que hagan falta más cosas», pero como muy bien dices el buen rollito y los encuentros emocionantes necesitan ser complementados por compromisos políticos (que al final son quienes deciden sobre la Educación en nuetro país) y darle un grito a más de uno (cosa que quizás cambiaría por algo más suave relacionado con una reconducción de manera positiva ;)).

      Eso sí, tiempo hay el que hay y, en mi caso, prefiero no esperar a que el mismo se agote (o que la situación sea irremediable)y montar historias/proyectos para el hoy antes que para el mañana. Le tengo demasiado aprecio a mi línea temporal.

      Hablar u opinar de Educación no es sólo bueno, además es muy saludable (a pesar de los encuentros y desencuentros).

  16. Hola a todos, comparto lo que comentas que cualquier opinión es respetable, pero es lo único que comparto del post.

    Respecto a los políticos, puede que fuese a través de ellos la manera ideal de iniciar un cambio y de llegar a la masa, pero para cuando lleguen a reaccionar, nos han salido telarañas.

    Hablo, no desde la primera línea de fuego de “la avanzadilla”, sino desde la segunda línea de los que todas las noches les seguimos como podemos y aportamos nuestro granito de arena de vez en cuando, de los que no entienden como pueden dedicar tanto tiempo a investigar, debatir, compartir, etc, y de los que se asombran de que se pueda tener tanta pasión por su profesión y que la contagien de esa manera.

    Yo no puedo (de momento) asistir a más saraos que el maravilloso Novadors que ya tenemos encima, pero sólo con este evento al que he ido las dos últimas ediciones, he cambiado más en mi acción docente que en mis anteriores 15 años de profesión (de los que estaba muy orgulloso). La formación informal que he realizado en este tiempo no ha tenido precio.

    Lo que comentas de que la relación de tiempo invertido por estos “avanzadillos” y el resultado obtenido es baja, creo que es normal. Investigar lo nuevo, probar, descartar lo que no vale, volver a provar, reunirse en saraos varios, contrastar con otros, etc tiene como contraprestación baja productividad, pero esto significa que los que vengan detrás tendrán el camino mucho más plano y la productividad será mucho mayor. Justamente es esto lo que me hace estar más agradecido con todos los que vais (te incluyo) delante.

    Me hace gracia esto de que el claustro opina diferente. En mi caso, a pesar que estoy muy contento en general con el claustro de mi centro y con mi departamento, hace tiempo que considero que mi claustro está en Twitter y que mi departamento es RedBioGeo (red de ning de profes de Bio y Geo)… y no podemos estar más de acuerdo. Ahora, también te digo que yo también contagio un poquito y que cada vez más miembros del claustro de mi centro se pasan al otro… al lado oscuro.

    Nada, me gusta mucho seguirte, pero entiende que es que me has tocado a mis “gurús de cabecera” y eso si que no.

    Espero que nos veamos en Novadors.

    Xavi Pascual
    @xpascual

    1. Por suerte, existe el derecho a la discrepancia (aunque a veces no lo parezca ;)).

      No creo que sean los políticos quienes van lentos, creo que la sociedad (como la Educación) van infinitamente más rápidos en sus cambios que lo que cualquiera con cierto poder de decisión puede «controlar legislativamente».

      No es fácil intentar dar respuesta a nuevas necesidades, cuando las mismas cambian a una velocidad que ni nosotros mismos que las observamos diariamente podemos darles respuestas y, como muy bien comentas… experimentamos para hallar esa respuesta «ideal». Eso sí, con un pequeño peligro; el que podemos estar equivocados y, esas posibles (o probables) equivocaciones la trasladaremos a la futura sociedad donde se incorporarán nuestros sujetos de experimentación. No se hasta que punto se merecen estar esos alumnos sujetos a experimentación (por parte de los políticos, docentes, etc.) ni, la necesidad de una experimentación continua de ensayo-error.

      En relación a la formación informal, en mi caso también me ha aportado muchos conocimientos que, me están sirviendo mucho en mi día a día, aunque también he de reconocer que sin una base (más formal quizás) no hubiera sido capaz de sacar el mismo aprovechamiento a esa informalidad.

      Desplazar al «claustro de nuestro centro» por un «claustro en red» donde nos podamos sentir más cómodos, cada vez me genera más dudas, ya que cuando el mismo habla de cambiar la Educación desde abajo, considera que ese «abajo» es ese maravilloso claustro en red, cuando la realidad y la posibilidad de esos pequeños cambios vienen, en primer lugar marcados por nuestra aula y, en segundo lugar, por nuestros Departamentos y Claustros de centro. Creo que es algo que olvidamos demasiado a menudo y, que tendríamos que recordarnos continuamente.

      Finalmente, sólo un par de cosas, mis gurús de cabecera son mi cama, almohada y libro (en versión papel) y, la avanzadilla real no viene en ningún momento por los «docentes», aunque los mismos formen una parte importante de ella.

      Con ganas de tomar algo y charlar más distendidamente de lo que se puede hacer vía Twitter o mediante estas respuestas a los comentarios en Novadors. Así que…allí nos vemos.

