La (falta de) competencia digital de los docentes

Tengo muy claro que un docente no debería ser un experto en el ensamblaje de equipos informáticos ni, saber discernir entre un determinado tipo de tarjeta gráfica u otro. Es lógico que haya competencias, más tecnológicas que digitales, que sean prescindibles para quien tiene que estar en el aula dando un determinado temario o proponiendo determinadas cuestiones a sus alumnos. Lo que no me cuadra demasiado es que, a veces, la incapacidad digital de muchos -sí, digo muchos por empirismo- hace que, por desgracia, no se usen determinados recursos que podrían favorecer el aprendizaje de los chavales.

Fuente: Fotolia CC

Sí, es demasiado habitual que haya docentes que no sepan usar el proyector o, simplemente, darle a «source» para buscar la fuente de vídeo cuando en la hora de antes alguien lo ha desconfigurado. Tampoco es raro encontrarte con docentes que, por desgracia, no saben cómo enchufar los cuatro cables básicos de un equipo que pueden haberse soltado por varios motivos e, incluso, aquellos que se van a las aulas de proyección y son incapaces de encender el botón que activa los altavoces. No, no estoy hablando de algo que sucede muy de vez en cuando. Estoy hablando de realidades objetivas que, cuando uno se dedica a la docencia, observa día tras día. Y ya cuando te tienen como referencia para «solucionar los problemillas»… no digamos.

Hay una gran falta de competencia digital del colectivo docente. Ha mejorado mucho pero, sinceramente, resulta alarmante que, incluso los que acaban de aterrizar en los centros educativos para hacer sus prácticas de máster, desconozcan lo básico. Y ya no digamos si se trata de crear un blog o usar una determinada herramienta para gestionar el aula. Una cantidad nada despreciable de docentes naufragan de forma más que evidente. Algo que lleva a preguntarse muchas cosas. Más aún al ver la cantidad de cursos de formación sobre «herramientas» que han recibido los docentes que ya llevan años trabajando. ¿Qué está fallando? ¿Tan mala ha sido la formación que han recibido? Pues cada vez lo tengo menos claro. Sí, reconozco que la formación que se ofrece deja mucho que desear pero, cuando ya eres tú el que has dado formación sobre cuestiones tecnológicas y/o metodológicas aplicando las TIC y ves que NADIE usa o sabe hacer lo que les has explicado a lo largo de muchísimas horas es que, quizás, la culpa no sea sólo de la falta de formación.

Tengo muy claro que uno no va a ser mejor o peor docente por usar las TIC. Lo que también tengo claro es que, por desgracia, algunos compañeros se pierden algunos recursos que, usándose de forma complementaria a los que ya tienen podrían mejorar el aprendizaje de los chavales. No es oro todo lo que reluce a nivel tecnológico pero, esto de no exigir una competencia digital básica a aquellos que están delante de los chavales me preocupa. Y no, por si alguno se lo pregunta, no son sólo los docentes «de letras» los que tienen una competencia digital a la altura del betún. También me he encontrado algunos compañeros de Tecnología e, incluso, profesores de Informática que desconocen el funcionamiento básico del equipamiento tecnológico que se halla disponible en las aulas. La incompetencia digital depende más de la persona que de la asignatura que estén impartiendo aunque, en algunos casos, chirríe más que en otros.

La verdad es que es un tema que me preocupa porque, en este caso, sí que la culpa no podemos echársela a otros. Bueno, a menos que nuestro centro educativo esté, a nivel de infraestructuras tecnológicas, anclado en el cuaternario.

Una aclaración final... sí, ya sé que los alumnos tampoco son "nativos digitales" y que su competencia digital está limitada a Instagram, SnapChat o Clash Royale, pero ¿cómo cambiar lo anterior sin actuar sobre la educación que reciben y la competencia digital de sus docentes?
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Jordi Martí

Docente desconcertado que intenta encontrar su lugar en un mundo que no entiende. O que prefiere no entender.

13 Comments
  1. Tienes razón. Es algo que llevo observando en mi centro desde hace muchos años. Desde mi punto de vista, el problema de la competencia digital no está tanto en mejorar la formación, (que también) si no en una cuestión de gustos y prioridades; me explico: veo en muchos profesores (por no decir la mayoría) que las nuevas tecnologías son más una necesidad impuesta, que una ayuda para solucionar tareas de una manera más eficaz.

    A los que nos apasiona la tecnología y la informática, nos mueve un interés por intentar averiguar y solucionar los problemas por propia motivación personal. Siempre que podemos intentamos cacharrear y enredar nosotros solos hasta que damos con la solución. Lo último siempre es preguntar (para eso ya está Google). Pero al resto de las personas (tanto profesores como alumnos sin importar edad) lo que les interesa de la informática es “salvar los muebles”, es la pura necesidad por acabar un documento de texto con el menor tiempo posible y que todo funcione a la primera; ni que hablar de las copias de seguridad.

