La desaparición de los crucifijos

Mucha innovación educativa y, a estas alturas de curso, los bolis rojos sacando humo por su uso masivo. Fotocopiadoras de los centros colapsadas por la necesidad imperiosa de fotocopiar los exámenes que, a estas alturas de curso, la mayoría de los docentes van a repartir entre sus alumnos. Calificaciones en hojas de Excel con gran cantidad de decimales (ni el número PI).

Fuente: http://alternativarepublicana.es
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¿Por qué no nos dejamos de gilipolleces y decimos abiertamente que la innovación educativa brilla por su ausencia? Que el único cambio apreciable es la eliminación del crucifijo (en los centros públicos) y la sustitución del retrato de Franco por la de Juan Carlos -el de Felipe aún no ha llegado pero, tiempo al tiempo-. Temario que debe acabarse, currículum que nadie se mira y, como siempre, toca planificar cómo acabar el curso para mandar el máximo de deberes de verano a los alumnos. Sí, lo de los deberes de verano también se las trae. La gran innovación del siglo XXI. Qué mejor que mandar hojas y hojas para que se hagan a cuarenta grados y se entreguen con goterones de sudor (marca España) en septiembre. Qué mejora de aprendizaje para los alumnos. Es que, para justificarlo, no hay nada mejor que decir que en verano si no los hacen van a venir sin acordarse de nada. Pero, ¿es que nadie piensa en que quizás la culpa de que no se acuerden de nada es que, quizás, no hay casi nada de lo que les damos en formato enlatado, les sirve para algo más que para ir aprobando exámenes?

Hay vida más allá del colegio. Vida que muchos docentes pretenden tener pero que, por desgracia, no les vale aplicar lo anterior a sus alumnos. Que la esclavitud educativa hace tiempo que debería haberse abolido porque, por mucho que no haya crucifijos colgados al lado de la foto de «Paco», sigue habiendo mucho añorante de tiempos antiguos. Que lo guay es decir que antes todo era mucho más bonito y, en las aulas, se aprendía más. Da igual si no se aprendía más y sólo era una estabulación más silenciosa. Queda muy bien para satisfacer conciencias.

Llego muy cansado a final de curso. Con muchas ganas de dejar de madrugar, sentarme en la playa notando como las olas me sosiegan y, como no, con necesidad de disponer el tiempo como yo quiera. Por suerte, en la playa no hay libros de texto, ni bolis rojos, ni pupitres, ni timbres cada hora, ni… Por suerte, en la playa ha desaparecido todo aquello que me molesta bastante más que los crucifijos. Eso sí, lamentablemente, el impás de ese período siempre pasa más rápido de lo que debiera.

EDUENTERTAINMENT

Cuando la Educación se convierte en espectáculo

En un contexto en el que el espectáculo educativo está a la orden del día, conviene reflexionar acerca de la implicación de este "eduentertainment" en nuestras aulas.
Jordi Martí

Docente desconcertado que intenta encontrar su lugar en un mundo que no entiende. O que prefiere no entender.

2 Comments
  1. Puede que, efectivamente, los CRUCIFIJOS como tales hayan salido de las aulas… pero no la mentalidad que los creó y los sustuvo a dos palmos de nuestras narices toda la vida.. En estos días, mientras la legislación andaluza reduce la carga mínima horaria a tres cuartos de hora semanales de Religión… los claustros se afanan por mantener las horas de trabajo de sus profesores de Religión. Faltaría más: con la Iglesia volvemos a topar una y otra vez!!! Innovación??? Vamos, anda ya!!! :-/

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