La evaluación de la innovación educativa de los Jesuitas

A los tres años de poner en marcha su proyecto, Horizonte 2020, los Jesuitas han publicado en abierto la evaluación al proyecto. Un proyecto de innovación que se sustentaba en dos grandes ejes: el agrupamiento masivo de alumnos en espacios amplios mediante docencia compartida y el trabajo por proyectos. Un proyecto cuyo coste, inasumible para un centro público, ha supuesto cientos de miles de euros (curioso al tratarse de un centro concertado que, supuestamente, no puede obtener beneficios al ser financiado por el Estado o la Comunidad Autónoma que tiene las transferencias sobre esa gestión económica) y que, por qué no decirlo, jornadas maratonianas para los docentes que dan clase en esos centros educativos. Sí, hablando con alguno de ellos me han comentado jornadas superiores a las cincuenta horas semanales que, curiosamente, no son en ningún momento consideradas horas extra por la organización que gestiona estos centros. Eso sí, obligación a estar silenciando dicha casuística bajo amenaza nada velada de rescisión de contrato. Sí, por lo visto la existencia de centros concertados también es perjudicial para los propios docentes de esos centros.

Fuente: http://h2020.fje.edu

Pero no voy a hablar de cuestiones banales -o no tanto- como las anteriores porque, de lo que interesa hablar es del proceso de evaluación que han autocoordinado los propios Jesuitas con la participación de actores muy relacionados con la orden religiosa y, cómo no, de los resultados obtenidos que han publicado en abierto en su web (enlace). Son 90 páginas en las que desglosan el motivo de haber impulsado ese cambio en sus centros, establecen la hipótesis de partida, hablan de evidencias científicas medibles y de otras que, por desgracia, dependen de factores externos. La verdad es que a priori parece que sea una investigación en toda regla, bien realizada y sin ningún tipo de sesgo que haga parciales sus resultados. Lástima que al ir leyendo el documento, lo que debería ser una investigación educativa se convierta en una serie de mediciones falsas sobre rúbricas que, al final, tan sólo consisten en una simple realización de encuestas al alumnado y al profesorado. Más aún cuando los datos se ocultan bajo la simple muestra de unos resultados que dicen muy poco, se basan en premisas falsas y pretenden darse por válidos cuando no lo son. Y eso para quien sepa un poco de investigación -no hace falta que sea educativa- se ve muy claro.

El objetivo de la evaluación es medir lo que los Jesuitas denominan las cinco Cs (consciencia, competencia, compromiso, compasión y creatividad). Cinco parámetros asociados al modelo de persona que pretenden obtener dentro del proyecto. La verdad es que apriorísticamente ya podríamos cuestionarnos la posible medición de lo anterior porque no hay a día de hoy nadie que pueda medir la consciencia, la compasión, el compromiso o la creatividad. El tema de la competencia podríamos discutirlo ya que todo dependería de qué consideramos ser competente y hacia qué ramas del conocimiento.

Pero, por lo visto, algunos han encontrado lo que hace tiempo que buscan los investigadores: la posibilidad de medir intangibles o estados de ánimo (físicos o místicos). Más aún parece que lo hagan fácil porque sus ítems para medir lo anterior son los que se presentan a continuación…

Persona consciente

  • Un alumno que aprende a conocerse
  • Un alumno que cree que las competencias pueden aprenderse
  • Un alumno que cree que marcarse objetivos ayuda a dirigir su proyecto vital

Ya vemos que la consciencia, salvo por creencias personales, es muy difícil mesurar aunque, por lo visto ellos lo consiguen.