  17. Recuerdo un tiempo no muy lejano… (2007, 2008…) donde yo no conocía a nadie en este mundillo y en los blogs los comentarios no eran de «pensamiento margarita» («me gusta», «no me gusta», «hasestaosembrao», «amén», «qué bien escribes», «qué equivocado/a estás» y letanías similares).

    En aquel entonces, los comentarios a un post sumaban opiniones, visiones, se agradecían, enriquecían un blog, mejoraban los artículos, creaban debate y ampliaban sus horizontes.

    ……………

    Así empecé a escribir aquí… y me paré. Y convertí este comentario en un post, «Comentando…» Y allí quedó. Salud.

  18. Hola, Jordi, Pedro (y tú también, Juanjo Muñoz)
    De haber burbuja educativa, creo que tendríamos que buscarla en otros «saraos» ¿educativos? de iniciativa privada y alguna pública.
    EABE11 no es un Congreso, ni un Simposio, ni unas Jornadas desde donde un grupo de «expertos», «élite», «avanzadilla», «innovadores» o «gurús» elegidos bajo criterios comerciales pretendan enseñar, adoctrinar, hacer apostolado de las TIC o cambiar la Educación.
    EABE11 es un ENCUENTRO y como tal, un espacio donde personas interesadas en la Educación (la mayoría docentes) esperan encontrarse, porque tienen experiencias que compartir y afinidades que a veces no encuentran entre los miembros de su propio centro http://twitter.com/#!/vcuevas/status/75285800216039424
    Es cierto, como dices, que aquí hay mucho «emotionware» y el hecho de compartirlo a través de los medios sociales no deja de tener sesgos. No está todo lo que ocurrió, y lo que hay, ahí queda para ser sometido a juicio.
    De lo que nadie habla aún es del impacto de estos encuentros en cada persona. Yo no veo «expectativas no realistas», ni «castillos en el aire», ni «humo», ni ingenuidad… sino «motionware». Estos encuentros creo que proporcionan la suficiente recarga de batería como para empoderar a tod@s: atreverse a dar los primeros pasos los no iniciados, mantener a los entusiasmados y rescatar a los desencantados.
    Los cambios individuales, como bien dices, Jordi, son mucho más rápidos que los institucionales. A veces ni tendremos la oportunidad de verlos. Pero me quedo con la gente que no se quema, que no deja de intentarlo, desde su aula, día a día; desde su equipo, su centro, su comunidad,… con el suficiente «motionware» como para promover cambios de abajo a arriba, los más difíciles, sí, pero que a veces llegan y transforman las políticas educativas.
    Si no os conociera, si no hubiera seguido vuestra trayectoria en TICs y educación, desde hace años (un poco menos a ti, Jordi), yo también pensaría que pecáis de ingenuos al valorar lo que hacen vuestr@s compañer@s 😉
    Si vais a Novadors, Jordi, Pedro,… pasadlo bien, disfrutad mucho y, por favor, contádnoslo a quienes no podremos estar allí.
    Mis mejores deseos para ti, Jordi, y para tod@s l@s comentaristas.

  19. Pedro, el porculo que me da tu actitud tan negativa no me quita ni un ápice el cariño que te tengo, tú verás lo que haces con el que me puedas tener o no a mí.
    Y me molesta porque tonta no soy y sí que hay una crítica oscura y fea hacia los que vamos a los saraos, los que sean, y a mí pues no me agrada leerte así, ni a Xarxatic tampoco, en permanente cabreo. La escuela no necesita más gente cabreada y tirando piedras a los que, más o menos,intentan hacer alguna cosilla diferente. Cosilla, pero suya, gratis y normalmente buena, ¿qué es lo que os jode realmente? no es la primera vez que leo cosas así, aunque esta vez habéis elegido un momento precioso, la vuelta del #EABE11 para hablar de presunta burbuja modelo sologan de la peor campaña posible.

    No soy sospechosa de estar felizmente en las nubes educativas, protesto como la que más y peleo cada día por mi alumnado y mis hijos. Liberada mi casa de la mugre (relativa) de la secundaria y el bachillerato, ¡¡¡al fin!!!, me queda seguir peleando por mi alumnado, me la pela si es sola o con un ejército, si viene el consejero o la masa crítica, y si escribís mil veces que soy mongola por ir a educared y pasar de (casi) todo (que pasé un webo porque me quería divertir y vaya si lo hice) en EABE11. Y paso de paternalismos: No te llame´mongola, es mi opinión, y opiniones hay tantas como narices. No me lo trago,esto no es sólo debate y opinión (porque yo opino sobre lo que es pero no lodigo, para no dañar, bastante daño hay ya)

    Yo soy un ser libre de ataduras ideológicas, es decir, dependo de todas a la vez, cambio de opinión cada vez que me parece que es bueno para mí, y así pienso seguir. No sé si os leeré porque ya ni las noticias pongo algunos días, no quiero pasar lo que me quede haciéndome a mí misma la vida imposible y leeros me duele, problema mío, así que lo resuelvo como mejor sé.

