La Educación bascula entre dos posiciones antagónicas

Hablar sobre temas educativos es siempre espinoso. Hay ocasiones en las que, aunque no sea tu intención, ves el odio marcado en la mayoría de comentarios hacia un determinado tipo de reflexiones porque, las mismas, no son las que tiene uno marcado en el ADN. Reflexiones en el sentido que lo hagas siempre será inevitable, por mucho que intentes vadear las cuestiones más peliagudas, tener que oponer tu visión educativa a otras que, por determinados motivos, no te son digeribles y consideras, siempre desde tu punto de vista, totalmente nefastas en el caso que sean aplicadas en las aulas. No hay más. No hay debate. Es simplemente tener una idea global del asunto que bascula desde posiciones como las que defiende Inger Enkvist (sí Mikel, me he leído finalmente la entrevista que me mandaste ayer por Twitter) y las que defiende Ken Robinson. Opiniones y visiones, como los que hemos seguido a ambos personajes, totalmente contrapuestas y con un nutrido grupo de defensores que, más allá de la racionalidad demandada, se dedican a arrodillarse frente a uno y despotricar, cual si no hubiera mañana, sobre el otro. Sin medias tintas. A las bravas.

Fuente: ShutterStock
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Últimamente me he tenido que autocensurar (sí, ya sé que el «me» y el «auto» son redundantes) un par de artículos que ya estaban totalmente redactados antes de darle al publicar. Hacía mucho tiempo que, por diferentes motivos, no lo hacía y, volver a esa sensación amarga de ver lo que has escrito y preguntarte si, en el fondo, no te estás pasando de frenada con tus visiones -siempre sesgadas a pesar de creer que intentas hablar con el máximo de sentido común- sobre algunos temas que, a veces da la sensación que lo único que abras sean diferentes frentes a cual más estúpido y poco relevante. Me planteo si, en ocasiones, no estaré pecando de lo mismo que acuso de pecar a muchos y no pervertiré el sentido de lo que digo para que se parezca a una idea, en constante evolución y vertida de forma incoherente, como son las que se vierten en su mayoría en este blog.

Basculamos entre posiciones antagónicas. Nos preocupamos en exceso de matizar para no llegar a esos extremos y, bum, al final todo explota quedándonos sin debate y con idiotas que lo único que hacemos es pontificar sobre ideas que poca utilidad tienen en comparación con lo que hacemos en el aula. Un aula que sigue siendo el único lugar para pulsar la profesionalidad de un docente o trasladar las ideas porque, de otra forma, simplemente estaremos cayendo en la tertulia de un bar a la hora del fútbol y nos convertiremos en esos expertos entrenadores que tanto nos molestan cuando otros invaden nuestra profesión.

Ya sé que no tienen ningún sentido las líneas que os he escrito hoy pero, en este caso me vais a perdonar si os digo que… yo sí que me aclaro y sé lo que quiero decir.

EDUENTERTAINMENT

Cuando la Educación se convierte en espectáculo

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Jordi Martí

Docente desconcertado que intenta encontrar su lugar en un mundo que no entiende. O que prefiere no entender.

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