La docencia en Arcadia

Arcadia, ese lugar imaginario donde reina la felicidad, la sencillez y la paz en un ambiente idílico, habitado por una población variopinta de seres que vive en comunión educativa, es algo que, por mucho que algunos se lo crean, no existe. La docencia no se da en un paraíso sin problemas, donde los alumnos vienen a aprender, los docentes están dispuestos a colaborar y los padres, a aportar su granito de arena en el aprendizaje de sus hijos. Va a ser que la docencia en Arcadia es una simple utopía. El problema es cuando se abandona Arcadia y se convierte en el Far West gracias a los maravillosos novelistas que, en sus medios, se dedican a despotricar a diestro y siniestro contra los docentes. No hay medio que se precie que cada cierto tiempo no incluya determinados adjetivos, más o menos peyorativos, para dirigirse a los docentes. Lo de vagos es algo que ya viene de serie en las rotativas. Unas rotativas que, por desgracia, en lugar de parar, siguen echando tinta para poner, aún más si cabe, a los profesionales de la educación en la picota. Unos profesionales cuestionados un día sí y al otro también por tertulianos que, dentro de su incapacidad, está la de juzgar la profesionalidad de terceros. Si uno es capaz de juzgar los devaneos de algún torero, cómo no va a ser capaz de juzgar el trabajo que cientos de miles de docentes hacen en sus aulas. Que todo el mundo sabe lo mejor para sus hijos, sus limitaciones o sus genialidades que, por lo visto, ese mameluco que les da clase no sabe sacar.

Fuente: Wikimedia

Ahora toca la caza al docente. Ya no son sólo las agresiones, cada vez más habituales, de alumnos a docentes. Es el simple ninguneo de su función, la necesidad de muchos de encontrar enemigos y, por qué no decirlo clara y llanamente, de desahogar su propia frustración. Ha de ser muy frustrante para uno no reconocer sus limitaciones y qué mejor para encubrirlo que buscar los defectos de alguien. Y si ya son los defectos de un colectivo como el docente, ninguneado por la administración, vapuleado mediáticamente sin pausa por parte de los medios y, como siempre, culpabilizado de todos los males de la humanidad desde que la humanidad tiene recuerdo, no hay más que decir. Eso sí, todos se acuerdan de ese docente excepcional que hacía atractiva su asignatura. Uno de miles. El resto, bazofia humana y profesional.

A mí no me van a vender la moto de la falta de profesionalidad de los docentes en nuestro país. Son, al igual que el resto de las profesiones, un batiburrillo heterogéneo de profesionales que, entre buenos, malos y regulares, intentan hacerlo lo mejor posible. Ya, siempre es bueno sacar al docente que abusa de menores en titulares o al que siempre encuentra la excusa para no ir a trabajar pero, sinceramente, esto de magnificar casos aislados ya es algo que cansa. Bueno, más que cansar, demuestra la campaña mediática que, en los últimos tiempos, se está cebando en el colectivo. No hay día sin una noticia que diga lo poco que se preocupan los docentes de los alumnos con altas capacidades, los que tienen disfunciones de varios tipos, los que tienen TDAH o, simplemente, aquellos que no entienden la asignatura y suspenden porque su profe es más malo que la tiña. Bueno, y lo de estos últimos tiempos del adoctrinamiento… Hay qué joderse. Bueno, no. Hay que apostar para que, de una vez por todas, dejemos el silencio y empecemos a decirles a los medios y a los personajes que alientan esa visión que se vayan a la mierda. Sí, a la mierda.

Por cierto, si alguien se cree que la taxonomización peyorativa indiscriminada de un colectivo como el docente es positiva, tiene un gravísimo problema. Eso sí, por lo que se ve últimamente, el problema está bastante extendido.

EDUENTERTAINMENT

Cuando la Educación se convierte en espectáculo

En un contexto en el que el espectáculo educativo está a la orden del día, conviene reflexionar acerca de la implicación de este "eduentertainment" en nuestras aulas.
Jordi Martí

Docente desconcertado que intenta encontrar su lugar en un mundo que no entiende. O que prefiere no entender.

4 Comments
  1. Hola, he descubierto este blog hace poco y lo que he leído hasta ahora me gusta y estoy de acuerdo con muchos de sus contenidos, por eso lo sigo. Dicho esto, yo francamente no veo esa crítica generalizada de la que habla. Más bien al contrario, creo que en los medios se pondera demasiado a los esforzados, superados, agobiados y poco reconocidos docentes, que sufren la desconsideración de la sociedad y están tan mal pagados. Pero puede ser que frecuentemos medios distintos. Lo que sí veo muy a menudo (y llevo 28 años en esto) es a muchos docentes hipersensibles que no admiten no ya la menor crítica a su trabajo, sino incluso cualquier opinión sobre cómo debe ser la educación que no provenga de ellos mismos que, por supuesto, son los únicos que saben. En cuanto a las condiciones de trabajo, horario, sueldo, etc. se pueden comparar con las de los países ésos a los que nos gustaría tanto parecernos: a lo mejor muchos se llevaban una sorpresa. Amén de que en la mayoría de esos países los directores controlan de verdad lo que hacen los profesores en las aulas y hay numerosas evaluaciones externas. Termino invitándole a leer a Mariano Fernández Enguita, por si le interesa una opinión muy distinta a la que se suele oír en los claustros de profesores. Un saludo.

    1. En primer lugar muchísimas gracias por tu comentario. Eso sí, me gustaría matizar que no es cierto que se estén mediatizando las buenas prácticas salvo contadas excepciones y, en cambio, sí que se entre en el menosprecio, más o menos directo a los profesionales de la docencia. Yo siempre he admitido críticas, al igual que muchos de mis compañeros. Eso sí, críticas fundamentadas y no bajo patrones que nada tienen que ver con nuestra capacidad/habilidad profesional.

      Un detalle final… a Enguita, por desgracia, se le ha ido la pinza últimamente porque no hay día en que no considere culpables de todos los males a los docentes (ahora ya sin ningún tipo de justificación) y acude, cada vez más, a valores ideológicos que a pruebas de investigación. Algunos echamos de menos al catedrático porque el tertuliano, simplemente, se suma a otros que no tienen nada que ver con él.

Deja un comentario

EDUENTERTAINMENT

Cuando la Educación se convierte en espectáculo

En un contexto en el que el espectáculo educativo está a la orden del día, conviene reflexionar acerca de la implicación de este "eduentertainment" en nuestras aulas.
close-link