    Quiero ver el vaso medio lleno y en mi ecosistema está algo más de medio y en la Red y los saraos encuentro lo que me falta.

    » Lola, me entristece bastante que hayas reaccionado de esta manera,» es una frase que me decían mucho de pequeña lo curas y mi padre, justo y exactamente cada vez que los pillaba haciéndome daño. No me extenderé en esto,por contar mi vida voy a cobrar en el próximo eabe12.

    Yo creo mucho en las acciones individuales por propia experiencia, no me lo han contado ni es litaratura, yo solita, desde que entré en Grimm he conseguido que mucha gente esté ahora trabajando distinto, lo hice gratis, jamás tuve que contarlo salvo aquí y eso es muy molesto (contarlo, digo). Efectivamente, no pido perdón por ser arriesgada, loca, lista y trabajadora. Por equivocarme, por cabrearme de más de vez en cuando, por ser soberbia contestando esto en vez de callarme que es lo que tendría que hacer.

    Envidio a Juan Rafael que siempre dice lo justo y sin molestar a nadie. O a Domingo, que dice cosas serias sin enfadarse. O a Tak, que igual se enfada pero es breve… a Fer, a Xavi, a Pedro,tan creativo hasta cuando escribe tuits o posts, o respuestas o lo que sea, crítico pero con las ideas claras: el enemigo de la educación está fuera y el de cada quien lo llevamos dentro. Yo voy ahora a hablar con el mío porque como bien se ve y no quierodisimular más, estoy enfadada, harta de gris… así que me voy a dolerme un ratito envuelta en una bandera de colorines y recordando lo que me digo cada día desde hace años (y funciona con gente y sin ella):

    «Cambia tú y cambiará el mundo». Gandhi.
    Sólo es cuestión de probarlo una semana, os sorprenderéis.

    «Y a quien no le guste, que no mire» (esta es de mi abuela, menos calva)

    Me voy al blog de @juanmadiaz , que dicen que ya ha publicado, a ver si se me quita la congoja. Yo paso de debates destructivos. O construimos o sigo solita con mi mochila al hombro, hasta que la edad me hunda, esa es la única que tiene el poder de pararme 😉

  20. Hola a todos y todas!

    La verdad es que no queria ni molestarme en contestar, pero mira, no he podido. Sinceramente, no creo que esto sea ningún debate, ya que de un debate podriamos extraer conclusiones positivas, de aquí no. Lo único que puedo decir ahora es que algunos de estos argumentos han servido a muchísima gente durante años para permanecer «aletargados» y ver dejar pasar el tiempo sin hacer absolutamente nada bajo el amparo de creer estar haciendo lo correcto.

    Si algo no te gusta, cambialo, y punto, no esperes a nadie ni a nada, si algo no te gusta, cambialo! Es lo que hay, y el impacto y el tamaño de las cosas… me la bufa, me preocupa lo que puedan sentir mis niños y mis niñas, del mismo modo que me preocupan sus familias.

    Simplemente deciros, que vuestros argumentos ya hicieron suicidarse a un premio «pulitzer» por no hacer nada ante una situación injusta, ya que según él, eso no cambiaría la injusticia mundial o el sistema. Aquí teneis su foto:

    http://www.adnmundo.com/contenidos/foto_suicidio_realizador_nina_vuitre_ac190307.html

    Sinceramente, me da igual no cambiar el sistema global, pero haré todo lo que esté en mis manos para hacerlo mejor dia a dia, pasando de debates estúpidos sobre de quién es la culpa o quién lo hace mejor o lo hace peor.

    Saludos!

  21. Aunque en estos días vaya muy mal de tiempo, tanto como para tener que aplazar mi respuesta a los comentarios muy constructivos que están llegando a mi blog, creo que ya ha llegado el momento de dejar mi comentario aquí. Aunque sólo sea porque he sido nombrado en el post, cosa que me halaga a la vez que me empuja a matizar mi postura al respecto.

    No creo en absoluto que estemos delante de una burbuja educativa: la educación no está ni podrá nunca estar sobrevalorada.
    No creo que ninguno/a de los/as docentes de EABE (ni de cualquier otro grupo realmente preocupado por la mejora efectiva y eficaz de la educación que yo conozca) se considere miembro de una élite. Lo que he intentado decir en mi post es que en grupo podemos llegar a experimentar esta sensación (más por la admiración que sentimos hacia los/as demás participantes que pensando en nosotros/as mismos/as) y llegar a dar esta impresión a los/as que se nos acercan por primera vez (cosa que de hecho ha ocurrido).
    No creo que un error sirva para despreciar una grandísima cantidad de aciertos; pero creo que no hay que desperdiciar la oportunidad de crecimiento que ese error nos ofrece.
    No creo que estos encuentros sean inútiles: de hecho, lo que me movió a la autocrítica son mis/nuestras ganas de que se añada más y más gente que puede ayudarnos a mejorar con sus ideas y experiencias.

    Finalmente: estoy segurísimo de que EABE09, EABE10, EABE11 y EABE12 (que ya ha empezado) han cambiado mi manera de ver la educación, mi práctica docente y hasta mi forma de relacionarme con mis alumnos y alumnas. Y para mucho mejor.