Persona competente
  • Un alumno que sabe solucionar problemas de la vida real
  • Un alumno que recorre a diferentes fuentes de información
  • Un alumno que sabe contextualizar y ordenar su aprendizaje

Persona comprometida

  • Un alumno que trabaja con y para los otros
  • Un alumno que conoce estrategias para relacionarse positivamente con los otros
  • Un alumno que pone sus talentos al servicio de otros

Persona compasiva

  • Un alumno que se interesa por el otro y por el entorno
  • Un alumno sensible con el mundo que le envuelve
  • Un alumno que se conmueve frente al dolor y las necesidades de su contexto más cercano

La verdad es que medir la compasión se las trae. Supongo que la prueba empírica es la donación, por parte de los padres, de cantidades superiores en las cuotas que de forma altruista reciben esos centros educativos, la cantidad de eventos religiosos (léase misas) a los que se asista o la colaboración con bancos de alimentos al salir de clase. Eso sí, lo de permitir que haya más de un 2% de alumnado inmigrante o de familias socioeconómicamente desfavorecidas (son datos suministrados por una docente que trabaja en uno de esos centros) en el pupitre de al lado no debe ser compasivo.

Persona creativa

  • Un alumno que utiliza el pensamiento divergente
  • Un alumno que aporta al grupo ideas para avanzar
  • Un alumno que toma riesgos saliendo de su zona de confort

Veo que, lamentablemente, no son muy conocedores de las últimas técnicas para medir la creatividad ni de lo que consiste ser creativo. Para ello sólo hace falta ir a una Facultad de Psicología y hablar con uno de los grandes profesionales que hay ahí que les dirán que por ahora no hay tests exactos y sólo inferencias. Eso sí, lo del pensamiento divergente se las trae porque es algo que se ha vendido mediáticamente muy bien desde la aparición de Ken Robinson y es una simple necesidad de buscar salidas a un problema concreto más que una configuración de alta creatividad. Eso sí, si uno se queda en la Wikipedia o en los gurús, no va a ahondar en el concepto pero seguro que va a venderlo mejor. Y el tema de la zona de confort prefiero no tocarlo porque, no es cuestión de tomar riesgos, es cuestión de incrementar esa zona de confort de forma segura y tomando, en esas etapas iniciales para el niño o preadolescente, las medidas adecuadas para ir avanzando en un contexto en el que cada vez conviene estar más cómodo.

Seguro que me diréis a estas alturas que soy un exagerado. Que tengo ideas preconcebidas y por ello no sé ver la evaluación que han realizado en su justa medida. Pues bueno, para aquellos que sepáis un poco de educación, tan sólo voy a poneros el ejemplo que publican en su cuaderno de evaluación de una actividad concreta y qué miden con cada una de las cosas que se hacen a lo largo de la misma.

Se aplica la hipótesis de partida que «si dejamos libertad para escoger las lecturas, leerán más y les gustará más. Como los niveles de lectura son diferentes, hemos de crear itinerarios. Si comentan lo que leen, querrán leer más». Una hipótesis realmente curiosa pero que no me voy a dedicar a cuestionar. Sí que voy a hacerlo con los resultados que pretenden inferir de la misma.

Se escogen dos libros obligatorios y seis lecturas libres que permiten inferir que al alumno le gusta leer. ¿En serio? ¿Me están diciendo que leer obligatoriamente ocho libros permite inferir que a alguien le gusta la lectura y que además ese supuesto gusto hace que el alumno sea una persona más consciente? Y ya si lo mezclamos con la realización de un cuaderno de lectura, considerando la realización del mismo como el gusto del alumno por dar opinión sobre la misma infiriendo el compromiso del mismo, ya es de traca. La verdad es que es todo muy poco serio. Demasiado.

La verdad es que resulta sorprendente la evaluación que han autocoordinado los Jesuitas y que demuestra lo bien que les ha ido el nuevo modelo -curiosamente en período de preinscripciones-. Modelo que choca con los resultados académicos que, aunque digan que no han mejorado, la realidad de las pruebas que hace la administración educativa catalana dice que han bajado un poco. Algo que no es muy relevante porque, no olvidemos que con alumnos filtrados previamente, con recursos familiares que permiten complementar aprendizajes y pagar extraescolares, no debería haber ningún problema en los aprendizajes salvo que se hiciera alguna aberración educativa. Y, al final, en etapas iniciales del aprendizaje lo importante no es lo cuantitativo y sí lo cualitativo. Es por ello que, a pesar de lo que nos intenten vender, un modelo que no mejora en nada y su evaluación está basada en falacias o en una investigación muy poco seria, no tiene mucho sentido porque, a veces, no son necesarias tantas alforjas para tan corto viaje.