    Por otra lado, la gente con baja motivación tecnológica, puede llegar a controlar un proceso más o menos complejo, si este lo realiza de forma rutinaria; es decir, si después de repetirlo una serie de veces al final acaba por dominarlo. Pero el problema, volverá a surgir cuando algo dentro del flujo de trabajo se atasca, es en ese momento cuando no sabe por donde tirar y acaba preguntando o pasando la patata a caliente a otra persona con más motivación por solucionar el problema.

    Lo que quiero decir con todo esto, es que me parece que tenemos la batalla perdida con este tipo de personas. Ya que no aprenden más, porque saben que hay otros que les pueden echar un cable. Tal vez la mejor solución sería no ayudarles, y que se dieran cuenta que si no aprenden por ellos mismos, nunca podrán solucionar nada.

    1. El problema, como bien expones entre líneas, es la falta de motivación de muchos compañeros para cambiar herramientas. Y sí, uno de los grandes problemas es que, salvo que quieras «cacharrear» y «lidiar con problemas» al principio, el uso de herramientas o métodos basados en las anteriores es algo complejo para muchos.

      Sinceramente no sé cómo atajar el problema (no, no tengo soluciones maravillosas para nada) pero sí que creo que deberíamos hacer algo para que esas infraestructuras que valen tanto dinero no estén muriéndose de risa cada vez que alguien enchufa un PowerPoint o pone una película de DVD -bueno, acepto Youtube como animal de compañía-. Lo de la falta de competencia me preocupa y más en un mundo donde, por hache o por bé, tocará a nuestros alumnos moverse en un entorno gestionado/controlado por la misma. Alumnos que no son nativos digitales y que, salvo que alguien les enseñe a gestionar de forma básica las herramientas (sí, hay alumnos que llegan a la Universidad sin saber adjuntar un archivo, al igual que docentes que tampoco saben hacerlo) van a pegarse un trompazo en el salto al mundo laboral de consecuencias insospechadas. No es dar más informática, es dar más transversalidad a las competencias digitales en todas las materias.

      Un tema muy complejo pero que creo que tiene solución: o a las buenas o a las bravas pero, siempre justificando la decisión y no por modas puntuales.

      Saludos y muchas gracias por el comentario.

  2. Excelente reflexión estimado Jordi, si en países de primer mundo aún existe este tipo de brechas digitales, ya se imaginará en Latinoamérica, donde apenas recién acaba de llegar la electricidad, y en sectores rurales de Ecuador, no existe el término Internet. Dura realidad, pero quienes somos docentes, estamos en la constante lucha de ir mejorando los procesos, aunque a paso lento, pero lo importante es que sean seguros.

    1. Siempre ha sido más importante el proceso que la propia tecnología. Por cierto, la tecnología no garantiza ser en el futuro competente con la misma. Eso sí, si no hay tecnología, lo de la competencia digital no deja de ser una simple quimera.

      Un fuerte saludo desde el otro lado de un charco, por suerte cada vez más cercano.

    1. Es preocupante si Jordi, pero más preocupante es cuando son tus estudiantes de profesorado son quienes se resisten a desarrollar sus propias competencias digitales como futuros docentes… Más de una vez me resulta sencillamente frustrante!!!

  3. Totalmente de acuerdo, hay quienes ejercen la docencia en este tiempo para distintas áreas profesionales y en distintos niveles y, temen a instruirse en el manejo de la nueva forma de usar los medios electrónicos para innovar en la impartición de cátedra.

    1. No es sólo el temor a introducirse en el uso de esas herramientas. Es la comodidad de no hacerlo. Y si mezclamos esa comodidad con el uso que nos están vendiendo mediáticamente de las mismas -que, por desgracia, está muy alejado de la necesidad de nuestras aulas- ya tenemos ese cóctel que impide avanzar en esa capacitación digital tan necesaria.

      Un saludo y gracias por pasarte por aquí.

    1. Pues va a ser que no me lo creo. Sí, no puedo creérmelo porque no coincide con mis observaciones directas de muchas aulas ni con la charla con muchos compañeros de profesión de otros centros. O se miente o, simplemente, se manipula aunque yo opto por lo primero porque, ¿cómo va a reconocer un docente que en pleno siglo XXI sea un incompetente digital en una encuesta? 🙂

      Un saludo y gracias por comentar.

    1. El problema que comentas del rechazo al uso de tecnología previo a la obtención de resultados es algo habitual. Y, por desgracia, una de las claves que hacen que el uso de las herramientas -con sentido y no porque sí- sea tan escaso como el que es más allá de libros de texto reconvertidos en pdf, PowerPoints o vídeos de Youtube.

      Un saludo.

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