  22. Madre de Dios que «pechá» de leer.
    Y digo yo que tal si un poquito de cal y un poquito de arena.
    No quiero decir lo dije, pero así es: http://www.ustream.tv/recorded/15016911

    Me explico. Creo que todo tiene un espacio y un tiempo adecuado.
    EABE11 ha sido para mi el primero y me lo he pasado estupéndamente.
    Lo veo como si fuera un SPÁ donde me dan masajitos y salgo renovada.
    El problema sería si esa renovación quedara ahí nada más.
    Creo que esta sensación es compartida por todos que nos quemamos día tras día en nuestas aulas y necesitamos respirar aires nuevos.
    Sin embargo puede ser que haya otros «saraos» donde el trabajo y el diálogo se dirija a crear cambios más profundos, por decirlo de alguna forma.
    Es aquí donde creo que puede radicar la fuerza de un cambio de abajo a arriba, o por «enmediaillo» o al revés… eso lo dirá la situación.
    En este punto y por la parte que me toca (que ya lo dije) creo necesario concretar acciones por muy simples y pequeñas que sean. Cambios sutiles pueden llegar a hacer de nuestras aulas un mundo diferente.
    Para cambios de mayor calado creo necesaria la voz de la asociación como colectivo de profesores, familia, políticos, pokemons… o quien tercie.

    Lo que si creo fundamental en EABE11 y en cualquier otro «sarao educativo» es que no se desaproveche la oportunidad y el trabajo generado, que las conclusiones sean eso conclusiones y sean un punto de partida real, que no caigan en un olvido, que sigamos subiendo peldaños de esta escalera…
    En definitiva, debatamos y aunque no se quiera reconocer aunque EABE11 haya sido bueno, malo, regular o normalito… favorece el debate, la reflexión y el calado social que a fin de cuentas es lo que importa.

  23. Creo que (a los últimos comentarios me remito) se está mezclando el artículo con opiniones sobre el EABE11 y, ello quizás sea por las coincidencias en las fechas.

    Se que puede ser poco agradable que, recién salidos de una ducha de emociones educativas en tono positivo se pueda encontrar a alguien que, pone un pequeño «pero» a la globalidad de lo que está sucediendo últimamente en la «red educativa». Pero, hay otra cosa que se habría de entender y es la facultad de «opinión» que cualquiera tiene. No se trata de un «estás conmigo o contra mi» (cosa que emana de algunos comentarios), ni de criticar un sarao/evento/reunión de amigos que ha aportado muchas cosas positivas (tanto a los asistentes como a los que lo han seguido en la distancia).

    Pero bueno, después de esa pequeña introducción (creo que bastante necesaria ante el sesgo de las intervenciones de los comentarios -centrados fundamentalmente en el EABE cuando el artículo va mucho más allá-) vamos a intentar elaborar/redactar/esbozar unas respuestas a las diferentes intervenciones.

    Araceli, nadie está dudando del impacto a nivel individual que tienen esas reuniones (muy positivo en la mayoría de los casos). De lo que se duda es de la influencia de los mismos en la Educación del día a día fuera de las aulas de influencia de esos excelentes docentes. Las emociones que se transmiten son importantes y, las oleadas de placer que trasladan, ayudan a que en muchos casos mitiguen el desánimo con el que muchos se encuentran en sus centros de trabajo. Ello no obsta para que algunos consideremos que el cambio real vendrá marcado por el aula, por los docentes en sus Departamentos y por Claustros fuertes y unidos, con políticas que emanen de los mismos adecuadas a cada realidad (porque cada centro educativo tiene su propia realidad). También hemos de contar con los políticos (aunque me duela decirlo), porque son ellos quienes, en última instancia, van a permitir esos cambios (aparte, la Administración somos todos y entre todos tenemos que cambiar las cosas que no nos gustan de ella). ¿Demasiado pesimista o realista?
    En referencia a Novadors, espero poder asistir (si no se tuerce la cosa) y, espero contar alguna cosilla de lo que allí suceda. ¿A quién no le gustan las reacciones placenteras que generan las endorfinas cuando captan sensaciones agradables?

    Lo siento Lola, mi «cabreo permanente» (considerado por mi «opinión divergente») y, en último lugar, mi falta de ganas de entrar al trapo con respuestas poco útiles, me hacen imposible responder a tu último comentario. Tan sólo comentar, si me permites (y como me autopermito al ser el moderador de mi blog ;)) que a veces es bueno escuchar posturas divergentes, ya que el monolitismo educativo del que tanto nos quejamos en «nuestro claustro en red» da la sensación que se haya instaurado en el mismo. Además, si no nos gusta…siempre «queda la opción de cambiar de canal» (ya que siempre habrán algunos donde oiremos lo que queramos oír). Eso sí, si hacemos eso, perderemos demasiado.