Un detalle final… muchos padres estaban preocupados con el modelo de los Jesuitas y sé de casos en los que algunos amenazaron de llevar a sus hijos a otros centros. Desde la dirección de alguno de esos centros se dijo que no se preocuparan porque, en realidad, lo único que hacían era lo mismo de siempre en espacios diferentes 🙂

No, no es una crítica al modelo. Es una crítica a la mediatización de modelos "innovadores", evaluaciones muy subjetivas y, cómo no, plastificaciones de aprendizajes.
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En un contexto en el que el espectáculo educativo está a la orden del día, conviene reflexionar acerca de la implicación de este "eduentertainment" en nuestras aulas.
Jordi Martí

Docente desconcertado que intenta encontrar su lugar en un mundo que no entiende. O que prefiere no entender.

7 Comments
  1. La clave de cualquier sistema educativo es su materia prima. Ni metodología ni profesorado … Si hay una buena criba y tienes buen material los resultados serán buenos aunque seas el profesor más «tradicional» del mundo y a poco que cumplas (así pasaba antes). Lo increíble en este caso sería que los resultados académicos fueran malos con alumnado preseleccionado.

    Luego está el tema de la evaluación de resultados, tan compleja en educación, mucho más si pretendes medir entelequias ¿Alguien hubiera dudado de estas mediciones de los jesuitas?, les va la materia prima en ello (dinero) y el aura del padre moderno pero que quiere formación también académica con vistas al futuro.

    Solo falta escarbar un poco como bien hace este magnífico artículo.

    1. La preselección del alumnado es clave para la «venta» de buenos resultados. El apoyo familiar, los recursos económicos y, cómo no, lo que los alumnos ven en casa reflejará en muchas ocasiones (no, no me atrevo a dar porcentajes) el éxito de ellos y su futura integración en los estratos sociales que, por desgracia, siguen existiendo y ampliándose en una sociedad cada vez más desigual.

      El problema, como bien dices, nunca va a afectar a los alumnos de familias pudientes (que pueden, prácticamente, estudiar en cualquier contexto con bastantes posibilidades de salir adelante). El problema es presuponer que una evaluación, ya sesgada como la que han hecho los jesuitas, con valores místicos, tiene alguna validez. Eso sí, genera titulares en período de preinscripción.

      Un saludo y gracias por pasarte por aquí.

  2. Me hubiese gustado un poco de crítica constructiva por su parte. Creo que utiliza los errores que pueden haber en el informe para criticar un modelo de escuela que no le gusta. Además ataca la parte «mística» que es la parte más fácilmente criticable de los colegios religiosos, pero no dice nada sobre la metodología de aprendizaje, ni opina sobre lo que ud. considera mejor o si hay algo bueno, que seguro que lo hay. Critica destructiva sin más. No aporta nada

    1. El objetivo de este artículo no es hilvanar propuestas (lo he hecho en numerosas ocasiones -y no sólo en el blog-). El objetivo básico es analizar la evaluación que han hecho los jesuitas de su modelo desde la óptica más objetiva posible. Sí, ojalá hubiera podido encontrarme con unos datos que avalaran esa metodología pero no es una investigación serio que se soporte en ningún ámbito académico. Humo para vender a los padres las bondades de algo que sólo funciona por la segregación previa (cuotas ilegales) que se da en dichos centros y que, al final, obligará a los padres a complementar la formación de sus hijos porque lo que hacen no les aporta esos recursos ni conocimientos necesarios para enfrentarse con una sociedad cada vez más polarizada y estratificada.

      ¿Aportes? Pues creo que he aportado un análisis bastante interesante sobre un informe sesgado plagado de mediciones curiosas que se vende como éxito por parte de los mismos que lo coordinan 🙂

      Saludos.

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