La educación pública debería desaparecer

El titular no es mío. Es el resumen básico ideológico de Juan Ramón Rallo, flamante economista, ampliamente conocido por defender la exención de impuestos y el pago por servicios del ciudadano. Sí, Rallo defiende la desaparición de los servicios públicos, entre ellos la educación y la sanidad pública, para que sólo paguen por el servicio aquellos que lo disfrutan o necesiten. Algo que no es la primera vez ni el primero que lo defiende, aunque es la primera vez que, en un negro sobre blanco, se han podido leer las tesis de alguien que plantea lo anterior de forma resumida en un artículo periodístico. Un artículo en el que defiende que el pago de impuestos destinados a educación son, simple y llanamente, un robo al ciudadano por lo que debería eliminarse dicha cotización y permitir que los padres, libremente, pudieran acudir al prestador del servicio privado que eligieran en cada momento. Un sistema mediante el cual se expulsarían todos los malos docentes del sistema y que, a su vez, permitiría un grandísimo ahorro y despolitización de esa oferta educativa.

Fuente: http://blog.juanramonrallo.com/

Bueno, la verdad es que puede haber algunos que compren lo anterior pero… sí, siempre hay un pero en este tipo de medidas tan radicales. Y en este caso no me vais a negar que proponer la eliminación de la educación pública no es una medida radical. Un problema de números y, cómo no, de control de dicho servicio privado que sería ofertado de tal manera que cada centro, tal y como defiende Rallo, pueda elegir dar o no asignaturas artísticas, humanísticas o científicas. Sí, currículum totalmente flexible cuyo reconocimiento u homologación tendría algunos problemas. Más aún en el caso de la eliminación de todos los sistemas de control más allá de la decisión de padres acerca de qué y cómo quieren estudiar sus hijos. Algo más complejo que la supuesta facilidad que permitiría, en un mercado cada vez más flexible, introducir mano de obra formada a medida porque, ¿qué pasa si falla algún sector? ¿Qué pasa si la mayoría deciden prescindir de contextos científicos o humanísticos perdiendo parte de la conformación global del individuo en un contexto social y cada vez más globalizado? Porque si uno paga tiene el derecho a elegir qué y cómo darlo y, cómo no, decidir de qué manera quiere que se imparta. ¿En qué queda el profesional? Ya sabéis que siempre hago el símil con el contexto sanitario. Algo que también voy a permitirme ahora. ¿Os imagináis que uno decide que le operen las cataratas con el médico llevando una máscara de Hello Kitty? Ya, ya sé que es muy exagerado pero, reducid la exageración y pensad en lo anterior.

Bueno, pero no vayamos a reducir la argumentación a presentar motivos. Vamos a hablar de esos datos económicos que tanto gustan a ese economista. Vamos a hablar del coste que supondría para las familias sufragar una plaza educativa en un contexto totalmente liberalizado sin oferta pública donde no hubiera ningún contrapeso a las cantidades que pueden cobrar los centros privados. Unos números que son bastante fáciles de hacer y, además, voy a jugar con datos muy poco pedagógicos: sí, 30 alumnos por aula, sin desdobles y sin prácticamente atención a alumnado con necesidades educativas especiales.

Imaginemos un centro de secundaria, de dos líneas en ESO y una línea en Bachillerato. Para hallar el menor coste, supongamos que todos los cursos están llenos -lo que implican 300 alumnos con los ratios que he propuesto- y con una dotación de docente y medio para cada grupo dividiendo el número de horas de clase por grupo entre las horas lectivas que por ley puede hacer un docente. Ya, podría multiplicarlas por dos hasta llegar a las cuarenta lectivas pero, sinceramente, creo que conviene poner un poco de sentido común y datos que pueden ser medio racionales. Calculando lo anterior me salen 12 docentes para el centro, que con las reducciones por cargos unipersonales -ya elimino otro tipo de reducciones- se puede llegar a 15. Ya tenemos un número… 15 docentes a 1500 euros/mes por docente (suponiendo que no pago Seguridad Social ni IRPF como empresa ya que, en principio se ha privatizado todo el sistema) nos arroja un montante de 22500 euros mensuales para salarios de los docentes. Supongamos también la necesidad de un conserje, un administrativo y un par de personal de limpieza. Como, por cuestiones de convenio, se les puede pagar menos, vamos a suponer que entre esos cuatro trabajadores incrementamos el presupuesto mensual destinado a personal hasta llegar a los 26500 euros.

Ahora toca hablar de gastos en suministros esenciales (telefonía, calefacción, etc.) y reparaciones puntuales (sí, los edificios necesitan reparaciones). ¿Lo dejamos en unos 3000 euros mensuales? Sí, estoy tirando muy corto pero es para que nadie pueda argumentar que manipulo datos al alza.

Por tanto, en total, ya tenemos unos costes mínimos a cobrar a los padres de los alumnos de 100 euros (la división es fácil de realizar y no creo que merezca la pena detenerse a plantearla).