    Jaime, debate no es lo que a uno le apetezca ni cuando le apetezca, ya que el «debate» lo generan las opiniones que se generan alrededor de diferentes temas (una noticia, un partido de fútbol,…, e incluso un artículo como éste). Querer generar un debate sobre «El propósito de la Educación» y, considerar que no se puedan generar debates a partir de otros temas que no han sido propuestos por uno mismo (o con visiones que uno quiera ver) es, a mi entender, un error. Nadie obliga a debatir sobre algo que a uno no le guste, por tanto siéntete libre de no «tener que molestarte en comentar». Me empiezo a cansar del «buenísimo» y del «malísimo», y de todas las etiquetas educativas tan molonas que aparecen por la red, que lo único que hacen es generar «los mismos grupos de los que tanto nos quejamos».

    Y, finalmente, te pido mil perdones Massimo por no poder argumentar una mejor y más elaborada respuesta a tu comentario (donde matizas tu artículo) que te agradezco en gran medida. Decirte que estoy de acuerdo contigo, aunque como has podido ver en el artículo y en algunas de las respuestas que estoy dando, se está confundiendo o limitando el mismo a el EABE11, cuando lo que se emana del mismo va mucho más allá de ese evento.

    1. Gracias por responder, Jordi. Te estamos dando demasiado trabajo y es un detalle por tu parte tomarte la molestia de responder a cada una de nuestras intervenciones.

      Estoy absolutamente de acuerdo con lo que dices, sobre todo en lo de Claustros fuertes y unidos, no disgregados (que cuando nos quejamos, parece que nos llevemos mal con el mundo). Especialmente con el hecho de que cuando se está dentro del sistema los cambios sólo pueden hacerse desde dentro. Para promover cambios desde fuera ya están las multinacionales y sus movimientos, los edupunks, edupops, disruptores educativos bien pagados (y dudo de su impacto más allá de las librerías y auditorios) y, en menor medida, algunas escuelas «muy» alternativas, los homeschoolers, uneschoolers, deseschoolers y demás, de quienes podemos tomar algunas referencias, pero no implementarlas desde el sistema.

      Lo siento, es posible que mi aclaración, seguramente innecesaria, te resulta tan irritante como a mí la tuya 😉 No creo que tu opinión sea divergente, sino que resalta algo obvio que creo que nadie pasa por alto. Tus argumentos no son pesimista, sino realistas.

      No soy docente, pero lo he sido, y no sé si eso me legitima o no para hablar en tu blog y en otros lugares sobre educación. He trabajado con asesores de ministros, de aquellos que hicieron la LOGSE, también en la gestación, implementación y desarrollo de proyectos europeos, bajo enfoques bottom-up, a pie de calle y de despacho institucional, creando redes y estructuras de apoyo interinstitucional entre diferentes agentes educativos, sociales y laborales cuando no existían las redes sociales en la interné. Proyectos de esos que te ponen la pila y hace segregar más endorfinas que la asistencia a cualquier «sarao», en los que ves y crees realmente que tu trabajo puede cambiar las políticas educativas a nivel local, provincial, autonómico, nacional e internacional, cuando los canales de comunicación y de participación están ya abiertos. Eso es realismo, como bien dices, Jordi.

      Abrir brecha en solitario, sin el apoyo institucional, sin el reconocimiento a tu trabajo diario y contando sólo con una idea, un proyecto personal y muchísima motivación, es tarea de titanes. De ahí la necesidad de formar grupo, e incluso piña, de reunirse en «saraos», de palmadas en el hombro y de «cómo molamos», con las ventajas y los inconvenientes propios del desarrollo y vida de cualquier grupo humano. Tomar la perspectiva necesaria, como haces tú ahora, dar un toque de atención e invitarnos a reflexionar es necesario. Pero cuidado de pinchar el globo, no el educativo, sino el motivacional. ¡Somos vulnerables!

      En mi comentario anterior no hablaba sólo de emoción, ni de «oleadas de placer» (me chirría, de tan frívolo que lo leo), sino también de motivación, identidad grupal, necesidades y sentido de pertenencia a grupos, autoestima, etc. que proporcionan los saraos. Todo eso que configura a las personas y a los grupos cuando salimos del blog, interactuamos persona a persona y dejamos de ser un avatar (sólo con cabeza o descabezados).

      Reducir mis buenos y sinceros deseos para Novadors de «pasadlo bien y disfrutard» a «reacciones placenteras que generan las endorfinas cuando captan sensaciones agradables» es… simple, muy simple.

      Agradezco tus puntos de vista, Jordi. Me gusta leerte como observador y comentarista de la realidad educativa. Todo esto no es nuevo y llevamos décadas discutiéndolo, desde las TICs y sin las TICs. Soy vieja y me gusta nutrirme de la energía y buen hacer de quienes venís empujando con fuerza y ganas con vuestro trabajo. En la red no me gusta quienes hablan desde púlpitos, prefiero en todo caso, entre pulpitos, 😉 porque luchar para que las administraciones cambien sus políticas (utilizando los canales apropiados) ya lo hago día a día, y además, gratis. Otórganos a quienes comentamos un mínimo de inteligencia, Jordi. Yo confío en la tuya, y en la de los demás.

      Un abrazo.

