La entrevista completa

Son muchas las ocasiones en las que, últimamente, me piden cierto tipo de colaboraciones. Me gusta escribir y, si tengo tiempo, intento colaborar o responder en todo lo que se me pide. Y aún así, por desgracia, no siempre con los resultados que me gustaría. La última… colaboración con una revista muy conocida en un apartado destinado a «tecnología y educación». Después de leer el artículo en el que salgo y omiten (o edulcoran) todo lo que supone una crítica más profunda al modelo tecnológico o, simplemente, a la manera de hacer ciertas cosas o percepciones que  pueden tenerse de ciertos aspectos, prefiero colgaros aquí lo que contesté. Más que nada para ofrecer «la realidad completa» de lo que respondí a la misma.

Fuente: Fotolia CCLa

Aquí va…

¿Cuál es el estado de los colegios en cuanto a la transformación digital?

Depende fundamentalmente de la apuesta individual de cada colegio ya que, después del boom en el envío de material informático a los centros públicos de la mayoría de Comunidades Autónomas dentro del proyecto Escuela 2.0 auspiciado por Gabilondo en su etapa como Ministro, son pocos los centros que tengan suficiente infraestructura para apostar por una transformación digital en condiciones. Por cierto, una transformación que nada tiene que ver con el uso de libros de texto digitales que, por desgracia, tienen mucho de refrito en pdf con algún elemento multimedia de los de papel. El estado de los mismos depende, y mucho, de la inversión en infraestructura tecnológica que se haya realizado con fondos propios y, al final, de la apuesta por un determinado modelo en el que la tecnología sea la clave. Y con ello no hemos de olvidar nunca que la tecnología o la disposición masiva de equipamiento tecnológico a disposición de alumnos y/o docentes, no tiene ninguna relación con la transformación digital. Bueno, eso salvo la posibilidad de realizarse.

¿Cómo se puede promover el interés por las carreras STEM a los más pequeños?

La pregunta correcta sería cómo se puede promover un interés mixto por la humanización de las carreras STEM. Más aún, cómo podemos hacer para romper con ciertas tradiciones que hacen que las carreras STEM se hayan convertido en algo puramente tecnológico cuyo interés es mayor en nuestros alumnos que en nuestras alumnas. Y ya dando la vuelta completamente a la pregunta, ¿tiene sentido una carrera STEM sin considerar la parte más artística (STEAM)? El interés actual es debido a la empleabilidad futura de ciertos sectores pero, ¿es positivo deshumanizar o, simplemente apostar dejando al margen otras cosas, por una carrera científico tecnológica? Creo que el concepto de STEM va mucho más allá y, por eso creo que promover su interés debe ir de la mano con otras cuestiones más relacionadas con una formación global, sin discriminación e inclusiva.

¿Faltan referencias digitales en la escuela o más bien habría que ensalzar las que hay?

Creo que más que falta de referencias digitales sobra el uso de determinados conceptos como el de nativo digital. Bueno, y si a eso le añadimos la necesidad de establecer una cierta educación (prefiero más el concepto que el de competencia) digital en nuestros alumnos se intuye que lo que debería cambiar es el concepto de esas “referencias” mal entendidas. Primero competencias en las que todo pueda ser puesto en cuestión para, una vez realizado lo anterior, ver qué referencias son las que realmente nos interesan para nuestros alumnos.

¿Algún proyecto tecnológico en las escuelas que se esté llevando a cabo y que sea digno de destacar?

Hay muchos proyectos tecnológicos que se están llevando a cabo en las aulas de nuestro país. Quizás la mayoría no se estén mediatizando pero, al final, si uno se asoma en aquellos centros más próximos, seguro que se encuentra proyectos relacionados con realidad aumentada, impresión 3D, robótica, drones y cualquier cosa de esas que hace unos años solo podíamos llegar a imaginar. ¿Proyectos concretos? Muchos y variados. Y, repitiéndome, la mayoría de ellos gozando de menos difusión de la que debieran porque, ¿cuántas veces salen esos proyectos, salvo que haya una apuesta por determinados centros educativos en difundirlos para captar “clientes” en los medios? Demasiado pocas para mi gusto. Además, una proporción ínfima de los mismos. Me gustaría añadir que esos proyectos se llevan a cabo, en la mayoría de ocasiones, por docentes que trabajan muchísimas horas y con unos recursos en los que deben hacer primar la imaginación.

¿Cuáles son las razones de que el sector educativo sea uno de los que más lentamente está abordando la transformación digital? ¿Hasta dónde influyen las barreras políticas, culturales o económicas?

¿Seguro que somos uno de los sectores que más lentamente estamos abordando la transformación digital? Creo que, a nivel de negocio para algunas multinacionales, el sector educativo está por encima de algunos otros sectores (y estamos hablando de billones a nivel global). El problema fundamental es que, en ocasiones, hay barreras económicas que impiden poderse hacer ciertas cosas. Especialmente en algunos centros educativos donde, por falta de infraestructuras y recursos, no se puede llegar a hacer lo que seguro les gustaría a los docentes que dan clase ahí. Y otro detalle que, no por ello deja de ser menos importante,… la administración educativa está invirtiendo muy mal en cuestiones tecnológicas comprando ciertas cosas y poniendo en marcha determinados servicios, a coste muy elevado y de resultados muy cuestionables. Hace tiempo que podría hablarse del lignum crucis 2.0 para referirnos a lo anterior. Demasiada obsolescencia programada.

