La clave del negocio educativo: vender productos mediocres a un alto precio

Supongo que a nadie le sorprenderá saber que, ni los que nos venden como gurús lo hacían demasiado bien cuando daban clase, ni los medios con los que han dotado a los centros educativos son los más adecuados para docentes y alumnos. Bueno, al menos a los que estamos en el aula (alumnos y profesionales) no nos sorprende saber que, más allá de la mercadotecnia que hay detrás de ciertas cuestiones, la realidad es algo totalmente diferente y que, nuestras necesidades son muy diferentes de las que nos quieren vender. No es sólo lo innecesario que supone dotar de una impresora 3D a centros que tienen goteras o una calefacción que no les funciona, ya es la creación de necesidades ficticias para justificar la determinada compra de un determinado producto.

Fuente: Youtube
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¿Os imagináis que envían una dotación de portátiles a un centro educativo, se dedican a poner pizarras digitales en todas sus aulas y un equipo multimedia del copón para no poder trabajar usando internet porque no funciona? ¿Os imagináis una dotación de recursos tecnológicos sin pensar en la conectividad? ¿Os imagináis que se apueste por enviar kits de Arduinos a unos talleres de Tecnología que tienen una maquinaria más que obsoleta? ¿Os imagináis la dotación de determinados programas en los ciclos formativos que, por desgracia no pueden usarse porque no son compatibles con los equipos informáticos que se poseen? Pues sí, sucede. Por desgracia, la planificación y la venta de productos poco tiene que ver con las necesidades.

La educación mueve muchísimo dinero. Hay estudios que hablan de la conversión de dicha actividad en uno de los primeros sectores económicos de los países del primer mundo. Y si algo se convierte en negocio, debe explotarse el chiringuito hasta la extenuación invadiendo las aulas de materiales cuya obsolescencia cada vez sea mayor y que obligue, continuamente, a cambiar la mediatización metodológica. Porque, seamos sinceros, ¿alguien se piensa que Apple o Google altruistamente forman a determinados docentes y los hacen embajadores por el bien de la educación de nuestros alumnos? ¿Alguien se piensa que distribuir gratuitamente Office 365 en los centros educativos es un ejemplo de la conversión de Microsoft en una organización de beneficencia?

El negocio educativo genera muchos problemas. Especialmente en referencia a que no cubre las necesidades de nadie, genera otros problemas añadidos a los que ya existían y, finalmente, obliga a que se dependa más del producto que del sentido común. Tengo compañeros que llevan días intentando que les funcione el libro digital de una determinada editorial. Curiosamente, no funciona si los equipos no tienen unos determinados requisitos, ergo obligan a una actualización de los mismos. Un bucle infinito entre necesidades que no existen, presión para adaptarse a las novedades y, finalmente, sacar la chequera para seguir comprando. Y así hasta el infinito.

No es sólo que haya una gran necesidad de comprar, es que el producto que se está vendiendo (tanto a nivel humano como material) es muy mediocre. Demasiado, al menos, para que sirva de algo.

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Jordi Martí

Docente desconcertado que intenta encontrar su lugar en un mundo que no entiende. O que prefiere no entender.

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