  24. Sólo voy a comentar tres cosas:
    1. Yo hago las cosas que creo que creo que debo de hacer, a riesgo de estar equivocado. No las hago con la ilusa idea de que voy a cambiar el mundo. Las hago con optimismo e ilusión, pensando que es mejor que no hacer nada, que a alguien le va a servir, etc… Podría hacer todo esto junto al ministro de educación o el consejero de mi comunidad, pero creo que no me merece la pena esperar a que lo crean conveniente. Si todo lo que se hace sólo sirve para unas pocas aulas, eso suma y no resta, y afortunados los alumnos que tienen esa suerte.
    2. Voy a los saraos por que allí me divierto, aprendo mucho de otros profesores, conozco experiencias y puede ser un buen sitio para el nacimiento de proyectos. Nada más y nada menos que por esas razones. Además esto es muy sencillo: el que quiera ir que vaya y el que no que no vaya.
    3. No veo contradicción entre la unión de departamentos y claustros y todo lo que está fluyendo en la red. Espero sinceramente que todo esto tenga calado en los centros y que de allí emane el cambio.
    Puede ser como dices que los granos de arena no son nada más que montoncitos de granos de arena para un observador externo, para las personas que son participes de esos granos puede ser una experiencia muy importante.
    En conclusión: «siempre es mejor sumar que restar».

    1. Totalmente de acuerdo con lo que dices y con el cómo lo dices. Entre lo que emana de tu comentario (muy parecido a lo que pretende este artículo) destacaría un par de cosas realmente importantes:

      – No se hacen (o deberían hacer) las cosas con la ilusa idea de que vamos a cambiar el mundo, aunque ello significa dar un viso de realidad que, en muchos casos, puede no gustar
      – Se va a los saraos, encuentros y reuniones porque uno se divierte y apetece pasar un rato agradable con compañeros y, en algunos casos, puede ser una experiencia importante para uno mismo

      Dos ideas que comparto en forma y fondo, aunque discrepo ligeramente en la necesidad de que siempre sea mejor sumar que restar, ya que si sumamos en el sentido equivocado (aunque la dirección sea la misma), cada vez costará más volver al punto de partida y, lo que es aún peor, al punto necesario de llegada (aunque éste sea totalmente interpretable).

  25. Hola a tod@s,
    llevo leyendo los comentarios en Twitter y en este blog hace unos días y pensaba no intervenir debido a mi poco experiencia pero no he podido.
    ¿ No creen que el debate se está planteando erróneamente?
    La pregunta creo yo sería: ¿ Cómo lograr que estos movimientos horizontales lleguen a una mayor parte del profesorado?
    No creo que criticar a un profesorado que acude a distintos encuentros como eabe, aulablog ( y ya sé que la intención no es esa) es una buena forma de mejorar el sistema educativo, pero detrás de toda esta crítica si que veo interesante el no caer en nuestro «nido de amigos» y si intentar que los encuentros horizontales lleguen a más gente.
    Saludos

    1. Hola Carlos,

      Tan sólo me gustaría comentar un pequeño punto de tu comentario (si me permites sin entrar a contestar al mismo, ya que me parece que la posición de quien escribe está suficientemente clara con su artículo y las respuestas que ha hecho hasta este momento), el punto donde dices textualmente «pensaba no intervenir respecto a mi poca experiencia».

      Pues bien, una de las cosas que me generan dudas en todo el debate educativo que se está montando en la red es que da la sensación que escribimos los mismos y comentamos los mismos y, ese es un gran error que se está cometiendo (a veces, por culpa de dar la sensación de ser un «nicho ecológico cerrado», aunque no lo sea). Por tanto, desde aquí te agradezco mucho tu comentario, por el contenido (compartido o no, tal como he expuesto), pero fundamentalmente porque te «animes a participar», ya que tu opinión es igual de válida que la de cualquiera de las personas que están interviniendo por cualquier vía en este «debate» (aunque haya alguien que no se crea que esto lo sea).

      Espero que, una vez roto el hielo, te sientas aquí «como en casa» (porque realmente esa es la intención).

  26. No hay que pedir perdón (y menos aún mil veces) por tener una opinión diferente o por no tener el tiempo necesario para responder con toda la extensión y precisión que uno quisiera.
    También lo digo para mi, que no te pido perdón por no comentar de mejor manera tu entrada (como bien dices, me he limitado a matizar la mía) que, aunque no comparto en varios aspectos, sí aprecio mucho por las posibilidades de debate que ofrece.
    Hay una frase tuya, en este debate, que me parece ideal para describir lo que considero la necesidad de mejora más urgente para EABE y para muchos más foros (lo siento, de alguna manera vuelvo al fondo de mi artículo): «… la realidad y la posibilidad de esos pequeños cambios vienen, en primer lugar marcados por nuestra aula y, en segundo lugar, por nuestros Departamentos y Claustros de centro.»
    No quiero vivir y trabajar en una isla con el (muy escaso) consuelo de darme un masajito en un SPA de vez en cuando. Quiero trabajar cada vez más eficazmente en mi centro, donde hay muchísimos/as excelentes profesionales; de conseguir trabajar colaborativamente y sin recelos, juntos podríamos hacer auténticas maravillas.
    Así lo veo: el cambio en mi aula depende sólo de mi, y estoy en ello cotidianamente, mas el cambio en mi departamento y mi claustro reales dependen de mi como individuo pero también de mi departamento y claustro virtuales.
    Esa es una de las razones fundamentales por las que estoy muy convencido de que estos encuentros son muy importantes y útiles.
    Tu comentario, entre otros, me ha ayudado a reflexionar sobre esta idea. Gracias.