Las administraciones públicas ¿ayudan o ponen pegas? ¿Se dan pasos en falso?

Las administraciones públicas, lamentablemente, se dejan asesorar muy poco por los docentes que estamos en las aulas y ello, en más ocasiones de las que serían de recibo, hace que se equivoquen en muchas de las decisiones que toman. Crean asignaturas de robótica sin tener en cuenta la base sobre la que debiera estar afianzada esa asignatura, plantean una plataforma de recursos digitales donde nadie criba los mismos y que no usa nadie, delega en terceros la gestión del aula o, de forma propia, se pone a crear determinados servicios digitales que no funcionan, etc. Claro que se dan pasos en falso. Y más se seguirán dando hasta que entiendan que la transformación digital de la escuela solo va a ser posible contando con los docentes que sabemos qué está sucediendo en las mismas. La tecnología tiene que facilitarnos la vida porque, si no es así, mejor usar otros métodos más eficientes. Es por ello que da la sensación que no se avance lo que debiera aunque, como he comentado anteriormente, claro que se hacen cosas. No pocas.

¿Hay diferencia entre la implicación de los centros públicos y los privados?

Por mucho que venda la falta de implicación de los docentes de la pública y lo muy implicados que están los de los centros privados, la realidad no tiene esa dicotomía interesada. Hay muchos docentes implicados en ambos tipos de centro pero, al final, los problemas son parecidos: hay una tipología de centros que intenta hacer para vender y otros en los que se intenta hacer con lo que se tiene. Quizás no sea todo tan claro como estoy diciendo y haya muchísimos matices pero, más allá de la implicación del centro, lo que es clave es la implicación del profesorado, el ver qué puede funcionar y la eficiencia en hacer ciertas cosas. Y la clave será siempre el pensar en el alumno antes de hacer nada.

La educación tiene a su disposición elementos electrónicos como tabletas, pizarras digitales, robótica… cuya expansión está costando, pese al agrado de quienes los utilizan. ¿A qué se debe?

No, por mucho que la pregunta dirija hacia un tipo de respuesta, la realidad es que la educación no se soluciona con el agrado de los docentes que usan determinados tipos de dispositivos. He visto y realizado un montón de encuestas a compañeros en los que les pregunto acerca de determinado dispositivo o herramienta y siempre me han respondido con valores muy altos. Por desgracia, jamás acaban usando esos dispositivos o herramientas para mejorar el aprendizaje. Bueno y ya cuando se hace encuestas a los docentes acerca de dispositivos que no tienen, la situación ya es de traca. No es un problema de expansión ya que son muchos los centros que están gastándose un pastizal en tecnología. El problema es de la falta de diseño de un proceso de uso de los mismos, falta de competencia digital en muchos docentes no suplida por formación adecuada y, al final, el uso por el uso de determinados elementos a pesar del coste que tiene para nuestros alumnos a nivel de reducción de aprendizajes. Las últimas investigaciones hablan de que el uso de la tecnología no mejora el aprendizaje de nuestros alumnos. Ya, siempre podemos cuestionar que se esté haciendo un buen uso o no de esa tecnología pero, ¿por qué no diseñamos qué queremos hacer antes de hacerlo? Lo de entrar como elefantes en una cacharrería para usar la última tecnología (que es lo que se está haciendo últimamente) como que no lo veo.

¿Se está preparando a los futuros profesores para una enseñanza con la tecnología como base?

No, pero tampoco no debería ser éste el objetivo de la formación de los docentes. Se hace imprescindible una capacitación en competencia digital (a futuros docentes y a los que ya hay en el sistema) pero, hemos de recordar que la tecnología no es nada más que una herramienta y jamás debe convertirse en el objetivo del sistema educativo ni de la función del docente.

¿Cuál va a ser el papel del profesor en el futuro?

Quién sabe. Algunos lo tienen muy claro, yo prefiero vivir en el presente y saber qué debo hacer en mi aula. Y aún así, no siempre acierto.

Entiendo las limitaciones de espacio y la necesidad de usar únicamente determinadas frases (enlace a la revista online) pero, al menos con el blog puedo aprovechar para poneros lo que contesté en su totalidad 😉

Por cierto, gracias por pedirme la opinión acerca de ciertos aspectos educativos.
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Cuando la Educación se convierte en espectáculo

En un contexto en el que el espectáculo educativo está a la orden del día, conviene reflexionar acerca de la implicación de este "eduentertainment" en nuestras aulas.
Jordi Martí

Docente desconcertado que intenta encontrar su lugar en un mundo que no entiende. O que prefiere no entender.

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