¡Ostras, qué económico diréis algunos! Ojo, que en lo anterior falta el coste de amortización del edificio. Un edificio, destinado a centro educativo, tiene un coste aproximado (para 300 alumnos y esas dos líneas de ESO) de unos 3 millones de euros. No lo digo yo. Es el coste medio de los últimos edificios que han construido empresas privadas que han montado esos recintos. Por tanto, ¿qué tiempo le damos para que lo amortice? ¿Veinte años? Va… le damos veinte años lo que significa que cada año ha de ver amortizados 150000 euros (no, no entro en los intereses bancarios que debe abonar para hacerlo muchísimo más económico y que nadie pueda decir que manipulo datos). Si lo dividimos en 12 mensualidades, nos sale que cada mes nuestro alumnado debe incrementar esos 100 euros en unos 40 euros. Por tanto, ¿compramos ya los 140 euros mensuales como coste que supone tener a un alumno estudiando en la ESO o Bachillerato en un contexto donde ha desaparecido la educación pública? Pues va a ser que me faltan bastantes cosas: libros de texto o materiales digitales, mochilas, uniformes (preceptivos para diferenciar aún más) y un largo etcétera que supone, partiéndolo por los meses que tenemos en un año, unos 3000 euros. Lo volvemos a calcular mensualmente y tenemos unos 250 euros más al mes. Total hechos números de forma muy rápida… cada mes un padre si desaparece la educación pública deberá abonar unos 400 euros.

Ahora viene la pregunta del millón, ¿qué hacemos con aquellos que no puedan asumir ese coste o con aquellos que, libremente, han decidido formar una familia más amplia? ¿Dejamos sólo reproducirse a aquellos que puedan pagar la educación de sus hijos? La verdad es que no cuela y eso sin entrar en zonas rurales donde, por motivos de natalidad, ninguna escuela saldría a menos de miles de euros mensuales a cada padre que tenga la mala suerte de vivir ahí.

No, creo que no hace falta justificar la existencia de la educación pública simplemente por cuestiones económicas. La podemos justificar por ser el único mecanismo que permite, aunque cada vez menos con la segregación que se está dando con la concertada o en la misma pública mediante bilingüismo u otras artimañas, que un alumno pueda llegar a obtener un mejor estatus social que el de sus padres y, con ello, poder vivir mejor que ellos. Algo que debería ser el objetivo fundamental de todas las políticas educativas.

Muchas gracias a Jesús por la inspiración y, cómo no, recomiendo también la lectura de un artículo que ha escrito en su blog sobre el tema.
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Jordi Martí

Docente desconcertado que intenta encontrar su lugar en un mundo que no entiende. O que prefiere no entender.

8 Comments
  1. Sobra toda la entrada menos el título y las dos primeras oraciones, porque ya conocemos a este señor. Da escalofríos pensar en la maravillosa sociedad que nos quiere brindar.

  2. El Robo viene definido en la RAE. Los impuestos son un robo y por eso necesitan ser impuestos. Si yo necesito justificar el robo porque me duele reconocer que vivo del mismo muy bien, es porque no puedo permitirme otra cosa.
    Un niño en educación libre me cuesta 300€ mes, dos 450€ más algunas horas de trabajo comunitario. En la oficial (la que expide títulos homologados) oscila entre 800€ y 600€ al mes por alumno. En este espacio libre hay mayor porcentaje de alumnos con «discapacidades» y el nivel medio socioeconómico de los padres es inferior al de un centro ordinario de nivel medio-bajo.
    Libre significa no impuesto. Si quieres pupitres, aulas, libros, conserjes, inspectores, administrativos, conselleria, cefires, delegados sindicales, gimnasios, o lo que sea, es tu decisión, tu responsabilidad, yo te aplaudo y te lo pagas tú. Yo ya me pago lo mío y no te voy a decir lo que debes hacer tú.
    La Libertad asusta.
    Si no puedes comprender lo que has leído no te preocupes, no es tu momento.
    Yo respeto a los que optan por ser sumisos al régimen, no trago a los que lo alimentan y colaboran con él. Pero este es mi problema, claro.
    Un abrazo.

      1. ¿el aparato desde el que has escrito es tuyo o lo has robado? ¿Realmente te pertenece (como tu ropa, coche, etc…) o no es legítimamente tuyo?
        Si no lo es, por favor, hazlo público para que quien quiera pase y haga uso de esos bienes «que no son de nadie».
        La propiedad privada mía es legítima, y si vienes a robármela te lo explicaré como mejor lo entiendas.
        Si vienes con inspectores y policías armados, como no soy imbécil, te abriré la puerta. Pero no te fíes un pelo. A todo cerdo le llega su San Martín.

  3. Bien, de acuerdo, ese es el mundo que algunos imaginan. Y cala bastante más de lo que crees entre gente que no podría pagárselo. La cuestión está en contrastar propuestas y no quedarse cortos: la propuesta de un liberalismo total o la de un modelo socializado, exponerlas, debatirlas, argumentar. Lo malo es cuando muchos de los que defienden los servicios públicos, al menos en principio, como la educación, se quedan en el «pero, bueno si… se puede convivir con la privada concertada o un modelo mixto» , argumentando la libertad de los padres. Seamos claros, no hay camino del medio y menos en las circunstancias actuales. La educación pública, pública y podrá haber privada pero sin presupuesto público. Estamos en un mundo en que hay que tomar partido para no perder la perspectiva. Solo hay que elegir cómo queremos el futuro.

  4. Pregunta abierta a los neoliberales:
    Si la libertad individual es lo primero y el Estado no debe limitarla en ningún caso: ¿Por qué no defendéis la despenalización del robo? Se trata de una intromisión del estado en la libertad individual de las personas que libremente deciden robar. Además lo hace a costa de todos, con impuestos para mantener a la policía. Si consideráis que el Estado debe intervenir “en este caso” estáis aceptando que el estado debe intervenir en ciertos casos y por lo tanto sois igual que un socialdemócrata.

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