    1. Voy a ser muy breve (y, no lo voy a sentir…porque tanto pedir perdón cansa ;)) en la respuesta. Simplemente, gracias por tus excelentes y mesuradas aportaciones (otra vez que sigo agradeciendo…).

  27. Yo sólo te voy a comentar una experiencia personal. Hasta el día de hoy, era una de las pocas, poquísimas profes de la escuela que estaba intentando cambiar algo. Nos llamaban frikis, nos tenían apartados, nada cambiaba.
    A día de hoy, y después de luchar con trabajo y esfuerzo, otros se han ido uniendo hasta que desde la directiva se ha visto que estaban mejorando las cosas, y se han decidido a dar el paso adelante.
    Mi directiva no es el gobierno, pero si ellos han podido recular e intentar hacer algo (ojo, no significa que ahora mi cole sea la leche…), quizá se pueda ir haciendo a mayor escala. Es cuestión de ir haciendo, de ir trabajando en plan hormiga primero, y poco a poco contagiar el ánimo y los resultados.
    No creo que explote la burbuja, ni que seamos ilusos. Sí que es verdad, y tú lo has vivido, que estos eventos inflan el ánimo porque no te sientes solo, pero también ayudan a ver otros puntos de vista y a creer un poco más en el futuro.
    Un abrazo, Jordi!!!

    1. Isabel, me alegro mucho por el incipiente «cambio» que observas en tu centro, ya que el mismo es (a mi entender) mucho mas importante que los vientos de cambio del «claustro en red». Iniciar el cambio desde el aula es primordial y, la gran duda (que me he hartado de explicar en este artículo y en la respuesta a los comentarios) que me genera esa «red virtual» (aunque en algunos «saraos» nos podamos llegar a desvirtualizar) es considerar a la misma como generadora del cambio desde abajo…porque los cimientos se tienen que establecer en nuestros centros educativos y exportarlos al exterior (o, al menos esa es mi idea tan mal vista por ahí ;)).

      Un abrazo y, con ganas de echar otra charla en Novadors (que el ogro es menos fiero que como lo pintan, como creo que pudiste comprobar).

  28. Que somos rarit@s es evidente pero puede que en la burbuja esté el sistema decomonónico y obsoleto que sufrimos «a pie de aula» todos los días. Y licuada está la escuela, la administración educativa y los gobernantes que nos siguen rebuznando en lugar de dar soluciones. Encerrados en millones de burbujas están todos aquellos compañer@s que no saben o no pueden soplar con el suficiente coraje para salir de su encierro gaseoso que aburre y aturde a compañeros y alumnado más innovador…»Un garbanzo no hace puchero, pero ayuda al compañero». Te buscaré en Novadors ;))

    1. Siento discrepar desde el principio (no te lo tomes a mal), pero no me vale ni me gusta la etiqueta de «rarito» o «friki» (que algunos se autoimponen como si fuera un gran mérito). Hay muchas más, pero a mi la única que me vale es la de «docente» (ni TIC, ni superTIC, ni megaTIC).

      En referencia a las «burbujas» en las que, según comentas, están muchos compañeros… prefiero no comentar ese aspecto, ya que si nos sabe mal que nos digan que estamos en una «burbuja», ¿cómo ha de sentar a ese 99% de docentes (que usan métodos tradicionales, que pueden funcionarles mejor o peor que los innovadores) como burbujitas?

      No creo que criticar a quien piense diferente haga ningún bien, aunque sí creo que hemos de poder criticar «qué» y «cómo» se hacen las cosas, pero nunca pensando que tenemos la razón absoluta. Hay muchos grises, demasiados para poder establecer un blanco o negro como válidos.

      A propósito, no me gustaría acabar sin comentarte que «el garbanzo negro» se encontrará en Novadors y agradece cualquier invitación (como buen catalán ;)) a ingestas de algo líquido y fresco.

      1. «Ser raro» es ser diferente -nada peyorativo creo- Solemos añadir adjetivos o comparaciones para no estallar en mil pedazos al sufrir la depresión crónica que nos produce la ausencia del prestigio social, soluciones o vacío legal en estos momentos de crisis -también educativa- necesitamos en nuestra tarea docente.
        Nunca pienso que tengo LA razón que debería construirse entre todas las razones que si funcionan, es porque siempre las estamos cuestionando o criticando -con respeto y profesionalidad- por supuesto.
        Yo no siento discrepar contigo, es magnífico dar y recibir color opinando.
        Y prefiero, si tengo que invitar, que sea a algo sólido y caliente -como buena toledana- Saludos 😉

  29. Confieso que me ha picado la curiosidad el uso del término ‘burbuja educativa’ y ello me ha llevado a leer casi sin querer todos los post de este largo y algo confuso debate. También veo que está establecido entre gente que se conoce desde hace tiempo, así que tengo un poco la impresión de estar en el comedor de alguien, pero después de tanto leer, no puedo evitar el deseo de dar mi opinión, así que procuraré ser breve:
    En primer lugar, siempre ha habido ‘burbuja educativa’, entendida en el sentido en que la expone el autor del post. Cuando yo entré en la enseñanza, a finales de los setenta, el mundo educativo hervía en asambleas, escuelas de verano, movimientos de renovación pedagógica y debates entre tendencias asamblearias y autogestionarias mucho más radicales e ‘innovadoras’ que éstas que estamos debatiendo aquí. Más tarde, a finales de los ochenta, el debate sobre la reforma de las enseñanzas medias que desembocó en la LOGSE promovió también un amplio movimiento que, aún sin llegar a tener la importancia del primero, sacudió también las ‘élites’ o ‘avanzadillas’ , por utilizar los términos empleados aquí, del sector inquieto y renovador del profesorado. Pues bien, en cada uno de esos momentos, igual que ahora, a mí siempre me llamaba la atención la indiferencia y el desconocimiento con que buena parte de los compañeros de mi centro vivían, en su balsa de aceite, totalmente a espaldas de esa efervescencia. Aún recuerdo las caras de curiosidad y escepticismo cuando comentaba las potencialidades de la enseñanza activa, el texto libre y la imprenta en la escuela a principios de los ochenta, o las expresiones de perplejidad al escuchar los conceptos de’curriculum’, ‘aprendizaje significativo’ , partir de los conocimentos previos…acuñados en los debates de la Logse, y que la mayoría del profesorado tardó en conocer y no digamos incorporar a sus esquemas conceptuales (de hecho, muchísimos no lo han incorporado aún).
    Así que no hay tal ‘burbuja educativa’ (o bien la ha habido siempre) y sí la simple dinámica de los caminos por los que se abre paso la innovación, y que supongo que son bastante parecidos en todos los campos. Lo más honesto y mejor es probar, experimentar, comunicar, compartir, saber con humildad que quizá muchas de las cosas en las que creemos finalmente no sirvan, y que siempre serán mayoría los que prefieren seguir la rutina y la comodidad del camino trillado aunque no sea el mejor. No importa, tenemos las de ganar, porque aunque a veces la aparente fuerza de las tendencias conservadoras parezca apabullante y aunque esa burbuja sea mucho más pequeña de lo que nos parece en esos pocos ratos, la verdadera innovación y el progreso se imponen siempre. Y si echamos una mirada hacia atrás de vez en cuando, veremos que lo hacen siempre de abajo arriba. Las leyes, reglamentos y medidas responden siempre a situaciones de facto ya extendidas y consolidadas o a punto de serlo. Nunca han cambiado las cosas por ellas mismas. Creo que, al igual que el ejemplo o la experiencia de otros compañeros ha influido en mi manera de trabajar, la mía puede puede hacerlo en la de otros. Este proceso, multiplicado por lo que sea, es el motor de los cambios, sin necesidad de plantearse estrategias ni constituirse en artificiales vanguardias. Que los caminos que abrimos sean los acertados lo dirá la simple fuerza de las cosas.

    1. Agradezco tu comentario. En referencia a lo que comentas «de estar en el comedor de alguien», ello sí que se cumple, aunque el comedor en el cual estás es el tuyo y el de cualquiera que quiera aparecer por aquí, ya que está abierto para quien quiera aportar algo (en el sentido que sea).

      En referencia al tema LOGSE que comentas, conozco personalmente a algunas de aquellas personas que fueron a decenas (más bien cientos) de reuniones para realizar el cambio. Es un progreso que se impuso con la lucha de algunos que, curiosamente, fueron abandonando el barco conforme otros se adueñaban de un proyecto ilusionante (como era cambiar la propia estructura educativa de un país), hasta convertirse en una utopía muy bonita pero carente de respaldo económico (la LOGSE bien financiada quizás funcione, pero sin dinero se ha abocado al fracaso).

      No dudo de la necesidad de vanguardistas, utópicos, ilusionados, etc. pero me da la sensación que sea un «prestidigitador» quien está dirigiendo los pasos de ese cambio. Quizás lo mío no son los «clubs cerrados» con una maravillosa pegatina de «abiertos a quien quiera colaborar», quizás creo en otro cambio (que tiene que realizarse), quizás no tenga claro que estemos siguiendo el camino correcto o, quizás no sea nadie para poder opinar sobre ello.

      Tengo miedo, decepción y desilusión al ver cómo evolucionan las cosas y las actuaciones de algunos que se quejaban de los demás (mediante críticas, en algunos casos bastante duras) y, que a día de hoy flagelan al pobre que pone algún «pero», pero manipulando ese hecho haciéndose las víctimas de la misma.

      La crítica es buena, sana y necesaria. Aceptarla cuesta, pero ignorarla (o aún peor, demonizarla) es un gran error.

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